Jul 16 2012
992 lecturas

Sociedad

Europa: sin resultados, razones, ni argumentos

María vivía muy bien, llegó la crisis y todo se hundió; ahora por lo menos trabaja como asistenta, gana quinientos euros mensuales, vive en una habitación por trescientos y hace cola para recibir una bolsa gratuita de alimentos. Juan, licenciado universitario bien colocado, perdió el trabajo, se le acabó el subsidio y también espera para que le den alimentos gratis. No son los únicos. | XAVIER CAÑO TAMAYO.*

 

Rosa y Manuel tenían una pequeña empresa de construcción que funcionaba hasta que quebró; ella consiguió trabajo en una cafetería y gana 800 euros, él continúa en paro, el alquiler de la vivienda se traga el único sueldo y han de hacer cola para poder comer…

 

Periódicamente se reparten gratis alimentos a cientos de familias de clase media con problemas en un municipio cercano a Madrid de chalés adosados, edificios con piscina y pisos [departamentos o apartamentos] de más de cien metros.

 

En esta crisis que es estafa, las víctimas ya no son solo trabajadores y excluidos: la clase media se ha empobrecido. En Madrid, Lisboa, Atenas, Dublín, Roma y otras ciudades; incluso en Alemania, donde más gente de la que uno imagina malvive con cuatrocientos euros en empleos de pocas horas (minijobs), como explican las crónicas desde Berlín de Rafael Poch. Pobreza, sufrimiento e incertidumbre aumentan en Europa.

 

¿Problema local?

 

Según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza, en Madrid hay 1.400.000 personas en riesgo de exclusión (42%) y 1.000.000 (33%) por debajo del umbral de pobreza. Según la propia Unión Europea, en 2010 ya había 115 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión social en su territorio (más del 23% de la población), cuando en 2007 los europeos en tal situación sumaban 85 millones (17%). Antiguos y nuevos pobres están en Grecia, España e Irlanda… pero también en Francia, Alemania y Austria.

 

En Madrid, Atenas, Lisboa y otras ciudades se perpetran brutales recortes en educación, sanidad y servicios sociales. Verdaderas violaciones de derechos humanos de millones de personas. Recortes salvajes que condenan a la incultura, al atraso, a mayor sufrimiento, al dolor, enfermedad e incluso muerte, cuando, según el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, “ninguna crisis económica y financiera mundial disminuye la responsabilidad de los gobiernos de respetar los derechos humanos de todos”.

 

Y, mientras parte de la clase media en Europa se precipita en la pobreza, la banca Barclays manipulaba en su beneficio tipos de interés del mercado bancario londinense (libor) y del interbancario del euro (euríbor). Según The Financial Times, conocer tales chanchullos “ha expuesto con luz implacable el corazón podrido del sistema financiero”.

 

¿Cuando se enterarán de una vez de que los “mercados” (inversores-especuladores) no se autorregulan jamás? Sólo les interesa ganar. Los hechos delictivos han sido acreditados por la FSA, autoridad financiera británica, mientras la prensa económica anglosajona ha señalado que no son hechos aislados, porque los mangoneos con tipos de interés solo son la punta de iceberg de un sistema problemático.

 

¿Sinvergüenzas aislados? ¡Por favor, son operaciones de billones de dólares!

 

Lo que explica que grupos y empresas financieras de la City londinense hayan gastado más de 116 millones de euros en 2011 para presionar y sobornar a políticos y reguladores financieros, como han desvelado los periodistas Nick Mathiason y Maeve McClenaghan.
La manipulación a gran escala del mercado financiero le hace reconocer a The Financial Times que la podredumbre desvelada demuestra “cómo se comporta esa gente cuando nadie la vigila”. Es una lógica consecuencia de la desregulación. Cuanta mayor desregulación, más latrocinio.

 

Y, mientras la minoría rica sigue estafando, se impone indiscutible otra realidad: austeridad y recortes impuestos a Europa no han mejorado nada la economía real ni han calmado a los “mercados”. Paul Krugman y Joseph Stiglitz están de acuerdo en que, de insistir en la austeridad, el euro se irá al garete y las consecuencias de esa política suicida en Europa serán prolongadas y severas.

 

Hay crisis para rato mientras se antepongan los intereses de la banca y sector financiero a los de la ciudadanía. Mientras voceros, defensores y ejecutores del capitalismo predador, suicida e injusto se empecinan en que, aunque todo lo que han hecho y hacen consiga resultados contrarios a lo que dijeron, tenían que hacerlo porque es lo profesional.

 

Son profesionales, sí, pero de la mentira, del engaño y de la codicia. Sin razones ni argumentos. Pero es que el capitalismo es así.
——
* Periodista y escritor español.
En www.adital.com.br
.

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

1 Comentário

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    21 julio 2012 2:57

    Parece que “el hombre de pie” olvida que para que subsista el sistema capitalista, al que hoy le han puesto el mote de “neoliberal”, es necesario que haya crisis periódicas, es preciso que los mercados se remezcan de vez en cuando, sólo de esa manera el sistema se hace fuerte y resistente, y sigue desarrollándose, esa es su esencia, su razón de ser. La feroz disputa que mantiene con el estado subsidiario no ha hecho más que éste decaiga, y así ha queado huérfano de un apoyo político sistémico, y más aún, ya que los medios de comunicación se hallan en manos de conservadores, de los adinerados, los reales regentes del poder, pues entonces no han hecho más que vilipendiarlo, arrojándole déspotamente a la cara la experiencia soviética. Pero sin embargo, son los sectores desvalidos de la sociedad quienes mayormente padecen los descalabros del sistema económico neoliberal, deben resistir sus crisis como dé lugar. La Europa satisfecha, la Europa oronda de alimentos, es la que ahora debe tragarse su propia receta, deberán aguantar desdichcas, cesantía, hambrunas, pérdida de beneficios en salud (recortes en España), suspensión de planes de vivienda, etc. Y aunque sea paradojal, a nivel de países se da la misma tónica que a nivel de estratos socioeconómicos dispares, pues han sido los países menos enriquecidos los que mayormente padecen los efectos de esta crisis; en otras palabras, aquellos países donde el estado de bienestar era algo menor, la crisis allí se ha acentuado: Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España, pero no así en Alemania, Inglaterra y Francia, también Suecia, Suiza y Holanda. Excepcionalmente, Sudamérica no ha visto pasar muy cerca este torbellino de malestar económico, se ha mantenido felizmente alejada de ese ciclón, sus economías se han mantenido sólidas, pujantes, el crecimiento de Perú es sorprendente, también el ascenso ininterrumpido de Chile, igualmente la pujanza argentina, el rebrote de Venezuela (pese a sus pugnas internas), la solidez del Brasil, el afianzamiento de Colombia (no obstante su imagen internacional asociada a la droga), y así sucesivamente. Esperemos que esa crisis no llegue a nuestras costas, ya hemos tenido bastante con los barcos de Colón.