Sep 6 2015
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Sociedad

Eutanasia, el derecho a morir con dignidad

El debate sobre la eutanasia crece al mismo ritmo en que la vida se hace m√°s larga, aumentan los adultos mayores y las patolog√≠as asociadas a su edad: diabetes, hipertensi√≥n, padecimientos coronarios, artrosis, cataratas, alzheimer o parkinson. En Chile, las personas de la llamada ‚Äútercera edad‚ÄĚ sobrepasan ya el 15%. Se calcula que los mayores de 60 a√Īos ser√°n hacia 2025 el 20% de la poblaci√≥n.
El doctor V√≠ctor Carrasco Meza, geriatra del Hospital Cl√≠nico Jos√© Joaqu√≠n Aguirre, de la Universidad de Chile, opina: ‚ÄúMe cuesta entender que como sociedad no seamos capaces de definir hasta d√≥nde debemos llegar en la ayuda a una persona que est√° sufriendo con una enfermedad terminal, como ocurre con distintos tipos de c√°ncer, alzheimer avanzado, una insuficiencia de √≥rganos u otras patolog√≠as no oncol√≥gicas, sabiendo que los cuidados paliativos, como los opioides o la morfina, ya no ser√°n suficientes para evitar el dolor‚ÄĚ.
Eutanasia significa en griego ‚Äúbuen morir‚ÄĚ; en √ļltima instancia se refiere a la ayuda m√©dica que un paciente o sus familiares directos solicitan en una condici√≥n de enfermedad terminal para que fallezca en condiciones dignas y con el menor sufrimiento posible. La eutanasia puede ser provocada directamente mediante un f√°rmaco o indirectamente por la suspensi√≥n de un tratamiento. El suicidio asistido es, por el contrario, la autoeliminaci√≥n del paciente con ayuda externa por los mismos motivos; como ocurri√≥ al espa√Īol Ram√≥n San Pedro, cuyo caso inspir√≥ el filme Mar adentro.
La discusi√≥n sobre eutanasia y suicidio asistido est√° interferida por creencias religiosas y/o valores conservadores, que los califican como contrarios a la vida. En √ļltima instancia, hay una imposici√≥n cultural de las creencias religiosas de un grupo a toda la sociedad, pese a que el Estado se proclama laico y respetuoso de la libertad personal.
Pocos d√≠as antes de fallecer de una cruel enfermedad, en enero de 2014, el doctor Manuel Almeyda Medina, dirigente socialista, envi√≥ una carta al Colegio M√©dico de Chile pidiendo la creaci√≥n de una comisi√≥n que estudiara la mejor forma de poner t√©rmino a la vida de personas que est√©n en condici√≥n terminal, si as√≠ lo desean. Almeyda expres√≥: ‚ÄúLa vida que tengo es insufrible e indigna‚ÄĚ y abog√≥ por una forma de poner fin a la vida de quien sufre un da√Īo irreparable, ajustada a los derechos humanos que cualquier ciudadano debe tener.
La solicitud del doctor Almeyda reactiv√≥ en Chile una moci√≥n parlamentaria iniciada por los senadores y m√©dicos Guido Girardi (PPD) y Fulvio Rossi (PS), que se actualiz√≥ cuando la ni√Īa Valentina Maureira (14), afectada de fibrosis qu√≠stica avanzada, solicit√≥ ayuda para morir en febrero de este a√Īo a la presidenta Bachelet. El 14 de mayo, Valentina falleci√≥ como consecuencia del mal que la afectaba, dos d√≠as despu√©s que la Comisi√≥n de Salud del Senado rechazara legislar sobre muerte asistida con los votos de los senadores Francisco Chahu√°n (RN), Jacqueline van Rysselberghe (UDI) y Carolina Goic (DC).

Libertad, desigualdad y negocioseutanasia1
En el pa√≠s existe gran desigualdad en el acceso de los enfermos a cuidados paliativos de enfermedades cr√≥nicas o catastr√≥ficas y el sistema p√ļblico de salud no logra ofrecer a sus pacientes condiciones que permitan afrontar de una manera digna sus enfermedades. Cerca del 80% de los enfermos terminales muere con dolor, un 24% debe recurrir a reanimaci√≥n cardiaca, un 55% se encuentra con sonda nasog√°strica en el momento de fallecer y un 60% muere en un hospital, aunque antes casi siempre expresara que no quer√≠a estar all√≠.
El doctor V√≠ctor Carrasco se√Īala al respecto: ‚ÄúSi una persona tiene recursos, su partida ser√° en mejores condiciones y con mayor dignidad: en su casa con cuidadora, ox√≠geno, morfina, analg√©sicos o alg√ļn suero. Su situaci√≥n se hace mucho menos ingrata, aunque siga siendo dolorosa. Si no tiene recursos, esos cuidados paliativos simplemente no existir√°n‚ÄĚ. Agrega que ‚Äúlos grandes opositores a la eutanasia dicen que con los cuidados paliativos se resuelve todo. La realidad es que no todos pueden acceder a estos cuidados paliativos y, aun accediendo, esos cuidados no resuelven todos sus problemas. Hay, por ejemplo, personas que no responden a la morfina como tratamiento analg√©sico. ¬ŅQu√© hacemos en ese caso?‚ÄĚ.
V√≠ctor Carrasco dice que la Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes es una trampa, porque no permite apoyar a una persona que al final de su vida sufre una enfermedad que la expone a grandes padecimientos. ‚ÄúYo creo -dice- que en esa circunstancia la gente debe morir en las mejores condiciones posibles, disminuyendo su sufrimiento a lo menos con una eutanasia pasiva. Este es un vac√≠o de nuestra legislaci√≥n que se debe llenar cuanto antes‚ÄĚ.
El profesional a√Īade: ‚ÄúSoy partidario de que las personas reciban la atenci√≥n m√©dica adecuada en todas las circunstancias de su vida. Creo firmemente en la libertad en todos los sentidos y no solo en la libertad de unos pocos para ganar dinero a costa de una mayor√≠a que lo pasa mal. El mundo est√° lleno de negocios y la muerte tambi√©n puede ser un negocio. Mantener artificialmente la vida de un paciente suele ser un negocio que juega con el sufrimiento de seres humanos‚ÄĚ.
El doctor V√≠ctor Carrasco piensa que no se debe imponer a nadie un tubo para alimentarlo, una cirug√≠a u otros tratamientos cruentos. Sostiene que las opiniones previas del propio paciente, planteadas por alg√ļn medio, ayudar√≠an a que se cumpla su voluntad. ‚ÄúA veces los enfermos son personas que no est√°n tan l√ļcidas y los arrastra la marea. Si un m√©dico dice a una familia que si a su paciente no lo conectan a un ventilador se muere, sin decirle que si no lo conectan tambi√©n morir√°, eso es contar la mitad de la verdad. Hay gente que vende la casa o el autom√≥vil para pagar treinta o cuarenta d√≠as de UTI, aunque un mes despu√©s igual pasar√° lo inevitable‚ÄĚ.
Agrega: ‚ÄúSi tengo un paciente en sus cabales, que no le encuentra sentido a su vida, que est√° con dolor y discapacitado, me la jugar√≠a por respetar su voluntad, aunque sea en contra de su familia. Tuve la fortuna de atender a uno de mis maestros en medicina, un querido profesor que tuvo c√°ncer. Era de una familia de un nivel sociocultural alto, relacionada con la medicina. El defini√≥ claramente lo que quer√≠a y a√ļn en contra de algunos de sus familiares, impuso su deseo. Muri√≥ como quiso, con sus seres queridos, en casa y sin procedimientos invasivos. Probablemente se fue un poco antes de lo que se hubiera ido con una mayor intervenci√≥n tecnol√≥gica, pero con muchos menos padecimientos‚ÄĚ.

¬ŅCuidados paliativos, para qui√©nes?
El doctor en filosof√≠a Francisco Le√≥n Correa, director del Programa de Bio√©tica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Central, ha dedicado su carrera profesional al tema de la muerte asistida, participando en Espa√Īa, su pa√≠s natal, y en Chile en comit√©s de √©tica asistencial.
Dice que la ley reconoce en Chile el derecho de las personas a los cuidados paliativos, pero en la pr√°ctica no existen suficientes equipos m√©dicos para cumplir ese cometido y la consecuencia es que muchas personas mueren con dolor por falta de atenci√≥n adecuada. Siente que en el pa√≠s existe una deuda social y que se debe hacer mucho m√°s. ‚ÄúLas peticiones de eutanasia de los pacientes muchas veces ocultan en la pr√°ctica demandas de acompa√Īamiento o ayuda, como sucedi√≥ con la solicitud de la ni√Īa Valentina Maureira a la presidenta Bachelet (‚Ķ) Desde el punto de vista te√≥rico tengo muchas dudas sobre la eutanasia activa; es la ayuda que se presta a un paciente para terminar su vida, a petici√≥n del propio paciente y por compasi√≥n. Para validarla tienen que concurrir varias circunstancias, como que el procedimiento lo solicite un paciente en estado terminal que no quiera seguir degrad√°ndose y desea morir antes que el proceso evolutivo de la enfermedad est√© concluido‚ÄĚ. eutanasia2
Para Francisco Le√≥n, la eutanasia debe ser la consecuencia de un juicio en conciencia de alguien que no acepta la evoluci√≥n de una enfermedad progresiva que es paralizante, como la esclerosis m√ļltiple o el alzheimer. Al respecto se pregunta: ‚Äú¬ŅQu√© pasa cuando la persona ya no tenga conciencia de s√≠ misma y no pueda comunicar su decisi√≥n a los dem√°s?‚ÄĚ.
Para él, es difícil que otro decida sobre algo tan personal.
Es ante todo partidario de los cuidados paliativos. ‚ÄúEn el aspecto cl√≠nico veo la eutanasia como una situaci√≥n muy excepcional y circunscrita a ciertos enfermos en particular. La mayor√≠a de los casos l√≠mites corresponden a pacientes mal atendidos, que mueren con dolor y en la unidad de cuidados intensivos de un hospital, cuando podr√≠an terminar en su casa acompa√Īados de los suyos‚ÄĚ.
Opina que los m√©dicos en Chile no saben c√≥mo ayudar a una buena muerte del paciente y recuerda que en Holanda, donde la eutanasia es legal, los m√©dicos debieron entrenarse largo tiempo para enfrentar el trance de ayudar a morir a un paciente terminal. Tambi√©n considera que las directrices previas emanadas del propio paciente ayudan a resolver muchos de los dilemas que se les plantean a los seres queridos y m√©dicos tratantes en los √ļltimos momentos de vida de un paciente enfrentado al trance de la muerte.

Otras legislaciones
En Holanda est√° despenalizada la eutanasia desde 2002. Este fue el primer pa√≠s en permitir la intervenci√≥n de un m√©dico para acabar con la vida cuando el paciente padece una enfermedad terminal y decide ponerle fin por propia voluntad. Desde que entr√≥ en vigencia la Ley de Terminaci√≥n de la Vida a Petici√≥n Propia y de Auxilio al Suicida, un creciente n√ļmero de personas ha acudido a la eutanasia. La ley holandesa se aplica a tres tipos de situaciones: la eutanasia en sentido estricto, para responder a la solicitud de un paciente terminal, la asistencia m√©dica al suicidio y el t√©rmino de la vida para enfermos que no pueden expresar su voluntad.
En febrero de 2014, Bélgica se convirtió en el primer país en legalizar la eutanasia en menores de edad. Ya estaba permitida para los adultos y se amplió a aquellos jóvenes con la capacidad de discernir o que cuenten con el consentimiento de sus padres. El paciente debe padecer de una enfermedad terminal y se requiere su voluntad expresa por escrito. La normativa belga exige además el financiamiento estatal de los tratamientos paliativos para personas con enfermedades incurables. El médico tiene en ese país la responsabilidad de informar al paciente de su condición y no puede actuar sin su consentimiento escrito.
El √ļnico pa√≠s de Am√©rica Latina que ha legislado sobre la eutanasia es Colombia. En ese pa√≠s la normativa se aplica a pacientes afectados por una enfermedad terminal y con la venia del m√©dico tratante. El enfermo que se encuentra en estado vegetativo solo puede ser asistido con la muerte si dej√≥ previamente expresada su voluntad por un medio verificable.
Antes de tomar la decisión, el médico debe presentar al paciente todas las opciones terapéuticas posibles, la persona debe reiterar su voluntad de morir de manera asistida y recién entonces el tratante recurrirá a un comité compuesto por un médico especialista, un abogado y un siquiatra o sicólogo, que decidirá si la solicitud cumple con los requisitos exigidos por la ley.
En Suiza no está permitida la eutanasia, pero sí el suicidio asistido. La persona debe estar consciente y padecer de una enfermedad mortal. La ley le permite recibir orientación y sustancias letales prescritas por un médico que provoquen su muerte. En cinco Estados de EE.UU. también está permitido el suicidio asistido. En Oregon rige una ley de muerte con dignidad: permite que enfermos con patologías incurables y proyección de vida no superior a seis meses, terminen con su vida mediante fármacos. El paciente debe ser mayor de edad y capaz de tomar la decisión por sí mismo

*Publicado en ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 836, 21 4 de septiembre, 2015

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