Jul 4 2019
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AmbientePolítica

Fukushima: el regreso de la mentira

Tuvo gran √©xito la operaci√≥n de relaciones p√ļblicas del gobierno japon√©s durante el G20 la semana pasada. Entre los discursos sobre aranceles, comercio, riesgo de una nueva recesi√≥n y anuncios sobre los Juegos Ol√≠mpicos del a√Īo entrante en Tokio, nadie se volvi√≥ a acordar de la cat√°strofe de Fukushima. La radioactividad es invisible, pero las mentiras que pretenden cubrirla saltan a la vista.

Fukushima es el peor desastre industrial en la historia de la humanidad. En los d√≠as siguientes al terremoto del 11 de marzo de 2011 se produjo la fusi√≥n de los n√ļcleos en tres de sus seis reactores nucleares. En los tres casos, la masa de combustible fundido atraves√≥ la vasija de acero con sus seis pulgadas de espesor, quem√≥ y reaccion√≥ qu√≠micamente con el contenedor de concreto y ahora se encuentra en contacto con el agua del subsuelo. No se ha podido hacer nada para aislar y remover esas masas de material nuclear fundido y controlar la contaminaci√≥n. Algunos de los is√≥topos radioactivos afectar√°n partes de la prefectura de Fukushima por 250 mil a√Īos. Lo √ļnico que separar√° ese material t√≥xico de cualquier persona que camine por esos parajes ser√° una sombr√≠a capa de mentiras.

Gobiernos, intereses corporativos privados y p√ļblicos tienen un rasgo en com√ļn. Estas estructuras jer√°rquicas comparten una fuerte propensi√≥n a mentir cuando se sienten amenazadas. Es importante examinar el enredo de enga√Īos que sigue cocin√°ndose en los reactores nucleares que sufrieron fusi√≥n en Fukushima. En esta sarta de embustes se encuentran involucrados el gobierno de Jap√≥n y el primer ministro Shinzo Abe, la empresa Tepco (operadora de Fukushima), la Agencia Internacional de Energ√≠a At√≥mica (AIEA) y el Comit√© Organizador de los Juegos Ol√≠mpicos de 2020.

Despu√©s de las explosiones de hidr√≥geno en tres reactores de Fukushima, los n√ļcleos se fundieron y precipitaron una crisis que se mantiene a la fecha. Desde el principio el gobierno nip√≥n prohibi√≥ el uso de los t√©rminos ¬ęfusi√≥n del reactor¬Ľ en sus comunicados al p√ļblico y demostr√≥ estar m√°s interesado en proteger los intereses de los gigantes corporativos Hitachi y Toshiba que la salud de m√°s de 160 mil refugiados nucleares. Hoy sabemos que el material de los tres n√ļcleos fundidos en Fukushima ha permanecido en contacto con agua del subsuelo durante los √ļltimos ocho a√Īos y gran cantidad de agua altamente contaminada ha ido a parar al oc√©ano Pac√≠fico.

En uno de los actos m√°s perversos de que se tenga memoria, el gobierno japon√©s, en connivencia con la AIEA, simplemente increment√≥ el nivel de radiaci√≥n ¬ępermitido¬Ľ para el p√ļblico m√°s de 20 veces de los niveles existentes antes de la cat√°strofe. Al amparo de esta nueva ¬ęnorma t√©cnica¬Ľ, el gobierno pudo afirmar que la zona estaba bajo control. As√≠ pudo tambi√©n evitar el costo de descontaminar una gran superficie de tierra y bosques, as√≠ como de zonas residenciales y comerciales.

Despu√©s de algunos trabajos superficiales de descontaminaci√≥n, muchos residentes que inicialmente tuvieron que ser evacuados hoy est√°n siendo autorizados a dejar sus albergues y regresar a su residencia original, que supuestamente ha sido ¬ędescontaminada¬Ľ. Pero la contaminaci√≥n nuclear fue tan intensa y cubri√≥ una zona tan grande que los vientos han vuelto a llevar polvo y nieve radioactivos a esos poblados. Es un grave caso de contaminaci√≥n din√°mica.

En 2013 el primer ministro Shinzo Abe declar√≥ frente al Comit√© Ol√≠mpico Internacional que Fukushima estaba bajo control y no hab√≠a ning√ļn riesgo. Tokio obtuvo la sede de los Juegos Ol√≠mpicos en 2020, y varios juegos de beisbol y f√ļtbol se llevar√°n a cabo en terrenos de la ciudad de Fukushima. La misma ruta de la antorcha ol√≠mpica pasar√° por territorio contaminado. Observadores independientes (www.Fairewinds.org) han encontrado muestras de material altamente radioactivo en localidades en las que atletas y espectadores estar√°n expuestos a niveles de radioactividad comparables a los soportados por trabajadores de una planta at√≥mica.

El análisis de Koide Hiroaki, ingeniero nuclear de la Universidad de Kioto (www.apjjf.org) es devastador. El desastre de Fukushima no ha sido controlado a la fecha y exponer a residentes y visitantes a los niveles de radioactividad que todavía prevalecen en la zona es un acto criminal. Los Juegos Olímpicos de Tokio se llevarán a cabo en un terreno de emergencia nuclear.

Ep√≠logo. Despu√©s del terremoto de 2011, Jap√≥n pudo embarcarse en una ambiciosa transici√≥n hacia las energ√≠as renovables. En lugar de eso prefiri√≥ colmar la brecha que dej√≥ el cierre de plantas nucleares despu√©s de Fukushima con millonarias importaciones de carb√≥n. Hoy, Jap√≥n es la √ļnica econom√≠a desarrollada que contin√ļa construyendo plantas de carb√≥n (17 en total). En el plano internacional, sigue financiando proyectos que utilizan carb√≥n con unos 15 mil millones de d√≥lares. No alcanzar√° su meta de reducir las emisiones de gases invernadero en 80 por ciento para el a√Īo 2050. De todos modos, era demasiado poco y demasiado tarde.

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