Jul 14 2015
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Pol铆tica

Golpe econ贸mico de Alemania contra Grecia

El candado se ha vuelto a echar. Alemania quiere esta UE y no otra. Y no tolera ni permite que nadie le lleve la contraria. Por ejemplo, cuando en el a帽o 2005, el pueblo franc茅s y holand茅s rechazaron el Tratado Constitucional, Alemania se las ingeni贸 sac谩ndose de la manga un Tratado de Lisboa que sustitu铆a el anterior pero sin necesidad de verse sometido al voto popular. En relaci贸n a lo de cumplir las reglas, tampoco es que Alemania sea el ejemplo a seguir.
Las reglas s贸lo sirven siempre y cuando no sean de obligado cumplimiento para ella misma. Por ejemplo, Alemania sigue sin cumplir el limite establecido (en los Procedimientos de Desequilibrio Macroecon贸mico) por la propia UE en relaci贸n al super谩vit por cuenta corriente. Nadie puede decir nada; nadie puede alzar la voz. Este l铆mite deber铆a ser tratado de la misma forma que se trataron los d茅ficits de los pa铆ses del sur en otras variables econ贸micas porque tanto uno como otro son amenazas para la estabilidad de la Eurozona. Pero no. Esto es pasado por alto porque es Alemania quien decide qu茅 y c贸mo se penaliza en el seno de la UE. Otros ejemplos son las 14 veces que la misma Alemania ha incumplido los l铆mites de d茅ficit (3% del PIB) o deuda (60%), que establece el Tratado de Maastricht, entre 2000 y 2010. Pero tampoco pasa nada鈥
En estos a帽os, Grecia le ven铆a dando demasiados dolores de cabeza, y por eso esta vez Alemania se ha empe帽ado a fondo para que no haya nunca jam谩s ninguna vuelta atr谩s. La irreversibilidad de la zona euro ha de ser lograda cueste lo que cueste. Ya en el a帽o 2011, el que era Presidente griego, el socialista Papandreu propuso que los ciudadanos griegos se pronunciar谩n en refer茅ndum sobre el segundo rescate aprobado por Bruselas, que ascend铆a a 130.000 millones de euros. Pero Alemania por ese entonces no dej贸 que eso llegara a su t茅rmino. Su presi贸n logr贸 desconvocar la consulta popular. Eso de consultar al pueblo no est谩 bien visto por la democracia made in zona euro. Alemania se impuso en Grecia y avis贸 a navegantes europeos que las consultas, las justas, o a lo sumo, se permiten s贸lo aquella consultas que tengan que ver con derechos y libertades civiles pero que no afecten al 谩mbito de lo econ贸mico. En la econom铆a, el barco lo pilota Merkel conjuntamente con el sector financiero. A esto, luego le llaman 鈥渄ecisiones t茅cnicas鈥 a pesar que sea el fiel reflejo de la pol铆tica en el estado puro. Unos pocos queriendo dise帽ar c贸mo organizar la casa-Europa sin permitir que la periferia opine. Y si opina, como as铆 lo ha hecho el pueblo griego en su 煤ltimo refer茅ndum, pues entonces, que su opini贸n no valga ni un pimiento.
Alemania presion贸 para evitar que Tsipras preguntara a su pueblo; no lo logr贸 y esto no le gust贸. Pero esper贸 con la suficiente paciencia que le da tener la sart茅n europea por el mango. Alemania sab铆a que dentro de la zona euro la negociaci贸n ten铆a un margen excesivamente estrecho. La construcci贸n de esta UE es un cerrojo en s铆 mismo; todo por afuera, nada por adentro. Lo de adentro, lo decide Alemania. Y as铆 ha sido. Grecia, con el pueblo griego a su favor, pretend铆a poner encima de la mesa el siguiente trato: reestructuraci贸n de la deuda a cambio de aceptar algunas recetas de la pol铆tica econ贸mica neoliberal. Por teor铆a de juego se sabe que solo es valida aquella opci贸n que es verdaderamente cre铆ble. Quiz谩s sea 茅sta la raz贸n de la dimisi贸n de Varoufakis; 茅l sab铆a que dentro de la zona euro no hab铆a propuesta en firme y cre铆ble por parte de Grecia que no fuera la de aceptar lo que impusiera Alemania. En relaci贸n a la posible salida del euro, el mismo ex ministro de finanzas griego reconoc铆a en su 煤ltimo art铆culo en The Guardian que 鈥渁 falta de una infraestructura real para gestionar una inmediata salida, el Grexit ser铆a como anunciar una enorme devaluaci贸n con 18 meses de anticipaci贸n: una receta para la liquidaci贸n de todo el stock griego de capital y su transferencia al exterior por todos los medios disponibles鈥. Esto es, que salir del euro tiene tanto costes ahora como los de quedarse. Encrucijada perfecta nuevamente made in zona euro. El acuerdo de Alemania, de lo tomas o lo dejas, exige a Grecia un fondo de 50.000 millones de euros a partir de las privatizaciones, subir el IVA para alimentos y otros bienes, congelar pensiones y aumentarlas a los 67 a帽os, reforma del mercado laboral y seguir reduciendo la administraci贸n p煤blica. Esto le permitir铆a un rescate de 86.000 millones de euros (a favor de los acreedores de la deuda griega), que nada tiene que ver con la reestructuraci贸n pretendida desde el pa铆s heleno (que ha quedado para conversar en Octubre, esto es, la nada misma).grecia manifestacion
El estado-naci贸n llamado Alemania impone su modelo: un esquema supranacional europeo a su merced que le permita competir en plena transici贸n geoecon贸mica hacia un mundo multipolar. La 煤nica alianza sin nacionalidad permitida casa adentro es aquella que existe en el plano de las transnacionales con casa matriz en la UE. Ese pacto est谩 bien sellado por todas las grandes empresas privadas europeas, y en 茅l, no tiene cabida el pueblo griego ni sus derechos sociales. As铆 que bajo esta Uni贸n, por ahora, no hay nada que hacer; a pesar de su legitimidad, los votos no tienen potestad legal suficiente para revertir este negocio financiero.
La lecci贸n es contundente. Alemania jug贸 a sabiendas que ganaba porque sab铆a que Grecia no iba a poner encima de la mesa la salida del euro. Como se conoc铆a que Grecia quer铆a quedarse adentro, entonces esto significaba negociar con las cartas desigualmente repartidas. Tsipras gan贸 en casa por goleada en votos pero perdi贸 afuera donde manda el poder financiero. Siendo as铆, ya es hora de discutir seriamente sobre aquello que llaman democracia y no parece serlo.
*Doctor en Econom铆a, Director CELAG
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