Abr 26 2015
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OpiniónSociedad

Gramsci y el genocidio armenio

Otro nuevo aniversario de uno de los mayores cr√≠menes de la humanidad: el genocidio armenio cometido por Turqu√≠a. La muerte de miles y miles de ni√Īos, mujeres y hombres en manos de esbirros y de aquellos que se cre√≠an due√Īos de la vida y la muerte. Para recordar esto ‚Äďcomo lo hacemos siempre para mantener la memoria de las injusticias y el terrorismo de Estado‚Äď reproduciremos hoy un hallazgo, un documento sobre ese genocidio, hasta hoy nunca publicado.

Es un art√≠culo sobre este tema del gran te√≥rico pol√≠tico Antonio Gramsci, muerto en las c√°rceles de Mussolini. Uno de los pensadores m√°s l√ļcidos del siglo pasado. Y m√°s todav√≠a, el art√≠culo va con una presentaci√≥n del escritor y periodista Emilio Corbi√®re, quien nos dej√≥ para siempre no hace mucho y quien fue el que hizo este verdadero hallazgo. Leamos primero a su presentador, Emilio Corbi√®re, y luego la fundamental opini√≥n de Antonio Gramsci: ‚ÄúAntonio Gramsci y la cuesti√≥n Armenia‚ÄĚ, por Emilio Corbi√®re:it antonio gramsci1

‚ÄúGramsci ten√≠a 25 a√Īos cuando escribi√≥ su condena del genocidio armenio en el marco de una Europa conmovida por la guerra, pero ignorante de la terrible tragedia que viv√≠an los armenios masacrados sin piedad por los turcos. Quien ser√≠a la mentalidad m√°s esclarecida del marxismo occidental, pol√≠tico, pensador, periodista, organizador, demostr√≥ con su actitud franca ante el genocidio sus firmes convicciones humanistas.

‚ÄúBien pudo afirmar Benedetto Croce, en 1947, sobre el m√°rtir antifascista Gramsci: ‚ÄėRecomendaba a√Īos atr√°s a los j√≥venes comunistas napolitanos, armados de un catecismo filos√≥fico escrito por Stalin, levantar los ojos a las estatuas que hay en N√°poles de Tom√°s de Aquino, Giordano Bruno, Tommaso Campanella, Giambattista Vico y otros grandes pensadores nuestros y dedicarse a llevar la teor√≠a comunista, si pod√≠an, a aquella altura y empalmarla a aquella tradici√≥n. Pero ahora les se√Īalo no una estatua de m√°rmol sino un hombre conocido en persona por muchos de ellos y cuyo recuerdo deber√≠an mantener vivo por algo mejor que el vacuo sonido de su nombre: Gramsci‚Äô.

‚ÄúDe esa altura moral fue Gramsci, a quien, con acierto, Croce compar√≥ con el Aquinante, con Bruno ‚Äďtambi√©n m√°rtir‚Äď y con Vico. Es importante recordar esta p√°gina in√©dita del pol√≠tico y fil√≥sofo de izquierda, por dos razones. La primera, para destacar su ferviente humanismo; la segunda, porque el genocidio armenio todav√≠a es una llaga lacerante en la historia de la civilizaci√≥n de nuestro tiempo.

“Cuando la mayoría callaba, o era indiferente, el joven Gramsci condenó el genocidio y llamó la atención desde una modesta hoja socialista regional, llamando la atención sobre el drama que culminaría con más de un millón y medio de armenios asesinados.

“Pocas voces se habían levantado contra la agresión desde fines del siglo XIX. Los franceses Anatole France y Jean Jaurès habían hecho escuchar sus demandas aisladas. También en el campo socialdemócrata alemán lo hicieron el judeoalemán Eduard Bernstein y la revolucionaria polaca Rosa Luxemburgo. Sin embargo, se trató de testimonios personales, aislados, sin ninguna fuerza como para llegar a la conciencia de los gobiernos y las monarquías europeas. El Papa romano, los líderes religiosos, los príncipes, los gobiernos republicanos, todos callaron.

‚ÄúBernstein, en su escrito, denunci√≥ que la mano criminal hab√≠a sido turca pero que hab√≠a complicidades de grandes potencias, entre ellas, Gran Breta√Īa. El renacimiento cultural y sociopol√≠tico de los armenios a finales y principios de siglo estaba acompa√Īado por un fuerte contenido nacional y revolucionario. Aseguraba que muchas canciller√≠as y pol√≠ticos imperialistas creyeron ver el fantasma de la revoluci√≥n socialista que ven√≠an anunciando los intelectuales y militantes de esa concepci√≥n en el centro de Europa y en el Este eslavo, y que la misma se podr√≠a producir en Armenia. En 1915 el drama culmin√≥ con el genocidio, sobre el cual los armenios reclaman ahora justicia y verdad.

‚ÄúEl 11 de marzo de 1916, en el semanario socialista El Grito del Pueblo, Antonio Gramsci, descendiente de italianos y albaneses, hace un llamamiento a favor de los armenios. El peri√≥dico hab√≠a aparecido dos a√Īos antes y en la misma √©poca que escribi√≥ su nota sobre los armenios, public√≥, muy joven, su c√©lebre trabajo ‚ÄėSocialismo y cultura‚Äô. Gramsci hab√≠a nacido el 22 de enero de 1891, en el seno de una humilde familia de Ales, Cagliari, isla de Cerde√Īa. Se afili√≥ muy joven al Partido Socialista Italiano y sus primeros trabajos pol√≠ticos los edit√≥ El Grito del Pueblo. Posteriormente dio vida al √≥rgano de las Juventudes Socialistas, La Ciudad Futura, y pas√≥ a encabezar la posici√≥n de izquierda del PSI. En 1919, desde las p√°ginas de L‚ÄôOrdine Nuovo defendi√≥ los consejos de f√°brica durante el proceso revolucionario vivido en el Tur√≠n rojo. Al a√Īo siguiente, convertido en l√≠der e ide√≥logo del movimiento consejista, public√≥ su tesis ‚ÄėPor una renovaci√≥n del Partido Socialista‚Äô.

“En 1921 encabezó con Bordiga y Togliatti, después del Congreso de Livorno, el Partido Comunista Italiano, cuya secretaría pasó a ocupar.

armenia genolcidio8‚ÄúPol√≠tico, diputado, publicista, permaneci√≥ preso en las c√°rceles de Mussolini desde 1926, cuando fue detenido a pesar de su inmunidad parlamentaria, hasta su muerte, ocurrida el 27 de abril de 1937. El fiscal fascista, en su alegato, hab√≠a afirmado: ‚ÄėTenemos que impedir durante veinte a√Īos que este cerebro funcione‚Äô.

‚ÄúPero, a pesar de su martirologio, el l√≠der comunista logr√≥ trascender su encierro con su firme conciencia de intelectual y pol√≠tico revolucionario. De esa √©poca datan sus Cuadernos de la c√°rcel, que desglosados en seis vol√ļmenes re√ļnen sus estudios sobre: El materialismo hist√≥rico y la filosof√≠a de Benedetto Croce, Los intelectuales y la organizaci√≥n de la cultura, El resorgimento, Notas sobre Maquiavelo, la pol√≠tica y el Estado moderno, Literatura y vida nacional y Pasado y presente.

‚ÄúLa importancia de Gramsci en el siglo XXI, especialmente para el socialismo en los pa√≠ses del Tercer Mundo, y, en general, para el mundo occidental, cada d√≠a se reafirma m√°s.‚ÄĚ

Una página inédita

A continuación, en forma íntegra, el artículo juvenil de Gramsci sobre la cuestión armenia, publicado en El Grito del Pueblo, el 11 de marzo de 1916:

“Es siempre la misma historia. Para que un hecho nos interese, nos toque, es necesario que se torne parte de nuestra vida interior, es necesario que no se origine lejos de nosotros, que sea de personas que conocemos, de personas que pertenezcan al círculo de nuestro espacio humano.

‚ÄúEn Padre Goriot, Balzac hace formular a Rastignac la siguiente pregunta: ‚ÄėSi cada vez que comiese una naranja, muriera un chino, ¬Ņdesistir√≠a usted de comer naranjas?‚Äô. Y Rastignac responde m√°s o menos lo siguiente: ‚ÄėLas naranjas est√°n cerca de m√≠, yo las conozco, los chinos est√°n tan distantes que no s√© si realmente existen‚Äô.

‚ÄúTal vez nunca llegaremos a dar la respuesta c√≠nica de Rastignac. Entre tanto, cuando vimos que los turcos masacraban a millones de armenios, ¬Ņsentimos el mismo dolor agudo que experimentamos cuando somos testigos del sufrimiento y la agon√≠a, o cuando los alemanes invadieron B√©lgica? Es una gran injusticia no ser reconocido. Eso significa quedar aislado, cerrarse en el propio dolor, sin posibilidad de contar con el apoyo de afuera o de la comparaci√≥n. Para una naci√≥n significa la desintegraci√≥n lenta, la anulaci√≥n progresiva de los lazos internacionales. Significa ser abandonado, quedar indefenso frente a los que no tienen raz√≥n, pero s√≠ tienen espada y dicen cumplir un deber religioso a trav√©s de la destrucci√≥n del infiel. As√≠, en sus momentos m√°s dram√°ticos, Armenia solamente recibi√≥ unas pocas expresiones verbales de conmiseraci√≥n y de repudio a sus ejecutores. ‚ÄėLas masacres armenias‚Äô se tornaron proverbiales, pero fueron apenas palabras que sonaron huecas y fallaron en configurar las im√°genes de hombres de carne y hueso. Hubiera sido posible obligar a Turqu√≠a ‚Äďdependiente como era de todas las naciones europeas‚Äď a no atormentar a quienes ten√≠an como √ļnico deseo ser dejados en paz.armenia genocidio centenario

“Nada fue hecho, o por lo menos nada que produjese resultados concretos. Apenas Vico Mantegazzo citó, ocasionalmente, a Armenia, en sus prolijas divulgaciones sobre política oriental. La Primera Guerra Mundial levantó, una vez más, la Cuestión Armenia, más sin mucha convicción. Cuando Erzerum cayó en poder de los rusos la retirada de los turcos de los territorios armenios recibió en nuestra prensa menor espacio que el dedicado al aterrizaje del Zeppelin en Francia.

‚ÄúLos armenios que est√°n desplegados por Europa deb√≠an habernos hablado sobre su pa√≠s, su historia, su literatura. Lo mismo que aconteci√≥ en Persia, ocurri√≥ con Armenia. ¬ŅQui√©n sabe que los grandes √°rabes (Avicena, Averroes y otros) son en verdad persas? ¬ŅQui√©n sabe que casi todas las cosas que pertenecen a la civilizaci√≥n √°rabe son en realidad persas? O a√ļn m√°s, ¬Ņcu√°ntos de vosotros ten√©is conciencia de que todos los esfuerzos recientes para modernizar Turqu√≠a se deben a los jud√≠os y a los armenios?

“Los armenios deberían haber hecho conocer Armenia. Deberían haberla traído a la vida y a las mentes de los que la ignoran, que nada saben a su respecto y que por eso no le tienen simpatía.

“Alguna cosa está siendo hecha en Turín. Una revista llamada Armenia está siendo publicada, y a través de diferentes colaboradores se habla sobre el pueblo armenio: quiénes son, qué quieren, en qué se pretenden transformar.

‚ÄúEn ese proyecto, debe ser incluida la publicaci√≥n de varios libros que introduzcan m√°s persuasivamente y con mayor fuerza a la historia, la cultura, la poes√≠a y la lengua del pueblo armenio.‚ÄĚ

Hasta all√≠ Gramsci. Siempre un adelantado. Siempre con los que sufren. Los argentinos, en los organismos internacionales, debemos luchar para que Turqu√≠a reconozca su genocidio en todos sus detalles. Nosotros, que en nuestro territorio ocurri√≥ el nefasto m√©todo de la ‚Äúdesaparici√≥n de personas‚ÄĚ, uno de los peores cr√≠menes masivos de la historia de la humanidad, la llamada ‚Äúmuerte argentina‚ÄĚ, tenemos ese deber de conciencia.

*Escritor argentino, exiliado en la Rep√ļblica Federal de Alemania hasta 1983. Historiador del movimiento obrero argentino y del anarquismo, periodista y novelista, su libro m√°s conocido, aclamado como un cl√°sico de la historia social, es: La Patagonia rebelde (4 vols.), varias ediciones .

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Diego Salazar J.
      29 abril 2015 20:26

      Sentimos a estas horas de la historia un unmenso dolor por el pueblo armenio. Aparte, es genial revivir la cita de Balzac, descripci√≥n maravillosa del sentido com√ļn que los poderosos han logrado arraigar en el orbe actualmente.
      En la guerra que actualmente vivimos los colombianos existe exactamente ese tratamiento que se le da al castigado, al desplazado, al asesinado o desaparecido. Hay que mirar para el otro lado, el humano soy yo, el que no está conmigo es un fiel del terrorismo. Ahí nos tienen los fascistas en este inmenso lodazal de guerra, injusticia y delincuencias (populares) asociadas al poder.