Sep 2 2017
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OpiniónPolítica

Guatemala: La derecha corrupta se prepara para la guerra/ La necesidad de la Cicig

La derecha corrupta guatemalteca puesta en pie de guerra, ha encontrado en el actual presidente, don Jimmy Morales, a su mascarón de proa. Éste, cuya vocación de cómico de segunda categoría no le había permitido asumir efectivamente la gobernanza del país, de pronto ha encontrado su segunda vocación, la de portaestandarte de los grupos sociales más cuestionados.

En Guatemala, los acontecimientos desencadenados por el desatino del presidente Jimmy Morales al declarar non grato al comisionado Iván Velásquez de la CICIG, están evidenciando cada vez con mayor claridad lo que a veces se encontraba entre brumas.

Lo primero que se ha perfilado nítidamente es que la derecha corrupta, esa que hizo de la guerra de treinta años que asoló el país un negocio, está terriblemente asustada. Y no es para menos, poco a poco las acciones de la CICIG y el Ministerio Público de Guatemala se les han ido aproximando, y algunos de sus más conspicuos representantes si no han caído, sienten que les pisan los talones.Resultado de imagen para guatemala La derecha corrupta se prepara para la guerra

En segundo lugar, ha salido con evidencia que esas fuerzas mafiosas han estado agazapadas y atentas, prestas a defender a dentelladas los privilegios a los que se sienten predestinados. En la semana que termina, han salido a dar muestras que la bestia herida se retuerce pero está dispuesta a hacer uso de todos los medios antes de sucumbir.

Para ello se aglutinan y sacan a relucir los fantoches del pasado, los de la violencia y la guerra, en la que son tan hábiles y en los que se sienten tan a gusto.

El martes pasado, en un acto organizado expresamente para apoyar la decisión del presidente Morales al que asistió alrededor de la tercera parte de los alcaldes del país, el alcalde de Ciudad de Guatemala, Álvaro Arzú, quien era presidente de Guatemala cuando en 1996 se firmó la paz tras 36 años de guerra, dijo: “Yo firmé la paz pero también puedo hacer la guerra”.

Es decir, han puesto a redoblar los tambores y están desempolvando sus antiguos pendones.

La derecha corrupta guatemalteca puesta en pie de guerra, ha encontrado en el actual presidente, don Jimmy Morales, a su mascarón de proa. Éste, cuya vocación de cómico de segunda categoría no le había permitido asumir efectivamente la gobernanza del país, de pronto ha encontrado su segunda vocación, la de portaestandarte de los grupos sociales más cuestionados.

En esas está don Jimmy, empujando contra viento y marea, asumiendo la vanguardia de la escoria. Sin embargo, y para ser francos, al señor presidente no le quedaban muchas alternativas. Incluso, uno podría llegar a pensar que tal papel de líder pazguato no lo hace sino por conveniencia propia. En otras palabras, para salvar su propio pellejo.

Ubicado, pues, en el bando de las fuerzas oscuras, el presidente de Guatemala se lió a golpes con quienes están colaborando para poner a trabajar el país como un país normal. Piensa que descabezando a la CICIG las aguas volverán a los cauces que le convienen, es decir, los de la impunidad. Es posible que hasta entienda la suya como una misión cristiana: si no juzgan ni condenan a su hijo, a su hermano y a él, su familia permanecerá unida. Amén.

La Comisión contra la Impunidad en Guatemala ha realizado una excelente labor, especialmente desde que es dirigida por el comisionado Iván Velásquez. Juicios históricos contra criminales de guerra y políticos corruptos han estado sobre la palestra y han conmocionado al país. Se le achaca, y hay razón en ello, de haber hecho la vista gorda sobre los crímenes de ciertos sectores de empresarios. Hay también suspicacia, en un país que ha sufrido durante toda su historia moderna la intromisión de los Estados Unidos, del apoyo que brinda esa potencia a su accionar.

Nada de eso es óbice para no apoyar lo que hace la Comisión hoy en día. La derecha corrupta muestra la capacidad que tiene para unirse y sacar a relucir los sables del enfrentamiento sin pestañear. Del otro lado debe existir la misma unidad, la misma iniciativa sin vacilaciones, para hacer avanzar poco a poco el cambio hacia algo diferente que no sea esa hedentina. Y presionar para que el afilado ojo de la ley abarque el espectro completo de la descomposición.

Necesidad de la CICIG

Resultado de imagen para guatemala cicigCarlos Figueroa Ibarra| La descomposición política y social existente es tan grande, que es evidente que sin la existencia de la CICIG no habría viabilidad para la justicia en el país, la impunidad sería rampante y Guatemala profundizaría el camino que hoy la tiene en vísperas de ser un Estado fallido.

Desde hace varios meses en mis intercambios con algunos de mis amigos en la derecha, he podido percibir una creciente malestar en contra de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala. Resulta paradójico que hoy, personas que estuvieron de acuerdo con todas las medidas intervencionistas de los Estados Unidos de América en Guatemala, incluyendo por supuesto el derrocamiento de Jacobo Arbenz (que vivieron cuando eran pequeños infantes pero que avalan siguiendo la narrativa familiar), ahora sean furibundos críticos del embajador Todd Robinson y de lo que consideran abusivas intromisiones en la vida política del país. No les falta razón en esos señalamientos, pero hubiera sido bueno que congruentemente siempre hubiesen defendido la soberanía nacional ante la ingerencia estadounidense. El discurso “antiimperialista” llega a extremos del anticomunismo delirante: los Estados Unidos de América defienden ahora políticas socialistas y de ello se aprovechan los antiguos insurgentes que se alían a la CICIG y a la Fiscal Thelma Aldana para lograr los objetivos que no pudieron conseguir con las armas en la mano…

No resulta extraño que estos sectores ahora estén apoyando al presidente Jimmy Morales en su decisión de expulsar del país al Comisionado Iván Velázquez. El Presidente de Guatemala tiene motivos personales para querer hacerlo al estar la CICIG involucrada en investigaciones que ha incriminado y encarcelado a su hermano y a su hijo. Ahora la CICIG está investigando un eventual financiamiento ilícito a su partido y a su campaña y junto al Ministerio Público han solicitado un antejuicio contra Morales que lo colocaría en la senda hacia el mismo destino del hoy encarcelado Otto Pérez Molina. Resulta por ello hilarante el discurso de gran patriota que Morales ha esgrimido en su alocución en la que declaró non grato a Velázquez. En realidad se trata de disfrazar como razón de Estado una sobrevivencia personal y la búsqueda de impunidad a la corrupción estatal imperante.

El grave problema que tiene esta iniciativa es que se enfrenta al poderío de una Casa Blanca sumamente interesada en desterrar la infiltración en el Estado del crimen organizado y darle viabilidad a uno de los países que con su descomposición y expulsión migratoria, atenta contra los intereses estadounidenses en la región. No cabe duda de que detrás de la CICIG se encuentra Washington. Pero lo observado en estos días, muestra que sería una simpleza reducir la fuerza de la CICIG a la ingerencia estadounidense. La decisión de Morales ha provocado una crisis gubernamental con la destitución del canciller, la renuncia de la Ministra de Salud y de varios viceministros. La mayoría del cuerpo diplomático no apoya la decisión del presidente, la conferencia episcopal tampoco, y los más diversos sectores dResultado de imagen para guatemala cicige la sociedad civil también la deploran.

La razón es muy sencilla. La descomposición política y social existente es tan grande, que es evidente que sin la existencia de la CICIG no habría viabilidad para la justicia en el país, la impunidad sería rampante y Guatemala profundizaría el camino que hoy la tiene en vísperas de ser un Estado fallido.

 

Crisis palaciega

Marcelo Colussi | Guatemala vive en estos momentos una crisis palaciega. ¡Qué bueno si esto fuera el preámbulo de un cambio real en la situación política, económica y social de las grandes mayorías! Pero todo indica que va a ser difícil que haya algo de eso.

¿Es sano luchar contra la corrupción? Sin dudas: sí. Pero ¿para qué esa lucha? En Guatemala: ¿qué significa eso en estos momentos? En realidad, ¿quién hace esa lucha?

Resultado de imagen para guatemala crisis palaciegaSabemos que hace un par de años esa consigna fue lo que movilizó a una buena cantidad de población. La consecuencia de ello fue la salida del poder del entonces binomio presidencial Pérez Molina/Baldetti. Y en su reemplazo, un “raro” proceso electoral donde, contrariando pronósticos, se impuso una figura mediática utilizada como comodín: el comediante Jimmy Morales. Si bien nunca quedó claro con documentos que lo atestiguaran en forma explícita, todo indicó que se trató de una movida de la geoestrategia de Washington para “limpiar” el Triángulo Norte de Centroamérica (en Honduras pasó algo similar) de mafias políticas, abriendo una iniciativa de reconquista conocida como “Plan Alianza para la Prosperidad”, supuesto proyecto para transparentar las corruptas instituciones del Estado (que significa, en realidad, asegurar férreamente su Frontera Sur).

La prosperidad nunca llegó… ¡ni va a llegar! El agente clave en esta “lucha frontal contra la corrupción” fue la Comisión Internacional Contra la Impunidad –CICIG-, de la ONU, liderada por el colombiano Iván Velásquez, y financiada por Estados Unidos y la Unión Europea.

Esta Comisión cumplió con su mandato y encontró interminables casos de corrupción en las esferas del Estado. Pero de los grandes factores de poder económico (nucleados en el CACIF -Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras-), de lo que en su momento se llamó la “Línea 2”, es decir: los empresarios que se beneficiaron impunemente de la corrupción de la Línea 1, no se ha pronunciado nunca. Ni, todo indicaría, que se va a pronunciar. La corrupción, pareciera ser dentro de esta lógica, está solo en algunos agentes estatales. Los desmanes de la empresa privada (salarios de hambre, muchas veces sin que se pague siquiera el salario mínimo, impune contaminación del ambiente, explotación en todo su esplendor) no entran en su mandato.

Lo que queda claro es que hay un enfrentamiento entre el proyecto de Washington y los nuevos sectores económicos ligados al Estado contrainsurgente de años atrás, mafiosos y corruptos, en general vinculados a altos cuadros del ejército (de donde venía el ex mandatario Pérez Molina, ahora preso). El presidente Jimmy Morales es, en realidad, un operador político de estos sectores.

Ahora se da la curiosa situación en que la Embajada de Estados Unidos (y países de la Unión Europea) manifiestan su intención de mantener esa pretendida lucha frontal contra la corrupción, apoyando a la CICIG, encontrándose una vez más con una presidencia díscola, que responde a los sectores mafiosos (narcotráfico, crimen organizado, contrabando, corruptos contratistas del Estado). Y un CACIF y una oligarquía nacional que se encuentran en el medio del combate, que no quieren tomar distancia de los dictados de Estados Unidos, pero que están temerosas de las investigaciones (porque se le pueden encontrar “ilícitos”, obviamente). Esa particular situación generó una crisis palaciega, donde el presidente Morales pidió la expulsión del país del Comisionado Iván Velásquez.

Gran crisis política. De hecho, el presidente destituyó a su equipo de la Cancillería: el canciller Carlos Morales, quien se negaba a la expulsión de Velásquez, y el vicecanciller, Carlos Martínez. La crisis provocó la renuncia de un par de ministras: Aura Teleguario, de Trabajo y Previsión Social, y Lucrecia Hernández Mack, de Salud. Gran crisis política que se continuó con el amparo presentado por la sociedad civil contra la expulsión del Comisionado Velásquez, amparo que fue aceptado por la Corte de Constitucionalidad y deja su salida en suspenso. Crisis, por otro lado, que se amplía con la declaratoria de preocupación que manifiestan los países europeos y, fundamentalmente, Estados Unidos, quien amenaza con no otorgar la ayuda económica del Plan Alianza para la Prosperidad si se mantiene la decisión de Jimmy Morales. (Pero… ¿la ayuda está condicionada entonces? ¿Es ayuda eso?).

Crisis que ha dejado al comediante Morales, ahora primer mandatario, en una gran soledad, teniendo en contra numerosas instituciones, desde la Iglesia Católica a la Universidad de San Carlos, de medios comerciales de comunicación a un cuerpo diplomático (incluida Naciones Unidas) que ve con preocupación la declaración de non grato del titular de la CICIG.Resultado de imagen para guatemala crisis palaciega

Crisis, finalmente, que encuentra a una población indignada que vuelve a salir a la calle, pidiendo ahora la renuncia del mandatario.

¿Se está ante un momento pre-revolucionario? No parece. La lucha contra la corrupción tiene un alcance limitado, muy limitado. Si se trata de mandar presos a unos cuantos funcionarios corruptos, eso ya se está haciendo, y la situación de la gran mayoría de guatemaltecos sigue exactamente igual. Si se va Jimmy Morales asume su vicepresidente, Jafeth Cabrera (acusado de tremendos actos de corrupción en la universidad pública). ¿Más de lo mismo?

Lo que preocupa es que caen presos solo los corruptos de un lado (la Línea 1), pero los “otros corruptos”, la Línea 2, siguen tranquilos. Y las mayorías populares… siempre “bien, gracias”.

Por lo que se ve, no hay fuerza en el campo popular ni en las instancias de izquierda para llevar más lejos esta indignación. En otros términos: es una lucha palaciega entre mafias. La población de a pie no parece en condiciones de llevar esto a un proceso de transformación más profundo.

En medio de todo esto, es oportuno leer con detenimiento un comunicado que está circulando por allí. Es curioso (¿patético?) que en estos momentos converjan en un mismo interés el gobierno de los Estados Unidos y la población de a pie, e incluso las izquierdas. ¿Cómo entender la crisis? ¿Cómo hacer para ir más allá de la destitución de este actor que actuó durante un par de años –con mala actuación, por cierto- de presidente no corrupto?

“Comunicado urgente: quiero pedirle por favor a mis amigos de la URNG, CODECA, Unidad Socialista, Winaq, CONVERGENCIA, al PSU, los de Ajoder, al PSOCA, los sindicalistas, el magisterio nacional, a mis cuates anarquistas y a los grupos de la nueva izquierda guatemalteca que por favor no anden suplicando que la CICIG goce de completa impunidad para seguir engañando a la población guatemalteca, me duele ver que a muchos ya se les olvidó que fueron los gringos junto con los empresarios oligarcas los que nos han condenado a la miseria y a la ignorancia y esos mismos gringos son los que financian al sistema de naciones unidas y a su brazo mercenario político de la CICIG, de manera que si ustedes apoyan a estos hijos de puta entonces no tiene sentido nada de lo vivido por nuestro país… así que por favor, les imploro que recapaciten al respecto.”

Entonces, ¿cómo hacer para profundizar este movimiento de descontento?

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