Nov 16 2012
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Sociedad

Guatemala: los muertos comen fiambre

Se llamaba Antonio Ceballos Ortiz. Ten√≠a 54 a√Īos de edad y muri√≥ irremediablemente cuando dos hombres armados entraron a una cantina donde el compatriota beb√≠a una helada cerveza y lo acribillaron a balazos en el barrio de Tres Cruces, Poptun, en el departamento de Pet√©n, cuna de la civilizaci√≥n maya y donde se respiran los aires del narcotr√°fico. El d√≠a de mi llegada al aeropuerto de La Aurora, Ciudad de Guatemala, velaban su cad√°ver para horas m√°s tarde darle cristiana sepultura. | AURELIO PEDROSO.*

 

Si la belleza y el clima de este país centroamericano son capaces de seducir al más exigente ciudadano de este mundo, también tienen la particularidad de que en el momento más inesperado la persona tome pasaje sólo de ida para un camposanto o una de sus profundas barrancas o sea secuestrada, extorsionada o asaltada.

 

La capital es hoy por hoy, seg√ļn fuentes de las Naciones Unidas, la s√©ptima ciudad m√°s peligrosa del mundo, con un √≠ndice de homicidios de 106 por cada 100.000 habitantes, pero ella no es una excepci√≥n.
De las diez m√°s temidas, siete se localizan en el √°rea centroamericana.

 

Un verdadero reto para el ex general Otto P√©rez Molina, actual presidente, cuyo alias electoral fue y es ‚Äúmano dura‚ÄĚ y al cabo de casi un a√Īo de gesti√≥n ya algunos le critican la ineficiencia ante m√°s que una ola criminal: un aut√©ntico tsunami de sangre inocente en alguna medida.

 

El propio y significativo 1¬ļ de noviembre
El D√≠a de los Muertos una lectora del diario Prensa Libre, le escrib√≠a al presidente pregunt√°ndole: ‚Ä̬ŅC√≥mo es posible que vivamos en una tierra sin ley? No podemos salir ni a la esquina sin temer a ser v√≠ctimas de la delincuencia y la violencia. ¬ŅD√≥nde est√°n sus promesas de mano dura contra la delincuencia?‚ÄĚ

 

No pocos cubanos han optado por establecer aquí residencia. Los hay de todos los tipos y clases y no existen datos confiables de cuántos de encuentran en los listados del Registro Nacional de Personas, RENAP, por sus siglas.

 

Viven desde los recién llegados para relevar a los colaboradores de la misión médica, como esas jóvenes oftalmólogas de la clínica cubana en Villanueva, hasta conciudadanos que en el transcurso de 1959 el fantasma del comunismo les hizo preparar maletas y emigrar.
Al margen de una enfermedad letal, de la que nadie logra escapar en cualquier sitio de este planeta, la corrupción, la delincuencia organizada o desorganizada, y el narcotráfico, pueden ser los causantes de primer orden para abandonar la vida.

 

El D√≠a de todos los santos, que se celebra y no conmemora, la poblaci√≥n en pleno se volc√≥ a los cementerios con el cl√°sico ‚Äúfiambre‚ÄĚ, un ancestral plato con m√ļltiples ingredientes que se remonta a los or√≠genes de la colonizaci√≥n espa√Īola. All√≠ junto a sus muertos, con aguardiente, flores y hasta mariachis seg√ļn la billetera, transcurri√≥ toda la jornada de recuerdo para con los fallecidos.
Un plato de fiambre sobre la tumba y el resto para los dolientes, que ya previamente habían dado a la sepultura un colorido un tanto carnavalesco.

 

La prensa en pleno se volcó a la singular conmemoración en la que no faltaron espacios para promover la venta del imprescindible fiambre y anunciar, por demás, que en virtud de estar sobresaturados los cementerios generales, como el de Chimaltenango, por ejemplo, la municipalidad había comprado tiempo atrás uno privado perteneciente a un coreano donde estaban sepultadas sólo tres personas.

 

Entretanto, en la capital, la polic√≠a anunciaba condiciones especiales de seguridad vial y personal para los seis cementerios que deb√≠an recibir a unos dos millones de personas y advert√≠a a la ciudadan√≠a que extremaran las medidas de seguridad ante la posibilidad de secuestros a ni√Īos a los que deb√≠an identificar con n√ļmero de tel√©fono, direcci√≥n y nombre de los padres.

 

Por no dejar a un lado el tema, no falt√≥ la publicaci√≥n de famosos epitafios. Uno de ellos, el del franc√©s Moliere no tiene desperdicio: ‚ÄúAqu√≠ yace Moliere, el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien‚ÄĚ.

 

La muerte violenta es tan com√ļn que ya casi que los cubanos que viven en Guatemala la van aceptando como acontecimiento de rutina diaria.

 

Tal vez sobre la sepultura de nuestro compatriota Antonio Ceballos, alguien haya colocado el fr√≠o plato de fiambre, una comida que por mucho que pase el tiempo, los isle√Īos no se acostumbran a ella.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Periodista.
En http://progreso-semanal.com
.

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