Jul 12 2017
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Política

Guerra privatizada: las mutaciones del capitalismo

El asesor especial¬†del presidente Trump, el se√Īor Stephen Bannon, tiene un nuevo plan para¬†ganar¬†la guerra en Afganist√°n: remplazar el ej√©rcito estadunidense con contratistas privados. De este modo, la guerra se convertir√≠a en un negocio redondo: la industria de armamentos seguir√≠a suministrando armas y pertrechos, pero ahora hasta las acciones sobre el terreno ser√≠an responsabilidad de ej√©rcitos privados. Se llaman mercenarios, pero el eufemismo de¬†contratistas privados¬†es √ļtil para disfrazar el verdadero sentido de las guerras imperiales de nuestro tiempo.

La privatizaci√≥n de la guerra no es un negocio nuevo. La experiencia b√©lica estadunidense en Afganist√°n a partir de 2001 es s√≥lo el ejemplo m√°s reciente de operaciones de un ej√©rcito privado a gran escala. Por ejemplo, inicialmente la invasi√≥n por tropas estadunidenses se present√≥ como respuesta a los ataques del 9/11. Se dijo que el objetivo era desmantelar las bases de al-Qaeda, pero muy r√°pidamente la l√≥gica de la guerra se transform√≥ hasta convertirse en una ocupaci√≥n militar de largo aliento. Una bien orquestada campa√Īa de propaganda sobre la¬†reconstrucci√≥n de una naci√≥n¬†acompa√Ī√≥ esta metamorfosis.

Los 15 a√Īos de duraci√≥n de la guerra en Afganist√°n la convierten en la experiencia b√©lica m√°s larga en la historia de Estados Unidos. Han fallecido m√°s de 2 mil 400 soldados estadunidenses desde 2001, pero hoy las fuerzas del Talib√°n controlan m√°s territorio en ese pa√≠s que al principio de la guerra. Por eso Washington busca redise√Īar una nueva estrategia para¬†ganar¬†esta guerra cuyos objetivos son cada vez m√°s esquivos.Resultado de imagen para privatizacion de la guerra

En la actualidad hay unos 9 mil soldados estadounidenses en ese pa√≠s de Asia central, pero hay m√°s de 28 mil 600 contratistas privados cuyas tareas son dif√≠ciles de describir con precisi√≥n. Ni siquiera el mismo Pent√°gono sabe exactamente qu√© est√° haciendo este personal. Lo cierto es que durante a√Īos recientes el n√ļmero de efectivos del ej√©rcito formal ha disminuido con la supuesta finalidad de entregar la conducci√≥n de la guerra al gobierno de Kabul, pero la cantidad de¬†contratistas privados¬†ha ido aumentando y la guerra se ha ido privatizando.

No todos estos contratistas est√°n involucrados directamente en operaciones militares. El servicio de investigaci√≥n del congreso (CRS, por sus siglas en ingl√©s) revela que 5 mil 500 est√°n ocupados como traductores, en la construcci√≥n o como¬†personal de apoyo. ¬ŅQu√© hacen los otros 23 mil contratistas privados?

El tema aqu√≠ no es solamente el del n√ļmero de contratistas o mercenarios enredados en la lucha armada de manera directa. Por cada soldado en operaciones sobre el terreno se requieren centenares (si no es que miles) de personas en tareas de apoyo: comunicaciones, servicios de salud, transporte, preparaci√≥n de alimentos, etc√©tera. En s√≠ntesis, m√°s de 70 por ciento del personal estadunidense en las tareas de ocupaci√≥n en Afganist√°n se compone de contratistas privados.

Resultado de imagen para contratistas en afganistanWashington ha gastado unos 110 mil millones de d√≥lares en la¬†reconstrucci√≥n¬†de ese pa√≠s. Ese monto es muy superior al total asignado al Plan Marshall para la reconstrucci√≥n de Europa despu√©s de la segunda guerra mundial. Nadie sabe cu√°nto dinero se ha ido en obras in√ļtiles o insostenibles. Lo cierto es que en el paisaje afgano abundan los cascarones vac√≠os de escuelas y cl√≠nicas abandonadas o a medio construir. En muchos casos la energ√≠a el√©ctrica necesaria para el buen funcionamiento de estas obras no se pudo garantizar. En otros el abandono se debe a las acciones de sabotaje intermitente que han hecho incosteable la operaci√≥n. Frecuentemente los recursos invertidos en la¬†reconstrucci√≥n de la naci√≥n¬†han sido un regalo para las empresas privadas encargadas de los¬†proyectos. Pero tambi√©n sirvieron para disfrazar una ocupaci√≥n militar que est√° m√°s interesada en objetivos estrat√©gicos que en reparar los da√Īos de una guerra que ha dejado m√°s de 400 mil muertes de civiles.

El capitalismo contempor√°neo sigue sus mutaciones para adaptar el mundo a sus necesidades. El salario ya no es la clave para reproducir la fuerza de trabajo y ha sido substituido por el cr√©dito. La tasa de ganancias asociada a la actividad productiva ha sido remplazada por la rentabilidad derivada de la especulaci√≥n como referencia en el proceso de acumulaci√≥n. Y ahora hasta las fuerzas armadas se van transformando cada vez m√°s en un negocio privado. En este √ļltimo rengl√≥n quiz√°s se trata m√°s de una regresi√≥n a √©pocas precapitalistas pues los ej√©rcitos privados de los se√Īores de la guerra fueron un recurso desde hace miles de a√Īos. Pero ahora hay algo nuevo: la privatizaci√≥n de operaciones militares est√° insertada en una tendencia econ√≥mica m√°s general. Al igual que la privatizaci√≥n del manejo del sistema carcelario o del sistema de detenci√≥n de migrantes, √©ste es otro indicio de la profunda reconversi√≥n del estado en la etapa actual del capitalismo. De ser una organizaci√≥n pol√≠tica, el estado hoy se ha convertido en una matriz de intereses corporativos y su finalidad no tiene nada que ver con el bienestar social.

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