Jun 10 2012
1916 lecturas

CulturaPolítica

Hegemonía y militarización en el Cono Sur

América Latina se torna en una pieza fundamental para el poder global, en su lógica de acumulación de dominación; la importancia geopolítica del continente lo vuelve atractivo para el capital trasnacional que por lo general viene acompañado con medidas de militarización, a forma de resguardar y asegurar sus intereses económicos y políticos.| ABEL IRALA.*

 

Los niveles de militarización se incrementan en momento de crisis como la que atraviesa actualmente el sistema capitalista, que se diferencia de las crisis anteriores por contener algunos elementos nuevos, productos de la irracional acumulación capitalista:[1]
 

 

– La población mundial, en mayoría está viviendo en las ciudades, el 51% de la población hoy vive en las ciudades, por lo tanto se encuentra más desprotegida ante la crisis, la forma de producción campesina, la agricultura familiar al no estar totalmente dependiente del modo capitalista daba cierto grado de cobertura ante la crisis, no es menor el poder disponer de alimentos y de sus producciones.

 

–Internacionalización, globalización del capital, “hoy hay 500 mayores corporaciones que dominan la economía mundial. Las 50 mayores corporaciones tienen ingresos mayores que el PIB de 100 países menores, la sucursal de Petrobras en Bolivia tenía un PIB equivalente al 15% de toda la economía nacional de Bolivia”.[2]

 

Por lo tanto el poder económico de las trasnacionales y su influencia sobre los Estados nacionales es cada vez mayor, sin ningún tipo de regulación sobre las corporaciones que lo manejan, una ausencia de poder político ante el poder económico internacional.

 

– La crisis climática que se profundiza a nivel mundial a causa de la explotación irracional de los bienes de la naturaleza para la acumulación y mayor lucro capitalista, que tiene sus consecuencias irreversibles sobre la vida del planeta y en particular sobre las poblaciones más empobrecidas.
 

 

Recursos naturales y militarización

 

Estos tres elementos mencionados arriba, se entrecruzan formando un complejo escenario de disputa para este nuevo siglo, donde una de las respuestas del poder hegemónico mundial se basa en la apropiación de la naturaleza, para lograr su cometido diseña y ejecuta formas de criminalización y militarización de territorios y ciertas capas de la población que puedan interrumpir el “crecimiento” capitalista y tecnológico, que está condicionado y manipulado por estructuras de poder, “que politizan la naturaleza en función de sus objetivos”.[3]

 

Son los sectores sociales, la fuerza de personas organizadas para la defensa de los bienes naturales, de la vida y la cultura campesina o de sus territorios, los más expuestos a la persecución, amedrentamiento, represión y expulsión por parte del sistema que entiende su relación con la naturaleza como una forma de acumulación infinita de recursos que son limitados.
Para esta acumulación Sudamérica juega un papel fundamental, porque debe proveer al capital de los recursos que este necesita; de interés especial es la gran reserva de hidrocarburos que existe en la región.

 

“Sólo en la Faja del Orinoco, y según cifras del Departamento de Geología de los EEUU, se pueden recuperar con la tecnología actual, más de 513.000 millones de barriles de petróleo, a los que hay que sumar los cerca de 100.000 millones de barriles que Venezuela posee como reservas convencionales, las reservas de gas natural que equivalen a cerca de 30.000 millones de barriles y las reservas de carbón, que equivalen a poco más de 5.000 millones de barriles; a esto habría que sumarle los más de 100.000 millones de barriles que los brasileños han encontrado en sus yacimientos off shore de sus cuencas del Presal y las reservas de petróleo y gas que existen en Colombia, Ecuador y Bolivia, que, sin poseer la magnitud de los dos primeros países, tampoco son despreciables.

 

Como punto especial debo mencionar los recién descubiertos yacimientos de petróleo en las islas Malvinas argentinas, que según las empresas que allí hacen prospecciones con licencias del gobierno inglés, sobrepasan los 18.000 millones de barriles y que involucran a los intereses británicos en forma directa en la geopolítica energética de la región”[4].

 

En Sudamérica se encuentran los mayores productores de biocombustibles del mundo, en Brasil se concentra la principal producción de etanol y en Argentina la de aceite de soja. Existe una riqueza en minerales como litio y coltán:

 

“En el triángulo formado por los salares de Uyuni en Bolivia, Atacama en Chile y Hombre Muerto en Argentina, se concentra más del 80% de las reservas de litio que, hasta ahora, se han confirmado y certificado en el mundo. En el salar de Uyuni, en el suroeste boliviano, se concentra más del 50% del litio conocido y certificado hasta ahora en la tierra”.[5]

 

Y como si fuera poco, en la región también se encuentra una de las mayores reservas de agua dulce de todo el mundo, el Acuífero Guaraní que se extiende por el territorio de Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay:

 

“El Acuífero Guaraní (AG) constituye uno de los reservorios subterráneos de agua dulce más importantes del mundo, con una reserva estimada entre 40.000 y 50.000 km3, volumen suficiente para abastecer a la población mundial actual (6.000 millones) durante unos 200 años, a una tasa de 100 litros/día por habitante”-[6]

 

Nos encontramos en un proceso de reorganización del poder hegemónico, hegemonía que no se reduce solamente al poder militar o económico, sino como un sistema complejo de dominación que pretende extender los patrones de conductas, de consumo y de producción favorables a la acumulación del capital:
“La hegemonía consiste en universalizar una visión del mundo, pero la universalización se hace de muchas maneras. A través de imágenes, a través de imposiciones, de discursos, de prácticas”.[7]

 

Estados Unidos, lo estratégico de los recursos naturales

 

Para la investigadora peruana Mónica Bruckmann la “disputa por los recursos naturales adquiere una dimensión cada vez más violenta y cruel. La hegemonía americana [estadounidense] se sustenta en una política militar de guerra”; hegemonía que hoy se ve amenazadas por el surgimiento de nuevas potencias mundiales, por la profundización y expansión de la crisis y en América Latina especialmente por la capacidad que pueda desarrollar el continente de “recuperar la soberanía sobre sus recursos naturales, minerales estratégicos, petróleo y gas, reservas de agua dulce, bio-diversidad, ecosistemas y florestas”.[8]

 

Estados Unidos presenta una creciente vulnerabilidad para resguardar y proveer a su economía de ciertos suministros estratégicos, ya que depende de las importaciones de una serie de recursos para satisfacer su consumo y América Latina es una de las regiones principales para satisfacer dicho consumo.
En una excelente investigación sobre el tema, Bruckman presenta los minerales considerados estratégicos para los Estados Unidos y los clasifica en tres grupos de acuerdo a la necesidad de importación, un grupo de “Total Vulnerabilidad” cuyo abastecimiento depende del 99 a100% de importaciones, otro grupo de “Alta Vulnerabilidad” con una dependencia del 50 al 98% y el último grupo de Vulnerabilidad moderada formado por unos 25 minerales que tienen una dependencia de importación de hasta el 49%,

 

Se puede mencionar así, que en el primer grupo se encuentran “la bauxita y alumina, fundamentales para la elaboración de productos no metalúrgicos tales como abrasivos, químicos y refractarios.
Según datos de 2005, Estados Unidos importaba de América Latina 84% de bauxita (Jamaica 32%, Guinea 22%, Brasil 18%, Guyana 12%) y 48% de alumina (Surinam 18%, Jamaica 16%, Brasil 12%)”.[9]

 

De los minerales ubicados en los grupos de alta y moderada vulnerabilidad muchos de ellos son extraídos fundamentalmente de América Latina, vale mencionar entre ellos el estaño, zinc, plata y tungsteno; o en el caso del cobre que el 50% de las reservas mundiales se encuentra en nuestro continente.

 

Bruckman resalta que “7 de los 21 minerales que pertenecen al grupo que hemos denominado de total vulnerabilidad, son importados principalmente desde Brasil y México. En el caso del segundo grupo, de ―alta vulnerabilidad, de los 17 minerales que pertenecen a esta categoría, 8 registran como principales fuentes de importación México, Perú Bolivia Brasil y Chile.
Con relación al último grupo, ―mediana vulnerabilidad‖, podemos observar que 11 de los 25 minerales tienen como principal fuente de importación a Venezuela, Chile, México, Perú, Brasil y Trinidad y Tobago”.[10]

 

Estados Unidos entiende que parte de su futuro se encuentra en lo que pueda importar de los países latinoamericanos, por lo que los esfuerzos de su política exterior estarán centradas en los próximos años principalmente hacia el continente, pero esa política se basa por lo menos en dos ejes:
– el primero y el principal salvaguardar sus intereses como imperio, y el
– segundo redoblar su agresividad con políticas “modernas” de apoyo institucional a las democracias, tareas humanitarias y defensa contra los males como el narcotráfico y la inseguridad, poniendo en funcionamiento así una serie de aparatos legales y represivos que le permitirán mantener ventajas y provechos sobre nuestros países.

 

Comando Sur en América del Sur

 

Podemos citar algunas particularidades en la reorganización de las políticas de Washington para los países del Cono Sur:

 

El 24 de octubre del 2001 el Congreso de Estados Unidos aprobó el Acta Patriótica (Us Patriotic Act) o Ley Anti Terrorista, con el fin de buscar a los “enemigos” en el interior de su propio país y en el resto de los países; para facilitar la tarea de lucha contra los terroristas, se impone a todos los gobiernos bajo el mando del imperio norteamericano una Ley Antiterrorista inspirada por supuesto en la “Ley madre”, es decir la de Estados Unidos.
El Acta Patriótica posibilita todo tipo de acción ilegal sin que se deba rendir cuenta ante ninguna institución. La acusación de “sospechoso” de terrorismo o de pertenecer a alguna asociación, aunque sea absolutamente pacífica, o que tenga lazos familiares o de nacionalidad con quien se considere “enemigo”.

 

Reactivación de la IV Flota de los Marines de Estados Unidos: “El restablecimiento de la Cuarta Flota reconoce la inmensa importancia de la seguridad marítima en la parte sur del hemisferio occidental, y las señales de nuestro apoyo e interés en los servicios marítimos civiles y militares en

 

América Central y del Sur”, dijo Roughead.[11] “Nuestra estrategia marítima plantea la importancia de trabajar con socios internacionales como base para la seguridad marítima global. Este cambio incrementa nuestro énfasis en la región en el empleo de fuerzas navales para fomentar la confianza y la confianza entre las naciones a través de esfuerzos colectivos de seguridad marítima que se centran en las amenazas comunes e intereses mutuos.”[12]

 

La lucha contra el narcotráfico o el narcoterrorismo como lo denominan los organismos de seguridad de Estados Unidos, ha sido una excusa válida para mantener su “colaboración” con varios países de la región, incluso con países de gran porte económico y militar como lo es Brasil.[13]
“Varias administraciones norteamericanas, y en particular la de George W. Bush, han sido cómplices del genocidio en Colombia. La “guerra contra las drogas” sostenida por Estados Unidos con recursos financieros multimillonarios, asistencia técnica y cuantiosa ayuda militar, no ha logrado detener el flujo de cocaína y, por el contrario, ha sido determinante en el surgimiento y desarrollo de los grupos paramilitares al servicio de narcoterratenientes y también como pretexto para mantener el dominio sobre los trabajadores y la población campesina”.[14]

 

También forman parte de la matriz de penetración imperialista la Cooperación en materia de seguridad y fortalecimiento para la democracia, asistencia humanitaria, formación de policía militarizada y de cuerpos especiales de élite para el combate al terrorismo o la prevención del mismo, en algunos casos con involucramiento directo del Pentágono.

 

El mantenimiento de varias bases militares y la cada vez mayor penetración del Comando Sur, vale mencionar algunos casos recientes Sudamérica, entre abril y mayo del 2012, como la inauguración del “Centro de Entrenamiento para Personal de Operaciones de Paz en Zonas Urbanas” en el Fuerte de Aguayo, Concón de Chile; el intento de la instalación de una Base Militar con la fachada de ayuda humanitaria en el Chaco Argentino, que aún no se concreta por fuerte oposición de los sectores populares organizados y el rechazo del gobierno nacional argentino; o la inauguración de los operativos “Nuevos Horizontes 2012” en el Perú, que tiene lugar en medio de una las peores y sangrientas represiones contra el movimiento popular que se opone a la megaminería.

 

Toda intención de frenar el proceso actual de saqueo de bienes naturales, expresado los intereses de las multinacionales en cuanto a la explotación de los bienes naturales, la expansión de cultivos como la soja o la extracción de minerales, deberá ser diseñada en el marco de la mayor unidad posible de las fuerzas políticas y sociales del continente americano que buscan un presente y un futuro mejor, de lo contrario la dispersión y la fragmentación seguirán siendo aprovechadas por el poder hegemónico para mantener su dominación.

 

Notas
1 Basado en: Palestra no Curso de Especialização sobre a Crise. Promovido pelo curso jornalismo da PUC-SP/CEPIS/ENFF. João Pedro Stedile – 27 de maio de 2009. Brasil
2 Stedile, João Pedro
3 Bruckmann, Mónica. “Recursos Naturales y la integración de la geopolítica de la integración Sudamericana”. Abril 2011.
4 Fuente: Joel Sangronis Padrón, ALAI AMLATINA, 14/02/2011
5 idem
6 Ybañez, Marcos en: http://ea.com.py/expertos-vaticinan-guerras-futuras-por-el-agua/, 22/09/2011
7 Ceceña, Esther. Los Peligros de la Militarización en América Latina, ver en: http://www.lajiribilla.cu/2011/n535_08/535_23.html
8 Bruckmann, Mónica. “Recursos Naturales y la integración de la geopolítica de la integración Sudamericana”. Abril 2011
9 idem
10 idem
11 Jefe de Operaciones Navales almirante Gary Roughead. Departamento de Defensa de Estados Unidos.
12 Ver en: http://www.defense.gov/releases/release.aspx%3Freleaseid%3D11862
13 En abril del 2010 se firmó un acuerdo militar en Estados Unidos y Brasil: El acuerdo promoverá la colaboración en investigación y desarrollo en el campo militar, el apoyo logístico de ambas fuerzas armadas, el entrenamiento y la organización de maniobras conjuntas, así como la facilitación de proyectos comerciales.
Ver en: http://www.semana.com/notas-mundo/brasil-estados-unidos-firman-acuerdo-militar/137533-3.aspx
14 Capote, Salvador. Narcotráfico, instrumento de dominio imperial, en: : http://alainet.org/active/55204 ALAI AMLATINA, 29/05/2012.
——
* Investigador y trabajador social.
En www.kaosenlared.net/america-latina
.

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario