Mar 5 2013
1453 lecturas

Opinión

Hermano Papa… nos llegan noticias

pope-journeyNo tuvo mayor difusion la carta a Benedicto XVI del sacerdote jesuita Luis García Huidobro. El cura chileno cuenta con afectos en el sur martirizado del país; en los centros del poder eclesial el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, arisca la nariz al serle mencionado. Y no es para menos, García Huidobro está más cerca de la Teología de la Liberación que de un Te Deum capitalino.
Vale la pena conocer el documento en cuestión.

 

Hermano Papa:
Nos llegan lejanas noticias de ti. Dicen que te bajaste de la cruz, que no seguiste el ejemplo de Juan Pablo II, fiel a su misi√≥n hasta el final, de ser ‚Äúsigno‚ÄĚ de que la Iglesia no se gobierna con fuerzas humanas sino con el Esp√≠ritu Santo. Pero tambi√©n nos llegan noticias de que el Esp√≠ritu Santo se las ha tenido que ver estos √ļltimos a√Īos con rencillas y disputas de poder que agotan a cualquiera.

 

Debe haber sido duro todo eso, ac√° que tenemos poco poder a veces nos peleamos por qui√©n lava los platos o limpia el ba√Īo, y nos hacemos harto da√Īo, c√≥mo ser√° all√° que tienen cosas muy importantes por las que pelearse.

 

‚Ä®Te escribimos para solidarizar contigo, aunque a los que ac√° estamos no nos preocupa mucho qui√©n sea tu sucesor, porque no hab√≠amos o√≠do hablar de ninguno de los pap√°biles (nuestra candidata ser√≠a la hermana Lupita, pero le preocupa que si se va no hay quien sepa c√≥mo funciona la cocina). Por lo que hemos le√≠do, lo que se est√° ‚Äújugando‚ÄĚ en esta elecci√≥n es si contin√ļa tu ‚Äúoperaci√≥n limpieza‚ÄĚ de la corrupci√≥n en la Curia, o si los poderes de las tinieblas pueden m√°s. Nos resulta lejana esa disputa, muy lejana, pero importante, as√≠ es que solidarizamos con tu lucha contra la corrupci√≥n.

 

‚Ä®Echamos de menos en esta elecci√≥n una disputa a nivel teol√≥gico y pastoral‚Ķ Y bueno, nos dicen nuestros mayores que fuiste t√ļ quien sacaste de los seminarios, universidades y publicaciones cat√≥licas los temas teol√≥gicos y pastorales que se discut√≠an cuando t√ļ eras te√≥logo.

 

Nos dicen los mayores tambi√©n que pretendiste acabar con el m√°s evang√©lico de los frutos de la Iglesia en los √ļltimos siglos: el compromiso de la Iglesia Latinoamericana con la liberaci√≥n de nuestros pueblos, el 40% de los cat√≥licos del mundo. Pero no te tenemos rencor.

 

Dicen que crees que lo lograste, que crees que ‚Äúrestauraste‚ÄĚ la antigua Iglesia inmutable y que en el c√≥nclave que viene no ser√° tema la implementaci√≥n del Concilio Vaticano II ni la teolog√≠a de la liberaci√≥n.

Hoy dices que te faltan fuerzas espirituales para gobernar la Iglesia. Eso acá lo llamamos desolación, sequedad, y por eso queremos animarte.
‚Ä®

 

Te escribimos para contarte que hay gente en la Iglesia que no se siente as√≠, que ac√° en Am√©rica Latina hay grupos de Iglesia donde vemos de todo menos falta de fuerzas espirituales: religiosas, laicos y curas que atienden migrantes y le ponen rostro al crimen organizado, otros que comparten el d√≠a a d√≠a de la resistencia ind√≠gena a la invasi√≥n capitalista, unos que sacaron la parroquia a la calle para descubrir el evangelio entre j√≥venes drogadictos, los m√°s osados que se atrevieron a entrar a los prost√≠bulos a rostro descubierto (porque no iban a saciar con sexo pagado sus propias frustraciones, sino a consolar las penas de las trabajadoras sexuales), algunas instituciones de Iglesia que reparten condones a mujeres que no son due√Īas de su cuerpo, otros compas que han estado en la calle con indignados de todo tipo, o los que acompa√Īan parejas que no se pueden casar y comulgar ‚Äúcomo Dios manda‚ÄĚ .

 


Esa Iglesia no está falta de fuerza espiritual. Está fuerte, pero no hace mucho ruido, no sale mucho en la tele ni en los diarios, y eso que no son pocos.

 

Y te cuento una cosa: siguen alimentando su fe con la teolog√≠a de la liberaci√≥n, que no est√° muerta, andaba de parranda. Es verdad que no se ense√Īa en los seminarios y universidades, pero se susurra en favelas, en comunidades ind√≠genas y barrios de migrantes por todo el continente, se difunde en blogs donde la inquisici√≥n no llega, en Facebook y en radios comunitarias.
‚Ä®

 

Hermano Papa: te animamos en este paso al lado que estás dando. Leemos en el diario que es un gesto de valentía, aunque no terminamos de entender porque no conocemos las copuchas internas del Vaticano ni nos hemos dado el tiempo para leer el libro sobre los Vatileaks.

 

Rezaremos para que todo salga bien en la Curia. Tennos a nosotros también en tus oraciones. No hemos desertado de la Iglesia, acá estamos, sintiéndonos hermanos y sintiéndote hermano, queriendo compartir contigo las fuerzas del Espíritu.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

1 Coment√°rio

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    8 marzo 2013 1:13

    La marejada de convulsiones que hoy aquejan al interior del Vaticano no es otra cosa que el m√°s claro s√≠ntoma de la decadencia moral de esta Instituci√≥n, la que por siglos ha izado las banderas de la moral y los principios. Esta iglesia se ha levantado √ļnicamente sobre los cuatro evangelios: Lucas, Mateo, Juan, Marcos y Juan, y ninguno de ellos fue contempor√°neo de su l√≠der, todo lo que escribieron sobre √©l fue algo que oyeron de o√≠das, por chismorreos, tipo leyenda de personaje. No existe ninguna evidencia hist√≥rica cierta (escrita por un no-cristiano)de que efectivamente haya existido Jesucristo, todo se reduce a explotar la profunda vena supersticiosa que tienen las personas ignorantes, sin instrucci√≥n, analfabetos, pastores de cabras que apenas saben sobre s√≠ mismo, sean jud√≠os o √°rabes. Esa Iglesia se levant√≥ como un pilar de dominaci√≥n, desde el principio se erigi√≥ como una herramienta de sometimiento para las sociedades occidentales, y sigue gravitando hasta el d√≠a de hoy, no obstante con estas claras se√Īales de una decadencia irreversible. El renunciado Papa se retir√≥ para irse a vivir junto a su secretario privado, ambos amantes homosexuales, adem√°s de estar asqueado de la depravaci√≥ln en que much√≠simos sacerdotes ped√≥filos han ca√≠do en su innoble vicio. Es ser temerario y demasiado arriesgado colocar a un ni√Īo en un colegio de curas, nadie le asegura que no ser√° abusado en alg√ļn momento.