May 7 2018
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Huenchumilla: El conflicto mapuche es una lucha difícil porque la clase dirigente no quiere darse cuenta de la naturaleza del problema

 

Francisco Huenchumilla es actualmente senador chileno por la región de Araucanía. Militante del partido demócrata cristiano, anteriormente fue alcalde de Temuco e intendente (cargo similar al de gobernador) de la región de Araucanía durante los dos primeros años del segundo mandato de la presidenta Michelle Bachelet.

De origen mapuche, Huenchumilla considera que la cuestión de las nacionalidades en Chile debe ser asumido como un problema político de toda la nación y no como un mero conflicto del sur del país.

“Comprender la verdadera naturaleza del conflicto mapuche es un imperativo para la clase dirigente; es la única manera de no volver a repetir los errores de apreciación que tuvieron en el pasado respecto de fenómenos sociales que eran, y se demostró en su momento, claves para el funcionamiento del país”, afirma en su libro “Plurinacionalidad: el nuevo pacto” de reciente edición.

El libro contiene un análisis histórico y político de la situación de la Araucanía y la historia de la nación Mapuche, que antecede al propio estado chileno. “En 1643 por el Parlamento de Quilín, firmado en 1641 y ratificado en 1643 por el Rey de España, el Estado español le reconoció al pueblo Mapuche su independencia, su autonomía y sus límites”, afirmó el senador, “en el año 1810, por poner una fecha, se crea el Estado chileno. Cuando se crearon los estados nacionales producto de la independencia con España, los nuevos estados invisibilizaron a los pueblos indígenas, no reconocieron su existencia. El estado chileno se constituyó como Estado-Nación monocolor. Pero en el año 1810 la Nación chilena no existía. Existían los españoles, los criollos y los mapuches. En Chile primero existió el Estado chileno y después la Nación chilena”.

Nodal conversó con el senador Huenchumilla a propósito del origen del libro, la naturaleza del conflicto entre el Estado chileno y la Nación mapuche y el presente chileno en relación con el mismo.

¿Cómo y por qué surge el libro?

-Este libro surge de mi experiencia como autoridad de gobierno, durante los años 2014 y 2015, cuándo la presidenta de la República Michel Bachelet me nombró como Intendente de la región de La Araucanía. En ese momento yo hice un planteamiento al país que me costó, en definitiva, mi salida, al señalar que estábamos frente a un problema político en la relación entre los pueblos indígenas y el Estado chileno. A raíz de eso, nace este libro, producto de mis intervenciones, discursos, de las conferencias que di. Incluso hay un documento de cómo se puede salir del conflicto, una proposición de solución del mismo. Todo eso se plasmó en este libro, que la editorial Pehuén luego quiso imprimir y publicar.

-En muchos discursos “la cuestión mapuche” en Chile se está tratando como un problema de seguridad y usted plantea  que se trata de un problema político, cuya solución es política

-En Chile siempre se planteó esto como si fuera un problema de orden público, de seguridad y de pobreza. Efectivamente, el mundo indígena en Chile, y mapuche en particular, es de los sectores más pobres. Pero el conflicto que se da con la violencia política que existe en el sur de Chile, es porque detrás de eso hay un problema político. Está originado por la interpelación que hace el pueblo mapuche al Estado chileno para que le restituyan las tierras que le arrebató por la fuerza. Por supuesto que el mundo mapuche es inteligente, no está pidiendo que desaparezcan las ciudades ni que retroceda el reloj de la historia 140 años atrás, está pidiendo una solución del siglo XXI, con reparación histórica, social, cultural, y política.
Entonces es una petición política y lamentablemente es una lucha difícil porque la clase dirigente no quieren darse cuenta de la naturaleza del conflicto.

-¿Cómo podría explicar el concepto de plurinacionalidad que propone para Chile?

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-De una manera muy simple. Yo creo que los Estados están conformados por gente que viene de distintos orígenes, y por lo tanto, hay una diversidad de orígenes y diversidad de pueblos. Tomemos el caso español por ejemplo, están los catalanes, los vascos, los gallegos pero en un solo Estado, hay unidad en la diversidad. Pero en Chile tenemos estado mono-color, no existe el pueblo mapuche para el Estado chileno, existen “los chilenos”. Pero en “los chilenos” hay nueve pueblos indígenas que le dicen al Estado: ¿por qué no reconocen que yo estaba antes de que usted existiera, y me reconoce como un actor en la vida política nacional? Y yo no quiero destruir el Estado, yo quiero ser parte del Estado. En la Unidad del Estado. Pero reconózcame a mi mí diversidad, reconozcan el derecho que tengo a ser diferente, a tener una lengua, una cultura, una religiosidad, un cuento diferente. Y eso no significa que yo le esté destruyendo las bases del Estado, la mayoría de los Estados en el mundo son plurinacionales.

-¿Cómo se puede pensar una solución a la propiedad de las tierras expropiadas durante el siglo XIX?

-Ese mismo problema lo tuvieron los neozelandeses con los Maoríes, y hubo violencia en las ciudades neozelandesas. Hasta que se dieron cuenta que tenían que solucionarlo y se soluciona dialogando. Yo vuelvo a repetir que los mapuches no están pidiendo que desaparezcan las ciudades y volvamos para atrás, sino que se restituyan las tierras que, racionalmente, corresponde restituir en el siglo XXI, después de toda el agua que ha pasado bajo los puentes.

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