Mar 21 2015
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Cultura

Ideolog铆a ahora

La palabra ideolog铆a no tiene muy buena reputaci贸n.聽 Cuando la semi贸tica mostro que la creencia de que los聽 signos ling眉铆sticos apuntaban a cosas reales聽 no era tan evidente,聽 abri贸 la puerta para cuestionar, entre muchas otras cosas,聽 la noci贸n de ideolog铆a que domino el 谩mbito te贸rico durante la mayor parte del siglo XX.

Seg煤n la semi贸tica聽 el mundo real no es percibido en forma聽 directa. La percepci贸n siempre esta mediada por un sistema de significantes, o聽 palabras,聽 que son聽 creadas o construidas por nosotros para representarnos el mundo.聽 Luego, si el poder de la representaci贸n es聽 el que configura la realidad,聽 la distinci贸n entre verdad y falsedad empieza a hacer agua鈥 驴Por qu茅? Porque hay efectos de la verdad producidos por diferentes sistemas significativos o discursos, pero no hay est谩ndares externos a ellos para聽 evaluar聽 lo que afirman. La verdad se valida solo en referencia al discurso particular al que pertenece. Fuera de el no hay una perspectiva聽 absoluta desde la cual se pueda determinar sus errores.dolares y mundo

Ahora, si aceptamos esto, tendremos que tirar por la borda la famosa聽 autonom铆a del individuo. Si este es producido por sistemas significativos que le聽 asignan una identidad particular sin su voluntad 鈥 驴como podr铆amos hablar de falsa conciencia si la independencia del sujeto es ilusoria? 驴Si no hay聽 sujeto fuera del circuito ling眉铆stico?

El modernismo, al elevar el n煤cleo de la subjetividad por encima del flujo material de los eventos, hace posible la creencia de que la historia de la especie humana y el individuo son guiados聽 hacia un fin聽 ultimo por una conciencia o聽 una raz贸n dial茅ctica que trasciende las circunstancias concretas de la historia.聽 Es esta narrativa teleol贸gica la que ofrec铆a los est谩ndares聽 con que juzgar la verdad o falsedad hist贸rica. El escepticismo critico聽 contempor谩neo hace dif铆cil, si no imposible, mantener esta narrativa. Sin ella鈥β 驴como se podr铆a distinguir entre ideolog铆a y ciencia hist贸rica?

La falta de inter茅s del posmodernismo en hablar de 鈥渋deolog铆a鈥澛 es porque el concepto implica聽 una oposici贸n binaria entre modos de pensamiento falso y verdadero.聽 No hay ninguna聽 posibilidad, dice Rorty, de identificar una conciencia distorsionada,聽 porque la distorsi贸n聽 presupone un medio de representaci贸n聽 entre nosotros y el objeto en cuesti贸n que produce una apariencia que no corresponde a la realidad del objeto.聽 La 煤nica manera en que no haya聽 distorsi贸n es que no exista聽 referente fuera de la representaci贸n. Solo en este caso no habr铆a nada que distorsionar鈥 驴No encontramos aqu铆 nuevamente la sombra de Kant? Seg煤n el, nuestra incapacidad para percibir la 鈥渃osa en si misma鈥 es una condici贸n eterna e inevitable y聽 la pretensi贸n de que podemos percibirla es la definici贸n misma de la superstici贸n.

Cuando la imagen, la representaci贸n adquiere dominio total sobre el objeto, dice Guy Debord, estamos en el mundo del espect谩culo,聽 el momento en que la realidad tangible es reemplazada por una selecci贸n de im谩genes que existen por encima de ella y que pasan a ser lo tangible por excelencia. El valor de cambio sobrepasa el valor de uso. El espect谩culo es capital a tal grado de acumulaci贸n que se vuelve聽 imagen. La cosa en si misma es obscurecida聽 por la forma de su apariencia. Pero la cosa en si misma, en este caso, somos nosotros mismos. Trabajo,聽 actividad y vida humana en si misma聽 es ocultada y dominada por su forma simb贸lica.

No mas ideolog铆a solo simulacra, dice Jean Baudrillard.聽 Cuando escribi贸 que la guerra del Golfo no hab铆a tenido lugar lo que indicaba era que la guerra hab铆a sido transformada en una imagen que la gente, fuera de la zona de combate, tenia dificultades en concebirla como completamente real. Para muchos la guerra compart铆a la misma categor铆a ontol贸gica que un juego de video. Los medios culturales, dice, han reducido todo a im谩genes superficiales sin referencia a lo real鈥β犅 la guerra, las elecciones presidenciales, la 芦vida real禄 en televisi贸n empiezan como eventos period铆sticos sin tener, actualmente, sustancia real. El dominio del simulacrum en la cultura post-moderna es el indicio de la perdida de lo real. Ya no tenemos la habilidad para distinguir entre este y sus im谩genes.

El posmodernismo, de alguna manera,聽 tiene raz贸n. Es cierto que el sujeto humano esta objetificado, que las im谩genes realmente determinan la realidad y que el mercado global va a permanecer como el 煤nico poder, a lo menos,聽 por聽 el pr贸ximo futuro.聽聽 Esto, por muy err贸neo que聽 parezca,聽 es un recuento objetivo y聽 exacto de una real situaci贸n material de la que hoy somos parte.

驴Como llegamos a esto?聽 Para entender este relativismo materialista y el poder determinante de la representaci贸n en nuestra 茅poca聽 tendr铆amos que tomar en cuenta las聽 condiciones hist贸ricas concretas que han permitido su surgimiento. Lo que el postmodernismo, dice David Hawkes,聽 especialmente ignora es la influencia del dinero en la conciencia contempor谩nea. El dinero聽 es el sistema de representaci贸n por excelencia聽 que logra un poder determinante en teor铆a y en la vida pr谩ctica.聽 La autonom铆a de la representaci贸n聽 que es el tema de聽 la filosof铆a actual es, como dir铆a un viejo marxista, parte del mismo proceso del poder global que hoy tiene el dinero.

El imperio del dinero es parte de un fen贸meno mas general que podr铆a caractedolares abrazadosrizarse como 鈥渄ictadura de la representaci贸n鈥.聽 Hoy d铆a es bastante obvio que la vida econ贸mica de cada uno esta determinada聽 por un intrincado ramaje de dinero puramente simb贸lico. Lo que es menos aparente es que聽 nuestra vida sicol贸gica y cultural tambi茅n esta determinada en la misma forma. Son las Corporaciones las que聽 no solo patrocinan todas las esferas de la cultura, incluyendo聽 la investigaci贸n cient铆fica y los estudios acad茅micos, sino que tambi茅n, a trav茅s del聽 consumo de聽 marcas comerciales聽 particulares, juegan un papel central en la formaci贸n de la personalidad.

El personaje de la novela 鈥淢oney鈥, de Martin Amis, describa a un sujetopost moderno incapaz de distinguir entre el mundo real聽 y el mundo representado por los medios聽 de comunicaci贸n. El 煤nico valor que聽 puede apreciar es la riqueza material聽 y la gratificaci贸n sensual. Su yo no es mas que un nexo de impulsos y deseos f铆sicos que satisface a trav茅s del dinero鈥 驴No es esta la descripci贸n del perfecto consumidor?聽 Hedonista, materialista, vacuo. Insaciable consumidor de mercanc铆as, alcohol y mujeres, no importa en que orden se presenten. Es como si el dinero hubiese entrado en su ser, expulsando toda posible聽 personalidad, para remodelarlo de acuerdo con聽 sus propios requerimientos. Lo inquietante de la novela聽 es la sugerencia de que el futuro聽 va a pertenecer a este tipo de individuos.聽 Hoy estamos en el futuro.

Los que no se han olvidado de聽 Marx聽 podr谩n recordar que el dec铆a聽 que el dinero,聽 鈥渆s la esencia enajenada de la existencia y del trabajo聽 del ser humano y es esta esencia extra帽a que el adora, lo que lo domina鈥.聽 Lo que realmente vendemos por dinero no es nuestro trabajo, sino nuestro tiempo, nuestra vida.聽 Originalmente el dinero era el s铆mbolo que mediaba entre varios objetos, actuando como un denominador com煤n para facilitar el cambio. Pero, ahora es claro que聽 este mediador se ha transformado en un verdadero Dios, en el poder real que domina sobre nosotros. Los objetos, separados de este mediador,聽 han perdido su valor. El objeto solo tiene valor en tanto representa al mediador鈥 Y es a esta聽 incapacidad de聽 no poder聽 reconocer la funci贸n聽 puramente mediadora de la representaci贸n, a la insistencia en creer que ella es una esfera aut贸noma,聽 al error de聽 confundir la apariencia con la cosa en si misma,聽 a lo que Marx llamaba ideolog铆a.

Hasta la mitad del siglo pasado todo el dinero del mundo, a lo menos Marx-Engelste贸ricamente, pod铆a ser convertido en oro. El dinero era un signo, pero un signo que tenia un referente material聽 ultimo. En el posmodernismo el dinero se ha transformado en un signo inconvertible, aut贸nomo y聽 autogenerado. Un significante sin significado.聽 En la econom铆a global el dinero se ha ido alejando cada vez mas de su base material, haci茅ndose cada vez mas abstracto. En su inicio聽 el dinero聽 tomaba su forma聽 de metales preciosos, para luego pasar al billete de banco, las figuras en el monitor de la computadora, el cr茅dito, el inter茅s y聽 la 鈥渃onfianza de los investores鈥. Peque帽as fluctuaciones聽 en la relaci贸n entre las varias formas que el dinero adopta tiene profundas efectos en la vida material de los seres humanos a trav茅s de todo el聽 mundo.

Lo curioso en todo esto es que tambi茅n聽 la ling眉铆stica y la semiolog铆a describen el signo como arbitrario y su聽 significado聽 como puramente relacional. La comparaci贸n no es arbitraria. Si nos fijamos,聽 la historia del dinero y la historia del lenguaje aparecen como elementos de una historia mas general de la significaci贸n que contiene una l贸gica de desarrollo que determina cada una de sus partes.聽 Shell and Goux muestran una separaci贸n hist贸rica聽 progresiva聽 entre el signo y el referente con una creciente autonom铆a聽 y poder determinante de la significaci贸n. En nuestra era las im谩genes de diversos tipos han logrado el poder de constituir la realidad misma lo que representa la culminaci贸n o fin del proceso.

Y lo mismo que el dinero, que se ha hecho mas abstracto聽 y menos material,聽 ocurre con聽 las cosas que la gente compra con el. Por miles de a帽os lo que se compraba eran medios de subsistencia.聽 Esto empieza a cambiar con el nacimiento del mercado global en el siglo XVI que hizo posible imaginar casi todo como una mercanc铆a. A mediados de los 80s聽 en el siglo pasado los empresarios desarrollaron la idea de que el 茅xito corporativo聽 se encontraba聽 primariamente en la producci贸n de 鈥渂rands鈥 mas que en la producci贸n de cosas. Con el triunfo total del mercado las mercanc铆as mas valiosas ya no son cosas. Son im谩genes y marcas. No compramos ropa, alimentos o autos solamente por su valor de uso, sino por su significancia simb贸lica que es lo que determina su consumo. Y聽 es el consumo lo que dicta los cambios de la moneda, los bonos y las acciones que tienen una profunda influencia en la vida de la poblaci贸n mundial.聽 El 谩mbito simb贸lico, el mundo de la representaci贸n determina literalmente lo que ocurre en el mundo material.

El triunfo total del mercado, la mercantilizaci贸n ilimitada de la realidad, fetichiza los productos de la labor humana d谩ndoles poder absoluto sobre la vida de sus productores. El triunfo de la mercanc铆a, dice Debord, hace la noci贸n de falsa conciencia obsoleta. Lo que hoy tenemos es la materializaci贸n de la ideolog铆a.聽 La sociedad se ha vuelto lo que la ideolog铆a ya era.

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