Feb 9 2013
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EconomíaSociedad

India: a esto lo llamamos progreso

India1No s√© hasta d√≥nde retroceder en la historia para empezar, as√≠ que voy a poner el hito en el pasado reciente. Voy a empezar en los primeros a√Īos noventas, poco despu√©s de que el capitalismo ganase su guerra contra el comunismo sovi√©tico en las monta√Īas inh√≥spitas de Afganist√°n.
El gobierno de la India, que fue durante muchos a√Īos uno de los l√≠deres del movimiento de los no alineados, de repente se convirti√≥ en un pa√≠s completamente alineado y comenz√≥ a autodenominarse el aliado natural de los EEUU e Israel, y abri√≥ sus mercados protegidos al capital global. | ARUNDHATI ROY.*

 

La mayoría de la gente habla de las guerras medioambientales pero en el mundo real es muy difícil separar esas guerras de todo lo demás: la guerra contra el terrorismo, por ejemplo; el uranio empobrecido, los misiles, el hecho de que fuese el complejo militar-industrial quien verdaderamente sacó a los EE.UU. de la Gran Depresión y que, desde entonces, las economías de Estados Unidos, de muchos países europeos y ciertamente la de Israel, han tenido intereses en la fabricación de armas.
¬ŅDe qu√© sirven las armas si no se van a utilizar en las guerras?

 

Las armas son absolutamente esenciales, no sólo para conseguir el petróleo u otros recursos naturales, sino para el complejo militar-industrial en sí mismo pues para seguir adelante necesitan armas.

 

Hoy, mientras hablamos, EEUU, y quiz√°s China e India, est√°n inmersos en una guerra por el control de los recursos de √Āfrica. Miles de soldados estadounidenses as√≠ como escuadrones de la muerte est√°n siendo enviados a √Āfrica. El presidente Yes We Can ha extendido la guerra de Afganist√°n a Pakist√°n. All√≠ atacan con aviones no tripulados matando ni√Īos como si fuera la cosa m√°s normal.

 

Entrar en la ¬ęmodernidad¬Ľ
India1aEn la d√©cada de 1991/80, cuando la India abri√≥ sus mercados, cuando desmantel√≥ todas las leyes que proteg√≠an a los trabajadores, cuando se privatizaron los recursos naturales, cuando ese proceso se puso en marcha, el gobierno de la India abri√≥ dos cerrojos: uno que cerraba los mercados, y otro que bloqueaba una antigua mezquita del siglo XIV, un espacio disputado por hind√ļes y musulmanes.
Para los hind√ļes era el lugar donde naci√≥ Ram, y los musulmanes, por supuesto, lo utilizan como mezquita.

 

Al abrir ese cerrojo, la India puso en marcha una especie de conflicto entre las comunidades mayoritaria y minoritaria, una forma de dividir a la gente constantemente. Encontrar maneras de dividir a la gente es la práctica principal de cualquiera que esté en el poder.
La apertura de estos dos cerrojos desat√≥ dos tipos de totalitarismos en la India: uno fue el totalitarismo econ√≥mico y el otro era el fundamentalismo hind√ļ.

 

Estos procesos crearon lo que el gobierno denomina ‚Äúterrorismo‚ÄĚ. Hab√≠a terroristas islamistas y hab√≠a lo que hoy el gobierno llama ¬ęmao√≠stas¬Ľ, que son cualquier persona que se resiste al proyecto de la civilizaci√≥n, del progreso, del desarrollo. Alguien que se resiste a la desposesi√≥n de sus tierras o a la destrucci√≥n de los r√≠os y los bosques, es hoy un mao√≠sta. ‚ÄúMao√≠stas‚ÄĚ son el extremo m√°s militante de un ancho de banda de los movimientos de resistencia que tiene a los ‚ÄúGandhistas‚ÄĚ en el otro extremo del espectro.

 

El tipo de estrategia que la gente adopta para resistir la embestida del capital global es muy a menudo no una opción ideológica sino una elección táctica, dependiendo del paisaje en el que se libran las guerras.
Desde 1947, desde que se convirti√≥ en una rep√ļblica soberana, la India viene desplegando su ej√©rcito en contra de lo que llama su propio pueblo. Ahora, gradualmente, aquellos Estados donde desplegaron tropas son estados en los que la gente lucha por su libre determinaci√≥n.
Son estados a los que el Estado descolonizado de la India colonizó de inmediato.

 

Actualmente esas tropas est√°n defendiendo los derechos del gobierno para construir grandes embalses y proyectos de energ√≠a, para llevar a cabo los procesos de privatizaci√≥n. En los √ļltimos cincuenta a√Īos, m√°s de treinta millones de personas han sido desplazadas solo por los grandes embalses en la India. Por supuesto, la mayor√≠a de ellos son ind√≠genas o personas que viven de la tierra.

 

El resultado de veinte a√Īos de este tipo de libre-mercado y del fantasma del terrorismo es el vaciamiento de la democracia. Veo un mont√≥n de gente que usa el t√©rmino democracia como una buena palabra, pero en realidad, si lo pensamos, la democracia hoy en d√≠a no es lo que era. Hubo un tiempo en que el gobierno estadounidense derribaba democracias en Am√©rica Latina y en cualquier lugar. Hoy en d√≠a desata guerras para implantar la democracia. Se han llevado la democracia al taller y la est√°n vaciando.

 

Un precio muy alto
En la India, cada una de las instituciones ya sean los tribunales o el parlamento, o la prensa, han sido vaciadas y puestas al servicio del libre mercado. Hay rituales vacíos para ocultar lo que realmente sucede, y es que la India sigue militarizándose, sigue convirtiéndose en un estado policial.
India-3En los √ļltimos veinte a√Īos, despu√©s de haber abrazado al libre mercado, doscientos cincuenta mil agricultores se han suicidado debido a que fueron encadenados a la deuda.

 

Esto nunca ha sucedido antes en la historia humana. Sin embargo, es obvio que cuando el ‚Äúestablishment‚ÄĚ tiene que elegir entre agricultores suicidas y terroristas suicidas, usted ya sabe por cu√°les van a apostar. No les importa esa estad√≠stica ya que le ayudan; lo lamentan, hacen algo de ruido, pero siguen con lo que est√°n haciendo.

 

Hoy en d√≠a la India tiene m√°s habitantes que todos los pa√≠ses m√°s pobres de √Āfrica juntos. El 80 por ciento de su poblaci√≥n vive con menos de veinte rupias al d√≠a, lo que es menos de cincuenta centavos al d√≠a (menos de cuarenta c√©ntimos de euro). Ese es el contexto en el que los movimientos de resistencia est√°n operando.

 

Por supuesto la India tiene poder medi√°tico ‚ÄĒno conozco a ning√ļn otro pa√≠s con tantos nuevos canales de noticias‚ÄĒ, todos ellos financiados o propiedad directa de las empresas, incluyendo las mineras y las de infraestructuras. La gran mayor√≠a de las noticias est√°n financiadas por publicidad corporativa, as√≠ que pueden imaginar lo que pasa con eso.

 

El primer ministro de la mayor democracia del mundo, Manmohan Singh, que fue m√°s o menos colocado por el FMI, no ha ganado unas elecciones en su vida. Se present√≥ una vez y las perdi√≥, pero a continuaci√≥n le pusieron donde est√°. √Čl fue quien siendo ministro de finanzas desmantel√≥ todas las leyes y abri√≥ las puertas de la India al capital mundial.

 

En una ocasi√≥n yo estaba en una reuni√≥n con los trabajadores del hierro, y Manmohan Singh, entonces primer ministro, hab√≠a sido el l√≠der de la oposici√≥n en el Parlamento. Un poeta hindi ley√≥ un poema titulado ¬ŅQu√© hace Manmohan Singh estos d√≠as? cuyas primeras l√≠neas eran:
¬ę¬ŅQu√© hace Manmohan Singh estos d√≠as? ¬ŅQu√© hace el veneno una vez dentro del torrente sangu√≠neo?¬Ľ.

 

Ellos sabían que lo que tuviera que hacer ya estaba hecho y ahora era solo cuestión de que siguiera su curso.

 

En 2005, durante el primer mandato del actual gobierno indio, éste firmó cientos de Memorandos de Entendimiento (MOUs) con las empresas mineras, con las empresas de infraestructuras y otras, para la explotación de una gran porción de las tierras boscosas de la India central. Se estima que en la India hay unos cien millones de indígenas y si usted mira un mapa de la India, los minerales, los bosques y la población indígena están todos apilados, una capa sobre otra.

 

Muchos de estos Memorandos de Entendimiento se firmaron con estas empresas mineras en el 2005. En ese momento, en el estado de Chhattisgarh, que es donde esta gran guerra civil se est√° desarrollando ahora, el gobierno reclut√≥ a una milicia tribal, financiada por estas empresas, b√°sicamente para que atravesaran la selva limpi√°ndola de gente con el fin de ejecutar los Memorandos de Entendimiento. Los medios de comunicaci√≥n comenzaron a llamar a esta franja de bosque el ¬ęCorredor mao√≠sta.¬Ľ Algunos de nosotros la llam√°bamos el ¬ęCorredor MOUista¬Ľ.

 

Orgía represiva
Por entonces anunciaron una guerra llamada Operation Green Hunt (Operación caza verde). Doscientos mil paramilitares empezaron a entrar en los bosques, junto con la milicia tribal, para limpiarla de lo que el gobierno llamaba maoístas.

 

El movimiento mao√≠sta, con distintas caras, ha existido en la India desde 1967, a√Īo en que se produjo el primer levantamiento. Sucedi√≥ en una aldea de Bengala Occidental llamada Naxalbari, por lo que los mao√≠stas son a veces llamados naxalitas. Por supuesto que es un partido clandestino, prohibido. Ahora cuenta con un Ej√©rcito Guerrillero Popular de Liberaci√≥n. Miles de personas han muerto en este conflicto. Hoy en d√≠a hay miles de personas en la c√°rcel, y todos ellos son llamados mao√≠stas, aunque realmente no todos lo son porque, como ya he dicho, hoy en d√≠a a quien resiste se le conoce como terrorista. Han hecho equivalentes pobreza y terrorismo.

 

En los estados del noreste tenemos leyes como la Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas que permite a los soldados matar ante una sospecha. En toda la India tenemos la Ley de Prevenci√≥n de Actividades Ilegales que b√°sicamente considera delito pensar en contra del gobierno, lo que puede penarse con hasta siete a√Īos de c√°rcel.

 

Este es el ambiente que se estaba creando, y los medios de comunicaci√≥n participaban en esta org√≠a de ¬ęmao√≠stas-terroristas.¬Ľ A estos se les confund√≠a con el Lashkar-e- Taiba,[1] por lo que se les pod√≠a ver en la televisi√≥n con pasamonta√Īas y AK-47, y la clase media literalmente clamaba venganza. India2Por entonces yo hab√≠a escrito un par de art√≠culos sobre el asunto y cuando mencion√© a la miner√≠a los presentadores de televisi√≥n me miraron como si estuviera loca. ¬ŅCu√°l era la relaci√≥n entre guerrilleros ‚Äúmalos‚ÄĚ y corporaciones mineras ‚Äúbuenas‚ÄĚ?

 

En mi libro Notas de campo sobre la democracia hay una parte que trata de cómo el Tribunal Supremo de la India dictó una sentencia dando por imposible acusar a una corporación de mala praxis.
En pocas palabras, eso dice.

 

Si nos fijamos en la historia de la lucha por la tierra en la India, lo que es realmente triste es que después de que la India se independizara la reforma agraria fue una de las tareas más importantes en la agenda del nuevo gobierno. Esta fue, por supuesto, pervertida por los políticos, que eran gente de clase alta, propietarios de tierras. Ellos introdujeron tantas salvedades en el ordenamiento jurídico que no hubo redistribución alguna.

 

Por ello, en la d√©cada de 1970, poco despu√©s del comienzo del movimiento naxalita, cuando los primeros levantamientos, lo que se buscaba era la redistribuci√≥n de la tierra. El movimiento dec√≠a ‚Äúla tierra para quien la trabaja‚ÄĚ. Fue aplastado; enviaron al ej√©rcito. El gobierno de la India, que se dice democr√°tico, nunca duda en llamar al ej√©rcito. Hoy en d√≠a la gente ha olvidado por completo la idea de la redistribuci√≥n. Ahora la gente est√° luchando solo para aferrarse a lo poco que tienen. A eso lo llamamos ¬ęprogreso.¬Ľ

 

País urbano
El ministro del Interior, seg√ļn se afirma, quiere al 70 por ciento de la India viviendo en las ciudades, lo que significa que quiere entre 500 y 600 millones de personas desplaz√°ndose. ¬ŅC√≥mo hacer que eso suceda si no es convirti√©ndose en un Estado militar? ¬ŅC√≥mo hacer eso si no es construyendo grandes embalses y grandes proyectos t√©rmicos y con energ√≠a nuclear?

 

En muchos sentidos, hemos retrocedido. Hasta las políticas más radicales las ponen en práctica personas que tienen el privilegio de poseer la tierra. Hay millones y millones de personas que no tienen tierras, que son personas asalariadas, mal pagadas, viviendo en los márgenes de gigantescas metrópolis que componen la India de hoy. La política sobre la tierra es radical en un sentido, pero en otro ha dejado fuera a los más pobres, porque están fuera de la ecuación.

 

No hablamos ya m√°s de justicia. Ninguno de nosotros lo hace; s√≥lo hablamos de derechos humanos o de supervivencia. No hablamos de redistribuci√≥n. En Estados Unidos 400 personas poseen m√°s riqueza que la mitad de la poblaci√≥n estadounidense. No deber√≠amos estar diciendo que los ricos paguen impuestos, sino que deber√≠amos decir ‚Äútomemos su dinero y redistribuy√°moslo, tomemos sus bienes y redistribuy√°moslos‚ÄĚ.

 

Bauxita y escritura
Hoy en d√≠a, una de las mayores batallas que se libran en la India es por la extracci√≥n de bauxita, la principal mena del aluminio, que es esencial para el complejo militar-industrial. Hay bauxita en las monta√Īas de Orissa y Chhattisgarh por valor de cuatro billones de d√≥lares. Son hermosas las monta√Īas de bauxita; son monta√Īas de cumbres planas.

 

La bauxita es una roca porosa y cuando llueve las monta√Īas absorben el agua, son como tanques de agua; dejan que el agua salga por los dedos de sus pies y que riegue las llanuras. Las compa√Ī√≠as mineras, que han comprado la bauxita por un peque√Īo ‚Äúroyalty‚ÄĚ al gobierno de la India, ya lo han vendido en el mercado de futuros. Para la poblaci√≥n local, la bauxita en la monta√Īa es la fuente de su vida y su futuro, su religi√≥n y todo. Para la empresa de aluminio, la monta√Īa es s√≥lo una instalaci√≥n de almacenamiento barato.
Ya está vendida, de manera que la bauxita ha de salir sea pacífica o violentamente.

 

El gobierno indio, la mayor democracia del mundo, tiene la intención de sacar al ejército para que luche en la India central contra los pueblos más pobres del mundo.
Mucha de la violencia y la represi√≥n del gobierno indio la subcontrata a grupos mafiosos; no siempre act√ļa como Estado. A menudo, los acad√©micos o los periodistas ‚ÄĒo estos presentadores idiotas de los estudios de televisi√≥n‚ÄĒ iniciar√°n un debate basado en la pregunta ‚Äú¬ŅEs la violencia moral o inmoral?‚ÄĚ (env√≠e un sms con su respuesta, ya).

 

Por supuesto, la gente no necesariamente funciona as√≠. Usted puede ser mao√≠sta en el bosque y un Gandhi en la calle. Puede cambiar de identidad dependiendo de lo que m√°s le convenga t√°cticamente; no es como si tuvi√©semos que jurar ser esto o lo otro. Algunas personas lo hacen, otras no. India3aCreo que lo que sucede en la India es que hay algo falso en este debate porque est√° impregnado de una especie de falsa moralidad. Despu√©s de todo, si la gente de la clase media apoyara esa lucha ‚ÄĒlo que es un ox√≠moron, no lo har√°n‚ÄĒ, entonces entender√≠a que dijeran que todos deber√≠amos unirnos y hacer una huelga de hambre.

 

Pero si usted va a alejarse de ese pueblo que ha sido rodeado por un centenar de policías y lo están quemando, entonces es inmoral que ensaye una conferencia para decirles cómo deberían protegerse. Muy a menudo, cuando vemos lo que se hace con las personas, sentimos ira y humillación si no hay respuesta. La gente me pregunta por qué escribo y respondo que es para no ser humillada. Yo no escribo para nada más que para no ser humillada. Cada vez que escribo me digo que no voy a hacerlo más, pero es como que no puedo contenerlo dentro de mi cuerpo; escribo y es un alivio.

 

Como escritora, si sabes algo y lo silencias, es como morir. Entre las diferentes opciones del miedo, sigo prefiriendo escribir a no escribir.

 

Entre la esperanza y la desesperación
Durante muchos a√Īos he estado escribiendo y siguiendo los movimientos de resistencia y de la nueva pol√≠tica econ√≥mica. Siempre me ha parecido que las posibilidades de llegar a la desesperaci√≥n son mucho mayores en los hogares de la clase media que en el terreno donde la gente est√° luchando. La clase media puede elegir entre la esperanza y la desesperaci√≥n igual que pueden elegir entre champ√ļ para cabello seco y para cabello graso; tienen la posibilidad de elegir entre hacer pol√≠tica y hacer dise√Īo (de interiores). Las personas en lucha no tienen elecci√≥n; est√°n luchando y se concentran y saben lo que est√°n haciendo.
Polemizan mucho entre sí, por supuesto, pero eso está bien.

 

Cuando aterricé en Nueva York, una de las primeras cosas que hice fue ir a la ocupación de Wall Street, porque quería ver quiénes eran, de qué se trataba y cómo conectan con las cosas por las que hemos estado luchando y escribiendo. Independientemente de lo que son las diversas tendencias y del hecho de que el movimiento no tiene reivindicaciones y que no tiene líderes identificables, es evidente que hay una conexión entre lo que está pasando en el movimiento Occupy y lo que está sucediendo en la India.

 

Esa conexi√≥n es la de la exclusi√≥n. Estas son las personas que est√°n excluidas. Claramente no son las 400 familias que poseen m√°s riqueza que la mitad de los estadounidenses. No son los cientos de personas en la India que son due√Īos del 25 por ciento del PIB de la India.

 

Mientras muchos de nosotros creemos en la revoluci√≥n y en que el sistema debe ser derribado ahora mismo, lo menos que se puede pedir para empezar es poner un l√≠mite a todo esto. Soy una cappist y una liddite.[2] Tenemos que decir un par de cosas: una es que ning√ļn individuo puede tener una cantidad ilimitada de riqueza. Ninguna corporaci√≥n puede tener una cantidad ilimitada de riqueza. Este tipo de participaciones cruzadas en la propiedad de las empresas realmente debe acabar.

 

En la India, Tatas es la mayor multinacional. Son due√Īos de las minas de hierro, de las plantas de fabricaci√≥n del acero, de la sal yodada y son los proveedores de televisi√≥n. Los que fabrican camiones, subvencionan activistas, lo hacen todo. Hay una empresa de hierro y aluminio llamada Jindal. India4Tienen minas de hierro, plantas sider√ļrgicas. El director ejecutivo (en el original, CEO) es miembro del Parlamento. Tambi√©n cre√≥ la Fundaci√≥n de la Bandera Nacional, porque obtuvo el derecho a enarbolar la bandera nacional en su casa.

 

Dirigen una escuela de derecho internacional a las afueras de Delhi, que es como un campus de Stanford, en medio de la miseria m√°s incre√≠ble que podamos imaginar. Tienen profesorado que llega de todas partes del mundo cobrando salarios elevados. Ellos financian y promueven a artistas de vanguardia que trabajan con acero inoxidable. Recientemente hicieron un taller de protesta para el cual llegaron en avi√≥n activistas a este campus incre√≠blemente elegante donde hicieron poes√≠a de protesta y consignas de protesta. Ellos son due√Īos de todo, son propietarios de la resistencia, de las minas, del Parlamento, de la bandera, de los peri√≥dicos. No dejan que nada se les escape.

 

Estas son algunas cosas simples que tienen que acabar. Berlusconi controla indirectamente el 90 por ciento de los medios de comunicaci√≥n en Italia, as√≠ que ¬Ņqu√© m√°s da que no sea el presidente?
Es una especie de locura que tambi√©n podr√≠a tener algunas soluciones simples. Por ejemplo, tal vez los ni√Īos no deban heredar la riqueza que sus padres amasan. Todos podemos encontrar algunas soluciones simples como √©sta, que nos llevar√≠an a direcciones correctas.
___
Notas
1] Lashkar-e-Taiba: literalmente, ‚ÄúEj√©rcito de los Puros‚ÄĚ, movimiento radical islamista originario de Cachemira. Surgido en Afganist√°n en 1990. (Fuente Wikipedia)
2] A cappist and a liddite, en ingles en el original, adjetivan dos t√©rminos ‚Äúcap‚ÄĚ y ‚Äúlid‚ÄĚ que tienen el sentido de poner l√≠mite (cap) y poner tapa, techo (lid), a lo que est√° sucediendo. Lo que no deja claro en el texto es el contenido exacto de su autodefinici√≥n.
(Ambas notas de la traductora).
‚ÄĒ‚ÄĒ
ARoy* Escritora y luchadora social india.
El texto es la transcripción del discurso pronunciado en la conferencia La Tierra en Riesgo, sobre los malos usos de la democracia y el poder revolucionario de la exclusión.
Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por Mar Samos.

El Centro de Estudios Políticos para las Relaciones Internacionales y el Desarrollo (CEPRID) es una organización no lucrativa, independiente e integrada por activistas, profesionales y académicos preocupados por los efectos de la globalización política y económica.

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