Oct 29 2012
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Economía

Inglaterra, Londres: el mejor refugio para criminales que el dinero puede comprar

Cada vez que los estafadores financieros hacen fortuna a costa de los inversores o los bancos hacen oscilar los tipos de interés para aplastar a la competencia o los evasores de impuestos se zafan de las crisis fiscales o las monarquías que viven de las rentas de la extracción petrolífera blanquean sus beneficios o los oligarcas saquean las economías para luego gastar millones en bebida, drogas y otras miserias, todos ellos, tienen a su disposición un refugio seguro en Londres. | JAMES PETRAS.*

 

Importantes agentes inmobiliarios los buscan y encandilan, deseosos de venderles propiedades de millones de d√≥lares, inmuebles de lujo y mansiones √ļnicas. Pomposos y pretenciosos acad√©micos brit√°nicos les convencen para enviar a su progenie a escuelas privadas de seis d√≠gitos, con la promesa de que cuando se hayan graduado el ingl√©s fluir√° a trav√©s de sus cavidades nasales, tendr√°n total dominio sobre sus ‚Äúr‚ÄĚ y ser√°n maestros en el arte de una elocuencia ‚ÄĒelocuente pero insustancial.

 

Los gobernantes británicos, ya sean liberales laboristas o conservadores, en la mejor y más hipócrita de las tradiciones legales, dan vida a vacíos jurídicos que atraigan a los más grandes y saludables parásitos del mundo.

 

Una ola de crímenes barre la City de Londres

Una verdadera ola de crímenes[1] ha invadido la City de Londres, en la que expertos en banca de inversión millonarios hacen la cama a clientes billonarios y estafan a Hacienda para pagar sanciones y pasar por encima de la ley; los cursos de ética empresarial son obligatorios en Oxford y Cambridge desde que se puso de moda entre ultraestafadores el declararse culpables, pagar una multa y evitar la prisión, y jurar solemnemente que nunca jamás volverían a saltarse la ley… hasta el siguiente meganegocio.

 

Londres se ha convertido en el centro del capital financiero mundial, protagonizando una colaboraci√≥n activa a largo plazo con multimillonarios c√°rteles de la droga, el tr√°fico de armas, el contrabando de personas y la trata de blancas. Los ‚Äúbrits‚ÄĚ son especialistas en el blanqueo de dinero de los reyes del narcotr√°fico de M√©xico, Colombia, Per√ļ, Rusia, Polonia, Rep√ļblica Checa, y Nigeria.

 

Los tratantes de blancas albaneses tienen a sus propios banqueros privados en prestigiosos bancos de la ciudad, prefiriendo aquellos graduados en la London School of Economics. Clept√≥cratas griegos biling√ľes, evasores millones de d√≥lares en impuestos de toda la vida, venidos directamente de su saqueada tierra madre, tienen all√≠ a sus corredores de bienes ra√≠ces favoritos, que nunca se aventuran en ninguna clase de grosera ‚Äúdebida diligencia‚ÄĚ que pueda poner al descubierto unas declaraciones fiscales inapropiadas.

 

Los chicos de la City, con gran brío y optimismo, instigados y asistidos por la hipercinética política de puertas abiertas de Tony Blair para benditos estafadores de todos los colores y credos, dieron la bienvenida a los gánsteres rusos de la oligarquía demócrata, especialmente a aquellos que pagaban en efectivo sus inmuebles de lujo al estilo inglés con valores de millones de libras.

 

El refugio londinense para los enriquecidos saqueadores y par√°sitos ofrece unos servicios sin precedentes, especialmente en lo que toca al tema de la extradici√≥n y la persecuci√≥n criminal en el lugar donde hayan cometido sus cr√≠menes. Imparciales funcionarios brit√°nicos de los campos judicial y legal son unos expertos a la hora de citar precedentes constitucionales que, en estricta observancia del orden legal establecido, ratifiquen la denegaci√≥n de extradici√≥n, negando los sistemas judicial y legal de los pa√≠ses saqueados y haciendo caso omiso a las reclamaciones de justicia de los empobrecidos irlandeses, rusos, griegos y espa√Īoles.

 

La indignaci√≥n, tanto real como fingida de los muy morales chicos de la City y las sonrisas c√≠nicas de los socios mayoritarios, con m√°s experiencia, dan la bienvenida a las revoltosas v√≠ctimas de sus hu√©spedes billonarios. Las masas empobrecidas exigen que los bancos de cr√©dito brit√°nicos extraigan las cantidades para el pago de la deuda directamente de las cuentas de los estafadores que recibieron pr√©stamos, le pasaron la deuda al tesoro p√ļblico y blanquearon las ganancias obtenidas de forma fraudulenta ingres√°ndolas en sus cuentas brit√°nicas.

 

Cuando los espadachines estafadores, vestidos en Saville, cruzan espadas con sus hom√≥logos, como cuando el venerable y respetable banco Barclays fij√≥ el LIBOR para sacar beneficio de los diferenciales del tipo de inter√©s, a expensas de otros bancos y todos los banqueros estuvieron de acuerdo en que la soluci√≥n era pagar una multa de 290 millones de libras, admiten el crimen e intentan salvar un sistema que debe dedicarse ‚Äú√ļnicamente‚ÄĚ a estafar al tesoro p√ļblico, a los inversores al por menor y a los actores pasivos del mercado (market takers). El ‚Äúcrimen‚ÄĚ de Barclays fue, por supuesto, echar veneno en el abrevadero en que sus colegas y socios se saciaban.

 

Los muchachos de Barclay, chicos y chicas ellos, indignados por el dedo acusador del resto de los chicos de la City, pusieron de relieve una cuestión que nadie podía negar: no estaban solos. HSBC, Standard Charter, el Royal Bank of Scotland, Lloyds en Londres y muchos otros banqueros de un extremo a otro del Atlántico, con iguales activos o inferiores, se vieron envueltos en similares negocios, de carácter poco ético o, por lo menos, cuestionables (me atrevería a decir que criminales). Y también pagaron multas y fueron debidamente castigados.

 

Los altos funcionarios de la City, con m√°s edad y experiencia, enviaron memorias internas a sus descarados subalternos de RP, inst√°ndoles a detener este lavado p√ļblico de sus camisas de seda manchadas, puesto que las mutuas acusaciones creaban la falsa imagen de que una ola de cr√≠menes estaba cruzando las salas de la City de Londres.

 

Desafortunadamente, el sistema legal brit√°nico no solo protege a los estafadores billonarios de ultramar, tambi√©n se acomoda, es completamente vengativo y mira hacia otro lado cuando las solicitudes de extradici√≥n vienen de su ‚Äúsocio especial‚ÄĚ en W√°shington. Sea una figura religiosa isl√°mica o un sopl√≥n australiano (Assange), los ‚Äúbobbies‚ÄĚ, con la urgencia debida y los papeles de extradici√≥n en la mano, est√°n preparados para tirar abajo las puertas de la embajada y as√≠ facilitar su cumplimiento.

 

Londres: alcahueteando para los par√°sitos

La crisis econ√≥mica mundial es de gran ayuda para las agencias inmobiliarias del High End londinense, as√≠ como para los millonarios y billonarios de ultramar, evasores fiscales, pol√≠ticos al asalto del tesoro p√ļblico, el abandono de las econom√≠as v√≠ctimas del pillaje y el vertido de todos esos billones en mansiones y √°ticos de lujo.

 

Los monarcas rentistas s√ļper ricos de los desp√≥ticos Estados del Golfo se unen a los especuladores de mercanc√≠as rusos y a los nuevos ricos chinos, due√Īos de f√°bricas clandestinas, para ver qui√©n puja m√°s alto por ciertas propiedades londinenses situadas en prestigiosos c√≥digos postales en Belgravia (Ebury Street, Eton Place y Eton Square) Knightbridge, Mayfair (Park Street).

 

Los corpulentos oligarcas rusos y la pía realeza saudí se apoltronan en fincas campestres en Hertfordshire, Herefordshire y Cheshire, deleitándose con sus elegantes jardines ingleses y disfrutando de las lisonjas y cuidados de sus muy exclusivos cortesanos británicos, en cualquiera de los doce dormitorios.

 

La actitud de tolerancia y apertura del gobierno brit√°nico para con los g√°nsteres de la oligarqu√≠a rusa y albanesa, cuyo sangriento ascenso a la riqueza se puede comparar al de cualquier padrino siciliano, pone a punto los engranajes de lo que al Financial Times le ha dado por llamar la ‚Äúindustria‚ÄĚ de los bienes ra√≠ces, con financiaci√≥n de la ‚Äúcomunidad‚ÄĚ financiera y en contubernio con los inversores de seguros.

 

La internacional de depredadores toma su t√© vespertino a las 4:00 p.m., el jerez a las 6:30 p.m. Se entretiene con los cotilleos sobre la corte de Su Majestad y la celebraci√≥n del aniversario de la reina, y se solazan con la vida deportiva (equipos de f√ļtbol sobre caballos de polo); cultiva el gusto por la cultura; acompa√Īada por expertos de Oxbridge; compra sus objetos de colecci√≥n: pinturas en Ordovas, en Saville Row, Richard Nagy en Old Bond Street, Frank Auerbach en el Malborough; esculturas en Jean & Luc Baroni en St. James; y Vacheron Constatin en lo que respecta a las tiendas de joyer√≠a.

 

Los oligarcas del petr√≥leo del Golfo, que reciben unas rentas exorbitantes de la energ√≠a de pa√≠ses pobres de √Āfrica y Asia y los billonarios chinos e indios, que explotan a cientos de miles de mujeres asi√°ticas que trabajan en sus f√°bricas y les niegan el permiso de trabajo, un descanso apropiado y seguro m√©dico, se gastaron 9.000 millones de libras (14,400 millones de d√≥lares) en residencias en el centro de Londres en el periodo 2010-2012[2]. Entre 2011 y mitad del 2012, el 60 por ciento de los clientes del principal mercado del centro de Londres se compon√≠a de millonarios y billonarios extranjeros[3].

 

El r√©gimen Cameron-Clegg exige sacrificios, austeridad y un apretarse los cinturones en Grecia, condenando a millones al despido, el suicidio y el abandono, instando al mismo tiempo al 1% que compone las clases m√°s privilegiadas de la cleptocracia griega a ‚Äúinvertir‚ÄĚ y residir en los exclusivos vecindarios del centro de Londres.

 

De acuerdo con el FMI, 56.000 plut√≥cratas griegos son evasores de impuestos[4]. Y seg√ļn un estudio de los ingresos anuales de EEUU, hay unos 28 billones de euros (36 billones de d√≥lares americanos) sin declarar[5]. La mayor parte de este dinero est√° depositado en bancos londinenses o han sido ‚Äúinvertidos‚ÄĚ en propiedades de lujo en Mayfair, Belgravia o sus cercan√≠as.

 

Si se revisaran las cuentas ilegales, o a√ļn mejor, si se utilizaran para pagar la deuda externa, se respetar√≠an las leyes griegas, se reducir√≠an el d√©ficit y los recortes sociales y, quiz√°s, se revitalizar√≠a la econom√≠a. Pero en lo tocante a Grecia, el respeto a las leyes fiscales se traducir√≠a en una reducci√≥n de las comisiones para los magnates de la industria inmobiliaria de Savells, Marsh & Parsons, Knight Frank; del n√ļmero de cuentas privadas en HSBC y Barclay‚Äôs; del patrocinio de las agencias de ‚Äúpersonal de compa√Ī√≠a‚ÄĚ de ambos sexos en el High End.

 

El crimen paga. FIRE[6] entra en juego. Los hospitales p√ļblicos cierran. El valor de las matr√≠culas se eleva. Las cl√≠nicas y escuelas privadas sirven a los oligarcas de ultramar y sus socios brit√°nicos se enriquecen.

 

¬ŅD√≥nde est√° la crisis?

No se ve en el centro de Londres, ni en el sistema legal, ni en las Fuerzas Especiales; los estafadores de los bancos siguen floreciendo, los litigios judiciales entre los oligarcas pagan. Sucias guerras de mercenarios en Afganistán, Libia, Siria y muchos otros lugares proporcionan lucrativos contratos a gordos coroneles retirados, en la mejor tradición del imperio.

 

¬ŅLa crisis? Eso es para otra Inglaterra, la que est√° fuera de la City, en los c√≥digos postales equivocados, en la que los trabajadores copan los servicios de urgencias, en la que los pobres esperan ser expulsados de lo que una vez fueron viviendas de protecci√≥n social y aquellos que estudian y trabajan solo les esperan deudas y trabajos sin ning√ļn futuro.
¡Dios bendiga a la maldita Londres, el paraíso de los parásitos!
___
1] Fight Racism! Fight Imperialism! (Oct ‚Äď Noviembre 2012) p√°g. 1, 3.
2] Financial Times ‚ÄúGlobal Prosperity Insight‚ÄĚ, Oct. 3, 2012, p√°g. 5.
3] ibid.
4] Financial Times, Oct. 6, 7, 2012, p√°g. 4.
5] ibid.
6] FIRE, siglas del sistema parásito de la Troika: Finanzas, Seguros y Bienes Raíces en inglés (Finance, Insurance and Real Estate).
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Sociólogo estadounidense.
http://petras.lahaine.org
En el servicio de información Hermes (http://www.auto-hermes-sxxi.net), que cita como fuente a www.contrainjerencia.com
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