Ago 19 2012
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Política

Israel exporta su guerra a América Latina

En la ofensiva sionista contra los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y el Mercosur (a más de su presencia abierta o solapada en la Alianza del Pacífico: Colombia, Chile, Perú, México y los de América Central), sobresalen varios hechos interconectados: un panorama cronológico | JOSÉ STEINSLEGER.*

 

– 2005. Brasil (mayo): Cumbre árabe-sudamericana, convocada por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva. En Brasilia, los líderes sudamericanos y árabes piden reformas a la carta de la ONU, critican a los países ricos y a Israel, y dan su apoyo a los derechos de Palestina.

 

– 2006. Venezuela/Bolivia (enero): tras la llamada “segunda guerra del Líbano”, ambos países rompen relaciones con Israel. Por su lado, Costa Rica y El Salvador (firmes aliados del Estado sionista) mudan sus embajadas de Jerusalén a Tel Aviv, donde están ubicadas todas las representaciones latinoamericanas.

 

– 2007. Chile (marzo): visita de la funcionaria Dorit Shavit, jefa de la División para América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores, para coordinar con el gobierno de Michelle Bachelet (en el marco de la oposición de Israel al retorno de los refugiados) la radicación de un centenar de palestinos de Irak en el país cordillerano.

 

– 2008. Colombia (agosto): undécimo Encuentro de Dirigentes y Comunidades Judías Latinoamericanas y del Caribe en Cartagena, donde se divulga el infundio de que la organización libanesa Hezbolá “usa indígenas para penetrar en América Latina”.
Simultáneamente, en Caracas, el presidente Hugo Chávez atiende a una delegación del Congreso Judío Mundial (AJC, por sus siglas en inglés), encabezada por Ronald S. Lauder.
En Buenos Aires (diciembre): la delegación del AJC es recibida por el presidente Néstor Kirchner, lleva el propósito de cerrar las investigaciones del caso AMIA (1994), y celebrar en lo oscurito un acuerdo similar al caso Lockerbie (1988). Kirchner se niega.

 

– 2009. Venezuela (enero): a raíz del genocidio en Gaza, el gobierno de la revolución bolivariana rompe por segunda vez sus relaciones diplomáticas y comerciales con Tel Aviv. Chávez califica a Israel de “Estado que practica el genocidio y persigue inhumanamente a los palestinos”.

 

Días después (30 de enero), la sinagoga de Maripérez, en Caracas, es saqueada por desconocidos. En tanto, el gobernador Henrique Capriles Radonsky contrata fuerzas de seguridad israelíes para entrenar a la policía del estado de Miranda. Y en Miami, el vicedirector del AJC, Juan Dircie, ataca a Chávez en un acto de judíos venezolanos que exclaman: “queremos quedarnos a vivir en Venezuela”.

 

De visita en Argentina, Dircie declara que el presidente Hugo Chávez manifiesta “antisemitismo a ultranza” y que en Venezuela se espera “un atentado como el ocurrido en Buenos Aires (1994), y hasta que el gobierno lo propicie directamente”.

 

Tegucigalpa (mayo): en la cumbre de presidentes de la OEA de San Pedro Sula, el “observador” israelí Dani Ayalon (viceministro de Relaciones Exteriores) niega su autoría en el informe que circula entre las delegaciones.
El documento afirma que Venezuela y Bolivia venden uranio para el programa nuclear de Irán.
En los días siguientes, varios ministros del gabinete de Benjamín Netanyahu, son recibidos por los gobiernos de Panamá, Costa Rica y Honduras. A finales de septiembre, tras el golpe que derrocó al presidente Manuel Zelaya, trasciende que la embajada de Israel en la capital hondureña fue el escenario de un intenso movimiento diplomático con representantes de la oposición.

 

Por su parte, Andrés Pavón, presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras, denuncia que el presidente fantoche, Roberto Micheletti, contrató especialistas privados israelitas para asesorar a las fuerzas armadas en técnicas de represión y en la actitud que deben asumir contra los manifestantes.

 

Brasil/Argentina/Perú/Colombia (julio y noviembre): sendas visitas del ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, y el presidente de Israel, Shimon Peres. En Colombia, Peres asegura: “Chávez pronto desaparecerá”.

 

2010. Nicaragua/Ecuador (junio): el gobierno sandinista condena el ataque del Ejército israelí a la “flotilla de paz” que llevaba ayuda humanitaria a la población de Gaza y rompe relaciones con el estado sionista. Por igual motivo, el presidente Rafael Correa llama a consultas a su embajador en Tel Aviv.
En agosto, dos senadores del “lobby” anticubano (Bob Menéndez, de Nueva Jersey, y Marco Rubio, de Florida) envían sendas cartas a los gobiernos de Colombia, Panamá y Costa Rica, pidiéndoles que se opongan en la ONU al reconocimiento de un Estado palestino.
En diciembre, los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) reconocen a Palestina como un Estado libre e independiente.

 

2011. Buenos Aires (noviembre): primer encuentro mundial de organizaciones sionistas convocado fuera de Israel. Asisten el viceprimer ministro Dan Medidor, Keren Kayemet Leisrael (Fondo Nacional Judío) y 250 delegados de Estados Unidos, Europa, Israel, Australia y Argentina (ver mi artículo De sionistas y judíos, La Jornada, 8/8/12).
——
* Periodista.
En La Jornada de México (www.jornada-unam-mx).

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Comentarios

  1. Rebeca Chamudes
    21 agosto 2012 17:40

    El lobby palestino es mucho más fuerte en América Latina, que todos los intentos que hace Israel, para lograr el apoyo de los gobiernos de la zona, en la ONU.
    El ataque terrorista a la AMIA, en Argentina, las declaraciones de Chavez contra Israel, la llegada de activistas palestinos, etc. dan cuenta de como la mentira y la judeofobia se ha apoderado de nuestros países. Especialmente en Chile, donde existe una gran colonia de origen árabe musulmán, que ha superado a los antiguos árabes cristianos ortodoxos, que llegaron a Chile huyendo del Imperio Turco Musulmán, como muchos judíos sefarditas.
    A ellos se ha sumado la “izquierda” pro musulmana, que va dando tumbos ideológicamente, convencidos que así luchan contra el imperialismo. Sin pensar que los petrodollares, de los países socios de EEUU, son los que financian las aventuras terroristas de Hamas, Al Qaeda y otros.
    Además el poder económico de los autoasignados palestinos, es muy poderoso en Chile. Los dueños de COPESA y poderosos banqueros son de origen árabe y simpatizantes de la cruzada anti-Israel.
    Ahora mismo anda en Chile, un grupo de propagandistas que “reflotaron” lo de la flotilla de la libertad, dando conferencias. ¿Que pretenden? ¿Traer a Chile, el conflicto palestino-israelí? Trabajan indudablemente para azuzar a estos paises contra Israel.
    Antisionista es lo mismo que antisemita. Otra versión del mismo cuento. Estar contra Israel, su pueblo, es lo mismo que estar contra el pueblos judío, vivamos o no en ese país. Ahí están nuestros hermanos, defendiéndose de la locura de los integristas musulmanes, que han jurado borrarlo del mapa. Por supuesto no lo lograrán. Antes se matarán entre ellos.Como están haciendo ahora en Siria.
    Ni siquiera el odio a Israel,que cada cierto tiempo “reflotan” igual que la flotilla, ha logrado unirlos.

  2. César Sánchez
    27 agosto 2012 0:30

    Dudo mucho que alguien este contra el pueblo de israel. sin embargo esta nación se ha destacado ultimamente en separar su esfera política de las demás instancias estatales. las decisiones tomadas por el gobierno de israel son las que estan sujetas a rechazo contundente. bajo ningún concepto se puede asesinar y sitiar a todo un pueblo bajo el pretexto bien aprendido desde los EEUU de la seguridad nacional. simplemente los crímenes de Estado de Israel no tienen disculpa y solamente pueden ser rechazados por todas las naciones del mundo. no es el unico ejemplo, ya lo se, pero es de los mas alarmantes. el tema del antisemitismo se ha convertido simplemente en un pretexto para desligitimar las críticas y continuar con la impunidad.