Jun 7 2012
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Opini贸nSociedad

Costa Rica / J贸venes violentos, comunidades violentas: una mirada sobre la desmitificaci贸n de la violencia en la juventud

Es curioso, porque todo el mundo aqu铆 en Los Sitios le tiene miedo a Esteban, pero cuando nosotras vamos caminando por la calle y lo topamos, 茅l a煤n nos dice:
芦Adi贸s ni帽a Martha, 驴c贸mo le va?鈥濃(Directora escuela de Los Sitios, fragmento de entrevista en relaci贸n鈥╝ la descripci贸n de uno de los j贸venes violentos de la comunidad).
MARCO GONZ脕LEZ V脥QUEZ.*

 

Introducci贸n
As铆 como en la historias de h茅roes que narran a los ni帽os, los villanos y malos surgen m谩gicamente de la nada y no quieren otra cosa que la destrucci贸n de un mundo hermoso que trata de defender el h茅roe, de igual modo se percibe a veces la imagen que se hace de las comunidades que sufren el fen贸meno de la pobreza y usualmente adem谩s la violencia.

 

En estas comunidades(1) se suele atribuir la violencia a grupos descritos de forma m铆tica como 芦malvados鈥 y definidos as铆 por los medios de comunicaci贸n, los informes policiacos y en general por ese 芦lo que se oye decir鈥. Estos grupos m铆ticamente malos por lo general son j贸venes; 茅sa es la caracter铆stica m谩s visible de ellos, su juventud.

 

Es com煤n, entonces, encontrar razones que explican su comportamiento violento: como una caracter铆stica inherente al lugar donde habitan, a la m煤sica que escuchan, a la droga que consumen, a la falta de educaci贸n, al fracaso de la familia, a la inmadurez… Es decir, cualquiera podr铆a dar una explicaci贸n y miles de causas para estos j贸venes violentos, no obstante, rara vez la explicaci贸n de esta violencia se mira en t茅rminos de otras 芦violencias que la generan como respuesta鈥.

 

Las comunidades como Sitios de Moravia[2] se acostumbra describirlas en los medios de comunicaci贸n, y en general en la percepci贸n de la gente, como comunidades peligrosas con gente enredada en drogas, armas y asaltos en la capital, San Jos茅. Es curioso c贸mo siempre que atrapan a un asaltante o sucede un asalto, no se pierde oportunidad de recordarle a la gente: 芦el sospechoso es de la zona de los Sitios, de la Carpio o de la Le贸n鈥. Parece que la violencia nace ah铆 y es ah铆 mismo donde crece y se reproduce para desgracia de los dem谩s vecindarios que no tienen ese problema.

 

No se visualiza por tanto a la violencia de los j贸venes en los Sitios de Moravia como producto de otras violencias, menos se帽aladas pero igualmente presentes, no solo en la comunidad espec铆fica, sino en general en la sociedad costarricense.

 

El tema del presente ensayo trata entonces de un an谩lisis de caso en el cual se interpreta como la violencia de un grupo de j贸venes en una comunidad es tambi茅n el resultado de violencias de car谩cter pol铆tico, simb贸lico y estructural que se muestran a trav茅s de la cotidianidad de grupos como estos j贸venes. Adem谩s, se incorpora un enfoque de interpretaci贸n del fen贸meno de la violencia desde una perspectiva de los relacionamientos sociales intergeneracionales y las instituciones implicadas en este proceso de socializaci贸n de los sujetos. El an谩lisis se basa en la descripci贸n y estudio de un caso particular, nacido de los apuntes de campo hechos por el autor en el marco del Trabajo Comunal Universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR), espec铆ficamente en la experiencia del proyecto Producci贸n Social del H谩bitat en los Sitios de Moravia, durante los meses de diciembre del 2010 a junio del 2011.

 

Desde la Antropolog铆a los datos etnogr谩ficos constituyen la materia prima para someter a prueba cualquier marco te贸rico sobre la cultura o aspectos particulares de la misma, e incluso generar miradas alternativas a lo escrito hasta el momento. El ensayo busca pues, poner en discusi贸n c贸mo a trav茅s de estos 芦j贸venes violentos鈥 se puede mirar la violencia sistem谩tica y estructural de una sociedad como la costarricense a partir de una experiencia pr谩ctica.

 

La estructura del ensayo consiste en cuatro secciones. Primero se brinda una descripci贸n del relato que da origen al caso de estudio, seguido se muestra un marco te贸rico b谩sico desde el cual se presenta el an谩lisis e interpretaci贸n del caso, y por 煤ltimo se exponen las principales conclusiones obtenidas.

 

1. Relato de la experiencia: j贸venes, pandillas y violencia en los Sitios de Moravia

 

1.1. Contexto de la comunidad

 

En la Escuela de Ingenier铆a Industrial de la UCR, un grupo compuesto por dos antrop贸logos y un ingeniero industrial se propuso trabajar el tema de la Producci贸n Social del H谩bitat dentro de un proyecto del Trabajo Comunal Universitario (TC-487) y en alianza con la Fundaci贸n Costa Rica-Canad谩.

 

El proyecto consiste en desarrollar un proceso participativo con la comunidad de los Sitios de Moravia para identificar las principales necesidades de infraestructura p煤blica y colaborar en el dise帽o de una obra para satisfacer alg煤n grupo de estas necesidades. El proyecto busca adem谩s fortalecer a los grupos organizados, formales e informales, como mecanismo para el empoderamiento y la sostenibilidad de las obras a construir. El equipo de trabajo del proyecto est谩 compuesto por alrededor de veinte estudiantes de diversas carreras, coordinados por los dos antrop贸logos de la Fundaci贸n Costa Rica-Canad谩 y el ingeniero industrial de la UCR.

 

A inicios del 2011 el proyecto inici贸 su trabajo en los Sitios, una comunidad del cant贸n de Moravia en la provincia de San Jos茅. Los Sitios, originalmente un peque帽o pueblo rural en los a帽os sesenta, se transforma en una comunidad m谩s grande a partir de un proyecto de vivienda realizado por el Estado y el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) en 1986.

 

Este proyecto brind贸 terrenos y viviendas a familias provenientes de Hatillo, a pesar de la fuerte resistencia de los vecinos locales(3). Estos terrenos carec铆an por completo de infraestructura p煤blica en el momento de realizar los traslados de las familias, por lo que la comunidad ha experimentado desde entonces problem谩ticas relacionadas con la carencia frecuente de servicios b谩sicos como agua potable, electricidad, v铆as de acceso, zonas de recreaci贸n, entre otros.

 

Actualmente, los Sitios es una comunidad dividida en cuatro partes principales: los Sitios 芦viejo鈥, que constituye la calle que consiste en lo que era la comunidad original antes del proyecto urban铆stico. Luego, dicho proyecto se divide en tres urbanizaciones: Andr茅 Chal茅 I, II y III, en honor al nombre de la persona que don贸 los terrenos al INVU.

 

Como se mencion贸, la comunidad experimenta serias carencias de infraestructura y servicios p煤blicos. Por otro lado, la percepci贸n tanto de habitantes locales como externos (en parte influenciada por los medios de comunicaci贸n y el Estado mismo) muestra como principal problema los actos de delincuencia realizados por j贸venes de la comunidad y el consumo y tr谩fico de drogas, lo cual se traduce en un sentimiento constante de inseguridad.

 

1.2. La experiencia vivida
A continuaci贸n se describe el relato de la experiencia personal del autor en los Sitios de Moravia.

 

Al empezar el trabajo, sab铆amos que ten铆amos que incorporar acciones para procurar la seguridad tanto de los estudiantes como de las personas participantes de la comunidad. Esto a pesar de que, desde nuestro punto de vista, los Sitios no es una comunidad con fen贸menos de violencia m谩s fuertes que los de otros lugares m谩s complejos, como la Carpio o la Le贸n XIII por ejemplo. En realidad, lo que enfrent谩bamos era una mitificaci贸n de la violencia atribuida a un grupo espec铆fico de j贸venes.

 

Si bien ya se hab铆a trabajado un par de a帽os en el Trabajo Comunal Universitario en Moravia, no fue sino hasta con el Proyecto de Producci贸n Social del H谩bitat en los Sitios que en verdad sentimos que se estaba trabajando 芦en una comunidad y no a una comunidad鈥. Los proyectos anteriores se hab铆an caracterizado por relacionarse principalmente con grupos pol铆ticos organizados y dentro de una marcada institucionalidad (instituciones p煤blicas, asociaciones de desarrollo, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas, universidades, en fin, instituciones鈥).
Hab铆a participaci贸n de la comunidad, pero hasta el momento no hab铆amos caminado por sus calles y en las aceras nunca le hab铆amos preguntado nada a nadie, sin embargo ya hab铆amos hecho un 芦Plan de Desarrollo Local鈥; es decir, la 芦comunidad鈥 para nosotros era algo simb贸lico, maleable y siempre 芦potencialmente mejorable鈥.

 

En este sentido, muchos aspectos de una comunidad, como la violencia por ejemplo, eran construcciones sociales basadas m谩s en medios de comunicaci贸n e informes que en voces propias de la comunidad. Esto significa que en el marco del proyecto, la violencia, como fen贸meno, estaba (驴est谩?) completamente mitificada para nosotros: 芦hay gente mala que es violenta por naturaleza, son peligrosos y hay que alejarse de ellos鈥, pens谩bamos. Sin dejar de lado que esto tambi茅n est谩 marcado por emociones y sentimientos, entre ellos el miedo, instinto b谩sico. A cargo del proyecto, ten铆a bajo mi responsabilidad a los estudiantes que iban a trabajar a la comunidad. Por ello, la log铆stica para el trabajo de campo era sumamente sistematizada de forma que se cumplieran las acciones m铆nimas de seguridad. Me llam贸 mucho la atenci贸n que fue uno de los compa帽eros antrop贸logos quien nos dio la idea de un 芦plan de seguridad laboral para el trabajo en la comunidad鈥. Acciones como 芦todos entramos juntos鈥, 芦todos salimos juntos鈥, 芦no usar objetos llamativos鈥, 芦no enjachar(4) a nadie鈥, 芦andar cigarros sueltos y menudo(5), siempre son 煤tiles…鈥, eran parte de lo acordado para ir a trabajar.

 

Con las primeras visitas al lugar, fuimos conociendo a grupos de vecinos que volvimos nuestros contactos cada vez que 铆bamos a la comunidad. Hab铆a pulperos, taxistas piratas, campesinos, gente que naci贸 all铆 y gente que se hab铆a venido con el proyecto. Conforme acumul谩bamos visitas, nos hac铆amos una noci贸n de qui茅nes viv铆an all铆, y por supuesto, la gente se hac铆a una noci贸n de qui茅nes 茅ramos nosotros.

 

Ya ten铆amos identificado a un grupo de j贸venes (que igualmente nos ten铆an identificados) que nos segu铆a en las visitas y manifestaba una actitud que juzgamos con intenciones de 芦asaltarnos鈥. Adem谩s, en varias de las entrevistas las personas hablaban de un grupo violento de muchachos: 芦tengan cuidado de unos j贸venes peligrosos que andan por ah铆 haciendo desastres, asaltando a todo mundo para consumir piedra (6), hasta armados andan鈥, 芦los que tienen feo esta vara鈥, 芦la juventud casi perdida鈥 (entrevista a una vecina de la comunidad).

 

Todo esto creaba en m铆 una idea b谩sica en relaci贸n al proyecto y especialmente a los estudiantes: 芦mantenerse alejado todo lo posible de ese grupo de j贸venes y no provocarlos鈥. Confi谩bamos en el plan de seguridad, pero a la vez, conocer a varios vecinos de la comunidad nos daba tranquilidad para el trabajo de campo. No obstante, hasta el momento no hab铆amos tenido un encuentro cara a cara con ellos y por tanto 芦su violencia y posici贸n como peligrosos鈥 segu铆a siendo una idea en mi cabeza. 隆Y claro que lo eran! Una ma帽ana hab铆amos acordado vernos en el centro de la comunidad para entrevistar a personas que tuvieran alg煤n tipo de actividad lucrativa formal o informal en la zona: comercios, sodas, bazares, pulper铆as, zapateros, sastres, entre otros. Ese d铆a, previamente los coordinadores del proyecto hab铆amos conversado con agentes de la Fuerza P煤blica sobre nuestro proyecto. Ellos nos comentaron acerca de un trabajo con la comunidad que hab铆a logrado 芦sacar鈥 a varios j贸venes de la violencia y que conoc铆an a ese grupo del cual la gente tem铆a (y nosotros tambi茅n).

 

Hablaban de ellos como los chicos que no han podido 芦rescatar鈥 de la violencia. Se notaban interesados en nuestro proyecto y nos motivaban constantemente, pues cre铆an que el problema en los Sitios era 芦de falta de alternativas para la juventud鈥. Una agente de polic铆a nos dijo: Son chicos que solo les hemos dado una mala imagen de la vida, por eso reaccionan con violencia, pero no son malos realmente, solo necesitan oportunidad.

 

Al final nos ofrecieron su apoyo al proyecto, por lo que coordinar铆amos con ellos las visitas al campo para que nos apoyaran con la seguridad. Al encontrarnos en la plaza de los Sitios, nos dividimos en grupos para realizar las entrevistas mientras recorr铆amos la comunidad. Sub铆 con otros dos estudiantes a la zona donde originalmente se fundaron los Sitios.

 

All铆 entrevist谩bamos a un 芦chequeador禄 [revisor] de buses que nos relataba lo siguiente:
Anoche uno de los choferes fue asaltado, una vez m谩s cuando pasaba por el centro; tuvimos que ir unos compa帽eros a traerlo, porque por radio nos dec铆a que no lo dejaban salir. Hace como dos meses a uno nos lo golpearon tanto que tuvieron que operarle la cara, 驴qu茅 va a pasar? Di, pobrecita la gente de abajo, pero van a tener que caminar afuera, porque los buses ya no van a entrar ah铆.
En ese momento recib铆 una llamada de un estudiante que asustado me dijo que un grupo de j贸venes lo hab铆an golpeado y que se hab铆a metido en una casa para refugiarse, pero que los 芦maes (7) estaban afuera esper谩ndolo y no lo dejaban salir鈥.

 

Mi primera reacci贸n fue bajar inmediatamente con el auto, le dije a uno de mis compa帽eros que llamara a los equipos para reunir a todos en la plaza y en ese momento llam茅 a la 芦Fuerza P煤blica(8)鈥, expliqu茅 qui茅n era y que horas antes hab铆a hablado con el comandante y que estaba en los Sitios con estudiantes amenazados por un grupo de j贸venes que hab铆an asaltado a uno de ellos. No sab铆a qu茅 tan grave era el asunto, ni tampoco si ameritaba llamar a la polic铆a, sin embargo al sentirme responsable de los estudiantes, no pod铆a titubear en pedir apoyo a la polic铆a, 茅ramos la universidad, 芦los buenos鈥. Tem铆a por la integridad de los estudiantes, y tambi茅n por mi trabajo, y ten铆a que reaccionar como se supone reacciona un profesor coordinador de proyecto en estas situaciones, pero en realidad la reacci贸n fue la decisi贸n por la primera alternativa que vino a mi mente, que claramente ten铆a miedo.

 

Cuando llegu茅 al lugar, el estudiante estaba refugiado en una casa esquinera, donde dos mujeres j贸venes sal铆an y gritaban al grupo de hombres que hab铆a golpeado al estudiante y permanec铆a en la acera opuesta a la esquina, en actitud tranquila, aunque sin dejar de observar a las mujeres y a la casa. Una de ellas gritaba: Hijueputas pendejos, todos ustedes son pura mierda(9), solo en pelota(10) andan; ya les dijimos que dejen de cagarse(11) en el pueblo, 驴c贸mo puede ser que viene gente a ayudar y ustedes la espantan? Ya les dijimos jalen de aqu铆, jalen de aqu铆鈥

 

Al tiempo que gritaba esto, la mujer se volvi贸 hacia nosotros, que ya nos hab铆amos agrupado frente a la casa, y nos dijo: 芦Maes, 驴qu茅 les hicieron estos hijueputas? No les tengan miedo, son unos carajillos(12) que si uno los enjacha se cagan(13)鈥︹.

 

Luego el estudiante nos contar铆a que 茅l, sumamente asustado por el grupo de j贸venes que lo hab铆an golpeado, se meti贸 en la casa que vio abierta y pidi贸 auxilio; las mujeres, hijas de la familia de dicha casa, salieron en defensa del estudiante y al momento estaban los vecinos afuera enfrentados en una discusi贸n con los j贸venes, que simplemente se manten铆an de pie en silencio y sin dejar de mirarnos.

 

Minutos despu茅s lleg贸 un auto con varios hombres que r谩pidamente salieron del carro y al vernos se nos enfrentaron diciendo que la casa en donde est谩bamos era de uno de ellos. 脡l nos pregunt贸 cu谩l era el problema que ten铆amos con su familia. No sab铆an de lo que hab铆a ocurrido, y de seguro alguien les dijo que hab铆a un problema frente a su casa. El due帽o de la casa era un hombre de unos cuarenta a帽os y se notaba que ten铆a experiencia con las peleas. Luego nos explic贸 que 茅sa era su casa, y que 茅l trabaja en un centro de rehabilitaci贸n para personas adictas a las drogas.

 

Primero estuvo internado ah铆, cuando era adicto, y ahora, despu茅s de su rehabilitaci贸n, decidi贸 quedarse trabajando, nos dijo que lo llamaban 芦Mafioli鈥. Los otros tres hombres que ven铆an con 茅l eran compa帽eros del 芦centro鈥. Las dos mujeres j贸venes eran su esposa y su hija.

 

Cuando este hombre sali贸 del carro, al primero que vio fue a m铆 y se me abalanz贸 con intenciones de golpearme, sin embargo y por fortuna tuve el tiempo suficiente para explicarle que su familia hab铆a refugiado a uno de los estudiantes que hab铆a sido atacado por 芦aquellos maes鈥. El hombre cruz贸 entonces la calle y se enfrent贸 directamente con aquel grupo de muchachos que permanec铆a quieto, pero amenazante. Les dijo: 芦Ya se los hab铆a advertido, que si ven铆a y los ve铆a a una teja(14) de la choza(15), los mataba鈥 ya les dije que jalen o los echo鈥.

 

Un hombre que estaba entre los vecinos se le acerc贸 y le calm贸: 芦Mafi, mae, usted ya los conoce, estos carajillos son tercos, mejor jale porque despu茅s es una bronca para usted, ya pas贸 la vara(16)鈥.

 

En ese momento mis compa帽eros antrop贸logos cruzaron la calle y se metieron entre 芦Mafioli鈥 y otro grupo de j贸venes que estaba alrededor de 茅l. Les explicaron lo que hab铆a sucedido y cu谩l era la raz贸n por la que est谩bamos ah铆. Un poco menos asustado, cruc茅 con ellos y mientras habl谩bamos los j贸venes nos dec铆an que estuvi茅ramos tranquilos, que iban a hablar con los que hab铆an golpeado al estudiante y en adelante pod铆amos andar tranquilos: 芦Si estos maes los ven con nosotros, ya no les hacen nada, son pendejos鈥.

 

Un par de mujeres, de unos cincuenta a帽os y que estaban en el grupo de vecinas que hab铆a enfrentado tambi茅n a los j贸venes, se nos acercaron y dijeron: Vean muchachos, estos carajillos andan jal谩ndose tortas pero no son valientes, ya nosotros estamos cansados de esto. Vean, cuando vengan nos avisan y nosotras los acompa帽amos; a nosotras no nos hacen nada porque saben lo que les pasa.

 

El asunto termin贸 cuando lleg贸 la polic铆a y nos puso como opciones si quer铆amos que se llevaran a 芦los del problema鈥 o dej谩bamos las cosas as铆. La cuesti贸n era que si se llevaban a los j贸venes, en una hora estar铆an afuera y probablemente tomar铆an represalias contra nosotros; lo mejor, pues, era dejar las cosas as铆. Con todo, por solicitud de los vecinos, la polic铆a detuvo a los muchachos que hab铆an golpeado al estudiante y se los llev贸 a la Delegaci贸n en el centro del cant贸n.

 

Finalmente, tomamos los autos y regresamos a la universidad. De camino el estudiante nos cont贸 que 茅l se hab铆a atrasado para llegar al punto de reuni贸n y que entonces se puso de acuerdo con uno de los equipos para encontrarse en los Sitios. Mientras caminaba, un grupo de cuatro j贸venes lo segu铆a y llamaba, dici茅ndole: 芦脡se mae fue, 茅se fue el mae鈥. 脡l se volvi贸 hacia ellos para ver qu茅 era lo que dec铆an y en ese momento uno de ellos lo golpe贸 en la cara, mientras otro le pidi贸 la billetera y el tel茅fono. Les dio las cosas y corri贸 hacia una casa que vio abierta. Tambi茅n nos cont贸 que poco despu茅s de que hijas de la familia salieran a defenderlo, los j贸venes cruzaron la calle y le dijeron: 芦Tome mae鈥 y le devolvieron la billetera y el tel茅fono; luego cruzaron la calle y ah铆 se quedaron.

 

Una semana despu茅s del incidente, un par de compa帽eros fuimos a una entrevista con la directora de la escuela de los Sitios. En medio de la conversaci贸n, nos relat贸 una historia sobre uno de los j贸venes parte del grupo que estaba asaltando y causando problemas de inseguridad en los Sitios. Su nombre es Esteban (seud贸nimo), tiene 17 a帽os y vino a los Sitios con sus padres cuando era un ni帽o con edad de ir a la escuela. La directora nos relat贸 que:

 

Todas las ma帽anas el ni帽o llegaba tarde, a eso de las nueve, ven铆a todo despeinado y con el uniforme arrugado. Recuerdo que una de las maestras lo rega帽aba por llegar tarde, pero luego yo le dije que era un pecado castigarlo si se notaba que hac铆a el esfuerzo por venir a la escuela. Su mam谩 y su pap谩 eran alcoh贸licos que estaban tan borrachos todo el d铆a, que el ni帽o ten铆a que arreglarse solito y venir a la escuela; nos cost贸 mucho mantenerlo aqu铆. Al fin logramos que sacara el sexto. Al principio ven铆a al colegio nocturno, pero ustedes saben c贸mo son estas cosas: nosotros mismos le cerramos las puertas. Al tiempo cerraron el colegio por supuestamente falta de plata y de ah铆 茅l no volvi贸 a estudiar. Es curioso, porque todo el mundo aqu铆 en los Sitios le tiene miedo a Esteban, pero cuando nosotras vamos caminando por la calle y lo topamos, el a煤n nos dice: 芦Adi贸s ni帽a, 驴c贸mo le va?鈥.

 

<2. Marco te贸rico de interpretaci贸n

 

Con respecto al contenido del relato, se propone un esquema de interpretaci贸n te贸rico para dos asuntos principales. El primero gira en torno al concepto de violencia. Para esto se acude a autores como Ren茅 Girard con la funci贸n del rito sacrificial y la v铆ctima en las culturas (Girard, 2005) y Franz Hinkelammert con su planteamiento sobre la violencia sagrada (Hinkelammert, 2003). Adem谩s se trae a discusi贸n el planteamiento acerca de los tipos de culturas que expone Philippe Bourgois (Bourgois, 2005).

 

El segundo concepto trata sobre las relaciones sociales y las instituciones que las determinan. En este caso se recurre a la propuesta clasificatoria de Mario Z煤帽iga en torno a las instituciones presentes en la 芦relaci贸n sujetohemegon铆a dominante鈥 y en la 芦relaci贸n intersubjetiva del sujeto鈥 y a los tipos de relacionamientos post-figurativo y co-generativo propuestos por Margaret Mead (Z煤帽iga, 2010a y b).

 

A manera de resumen, se expone brevemente el argumento te贸rico a partir de estos autores. En relaci贸n a Ren茅 Girard, 茅ste plantea que existe una relaci贸n funcional entre rituales de sacrificios y la violencia en las culturas. Esta relaci贸n se in-visibiliza por medio de la mitolog铆a. La funci贸n que interpreta Girard consiste en la necesidad de las sociedades de desviar hacia v铆ctimas sacrificiales aquella violencia que 芦amenaza con herir a sus propios miembros, los que ella pretende proteger a cualquier precio鈥 (Girard, 2005: 12).
Esto significa que los sacrificios de v铆ctimas particulares de sujetos en determinadas condiciones son interpretados como necesarios para contener una violencia mayor. Una l贸gica que prefiere la agresi贸n hacia un miembro que hacia todos, y con base en ello se construyen significados y justificaciones del sacrificio.

 

Por otro lado, Franz Hinkelammert argumenta que la violencia ejecutada desde los grupos humanos que ejercen roles de poder dentro de determinada institucionalidad de las relaciones sociales es 芦violencia sagrada鈥, pues la misma instituci贸n permite que 茅sta no se visualice como mala violencia, sino como bondadosa y necesaria (Hinkelammert, 2003).
脡sta es la violencia que se ejerce cuando un sujeto se sale de los c贸digos de dicha institucionalidad y ella le castiga.

 

A su vez, Philippe Bourgois discute sobre cuatro posibles tipos de violencia presentes en la cultura: pol铆tica, estructural, simb贸lica(17) y cotidiana. La primera relacionada a la violencia f铆sica con objetivos definidos, administrados por autoridades oficiales (ej茅rcito) o por aquellos que se oponen (guerrilla). La segunda atribuida a los efectos de la opresi贸n pol铆tico-econ贸mica cr贸nica y la desigualdad social de las sociedades. La tercera definida por Bordieu como las humillaciones y legitimaciones de desigualdad y jerarqu铆a internalizadas. Por 煤ltimo la violencia cotidiana, vista como las pr谩cticas y expresiones diarias de la violencia en el nivel micro-interaccional (Bourgois, 2005).

 

Con respecto a la propuesta clasificatoria de Mario Z煤帽iga, 茅l considera que existen cuatro tipos de instituciones en el proceso de socializaci贸n de los sujetos. Estos tipos de instituciones son 芦oficiales y alternativas鈥 para la relaci贸n del sujeto con la hegemon铆a dominante, y 芦primarias y secundarias鈥 para la relaci贸n intersubjetiva del sujeto. La mezcla de estas categor铆as origina tipos de instituciones como 芦oficial primaria鈥 (la familia biol贸gica) u oficial secundaria (la escuela o el ej茅rcito); por otro lado estar铆an las alternativas secundarias (la guerrilla o pandilla, por ejemplo), o las alternativas primarias (iglesias) (Z煤帽iga, 2010a).

 

Estas instituciones pueden sufrir rupturas en sus relaciones sociales, provocando la violencia como mecanismo de ruptura y efecto a la vez. Adem谩s, tras una ruptura institucional, una institucionalidad alternativa se puede presentar como sustituta de la anterior, competir o transformarse, por ejemplo la sustituci贸n de la familia biol贸gica por la pandilla (Z煤帽iga, 2010a).

 

Por 煤ltimo, este autor recurre a Margaret Mead para mostrar formas que caracterizan el relacionamiento entre sujetos. Denomina relacionamiento 芦post-figurativo鈥 a la relaci贸n entre diferentes generaciones (adultosni帽os) y 芦co-figurativo鈥 a la relaci贸n entre generaciones iguales o cercanas (ni帽os-j贸venes) (Z煤帽iga, 2010b).
Una vez expuesto este resumen del argumento te贸rico, se procede con el an谩lisis y la interpretaci贸n de la experiencia vivida por el autor.

 

3. An谩lisis e interpretaci贸n del caso

 

3.1. Introducci贸n al an谩lisis
A partir del trabajo en el proyecto de Producci贸n Social del H谩bitat, se ha podido registrar experiencias sobre las historias de vida de j贸venes que son catalogados como violentos. De hecho, la experiencia vivida por el equipo de trabajo, descrita desde una perspectiva antropol贸gica, sirve de insumo para discutir acerca de la siguiente idea:
alrededor de una comunidad con caracter铆sticas particulares como la pobreza, el hist贸rico clientelismo pol铆tico en torno a los proyectos de desarrollo, deficiencia en los servicios para la salud, educaci贸n, transporte, recreaci贸n entre otros, adem谩s de las rupturas institucionales que determinan las relaciones sociales, se produce no un 煤nico tipo de violencia, usualmente atribuida a un 煤nico grupo como los j贸venes, sino que existe una mezcla de formas de violencia que terminan unas ocultando a las otras, pero siguen estando presentes en lo que com煤nmente se dice el c铆rculo vicioso de la violencia.

 

El sujeto principal para realizar el an谩lisis es el llamado 芦Esteban鈥(18), el joven que protagoniz贸 el asalto al estudiante y es temido en la comunidad por sus acciones violentas.

 

3.2. Tipos de violencia presentes
El asalto sufrido por el equipo de trabajo fue una m谩s de las acciones violentas en las que participa Esteban. De hecho, en la comunidad se le asocia con otros j贸venes de similar edad que agrupados en una especie de pandilla llevan a cabo asaltos a choferes de buses y personas caminantes, principalmente. Se podr铆a decir que los frecuentes actos de violencia de estos j贸venes corresponden a un tipo de 芦violencia cotidiana鈥 a la cual la comunidad, aunque inconforme, a煤n alberga. En efecto, fue muy interesante el hecho de que Esteban y sus compa帽eros no se marcharan del lugar del asalto una vez realizado, como supondr铆a cualquiera, sino que por el contrario se posicionaron en una acera y parec铆an no prestarle mayor atenci贸n a los reclamos de los vecinos, hasta que vino la polic铆a y se los llev贸.

 

Cabe destacar entonces que hab铆a m谩s una intenci贸n de defensa y legitimaci贸n de un territorio que un asalto corriente, como lo demuestra el que los mismos j贸venes le devolvieran al estudiante sus pertenencias. Este tipo de comportamiento violento para defender un territorio y legitimar una posici贸n es habitual en grupos humanos y no solamente en pandillas de j贸venes; no obstante, lo interesante aqu铆 es analizar este asunto como presente en la reacci贸n de Esteban y sus amigos ante la presencia de extra帽os en la comunidad, como lo eran los integrantes del equipo de trabajo del proyecto.

 

Otro aspecto interesante fue la reacci贸n de los vecinos de la comunidad que salieron a defender al estudiante e increparon fuertemente a Esteban y sus compa帽eros por los actos cometidos. Seg煤n nos comentaron los vecinos despu茅s, este tipo de eventos es corriente en los Sitios, lo que se puede interpretar como una violencia cotidiana entre agrupaciones de j贸venes y vecinos de la comunidad.
Por otro lado, el papel de los polic铆as representa esa violencia sagrada que no se cuestiona y, en este caso, incluso nosotros mismos procuramos para la defensa de nuestra integridad f铆sica. Esto es, la acci贸n policial representa la institucionalidad oficial secundaria que ejerce el derecho de realizar actos tambi茅n violentos, pero con la justificaci贸n de la misma institucionalidad que la contiene: Esteban y compa帽eros eran sujetos salidos del orden p煤blico que hab铆an agredido f铆sicamente a una persona, y por ello la polic铆a los arresta.

 

3.3. Rupturas institucionales y reacciones del sujeto
Cuando d铆as despu茅s, la directora de la escuela de los Sitios nos coment贸 que supo lo sucedido y nos explic贸 qui茅n era Esteban, pues lo conoci贸 cuando estudi贸 en la escuela. Saber esta parte de la historia nos permite analizar otras violencias en las cuales Esteban ya no es responsable sino v铆ctima, y que en gran medida se relacionan con la misma violencia que 茅l provoca.
Su familia ten铆a problemas de alcoholismo, por lo que el ni帽o constantemente no recib铆a la atenci贸n requerida:

 

Todas las ma帽anas el ni帽o llegaba tarde, a eso de las nueve, ven铆a todo despeinado y con el uniforme arrugado. Recuerdo que una de las maestras lo rega帽aba por llegar tarde, pero luego yo le dije que era un pecado castigarlo si se notaba que hac铆a el esfuerzo por venir a la escuela. Su mam谩 y su pap谩 eran alcoh贸licos que estaban tan borrachos todo el d铆a que el ni帽o ten铆a que arreglarse solito y venir a la escuela; nos cost贸 mucho mantenerlo aqu铆. Al fin logramos que sacara el sexto (directora de la escuela de los Sitios).

 

Esta situaci贸n podr铆a interpretarse como marcada por esa 芦violencia simb贸lica鈥 que termina siendo cotidiana en la vida de Esteban. No obstante, es importante resaltar el esfuerzo de las maestras de la escuela y su directora por lograr que el joven permaneciera en la instituci贸n para que lograra terminar la primaria. Esteban posteriormente seguir铆a con estudios de secundaria en el colegio nocturno, sin embargo, como explica la directora, 芦al tiempo cerraron el colegio por supuestamente falta de plata y de ah铆 茅l no volvi贸 a estudiar鈥.

 

El cierre del colegio por problemas econ贸micos, representa esa 芦violencia estructural鈥 que experimentan estas instituciones por la falta de recursos o por la negaci贸n de los mismos. La propia directora de la escuela nos narra c贸mo 芦batalla鈥 todos los d铆as con los problemas de infraestructura, debido a la nula inversi贸n en la misma desde hace alg煤n tiempo. Una parte de la escuela (servicios sanitarios) carece de servicio de agua potable, a pesar de que la instalaci贸n est谩 reci茅n construida y en condiciones de funcionar. Hacen falta aulas, y cuando llueve, el centro educativo se inunda por problemas de canalizaci贸n de aguas. A esto se suma la necesidad de mayor n煤mero de docentes en la escuela, situaci贸n que el Ministerio de Educaci贸n conoce e ignora.

 

脡ste es un claro ejemplo de la violencia estructural que cierra las oportunidades a personas como Esteban, quienes se convierten en v铆ctimas de ella y ejecutores de violencia cotidiana. Vemos entonces c贸mo detr谩s de un tipo de violencia se entrelazan otras y hay diferentes actores en el proceso. En este caso, una instituci贸n oficial secundaria como lo es la escuela, es lugar para la violencia estructural que provoca rupturas en los procesos de socializaci贸n de los sujetos como Esteban.

 

Por 煤ltimo, se analiza la desmitificaci贸n de Esteban y de estos j贸venes como 芦violentos por naturaleza鈥, con razones inexplicables para sus actos y comportamientos. La directora de la escuela se帽ala: 芦鈥s curioso, porque todo el mundo aqu铆 en los Sitios le tiene miedo a Esteban, pero cuando nosotras vamos caminando por la calle y lo topamos, el a煤n nos dice: 鈥楢di贸s ni帽a, 驴c贸mo le va?鈥欌. Esto se puede interpretar como que Esteban a煤n mantiene respeto y cari帽o ante una figura casi materna; se podr铆a afirmar que constituye un tipo de relacionamiento post-figurativo que todav铆a mantiene unido a Esteban y la instituci贸n 芦escuela鈥 por medio de sus maestras y la directora. Seg煤n ellas, Esteban y sus compa帽eros no son 芦malos muchachos鈥, 芦nosotros les hemos dado la espalda鈥. Se puede interpretar que Esteban y sus compa帽eros son j贸venes que comparten una vivencia similar en sus relacionamientos primarios, en los cuales las instituciones primarias han sufrido rupturas de alg煤n tipo y el relacionamiento co-figurativo surge como sustituto de esta institucionalidad primaria que pierde validez.

 

4. Conclusiones

 

Se concluye, primero, que el marco te贸rico utilizado permiti贸 realizar un an谩lisis de la experiencia vivida de forma que se pudiera aplicar una mirada antropol贸gica al fen贸meno de la violencia y su relaci贸n con la juventud en la comunidad de los Sitios de Moravia.

 

Tal mirada antropol贸gica a la experiencia vivida permiti贸 desmitificar a una persona joven como violenta y entender esta violencia como el resultado de la relaci贸n de otras violencias. Desde este punto de vista, se tuvo oportunidad de compartir un aprendizaje que permiti贸 de-construir esquemas sobre la violencia en grupos como los j贸venes que viven en comunidades en condiciones de pobreza, exclusi贸n y/o riesgo social, y abrir las posibilidades de interpretaci贸n, an谩lisis y trabajo en estas comunidades.

 

Por otro lado, es frecuente escuchar en los discursos pol铆ticos gubernamentales y los medios de comunicaci贸n que las pandillas como las 芦maras鈥 son una amenaza para la seguridad del pa铆s, por lo que se debe cuidar su expansi贸n a trav茅s de la migraci贸n de pandilleros. Esto estereotipa completamente a esas personas y supone continuar con la met谩fora de las 芦maras鈥 como monstruos invasores que devoran todo a su paso. El fen贸meno se percibe entonces como un problema externo que amenaza con entrar.

 

No obstante, en este ensayo se demuestra c贸mo las condiciones que posibilitan agrupaciones violentas de personas, en este caso j贸venes, est谩n m谩s determinadas por factores propios de la sociedad que por 芦invasiones extranjeras鈥.
O sea, la violencia estructural que provoca el cierre de instituciones educativas limita la posibilidad de que personas como Esteban contin煤en un proceso de relaciones sociales que no lo 芦lance鈥 a la calle a delinquir. Esto, por supuesto, no borra la propia responsabilidad del sujeto, sin embargo no se puede interpretar la violencia en los Sitios de Moravia aislada de estos factores. En conclusi贸n, es la misma sociedad la que lleva la semilla de todas las violencias y depende de estas instituciones primarias o secundarias, oficiales o alternativas, el posibilitar las condiciones para que distintos grupos humanos se constituyan particularmente violentos.

 

Bibliograf铆a
Bourgois, P. (2005). 芦M谩s all谩 de la pornograf铆a de la violencia. Lecciones desde el Salvador鈥, en F. Ferr谩ndiz & C. Feixa, J贸venes sin tregua. Culturas y pol铆ticas de la violencia. Barcelona, Anthrophos, pp. 11-34.鈥℅irard, R. (2005). La violencia y lo sagrado. Barcelona, Anagrama. Hinkelammert, F. (2003). El asalto al poder mundial y la violencia sagrada del imperio. San Jos茅, DEI.鈥╖煤帽iga N煤帽ez, M. (2010a). Pensar a las personas j贸venes: m谩s all谩 de modelos o monstruos. San Jos茅, DEI.鈥╖煤帽iga, M. (2010b). 芦Heridas en la memoria: La guerra civil salvadore帽a en el recuerdo de ni帽ez de un pandillero鈥, en: Revista Historia Cr铆tica (enero-abril), pp. 60-83.
鈥 鈥 鈥

(1) y (2) Moravia es el cant贸n n煤mero 14 de la provincia de San Jos茅, Costa Rica.鈥
(3) Fuente: www.cne.go.cr/CEDO-CRID/CEDO-CRID%20V4/pdf/…/doc1773-b.pdf, consultada聽el 18.06.2011 a las 16 horas.
鈥(4) 芦Enjachar鈥 es un t茅rmino popular que se refiere a cuando se mira a alguien de forma extra帽a.
鈥(5) 芦Menudo鈥 se refiere a dinero en monedas.鈥
(6) 芦Piedra鈥 se le dice a la pasta base de la coca铆na o por su otro nombre 芦crack鈥.
鈥(7) Maes en este contexto significa gente, muchachos.鈥
(8) Polic铆a.鈥
(9) Pura mierda significa cobardes, poco valientes.鈥
(10) En barra o en grupo.鈥
(11) Cagarse en este contexto significa molestar, da帽ar.鈥
(12) Quiere decir ni帽os.
鈥(13) Aqu铆 el significado de cagarse cambia a tener miedo.鈥
(14) Significa a cien metros de distancia.鈥(15) Significa casa, habitaci贸n.鈥
(16) En este contexto, 芦vara鈥 significa situaci贸n, cosa, asunto.鈥
(17) 脡sta se le atribuye a Pierre Bourdieu en: Pierre Bourdieu, Razones pr谩cticas. Sobre la teor铆a de la acci贸n. Barcelona, Anagrama, 2007, pp. 91-138.鈥
(18) Esteban es un seud贸nimo para mantener en confidencialidad el nombre de la persona.
鈥斺
*Licenciado en Ingenier铆a Industrial de la Universidad de Costa Rica y candidato a la maestr铆a acad茅mica en Antropolog铆a Social.
Coordinador de proyectos de trabajo comunal universitario; consultor independiente en temas de planificaci贸n estrat茅gica, desarrollo organizacional y dise帽o de procesos, y en proyectos de apoyo a comunidades en condiciones de pobreza, exclusi贸n, vulnerabilidad y riesgo social.鈥

En www.adital.com.br
[Fuente: Revista Pasos/DEI 鈥 Publicaci贸n de trabajos realizados a partir del di谩logo entre Teolog铆a y Ciencias Sociales, con Comunidades, Movimientos Sociales ecum茅nicos y redes alternativas].

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