Ago 28 2016
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Sociedad

L a seducción del cannabis

 

¿Tienen las plantas poder sobre nosotros?   ¿Somos nosotros o  ellas las que   están en control?  Si pensamos que  nos alimentan y  envenenan,  cautivan  con sus colores, sus fragancias  y sabores,  nos calman o despiertan y  en ocasiones cambian el contenido de nuestra mente y la experiencia de nuestra conciencia, habría que decir que la respuesta no es muy clara. Hay harto en común entre los insectos y nosotros.  La abeja  desciende en la flor del manzano, succiona el néctar y  escapa  con el botín. Ella es la que esta en total control.  
Por lo menos eso es lo que cree, si es que las abejas tienen alguna creencia.  Pero…  ¿es esto lo que en verdad ocurre? ¿No será que  es  el manzano el que astutamente manipula a la abeja para que lo visite? Visto desde la  planta  descubrimos que ella atrae a la abeja  desarrollando  el tipo y combinación correcta de moléculas. Color, forma y dirección hacia  el sol  para atraer y gratificar a la abeja. Esto es lo que  llamamos co-evolución. Dos especies trabajando juntas en beneficio mutuo.  No diferente de nuestra relación con el maíz.  marihuana
Este también  ha desarrollado  el sabor, la forma y el color  para ganar un lugar en los campos de cultivo agrícola y, eventualmente, en todo el continente.  ¿No es esta una estrategia exitosa? No del todo mal para el humilde origen del maíz. Las plantas  evolucionan para gratificar nuestros deseos y las que domesticamos se reproducen mejor  y mucho mas rápido cuando diseminamos sus genes por todo el mundo.  Aquí, la pregunta obvia es … ¿Quién domestica a quien?… Si no queremos caer en el obscurantismo del New Age  habría que reconocer  que este proceso no es intencional.  No hay un choclo maestro detrás de todo diciendo” tratemos el color amarillo”.  Todo esto, si seguimos la evidencia de la biología genética, es el resultado de una mutación accidental.  La vida  es  un desafío. Las plantas, para responder a las dificultades de la falta de movimiento  han tenido que  desarrollar,  desde tiempos mas antiguos que los animales, una estrategia diferente  para mantener, defender  y  expandir su reproducción. En reemplazo de la locomoción usan una inmensa, riquísima y compleja variedad de químicos  que las mantienen  vivas.
 El cannabis es un buen ejemplo.  La molécula THC, uno de los ingredientes activos de la marihuana, es una molécula extremadamente compleja que requiere  un gran gasto metabólico por parte de la planta para producirla. La mayor razón para hacer este gasto  es gratificar nuestros deseos. En sentido figurativo el cannabis trabaja en  nuestra mente para aprovechar  la movilidad que poseemos.  Es el arte de la seducción molecular.  Por difícil que parezca, las plantas son tan avanzadas como nosotros.  Al  final del proyecto genoma el humano termino con 35 000 genes. La planta del arroz, con 50 000.  Tal vez  no  un índice de superioridad,  pero si de complejidad. Nuestra  relación mas enigmáticas   con las plantas es la que tiene relación con el cambio de conciencia.  Todas las culturas, excepto los Inuit, han usado plantas que alteran la conciencia.uru marihuana}
El deseo por cambiar nuestros estados mentales es uno de los impulsos mas poderosos  junto con el deseo por alimento, agua y sexo.  Cambiar la química cerebral es una de nuestras actividades favoritas.  Según Steven Pinker esta atracción por las plantas sicodélicas  es el resultado de la unión de dos diferentes  rasgos adaptivos.  Cada vez que hacemos algo heroico o útil el cerebro nos recompensa  liberando químicos que nos hacen sentir  bien.  Mas tarde,  esta recompensa la podemos repetir sin tener que darnos el trabajo de hacer algo heroico o útil aprovechando solo la capacidad  mental  para engañar al cerebro y hacer que secrete los químicos deseados.   Las plantas, o al menos ciertas plantas, fueron  la llave que libero el flujo químico.  Si apretamos  un poco las cosas habría  que decir  que  supimos de esta llave observando a  otros animales intoxicarse.  Los pastores de cabras  abisinios, por ejemplo,  descubrieron el café observando a los animales  drogarse con las bayas rojas del pequeño arbusto. La guerra en contra de las drogas pinta  a las plantas psicoactivas como la encarnación del pecado. 
La verdad es que  habría  que ponerlas mas allá del bien y el mal. Como ya sabían  los griegos,  la misma planta puede ser medicina o veneno.  Su uso puede producir cambios catastróficos, como la adicción, y también, una que  otra  vez,  crear algo que cambia todo. Por lo que sabemos la mariguana fue descubierta en Asia Central. De China se traslado  a África y luego a  América del Sur, todos  lugares en  los que   paso a ser  parte de la tradición religiosa.  ¿Fueron las plantas psicoactivas, desde los tiempos mas remotos,  un puente entre el mundo natural  y  del mundo transcendente? ¿o, por el contrario, son las que  crearon  la fantasía el mundo transcendente?  No lo sabemos,  pero lo cierto es que  hubiera sido bien difícil pensar en el  mundo del mas allá sin las plantas.  Michael Pollan  dice que si pensáramos en una historia natural de la imaginación no se podría dejar de lado el papel  que las plantas,  las drogas y los hongos han tenido en los diferente movimientos de la historia cultural. 
Muchos de los pensadores de la antigua Grecia  participaban  en los  festivales religiosos anuales de Deméter o en los misterios de Eleusis en donde se consumían pociones  alucinógenas… ¿Tuvieron estas experiencias alguna influencia en la filosofía griega? ¿Fue la metafísica de Platón el resultado de un  viaje alucinogénico?   Bajo la influencia de la droga, dice otro escritor,  una taza de café empieza  a lucir como el ideal platónico de una taza de café,  un paisaje se transforma en la pintura de un paisaje, un solo de guitarra se escucha como la música de las esferas.  Las plantas pueden hacer sentir que se ha entrado al mundo de los arquetipos. Para algunos  críticos  la experiencia mística que se  se logra con  practicas espirituales como el ayuno, el rezo o la meditación  es mas autentica que la que  se logra con la ayuda  de las plantas… ¿Realmente?   marihuana cosecha
Cualquier estado de conciencia alterado se enfoca totalmente en el presente.  El presente es el fin de la meditación. Es la experiencia de la trascendencia.  La puerta hacia la eternidad… “ Poseer toda la vida en un instante, ahora y aquí, pasado,  presente  y  por venir”…  “Despertar al presente es darse cuenta  que el infinito es lo finito en cada instante”  ¿Hace alguna diferencia que los químicos que participan en estas experiencias  sean endógenos o artificiales?  Todas nuestras experiencia son químicamente condicionadas.  Si separamos  algunas de ellas y decimos que son auténticamente  espirituales es solo porque  no habíamos investigado el ambiente químico en el que ocurrían. El  uso del cannabis libera los mismos químicos que  las practicas espirituales… ¿Por qué, entonces, unas podrían ser mas autenticas que las otras? En la tradición cristiana la obtención de conocimientos espirituales  que  provienen  de la naturaleza  es paganismo. Y la historia mítica que lo condena se llama Génesis.
  ¿Cuál fue el conocimiento al que Dios  le prohibió  el acceso a Adam y Eva en el paraíso?  El contenido, dice Pollan, no es tan importante como la forma, como el hecho de que las plantas puedan darnos  un conocimiento espiritual.  El árbol en el jardín era una planta psicoactiva y la nueva fe monoteísta buscaba quebrar toda ligazón con la magia natural, desencantar el mundo vegetal y animal  y enfocar la atención exclusivamente en un solo Dios.   Pero,  el nuevo Dios no podía  simplemente ignorar  la existencia del árbol del conocimiento, especialmente cuando  generaciones y generaciones  adoraban y consumían la planta.  Así,  Dios  le permitió al árbol del conocimiento  crecer en el  Jardín del Edén, pero como tabú.  Cuando Adán y Eva  rompieron el tabú y comieron del árbol prohibido  fueron severamente  castigados.  Y el castigo fue  la caída en la historia y la vergüenza.
  Irónicamente esta fue la primera victoria de los alucinógenos. La caída fue mas bien una subida. Las plantas desafían la creencia de la religión judío cristiana  que afirma que el origen de la conciencia se encuentra  fuera de la naturaleza…  ¿Que pasa si descubrimos que  la transcendencia misma  tiene sus raíces, no en el cielo, sino en  las moléculas que danzan en el cerebro y  en  las plantas que crecen en el jardín? ¿Qué pasa si algunas de las creaciones culturales mas valiosas de la humanidad  le deben su existencia a las plantas y los hongos?  Somos parte de la naturaleza como cualquier otra cosa, aunque sea difícil de ver.  Nuestra presunción de que somos diferentes  es problemática. Dependencia mutua, interdependencia es como la naturaleza funciona. La intoxicación no es una cuestión para tomarla ligera o frecuentemente.  Las plantas están al lado de Dionisos. Si recordamos a los griegos  Dionisos  nos puede convertir en ángeles o en animales.  Todo depende.
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