Feb 11 2012
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PolíticaSociedad

La amenaza fantasma (musulmanes en EEUU)

El peligro de que musulmanes de Estados Unidos orquesten atentados terroristas fue exagerado por las autoridades en los √ļltimos a√Īos, seg√ļn un estudio publicado en este pa√≠s.¬† El informe divulgado esta semana indica que la cantidad de conspiraciones perpetradas por, y de acusaciones contra, musulmanes estadounidenses radicales cay√≥ de forma significativa el a√Īo pasado desde el m√°ximo alcanzado en 2009, en contra de los pron√≥sticos de la polic√≠a y de otros responsables de la seguridad interior.

Este es el tercer estudio de una serie anual realizada por el Centro Tri√°ngulo sobre Terrorismo y Seguridad Interior del oriental estado de Carolina del Norte.

Solo uno de los 30 musulmanes estadounidenses acusados en 2011 de tratar de orquestar un atentado logró llevarlo a cabo. El agresor disparó contra un edificio del ejército fuera de Washington sin herir a nadie.

¬ęLa amenaza contin√ļa: las conspiraciones violentas no se redujeron a cero, y las organizaciones islamistas revolucionarias extranjeras siguen llamando a los musulmanes estadounidenses a perpetrar actos violentos¬Ľ, se√Īal√≥ el autor principal del estudio, Charles Kurzman, soci√≥logo de la Universidad de Carolina del Norte.

¬ęPero la cantidad de musulmanes estadounidenses que respondieron al llamado sigue siendo √≠nfima, en comparaci√≥n con los m√°s de dos millones de personas que profesan esa fe en Estados Unidos y con el n√ļmero de episodios violentos registrados en este pa√≠s. Hubo unos 14.000 asesinatos en 2011¬Ľ, escribi√≥.

Kurzman public√≥ el a√Īo pasado el libro titulado: ¬ęThe Missing Martyrs: Why There Are So Few Muslim Terrorists¬Ľ (Los m√°rtires desaparecidos: por qu√© hay tan pocos terroristas musulmanes).

La publicación de este estudio coincide con declaraciones de un alto funcionario del Pentágono sobre que Washington pudo haber exagerado la amenaza de la red extremista Al Qaeda tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en esta ciudad y en Nueva York.

¬ęAl Qaeda no era tan bueno como pens√°bamos el 11 de septiembre¬Ľ, declar√≥ Michael Sheehan, secretario de Defensa adjunto para operaciones especiales y baja intensidad de conflictos, en una conferencia realizada el martes 7.

¬ęFrancamente, el gobierno de Estados Unidos se durmi√≥ en los laureles antes del 11 de septiembre. Una organizaci√≥n que no era tan buena pareci√≥ enorme (tras los atentados)¬Ľ, se√Īal√≥.

¬ęLa gente miraba el cielo y dec√≠a: ‘¬Ņcu√°ndo ser√° el pr√≥ximo ataque?’ Y no ocurri√≥, en parte porque Al Qaeda no era tan capaz¬Ľ, indic√≥ Sheehan, citado por el peri√≥dico Army Times.

Cr√≠ticos del pasado gobierno de George W. Bush (2001-2009) y de su ¬ęguerra global contra el terrorismo¬Ľ sostuvieron que exager√≥ la amenaza de Al Qaeda y de sus seguidores en Estados Unidos.

El √ļltimo informe del Centro Tri√°ngulo se concentra principalmente en el periodo siguiente a la llegada de Barack Obama al gobierno, en enero de 2009.

De hecho, ese a√Īo aument√≥ la cantidad de musulmanes estadounidenses acusados de participar en la organizaci√≥n o en la realizaci√≥n de atentados terroristas. Las 47 personas imputadas en 2009 representaron una cantidad sustancialmente mayor que el promedio anual de 20 que sigui√≥ a los ataques de 2001.

Además, los atentados concretados en 2009 costaron la vida a más personas en suelo estadounidense que en cualquier otro momento después de los atentados del 11 de septiembre, lo que aumentó la preocupación.

El 5 de noviembre de 2009, un psiquiatra del ej√©rcito, Nidal Hasan, abri√≥ fuego en la base militar de Ford Hood, en el sure√Īo estado de Texas, dejando 13 personas muertas.

Tres meses antes, Abdulhakim Mohammad dispar√≥ contra dos soldados fuera de un centro de reclutamiento en Little Rock, en el tambi√©n sure√Īo estado de Arkansas, dejando una persona muerta.

La preocupaci√≥n se intensific√≥ a fines de ese a√Īo cuando el nigeriano musulm√°n Umar Farouk Abdulmutallab trat√≥ de hacer estallar un avi√≥n de la aerol√≠nea Northwest, procedente de Amsterdam, cuando se dispon√≠a a aterrizar en Detroit, en el norte√Īo estado de Michigan.

La cantidad de musulmanes estadounidenses imputados por orquestar atentados terroristas cay√≥ a 26 en 2010, pero con el coche-bomba que estall√≥ el 1 de mayo de ese a√Īo en Times Square, Nueva York, se aviv√≥ el temor de que los musulmanes estadounidenses se estaban radicalizando.

El atentado fue perpetrado por Faisal Shahzad, pakistaní nacionalizado estadounidense, que había recibido entrenamiento con explosivos de un grupo extremista en la región de Waziristán, en Pakistán.

En la primera mitad de 2011, funcionarios estadounidenses como el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Robert Muller, y la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, alertaban de que la amenaza terrorista había alcanzado su punto más alto desde 2001.

Paralelamente, el presidente del Comit√© de Seguridad Interna de la C√°mara de Representantes, Peter King, del opositor Partido Republicano, realiz√≥ una serie de controvertidas conferencias sobre ¬ęel grado de radicalizaci√≥n de los estadounidenses musulmanes a manos de Al Qaeda¬Ľ.

¬ęEsa y otras alertas similares prepararon a los estadounidenses para un posible aumento de ataques terroristas a manos de connacionales musulmanes, que nunca ocurrieron¬Ľ, seg√ļn este estudio.

¬ęUna consecuencia de esas alertas es la desproporcionada sensaci√≥n de alta tensi√≥n respecto de la cantidad real de atentados en Estados Unidos despu√©s del 11 de septiembre¬Ľ, a√Īadi√≥.

De hecho, los musulmanes estadounidenses consultados han mostrado un bajo grado de radicalizaci√≥n y una gran satisfacci√≥n con sus vidas, sus comunidades y la situaci√≥n del pa√≠s, en relaci√≥n con el p√ļblico estadounidense en general.

Cincuenta y cinco por ciento de los 1.000 estadounidenses musulmanes consultados para un estudio del Centro Pew, publicado en el verano boreal pasado, dijeron que su vida se hab√≠a complicado tras los atentados de 2001, ocho de cada 10 se mostraron satisfechos con su vida personal y 56 por ciento, con la situaci√≥n del pa√≠s, m√°s que el promedio de 23 por ciento expresado por el p√ļblico estadounidense en general.

Un estudio de Gallup, publicado en el mismo momento, concluyó que los musulmanes estadounidenses consultados mostraron un mayor grado de tolerancia a otras religiones y más probabilidad de oponerse a atentados violentos contra civiles que cualquier otra comunidad religiosa de Estados Unidos.

El Centro Tri√°ngulo se√Īala que casi 200 musulmanes estadounidenses participaron en la organizaci√≥n de atentados violentos en la d√©cada pasada y que m√°s de 400 fueron acusados o condenados por apoyar actividades terroristas, las que incluyen financiar organizaciones extranjeras.

Pero en 2011, la cantidad de personas en ambas categor√≠as disminuy√≥ y la gravedad de los casos tambi√©n parece reducirse. No solo no hubo muertos a causa de actividades terroristas, sino que la cantidad de dinero involucrado en los cuatro casos por financiamiento de organizaciones terroristas fue relativamente peque√Īa, se√Īala el estudio.

Los cerca de 200 musulmanes que participaron en atentados terroristas tras los ataques de 2001 se dividen casi por igual entre los nacidos en Estados Unidos y los que inmigraron.

Seg√ļn el estudio del Centro Pew, 37 por ciento de los musulmanes estadounidenses nacieron en este pa√≠s y 63 por ciento en el extranjero.

 

*Periodista de IPS

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