Mar 28 2012
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Política

La CIDH camina desnuda y nadie la mira ni la quiere

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos insiste en ser un instrumento del imperialismo y la oligarquía venezolana para arremeter de manera permanente contra la Revolución Bolivariana y ser una especie de procuraduría de las organizaciones de derecha y los gremios periodísticos dominados por ese sector que mueven los espantapájaros de los “derechos humanos” y la “libertad de expresión” para hacer politiquería. | NÉSTOR FRANCIA.*

 

Durante la audiencia 144º de esa Comisión, los representantes de la contrarrevolución volvieron a sus andadas, con la alcahuetería del organismo y de su relator para Venezuela, el chileno y antichavista jurado Felipe González Morales.

 

Por cierto que los denunciantes de la derecha, dejando al desnudo su verdadera índole, obviaron las recientes agresiones sufridas por comunicadores del Sistema Nacional de Medios Públicos provenientes de los esbirros que acompañan a Capriles Radonski en sus actos de campaña y de otros representantes políticos de la derecha, como Lorent Saleh y Richard Mardo.

 

151 comunicadores sociales del Sistema Nacional de Medios Públicos y Comunitarios solicitaron a través de una carta abierta al candidato de la derecha, Henrique Capriles Radonski, respeto al ejercicio de la profesión y permitir a los periodistas cumplir con la tarea de informar al pueblo.

 

Todo esto es obviado por los gremios periodísticos derechistas, simplemente porque están incorporados a la nueva “Coordinadora Democrática” (remember 2002) que empuja la candidatura de Capriles, por un lado, y conspira contra la estabilidad del país y la democracia popular, por el otro.

 

La CIDH en el candelero

 

Por su parte, y con toda razón, el representante venezolano para los derechos humanos, Germán Saltrón, aseguró en la audiencia que la CIDH está totalmente parcializada en contra de Venezuela y la acusó de atentar contra la soberanía del país en sus dictámenes de condena a la situación de derechos humanos. Pero además dijo algo muy importante:
“Si esta situación no mejora, nos van a poner en la necesidad de tener que denunciar a la Convención Interamericana, porque nos están poniendo entre la espada y la pared”.

 

La denuncia de esa Convención sería el paso previo para el total abandono por parte de Venezuela de la Comisión Interamericana de los derechos de la burguesía.

 

Por cierto que una posición como esta tendría antecedentes, ¡vaya paradoja!, en las que han tomado los dos países que lideran el terrorismo de Estado en el mundo. Estados Unidos no ha ratificado la Convención Interamericana porque se niega a que sus mandatos prevalezcan sobre las normas internas del país, posición que comparte Venezuela.

 

Y está el caso reciente de Israel, que acaba de romper el contacto con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU después de que este organismo anunciara una investigación sobre las consecuencias de la colonización de Palestina, según anunció el lunes el ministerio de Relaciones Exteriores israelí.

 

El jefe de la diplomacia de Israel, Avigdor Lieberman, afirmó:
“Este organismo hipócrita no tiene nada que ver con los derechos humanos. Su toma de partido y su falta de objetividad son evidentes, y no tenemos ninguna razón para cooperar con él… No seremos actores en este teatro del absurdo puesto que el 70% de las decisiones de este Consejo son hostiles a Israel”.

 

Venezuela podría copiar casi letra a letra esta declaración para referirse a la CIDH. Claro, nunca desde la perspectiva del gobierno de un Estado genocida y terrorista como Israel, sino desde la de un gobierno revolucionario y antiimperialista.

 

Por supuesto que este tipo de organismos no están por encima del bien y del mal, como algunos pretenden, sino que están inmersos de lleno en el cúmulo de contradicciones presentes en el escenario como consecuencia de la lucha de clases mundial en incremento.

 

En un reciente análisis señalábamos:
“A la matriz de inseguridad, se corresponde un plan para incentivar la criminalidad. No nos gusta especular, así que no aseguraremos nada, pero es inevitable formularse hipótesis ¿No es extraño que comiencen a aparecer con mayor frecuencia ataques y homicidios vinculados a personas o grupos que confieren a los crímenes gran notoriedad mediática?”.
(Texto completo aquí).

 

Ayer el vicepresidente Elías Jaua, con justificada suspicacia, igual que la nuestra, afirmó que el tema de la inseguridad responde a una agenda impuesta por el imperio y añadió que “Hay que estar muy pendientes de esos crímenes que generan conmoción, porque ya sabemos cómo actúa el capitalismo”.

 

En los próximos meses es posible que veamos en Venezuela cosas que tal vez ni imaginamos. Es lo que advirtió Aristóbulo Istúriz, ante el desastre que es la candidatura de la derecha, en el sentido de que el desespero de la contrarrevolución la podría llevar a producir algún gran hecho catastrófico o una cadena de pequeños hechos de este tipo. Es bueno que la dirigencia revolucionaria insista en esta advertencia, puesto que tal insistencia podría funcionar como un disuasivo.

 

El esquema dibujado

 

Por cierto que en la agenda de violencia de la contrarrevolución, algunas universidades nacionales y privadas jugarán un papel importante, así como el llamado “movimiento estudiantil” fascista. Un ejemplo de ello lo tuvimos ayer, cuando la rectora de la UCV, Cecilia García Arocha, declaró que un grupo de encapuchados tomó la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales y de inmediato acusó a los estudiantes revolucionarios pertenecientes al Movimiento 28, asegurando que estaban armados y que habían detonado explosivos.

 

A esta manipulación respondió el dirigente del M-28, Vicente Moronta, responsabilizando a las autoridades de la Universidad Central de Venezuela y a la Federación de Centros Universitarios de los hechos de violencia que se presentaron en esa universidad y de las agresiones hacia los estudiantes afectos a la revolución.

 

Moronta denunció que los daños en la mencionada facultad los hicieron los estudiantes de la derecha, y negó los rumores que se han difundido por las redes sociales de que el M-28, los estudiantes revolucionarios y los trabajadores progresistas de la universidad tengan rehenes.

 

Aquí vemos un esquema que se repetirá en torno a algunas universidades, la entente entre autoridades de la derecha, los estudiantes fascistas y la canalla mediática, incluyendo aquí el uso interesado de las redes sociales, una de las principales fuentes de rumores y desestabilización que viene utilizando la contrarrevolución.
——
* Periodista.

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