Abr 10 2019
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Opini贸nPol铆tica

La construcci贸n de Vladimir Putin

Vivimos en una 茅poca de falsificaciones hist贸ricas. En las relaciones internacionales, los adversarios y los enemigos son frecuentemente el resultado de un complicado proceso de construcci贸n social. Eso conduce paulatinamente a distorsiones peligrosas que llevan a provocar guerras y otros cataclismos.

La historia de las percepciones que hoy se cultivan sobre Vladimir Putin es un ejemplo de ese tipo de evoluciones. La obsesi贸n de Estados Unidos por mantener su hegemon铆a est谩 铆ntimamente relacionada con esta cr贸nica. El poder铆o del lobby industrial-militar es el motor principal del proceso. Y el papel de los medios de comunicaci贸n para moldear la opini贸n p煤blica es el otro ingrediente clave. El resultado es un peligroso pantano del que las dos m谩s grandes potencias nucleares dif铆cilmente podr谩n escapar. Hoy el enfrentamiento se concentra en Siria y Ucrania, pero podr铆a transformarse en una confrontaci贸n nuclear entre ambas potencias.

En 1989 el muro de Berl铆n fue derribado. A cambio de aceptar la reunificaci贸n de Alemania, Mijail Gorbachov recibi贸 las seguridades de que la Organizaci贸n del Tratado del Atl谩ntico Norte (OTAN) no se expandir铆a para incorporar a los antiguos pa铆ses sat茅lites de la URSS. En 1990 Gorbachov escuch贸 a James Baker, secretario de Estado, prometer que la OTAN no se mover铆a ni una pulgada en direcci贸n al este. Las mismas promesas se hicieron en reuniones con Helmut K枚hl, primer ministro alem谩n. El canciller Genscher fue claro en su discurso del 31 de enero 1990: Los cambios en Europa oriental y la reunificaci贸n alemana no deben lastimar los intereses sovi茅ticos en materia de seguridad y, por tanto, la OTAN no debe expandirse hacia el este o acercarse a las fronteras sovi茅ticas. Esas fueron las promesas y garant铆as que escuch贸 Gorbachov, 煤ltimo dirigente sovi茅tico. (Los archivos que confirman estos hechos se encuentran en nsarchive.gwu.edu).

La Uni贸n Sovi茅tica fue disuelta en 1991. En 1993, el presidente ruso Yeltsin volvi贸 a recibir garant铆as sobre la no expansi贸n de la OTAN. Pero en marzo de 1999 las cosas cambiaron: Polonia, Hungr铆a y Rep煤blica Checa ingresaron a la OTAN. Fue un acontecimiento muy mal recibido en Rusia. Yeltsin se sinti贸 traicionado y enfureci贸. George Kennan, art铆fice de la pol铆tica de contenci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica, describi贸 la expansi贸n de la OTAN como un terrible error hist贸rico.

Vladimir Putin accedi贸 a la presidencia de Rusia en mayo de 2000. Un a帽o despu茅s pidi贸 que Rusia se convirtiera en miembro de la OTAN, lo que cambiar铆a radicalmente la naturaleza de la alianza atl谩ntica para convertirla en una asociaci贸n garante de la paz regional. La respuesta de Washington y de Europa fue negativa.

Tras los ataques a las Torres Gemelas, en septiembre de 2001, Putin llam贸 a George W. Bush y le ofreci贸 su apoyo. Durante los preparativos para la invasi贸n a Afganist谩n, Putin permiti贸 el transporte y despliegue de militares estadounidenses en las fronteras rusas. Pero m谩s tarde, cuando en 2004 la OTAN acogi贸 en su seno a otros siete pa铆ses de Europa central y oriental (incluyendo Bulgaria y las rep煤blicas del B谩ltico) la exasperaci贸n de Putin lleg贸 al l铆mite.

En 2007, Putin record贸 a los l铆deres del G7 las promesas incumplidas. La expansi贸n de la OTAN, se帽al贸, es una provocaci贸n que mina la confianza rusa. Acto seguido pregunt贸: 驴Contra qui茅n est谩 dirigida esa expansi贸n de la OTAN? Al a帽o siguiente, cuando las se帽ales apuntaban hacia la admisi贸n en la OTAN de Georgia, una exrep煤blica de la antigua URSS, Mosc煤 intervino militarmente para impedir que Tbilisi sofocara un levantamiento separatista. Era una se帽al para congelar el crecimiento de la OTAN.

En febrero de 2014 se consum贸 un golpe de Estado en Kiev que culmin贸 con la entronizaci贸n de un r茅gimen poco amistoso hacia Mosc煤. En la opini贸n de Stephen Cohen, investigador de la universidad de Princeton, la anexi贸n de Crimea fue m谩s una respuesta reactiva de Mosc煤 que un acto de agresi贸n, pero Washington respondi贸 con nuevas sanciones que hacen m谩s dif铆cil cualquier salida negociada. El proyecto de convertir Ucrania en otro miembro de la OTAN sigue adelante. Para Rusia esa es la l铆nea roja en el sendero a una guerra.

Estados Unidos ahora ha denunciado el tratado de armas de alcance intermedio, lo que abre un nuevo cap铆tulo en la carrera armamentista. En su obsesi贸n por mantener una hegemon铆a incontestada, el complejo militar-industrial mantiene viva la tradici贸n de la guerra fr铆a. Putin no es ning煤n santo de la caridad, pero tampoco es lo que los medios estadounidenses han construido. Al igual que Gorbachov y Yeltsin, Putin es un viejo reflejo que siente la amenaza de una Europa que ha atacado dos veces a Rusia en los 煤ltimos 100 a帽os. Tr谩gicamente, la llegada de Trump y su delirio egoc茅ntrico sirven de catalizador para que una parte importante de la clase pol铆tica estadounidense vuelva a deleitarse con los desvar铆os de la guerra fr铆a que nunca parece terminar. Vivimos tiempos m谩s peligrosos de lo que se piensa.

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