Dic 1 2013
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Pol铆ticaSociedad

La cruz y la picana: otro campo de concentraci贸n en propiedad de la Iglesia

As铆 como la Armada argentina us贸 como campo de concentraci贸n la casa de descanso del arzobispo de Buenos Aires, 鈥淓l Silencio鈥, el Ej茅rcito utiliz贸 el predio del Seminario Salesiano Ceferino Namuncur谩, de Funes, pr贸ximo a Rosario, para secuestrar y torturar al menos a tres personas, una de las cuales no reapareci贸.

El lugar fue vendido un a帽o despu茅s a la Fuerza A茅rea, pero los salesianos conservaron vastas propiedades linderas. All铆 pas贸 sus 煤ltimos a帽os el ex provicario castrense Victorio Bonam铆n.

All铆 fueron torturados al menos tres prisioneros del destacamento de Inteligencia 121, dependiente del Cuerpo de Ej茅rcito II, que hab铆an sido privados en forma ilegal de su libertad. As铆 se desprende de documentos y de testimonios brindados en la causa conocida como 鈥淕uerrieri II鈥. Dos sacerdotes forman parte del expediente. Uno integraba el grupo de tareas que secuestraba en Rosario, y despu茅s de la dictadura sigui贸 su carrera y fue distinguido por el Vaticano. El otro fue una de las v铆ctimas de la tortura, se alej贸 de la Iglesia y reconoci贸 el lugar de su cautiverio. Tambi茅n aparece mencionado un arzobispo, que estuvo al tanto de los hechos.

Al menos uno de los detenidos que comparti贸 el alojamiento y el martirio con el ex sacerdote, no reapareci贸 luego de su paso por aquel establecimiento de la Iglesia y hasta hoy sigue siendo un detenido-desaparecido. En ning煤n otro pa铆s americano la Iglesia Cat贸lica estuvo tan imbricada con la represi贸n dictatorial. El primer campo clandestino conocido que haya funcionado en una propiedad eclesi谩stica es la casa de fin de semana 鈥淓l Silencio鈥, en las afueras de la Capital argentina (Ver 鈥淓l primer caso鈥).

El segundo fue detectado por el fiscal Gonzalo Stara, a cargo de la Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos durante el terrorismo de Estado en Rosario, quien act煤a ante el juez instructor Marcelo Bailaque y ante el tribunal oral de juicio integrado por los jueces Noem铆 Berros, Lilia Carnero y Roberto L贸pez Arango, que conducen el debate de un tramo de la causa. Esa utilizaci贸n clandestina de los bienes eclesi谩sticos por la dictadura fue mencionada por el ex cura tercermundista Santiago Mac Guire ante la Conadep, pero no hab铆a sido investigada, porque en aquellos a帽os la Justicia se limitaba a los altos jefes militares.

El dato fue confirmado por Roberto Pistacchia, quien comparti贸 el lugar de sometimiento con Mac Guire. Igual que en el caso de 鈥淓l Silencio鈥, despu茅s de su uso para la represi贸n esa parte del Ceferino Namuncur谩 fue vendida para borrar las huellas. 鈥淓l Silencio鈥 hoy est谩 abandonado, pero el lugar donde funcion贸 el seminario salesiano fue vendido a la Fuerza A茅rea en 1979, y desde entonces es sede del Liceo Aeron谩utico Militar, instalado sobre la avenida que lleva el nombre del santo aborigen. Los salesianos conservan los terrenos linderos (Ver 鈥淏uenos vecinos鈥).

Por denuncia del obispo

Mac Guire integr贸 el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que tuvo duros enfrentamientos con el arzobispo de Rosario, Guillermo Bolatti, reacio a las reformas dispuestas por el Concilio Vaticano II. M谩s adelante Mac Guire dej贸 los h谩bitos y el arzobispo de Santa Fe, Vicente Zazpe, lo cas贸 con Mar铆a Magdalena Carey, con quien tuvo cuatro hijos.

En agosto de 1971, durante la dictadura del general Alejandro Agust铆n Lanusse, Mac Guire y tres sacerdotes a quienes Bolatti hab铆a purgado de sus parroquias fueron detenidos de madrugada en un violento operativo del servicio de Inteligencia del Ej茅rcito, que incluy贸 el secuestro de libros de Per贸n y Eva Per贸n y de una carta del ex presidente a uno de los curas. El abogado defensor de los sacerdotes dijo que las detenciones se produjeron por datos suministrados por las autoridades eclesi谩sticas. Un diario rosarino afirm贸 que curas tercermundistas y sindicalistas 鈥渉ab铆an realizado una reuni贸n con fines subversivos鈥.

Cuando el Movimiento lo querell贸 ante la justicia, el diario respondi贸 que la informaci贸n proven铆a del Arzobispado y de la SIDE. El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo acus贸 en forma directa a Bolatti. Los servicios de informaciones y el sector del Episcopado que integraba Bolatti no distingu铆an entre los sacerdotes tercermundistas, la Juventud Peronista y Montoneros. Muchos a帽os despu茅s, la monumental investigaci贸n cient铆fica del ex salesiano Jos茅 Pablo Mart铆n estableci贸 que de los 524 miembros de ese movimiento sacerdotal s贸lo entre 10 y 15 participaron por decisi贸n individual en organizaciones guerrilleras, y entre 25 y 30 tuvieron contactos con las organizaciones armadas que actuaban en las mismas villas, barrios, universidades o estructuras pol铆ticas: no m谩s de un 5 por ciento en total.

Aquella dictadura concluy贸 en 1973, con la entrega del gobierno al presidente electo H茅ctor C谩mpora, que puso en libertad a todos los presos pol铆ticos. Pero menos de tres a帽os despu茅s, el 24 de marzo de 1976, un nuevo y sangriento golpe militar, con articulado apoyo civil, se apoder贸 otra vez del gobierno. El 18 de abril de 1978, el ex cura Mac Guire fue secuestrado una vez m谩s en Rosario, cuando circulaba en bicicleta con un hijo. Reci茅n recuper贸 su libertad en diciembre de 1983 al concluir la dictadura.

En 1984 declar贸 ante la Comisi贸n Presidencial Investigadora sobre la Desaparici贸n de Personas (Conadep). Dijo que fue 鈥減uesto violentamente en el piso del auto, encapuchado y llevado fuera de la ciudad a un lugar desconocido que result贸 ser el campo de concentraci贸n perteneciente a la localidad de Funes y conocido como 鈥楥eferino Namuncur谩鈥, que fue dado por sus anteriores poseedores, los salesianos鈥.

Luego de doce d铆as encapuchado en ese lugar, en el que lo sometieron a varios interrogatorios bajo torturas cada d铆a, Mac Guire fue conducido al Batall贸n 121 de Rosario, donde lo esperaban el 2 Comandante del Cuerpo de Ej茅rcito II, general de divisi贸n Luciano Adolfo J谩uregui, quien 鈥渄ispon铆a sobre la vida de desaparecidos definitivos y en tr谩nsito鈥 y su ex arzobispo Bolatti. En ese batall贸n, los suboficiales Gauna y Berra le confirmaron que hab铆a estado en el Ceferino Namuncur谩. Esposado a una cama del batall贸n durante un mes y medio, Mac Guire fue sometido a una parodia de juicio en el Comando del Cuerpo II, en el que result贸 condenado a 15 a帽os de prisi贸n.

El compa帽ero monse帽or

Durante su alojamiento en el Batall贸n tambi茅n recibi贸 la visita de un ex compa帽ero en la arquidi贸cesis rosarina, Eugenio Zitelli, quien lo reemplaz贸 en la parroquia obrera de Bajo Saladillo cuando Mac Guire y otros veintiocho sacerdotes exigieron a Bolatti que aplicara las reformas conciliares. Cuando volvieron a verse, Mac Guire era un ex sacerdote, estaba preso y hab铆a sido torturado, y Zitelli era el capell谩n de la jefatura de polic铆a de Rosario, a cargo del comandante de Gendarmer铆a Agust铆n Feced.

鈥淵o ten铆a todo el cuerpo lastimado por efecto de la picana y 茅l me preguntaba c贸mo estaba.鈥 Zitelli admiti贸 haberlo visitado, pero neg贸 haber sabido de las torturas. En el subsuelo de la Jefatura, Mar铆a In茅s Luchetti de Be-ttan铆n le cont贸 que las presas, de entre 16 y 60 a帽os, eran torturadas con picana el茅ctrica y violadas, entre ellas su suegra. Zitelli la interrumpi贸:

鈥換ue usen la picana se justifica porque estamos en guerra y es un m茅todo apto para obtener informaci贸n. Pero la violaci贸n atenta contra la moral y los militares nos prometieron que eso no iba a pasar.

Lo mismo le contaron otras prisioneras, ante quienes explic贸 la necesidad de la tortura, pero se conmovi贸 con las violaciones. Una vez enterado por Zitelli, el arzobispo Bolatti no hizo nada para modificar la situaci贸n, porque opinaba que de fracasar la dictadura 鈥渆l heredero ser谩 el marxismo鈥 y se impondr谩 鈥渆l placer sexual desorbitado鈥 de una sociedad permisiva. La violaci贸n pasaba a ser as铆 un imperativo de la seguridad nacional, apta para combatir hasta el pecado capital de la lujuria.

Al ex sacerdote Angel Presello, que tambi茅n hab铆a sido su compa帽ero en el seminario, Zitelli le dijo:

鈥揝in tortura, no hay informaci贸n.

Ex detenidos cuentan que en 1977 Feced les anunci贸 que festejar铆an con una comida el haber acabado con la subversi贸n en Rosario. Les hizo pagar a los que quedaban con vida la cena de celebraci贸n, para la que un preso fue obligado a cocinar, el vino Nebiolo y el whisky. Entre los comensales, estaba el cura. En 1999, el sucesor de Bolatti en el Arzobispado, Eugenio Mir谩s, le entreg贸 a Zitelli el t铆tulo honor铆fico de monse帽or conferido por el Vaticano. Centenares de habitantes de Casilda, donde oficiaba de p谩rroco, lo repudiaron. Mir谩s les replic贸 que era un excelente sacerdote y que quien tuviera pruebas estaba en la obligaci贸n moral de llevarlas a la Justicia, cosa que las v铆ctimas hab铆an hecho en vano quince a帽os antes.

Mar铆a In茅s Luchetti de Bettan铆n le recomend贸 que consultara la causa Feced, donde constaba la denuncia. Zitelli dijo que ped铆a perd贸n por las acciones lesivas a la humanidad que hubieran cometido polic铆as cat贸licos, pero aclar贸 que Feced era agn贸stico. Adem谩s neg贸 que ese centro de detenci贸n hubiera sido clandestino y dijo que nunca supo de torturas, aunque entend铆a la represi贸n debido a los atentados contra polic铆as, y que cuando celebraba misa para las detenidas, lo recib铆an con gozo y alegr铆a. Un ex suboficial de la polic铆a le respondi贸 que 茅l lo hab铆a visto, junto a Feced, mientras torturaban con picana el茅ctrica a un detenido.

El a帽o pasado, el juez Marcelo Bailaque proces贸 a Zitelli junto con el ex dictador Jorge Videla y catorce militares y polic铆as en la causa Feced, como 鈥減art铆cipe necesario de los delitos de privaci贸n ilegal de la libertad, agravada por mediar violencia y amenazas鈥 en nueve casos y 鈥渃oautor del delito de asociaci贸n il铆cita鈥, pero consider贸 que no hab铆a m茅rito para procesarlo por tormentos y homicidio. Bailaque orden贸 la c谩rcel efectiva para los dem谩s acusados, pero permiti贸 el alojamiento de Zitelli en una casa religiosa y luego dispuso que aguardara en libertad la apertura del juicio oral.

Enganchados

En la instituci贸n salesiana, Mac Guire comparti贸 una min煤scula habitaci贸n con otros dos secuestrados, Roberto Pistacchia y Eduardo Garat. El 煤ltimo nunca reapareci贸. Su esposa, Elsa Mar铆a Lilia Mart铆n, declar贸 en 1984 ante la Conadep que militares y polic铆as conocidos le confirmaron que Garat estaba vivo en el Batall贸n 121 y que su detenci贸n se vinculaba con la proximidad del campeonato mundial de f煤tbol. Cuando el sargento Dur谩n les confirm贸 que estaba all铆, los familiares recurrieron a la Iglesia 鈥減idiendo que intercedan por 茅l y nos den informaci贸n de su suerte. El padre Garc铆a, de Rosario, nos inform贸 que estaba vivo.

La capilla del actual Liceo Aeron谩utico, donde en 1978 funcion贸 un campo clandestino de concentraci贸n.

La capilla del actual Liceo Aeron谩utico, donde en 1978 funcion贸 un campo clandestino de concentraci贸n.

Las otras personas de la Iglesia con que hablamos, nos pidieron tiempo para averiguar y hubo quienes se ofrecieron a rezar por 茅l鈥. Garat fue detenido-desaparecido unos d铆as antes que Mac Guire. Cuando el secuestro de Mac Guire fue convertido en detenci贸n, su mujer, Mar铆a Magdalena Carey, pudo visitarlo y se comunic贸 con la esposa de Garat. Le dijo que hab铆an estado en un centro clandestino en Funes y que luego de torturar al ex sacerdote le exigieron que firmara una especie de confesi贸n, 鈥渙 te hacemos boleta como a Garat que no quiso firmar鈥.

Pistacchia fue secuestrado el mismo 18 de abril de 1978 que Mac Guire. El 1潞 de noviembre de este a帽o hizo una primera declaraci贸n ante el fiscal Stara y esta semana lo ampli贸 ante Bailaque. Dijo que fue secuestrado en la puerta de su casa e introducido en el ba煤l de un Ford Falcon, que lo condujo primero a la Jefatura de Polic铆a de Rosario y, luego de algunas horas, a un lugar de la ciudad de Funes, donde permaneci贸 m谩s de un mes. Por las deplorables condiciones de detenci贸n, perdi贸 casi 30 kilos. Como bienvenida y sin hacerle preguntas 鈥渆mpiezan las palizas, a tirarme agua fr铆a y caliente鈥. Tambi茅n padeci贸 la 鈥渁plicaci贸n de picana en el pie y simulacro de fusilamiento鈥. En ese lugar estuvo con Mac Guire y Garat, 鈥渜uienes tambi茅n fueron interrogados con tormentos鈥.

Los tres compart铆an una min煤scula habitaci贸n, pero eso no era un problema para sus captores, ya que colgaron a cada uno 鈥渄e un gancho por medio de las esposas que ten铆an puestas鈥. Agreg贸 que una vez fue llevado junto con Mac Guire a un patio, donde los mojaron con una manguera en pleno invierno y les dispararon como si los fueran a fusilar. Un par de d铆as despu茅s de la llegada de Garat al lugar, escuch贸 a los secuestradores decir 鈥渟e nos va鈥, y a partir de all铆 qued贸 solo con Mac Guire. Pocos d铆as despu茅s aparecieron unos hombres de mejor nivel cultural que los torturadores, que Pistacchia piensa que eran militares. 鈥淗ay que trasladarlo al cura鈥, dijo uno de ellos. Pero se lo llevaron a 茅l, que estaba encapuchado, hasta el Batall贸n 121. Lo curaron en la enfermer铆a y lo esposaron a la cama. Hasta all铆 lleg贸 una comitiva de militares y hombres de civil. La encabezaba el general J谩uregui, a quien acompa帽aba el Arzobispo.

鈥揌emos cumplido. Aqu铆 tiene a Santiago Mac Guire 鈥揹ijo J谩uregui.

鈥揈ste no es Mac Guire 鈥搑eplic贸 Bolatti.

J谩uregui orden贸 que volvieran a Funes a buscar al ex sacerdote y que trasladaran a Pistacchia.

鈥揝upongo que este se帽or queda ac谩 鈥揳dvirti贸 Bolatti.

J谩uregui asinti贸.

A Mac Guire lo trajeron a la rastra porque no pod铆a caminar solo y lo ubicaron en otra cama junto a la de Pistaccchia. El ex cura salud贸 a Bolatti y ambos conversaron. Pistacchia y Mac Guire fueron trasladados al Comando del Cuerpo II, en Moreno y C贸rdoba, donde les anunciaron que les formar铆an un Consejo de Guerra. Los llamaban 鈥渆nemigos de la Patria鈥, pero dejaron de torturarlos. Luego de una recorrida por las c谩rceles de Coronda, Sierra Chica, La Plata, Villa Devoto y Rawson, recuperaron la libertad al finalizar la dictadura. Pistacchia cont贸 que en el primer lugar donde estuvo secuestrado se escuchaba el vuelo de aviones. Por el estado del piso y las paredes parec铆a un lugar en construcci贸n.

Tambi茅n se escuchaba el funcionamiento continuo de un generador el茅ctrico. Lo mismo le hab铆a dicho Mac Guire al diario Democracia, al quedar en libertad en diciembre de 1983. Agreg贸 que al llegar al Batall贸n 121, el Sargento Gauna y el Cabo Primero Berra le contaron que el centro clandestino al que lo condujeron estaba en Funes. En la pieza donde estuvo hab铆a materiales de construcci贸n. Era un lugar muy silencioso y de noche prend铆an un generador el茅ctrico. El fiscal Stara pidi贸 al juez Bailaque el llamado a indagatoria por la privaci贸n de la libertad y los tormentos aplicados all铆 contra personal del Cuerpo de Ej茅rcito II y su destacamento de Inteligencia y contra el capell谩n Zitelli.

La familia del ex sacerdote present贸 querella y solicit贸 al Arzobispado que informe si los salesianos tienen o tuvieron un predio en la localidad de Funes. Tambi茅n se pidieron informes al registro de la propiedad y al Ministerio de Defensa. El mi茅rcoles y el jueves de esta semana, el fiscal Stara presentar谩 su alegato ante el tribunal oral por la parte del proceso en curso.

La capilla del actual Liceo Aeron谩utico, donde en 1978 funcion贸 un campo clandestino de concentraci贸n.

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