Feb 2 2012
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PolíticaSociedad

La Cuba que Dilma visita

Una vez que Fidel y sus compa√Īeros tomaron el poder y el gobierno de EE.UU. hizo hincapi√© sus coyunturas para tratar de derrocar el nuevo poder, la gran burgues√≠a cubana y una parte de la clase media alta se refugiaron en Miami. Bastaba esperar que el gobierno rebelde capitulase ante la presi√≥n de EE.UU. y fuese irremediablemente derrocado.

Despu√©s de todo, ning√ļn gobierno latinoamericano rebelde hab√≠a logrado sobrevivir. Unos a√Īos antes de Getulio Vargas se hab√≠a suicidado y Per√≥n hab√≠a abandonado el gobierno. Los dos gobiernos de Guatemala que se hab√≠a atrevido a poner en pr√°ctica una reforma agraria contra la United Fruis- hoy reciclada su nombre al de Chiquita – sufrieron un violento golpe militar.

¬ŅC√≥mo un gobierno cubano rebelde, en plena guerra fr√≠a, a 110 kil√≥metros del imperio, iba a conseguir sobrevivir? Cuba era el modelo de ‚Äúpatio trasero‚ÄĚ de los EUA. Era all√≠ que la burgues√≠a cubana pasaba sus vacaciones, como si estuvieran en una colonia suya. Era all√≠ que los films de Hollywood encontraban los escenarios para sus melosos films sentimentales. Era all√≠ que un arist√≥crata cubano hab√≠a importado a Esther Williams para inaugurar su casa en el centro de La Habana, buceando en una piscina llena de champan. Era en Cuba que los millonarios norteamericanos desembarcaban de sus yates directamente a los hoteles con casinos, o a sus casas, sin siquiera pasar por las aduanas. Era all√≠ que los marineros norteamericanos se emborrachaban y ofend√≠an a los cubanos de todas las formas posibles.

Era para Cuba que la Pan American [Air Lines ] inaugur√≥ sus vuelos internacionales. Era all√≠ que las f√°bricas de autos norteamericanos probaban sus nuevos modelos, un a√Īo antes de producirlos en los EUA. Fue en Cuba que la mafia internacional hizo su congreso mundial, al final de la segunda guerra mundial, parar repartirse sus mercados internacionales, evento para el cual contrataron al joven cantante Frank Sinatra para animar sus fiestas. En suma, Cuba era un protectorado norteamericano.

Los que abandonaron el pa√≠s dejaron sus casas intactas, cerraron las puertas. Tomaron el dinero que a√ļn ten√≠an guardado y fueron a esperar en Miami que el nuevo gobierno fuese derrocado y pudiesen retomar normalmente sus vidas en un pa√≠s del que se consideraban due√Īos, asociados a los yanquis.
Hay un barrio en Miami llamado Peque√Īa Habana, donde los nost√°lgicos se quedan mirando para el sur, cada vez menos esperanzados de poder regresar a una isla que ya no pueden reconocer, por las radicales transformaciones que sufri√≥. Participaron de las tentativas de derrocamiento, la m√°s conocida, la invasi√≥n de Bah√≠a de Cochinos [Gir√≥n] que dur√≥ 72 horas, a pesar de ser dirigida y protagonizada por los EUA, presididos en aquel momento por John F. Kennedy. Los EUA tuvieron que enviar compotas para conseguir recuperar a los prisioneros resultantes de la invasi√≥n, en un trueque humanitario.

Cuba cambi√≥ su destino con la Revoluci√≥n, consigui√≥ tener los mejores √≠ndices sociales del continente, a√ļn siendo un pa√≠s peque√Īo, pobre, al lado de los EUA, que mantiene el m√°s largo bloqueo de la historia -hace m√°s de 50 a√Īos- intentando aplastar a la Isla.

Durante un tiempo, Cuba pudo apoyarse en la integración a los planes de desarrollo de los países socialistas, dirigidos por la URSS, que proporcionaba petróleo y armamento, además de mercados para sus productos de exportación. El fin de la URSS y del campo socialista aparecía, para algunos, como el fin de Cuba.

Después de la caída sucesiva de los países del este europeo, la prensa occidental se desvió para Cuba, se estableció en el [Hotel] Habana Libre, quedaron bebiendo mojitos y daiquiris, a la espera de testimoniar la anhelada caída del régimen cubano. (Entre ellos se encontraba Pedro Bial y el personal del Globo).

Pasaron 23 [sic., 53] a√Īos y el gobierno cubano est√° de pi√©. Desde 1959, 10 presidentes ya pasaron por la Casa Blanca y tuvieron que convivir con la Revoluci√≥n Cubana, a las que todos le previeron el fin.

Cuba tuvo que rehacerse para sobrevivir sin contar con los planes colectivos de los países socialistas. Cuba tuvo que hacer un inmenso esfuerzo, sin cortar los derechos sociales de su pueblo, sin eliminar camas en los hospitales, ni aulas en las escuelas, al revés de la URSS de Gorbachov, que introdujo paquetes de ajuste y terminó acelerando el fin del estado soviético.

Es esa Cuba la que Dilma va a encontrar. En pleno proceso de revitalizaci√≥n de una econom√≠a que necesita adaptar sus necesidades a las condiciones del mundo contempor√°neo. En medio de la intensificaci√≥n de su comercio con Venezuela, Bolivia, Ecuador ‚Äďa trav√©s del ALBA- as√≠ como con China y Brasil, entre otros. Pero necesita dar un nuevo salto econ√≥mico, para lo cual necesita m√°s inversiones.

Necesita tambi√©n aumentar su productividad, para lo que requiere incentivar el trabajo, de acuerdo con las formulaciones de Marx en la Cr√≠tica del Programa de Gotha, que los postulados del Socialismo son ‚Äúa cada cual seg√ļn su trabajo‚ÄĚ, a fin de generar las condiciones del comunismo, en el que la generosidad permitir√° atender ‚Äúa cada uno seg√ļn su necesidad‚ÄĚ.

Cuba busca sus nuevos caminos, sin renunciar a su profundo compromiso con los derechos sociales para toda su población, la soberanía nacional y la solidaridad internacional. Cuba sigue desarrollando sus políticas solidarias, que permitirán el fin del analfabetismo en Venezuela, en Bolivia y en el avance decisivo en esa dirección de países como Ecuador o Nicaragua.

Cuba mantiene, desde hace m√°s de diez a√Īos, la Escuela Latinoamericana de Medicina, que ya form√≥ en la mejor medicina social del mundo, de forma gratuita, a millares de j√≥venes oriundos de comunidades carentes de todo el continente ‚Äďincluidos los EUA. Cuba promueve la Operaci√≥n Milagro, que ya consigui√≥ que m√°s de 3 mil latinoamericanos pudiesen recuperar plenamente su visi√≥n.

Cuba es una sociedad humanista, que privilegia la atención a las necesidades de sus ciudadanos de los de todos los países necesitados del mundo. Que busca combinar los mecanismos de sus planes centralizados con los incentivos de las iniciativas individuales y la atracción de las inversiones, en busca de un nuevo modelo de crecimiento, que preserve los derechos adquiridos por la Revolución, y permita un nuevo ciclo de expansión económica.

Aquellos que se preocupan con el sistema político interno de Cuba, no tienen que mirar para la Habana, si no para Washington. Nadie puede pedir a Cuba relajar sus mecanismos de seguridad interna, siendo víctimas del bloqueo y de las agresiones de la más violenta potencia imperial de la historia de la Humanidad. La presión tiene que volverse y concentrarse sobre el gobierno de los EUA, para terminar el bloqueo, conseguir la retirada de la Base Naval de Guantánamo de territorio cubano, y la normalización de las relaciones entre los dos países.

Es esa Cuba la que Dilma va a encontrarse, intensificando y ampliando los lazos de amistad y los intercambios económicos con Cuba. No por casualidad, Brasil sólo restableció relaciones con Cuba después que la dictadura terminó, intensificando esas relaciones en el gobierno de Lula y dando continuidad a esa política con el Gobierno de Dilma.

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