Mar 29 2015
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Pol铆tica

La desestimaci贸n de la denuncia contra Cristina, frusta la intenci贸n de mellar su influencia

La desestimaci贸n de la grave denuncia del fiscal Natalio Alberto Nisman frustr贸 la en茅sima ofensiva dirigida a mellar la influencia de la presidente CFK en el proceso electoral que culminar谩 en octubre con la elecci贸n de quien la suceda en el Poder Ejecutivo.

El contundente fallo de la Sala I de la C谩mara de Apelaciones arg entinadesnuda la inopia f谩ctica y conceptual del texto que el fiscal Natalio Alberto Nisman present贸 a los apurones por motivos que a煤n permanecen en las sombras, pero que por las experiencias previas con el mismo personaje pueden imaginarse.

Entre abril y mayo de 2014, en llamativa coincidencia con la derecha republicana y el establishment de seguridad e Inteligencia estadounidenses y mientras su Supreme Court analizaba en Washington la apelaci贸n argentina al fallo del juez Thomas Griesa a favor de los fondos buitre, Nisman les anunciaba a personas de confianza que se 鈥渓levar铆a puesta a Cristina鈥 (como le dijo al nerd inform谩tico Diego Lagomarsino) o que conseguir铆a su detenci贸n (a la operadora judicial de la DAIA Marta Nercellas).

No lo consigui贸, tenga o no tenga que ver su muerte con ello. La construcci贸n del nuevo pr贸cer de la derecha porte帽a se desmoron贸 por la mala calidad del material. La hip贸tesis de que el liderazgo de Cristina siga intacto durante todo el proceso electoral y a煤n despu茅s incrementa el encono de la oposici贸n pol铆tica y medi谩tica que no alcanza a entender las razones de esta adhesi贸n popular. Tal incomprensi贸n los lleva a radicalizar sus posiciones negativas, con lo cual aceleran el recorrido de un c铆rculo vicioso que podr铆a dejarlos una vez m谩s con las manos vac铆as.

Antes fueron las corridas hacia el d贸lar, los sacudones inflacionarios, los motines policiales y sus zonas liberadas para el vandalismo, las tentativas de desabastecimiento, los fallos del juez de Wall Street encaminados a simular un nuevo default, la deserci贸n opositora de los debates parlamentarios sobre temas de fondo, los cacerolazos, los lockouts agropecuarios y los paros sindicales (uno de ellos se repetir谩 pasado ma帽ana, por el impuesto a las ganancias de la cuarta categor铆a), las declaraciones flam铆geras de las asociaciones patronales y la concertaci贸n entre jueces y fiscales para hostigar al gobierno. ar nisman

Varios de esos mandobles fueron instigados a control remoto, como castigo por la pol铆tica exterior independiente, los avances contra los c贸mplices econ贸micos, eclesi谩sticos y judiciales de los cr铆menes de la dictadura, la perseverancia en un camino econ贸mico-social opuesto al descontrol de los mercados. En este contexto se inscribe el rol de la embajada de los Estados Unidos, a la que Nisman somet铆a sus borradores para que se los corrigieran y donde recib铆a instrucciones sobre qu茅 pistas seguir y cu谩les dejar de lado.

La extraordinaria gravedad de esta subordinaci贸n no es percibida por la oposici贸n y esto tambi茅n ayuda a explicar su desfasaje con la opini贸n predominante. Del mismo modo, la difusi贸n de los vicios privados que Nisman costeaba con dineros p煤blicos s贸lo puede espantar a quienes se conduzcan con la misma laxitud.

Afeitar en seco a quien termina su mandato es la mejor forma de advertir al entrante que ponga las barbas en remojo si no quiere seguir la misma suerte.

El final apocal铆ptico de la primera presidencia democr谩tica, con hiperinflaci贸n, apagones y saqueos no fue destinado a Ra煤l Alfons铆n sino a Carlos Menem, quien entendi贸 el mensaje y se apart贸 de la tradici贸n pol铆tica y de los votantes que lo llevaron al gobierno. Hasta ahora la resiliencia de Cristina impidi贸 la concreci贸n del escarmiento. Esto condiciona en el sentido opuesto a todos los precandidatos presidenciales: 2003 es un punto de inflexi贸n del que no ser谩 f谩cil apartarse. Las gigantescas movilizaciones pac铆ficas del 1潞 y del 24 de marzo podr铆an cambiar de car谩cter ante un intento burdo de regresi贸n.

Loas y alabanzas

La Sala I est谩 integrada por tres jueces cuyos cargos de responsabilidad comenzaron antes de 2003, y que se alinearon en torno a dos posiciones: el impenitente gladiador de la Escuder铆a Stiuso, Eduardo Farah, por abrir la investigaci贸n contra la presidente; su colega Jorge Ballestero por confirmar la desestimaci贸n dispuesta por el juez federal Daniel Rafecas.

Quien desequilibr贸 fue Eduardo Freiler. Era muy dif铆cil que esta vez Ballestero pudiera acompa帽ar a Farah. Cuando el mismo tribunal se pronunci贸 por la inconstitucionalidad del Memorandum de Entendimiento con Ir谩n, en mayo del a帽o pasado, Ballestero reconoci贸 鈥渓os loables objetivos que inspiraron los t茅rminos de ese acuerdo鈥 y los 鈥渕煤ltiples esfuerzos鈥 del gobierno 鈥渆n procura del esclarecimiento de lo ocurrido y del avance de la investigaci贸n鈥. Freiler era la inc贸gnita a develar: excusado en el caso de la inconstitucionalidad, no hab铆a indicios sobre su posici贸n.

Magistrados Ballesteros, Frah y Freiler

Magistrados Ballesteros, Frah y Freiler

El eje del pronunciamiento fue el voto de Ballestero, quien practica una ir贸nica autopsia judicial de Nisman. Para Rafecas al no haberse constituido la Comisi贸n de la Verdad el Memorandum de Entendimiento no tuvo principio de ejecuci贸n. Ballestero no puede admitir este criterio porque ya opin贸 lo contrario al analizar su constitucionalidad. Cuando se debati贸 la constitucionalidad del Memorandum, dijo ahora Ballestero, ni el tribunal, ni la DAIA y la AMIA, ni el propio Nisman vieron ni 鈥渦n atisbo del supuesto delito de encubrimiento que reci茅n ahora se denunci贸. Ni una sola sospecha, ni un solo interrogante鈥. Esas cuestiones, ya estaban 鈥減resentes desde enero de 2013 en el texto del Pacto鈥 y Nisman no las denunci贸.

(…)

Sobre veros铆mil y verdadero

Freiler coincide con Rafecas en que al no haberse introducido nunca la supuesta nueva y falaz hip贸tesis, no hubo principio de ejecuci贸n del alegado delito de encubrimiento y se pregunta que llev贸 a Nisman a presentar su denuncia en enero de este a帽o, ya que ninguno de los elementos de juicio era novedoso. Tampoco Pollicita o Moldes aportan ning煤n elemento que le otorgue suficiente verosimilitud.

Tambi茅n recuerda que seg煤n el C贸digo Procesal la denuncia deber谩 contener 鈥渓a relaci贸n del hecho, con las circunstancias del lugar, tiempo y modo de ejecuci贸n鈥 y que la Corte Suprema estableci贸 que 鈥渘o debe ser general y vaga sino contra铆da a los hechos denominados y especiales con expresi贸n de las circunstancias que puedan guiar al juez鈥, cosa que no ocurre aqu铆. El fiscal une en forma antojadiza elementos de juicio irrelevantes 鈥減ero que son encadenados de forma tal que simulen demostrar la hip贸tesis delictiva sostenida鈥, de modo de 鈥渁rribar a una determinada conclusi贸n que constituye, en realidad, el propio punto de partida del denunciante. Se trata de la falacia de la afirmaci贸n del consecuente. As铆, se construyen afirmaciones dogm谩ticas sobre la base de premisas que en modo alguno autorizan siquiera a inferir las conclusiones a las que all铆 se arriba鈥.

Freiler, que hasta 2004 fue fiscal, se帽ala que los requerimientos y conclusiones del Ministerio P煤blico deben formularse en forma motivada y espec铆fica, exigencias que 鈥渘o se verifican en la acusaci贸n de Nisman鈥. Tambi茅n cita un fallo de 1998, en el que la misma Sala dijo que no pueden admitirse 鈥渄enuncias que carezcan de razonabilidad y verosimilitud鈥 o 鈥渇undadas en hechos puramente imaginarios o simplemente supuestos鈥.

Este es el punto de discrepancia con Farah, quien incurre en largas disquisiciones te贸ricas y citas de jurisprudencia respecto de la verosimilitud y su relaci贸n con la verdad, pero no hace el menor esfuerzo por explicar qu茅 datos de la realidad har铆an veros铆mil la denuncia de Nisman. Farah alega que la imputaci贸n 鈥減uede experimentar modificaciones y precisiones; de all铆 que durante este procedimiento el objeto resulta construido y es modificable鈥, lo cual no es mas que un intento por justificar la excursi贸n de pesca que sus colegas descalificaron.

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