Oct 28 2019
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CulturaSociedad

La eternidad

驴Qu茅 podemos esperar despu茅s de la muerte? 驴Continuaremos viviendo por el resto de la eternidad? 驴O, por el contrario, esta vida que hoy vivimos es todo lo que tenemos?

Todas las grandes religiones del mundo, sea el Budismo, el Hinduismo, el Juda铆smo, el Islamismo o el Cristianismo mantienen que la forma de existencia m谩s alta o deseable es la vida eterna. La narrativa teol贸gica contiene la creencia de que nuestra finitud es una carencia, una ilusi贸n o una ca铆da desde un estado superior. Una condici贸n lamentable que necesitamos superar. Nuestra vida como seres finitos no es un fin en s铆 misma, sino un medio para alcanzar la salvaci贸n eterna o el nirvana intemporal. Resultado de imagen para la eternidad

El fil贸sofo griego Arist贸teles dec铆a que cualquier forma de solicitud, preocupaci贸n o atenci贸n hacia los otros seres depende de nuestras creencias, no en el sentido de proposiciones teor茅ticas, sino de compromisos pr谩cticos. Incluso, dice, nuestras emociones m谩s inmediatas s贸lo son inteligibles en relaci贸n a las creencias que sostenemos. Si temes a la muerte, por ejemplo, es porque crees en el valor de la vida y porque tambi茅n crees que tu vida est谩 constantemente en peligro debido a la enfermedad o al accidente.

Nadie sentir铆a miedo si creyera que nada podr铆a pasarle. Esta precariedad, dice el fil贸sofo, la extendemos no s贸lo a nuestra vida, sino a todo lo que nos importa. Si sentimos temor al ver a la hija caminar al borde del abismo es porque creemos que ella es vulnerable y porque creemos que su vida es valuable. Sin estas dos creencias no sentir铆amos temor.

Resultado de imagen para los estoicosLos estoicos, siguiendo a Arist贸teles, argumentaron que todas nuestras pasiones son formas de creencias. Si sufrimos de envidia es porque creemos que el otro tiene cosas m谩s valiosas que las nuestras, lo que nos lleva a competir con 茅l. Si la furia se apodera de nosotros es porque creemos en el valor de lo que el otro ha da帽ado. Si el dolor y la pena nos afligen es porque creemos en el valor de lo que hemos perdido.

Las pasiones no son m谩s que el reconocimiento de nuestra dependencia en otros y en eventos que escapan a nuestro control. Esta es, dicen los estoicos, la fuente de nuestra vulnerabilidad. Por tanto, si eliminamos las pasiones que nos hacen sufrir podremos superar la vulnerabilidad y obtener finalmente la paz mental. Spinoza contin煤a desarrollando este argumento y tambi茅n aboga por la liberaci贸n de las pasiones.

Tanto Spinoza como los estoicos son pensadores eminentemente religiosos. Ellos buscan superar la fe secular, el compromiso con una vida finita y dependiente del fr谩gil reconocimiento de los otros en favor de la devoci贸n religiosa a la eternidad. El origen de todos los disturbios mentales, sea la tristeza, el miedo, el odio o la envidia, se deben al amor a las cosas que se descomponen y perecen.

El camino para lograr la paz es remover nuestro amor de estas cosas finitas y dirigirlo hacia lo eterno que llena la mente con un gozo carente de tristeza. Un gozo que no debemos confundir con la pasi贸n, sino con un estado de beatitud que nos llena de paz. Esta es, dice el fil贸sofo sueco Martin Hagglund, la m谩s clara versi贸n de la aspiraci贸n religiosa a la eternidad.

Imagen relacionadaEl Budismo, una de las mayores religiones del mundo que hizo su entrada en occidente en la d茅cada de 1960, no afirma un Dios supernatural o una cosmolog铆a que explique la existencia del cosmos e, incluso, algunas sectas budistas afirman que el nirvana es una forma de ser 鈥渁qu铆 y ahora鈥.

Sin embargo, dice Hagglund, el fin del nirvana es tambi茅n la liberaci贸n del tiempo y del sufrimiento que ocasiona la finitud. Quien logra el nirvana no sufre por la p茅rdida de ninguna cosa, porque se ha desprendido de todo aquello que en alg煤n momento pueda dejar de existir. El compromiso con cualquier proyecto secular, en 煤ltima instancia, debe subordinarse o ser s贸lo un medio para alcanzar la eternidad.

La noci贸n del nirvana, sea como una tranquilidad inmanente del ser en el mundo o como una paz trascendente m谩s all谩 de la vida, es consistente con el ideal religioso de la eternidad que tan claramente expres贸 San Agust铆n en sus Confesiones. 鈥淪i las almas te placen, 谩malas en Dios, porque ellas en s铆 mismas est谩n sujetas a cambio鈥. Si uno ama a seres mortales y est谩 comprometido con proyectos seculares, uno no deber铆a atarse a ellos como un fin en s铆 mismos, sino amar lo eterno a trav茅s de ellos.

Resultado de imagen para abraham e isaac驴Matar铆as a tu hijo si Dios te lo ordenara? Esto es lo que Abraham, para cumplir la orden de Dios, estaba dispuesto a llevar a cabo sin objeci贸n. Matar a Isaac, su 煤nico hijo, su tesoro m谩s grande al que amaba con todo su coraz贸n y en el que hab铆a depositado todas sus esperanzas. En el momento en que estaba a punto de hundir el cuchillo en su coraz贸n Dios lo detiene y le dice… 鈥淎hora s茅 que tu temes a Dios鈥.

驴Qu茅 significa tener fe? Seg煤n el fil贸sofo cristiano Kierkegaard ser verdaderamente cristiano requiere que toda tu existencia sea transformada por la fe. La fe cristiana no es reducible a lo que tu creas, sino que depende de c贸mo tu crees. Decir que uno cree en Dios no basta. La fe en Dios tiene que cambiar como act煤as, sientes y respondes a lo que pasa en tu vida. Es la diferencia entre fe muerta y fe viva.

El sacrificio de Isaac es el ejemplo supremo de lo que significa tener fe viva. Aunque no tuvo que matarlo, Abraham realmente ya hab铆a sacrificado a su hijo en su coraz贸n. Cualquiera que diga tener fe religiosa, dice Kierkegaard, debe estar dispuesto a tal sacrificio. El compromiso religioso implica la renuncia a la vida finita, Isaac, por la eternidad, Dios. La eternidad es lo que nos salva de la desesperaci贸n, la corrupci贸n y la decadencia de la vida.

Vivimos en lo finito, pero no ponemos nuestra vida en 茅l. Nuestra esperanza y nuestro futuro est谩n puestos en la felicidad eterna y esta esperanza no puede ser negada por ninguna cosa que pase en el mundo finito. El precio a pagar por tal fe, habr铆a que decir, es la total insensibilidad de Abraham a lo que le acontece a Isaac. Pero, si no estamos dispuestos a sacrificar lo finito por lo eterno, si no sacrificamos al hijo, nuestra fe es secular.

Esta fe, nota Hagglund, es necesariamente vulnerable. Mantener nuestro compromiso con quienes amamos profundamente no nos protege del dolor, de las esperanzas rotas o de la devastaci贸n que causa la p茅rdida de los que queremos. En realidad, mientras m谩s amamos m谩s desprotegidos quedamos. Pero, justamente es esta vulnerabilidad la condici贸n misma de cualquier forma de responsabilidad por lo que le pueda ocurrir a quien amamos. Resultado de imagen para amart a la familia

Es lo que est谩 a la base de nuestra lucha por el florecimiento de sus vidas. Para la fe secular la vida de Isaac es preciosa e irreemplazable y como padre estoy dedicado a su bienestar como un fin en s铆 mismo, sabiendo que puedo fallar o que 茅l puede morir. El futuro escapa a mi control. En verdad, s贸lo porque s茅 que Isaac es mortal puedo cuidarlo y protegerlo. Es este compromiso existencial el que me abre al gozo y a la maravilla de la vida como al peligro, al dolor y a la desesperaci贸n de lo que necesariamente voy a perder.

Seg煤n Hagglund el denominador com煤n a toda forma de fe secular es la fidelidad a lo finito. San Pablo dec铆a que si no hay otra vida aparte de 茅sta, entonces la vida es vana y f煤til y lo 煤nico que nos queda es comer y beber porque ma帽ana moriremos (1 Cor.15:32). No realmente: el que la vida termine con la muerte no significa que nuestro compromiso a largo plazo sea f煤til. Por el contrario, el riesgo de la muerte es lo que hace que nos importe lo que hacemos y que dediquemos nuestra vida a alguien o algo que sobrepasa nuestra vida.

Esta es la diferencia con la fe religiosa que se caracteriza por el intento de abandonar la fe secular porque nos hace vulnerable frente a la p茅rdida irrevocable de lo que amamos. El 煤ltimo fin para el creyente religioso es transcender la finitud, lo que indica que esta vida que hoy tenemos carece de valor 煤ltimo y es s贸lo un estado transicional del que necesitamos ser salvados.

Imagen relacionadaEn una ocasi贸n el Dalai Lama, respondiendo a la pregunta de si un budista puede preocuparse por la actual crisis ecol贸gica, dijo que 鈥淯n budista dir铆a que no importa鈥. La respuesta no es sorprendente. Su 茅tica no esta motivada por la preocupaci贸n de la naturaleza o por cualquier ser perecedero como un fin en s铆 mismo. El mundo finito es una ilusi贸n de la cual uno tiene que desprenderse. El objetivo es obtener el estado del nirvana en donde nada importa. El budismo hace expl铆cito lo que ya est谩 impl铆cito en toda religi贸n: el compromiso con la eternidad.

Para la fe secular, por el contrario, lo que existe, dice Hagglund, posee valor en s铆 mismo y la vida vale la pena vivirla porque es lo 煤nico que tenemos, fuente de todo valor, de todo compromiso, de toda participaci贸n. Si no creyera que esta vida es valiosa en s铆 misma no estar铆a empe帽ado en luchar por la herencia del pasado, por un mejor futuro o por el mantenimiento ecol贸gico.

Para estar comprometido con alguien o algo necesito tener fe en el futuro y en aquellos de los que dependo, por muy incierta que esta fe sea. Los otros pueden abandonarme en cualquier momento y los que amo pueden morir. Lo parad贸jico es que la precariedad de la fe secular es lo que constituye la fuerza motivacional de la actividad humana.

El compromiso con los otros, con un proyecto o con un ideal s贸lo es posible si creemos que el objeto de la fe es Imagen relacionadaprecario, algo que no podemos dar por sentado. Sin el peligro de la p茅rdida no habr铆a 铆mpetu para ayudar, cuidar y mantener aquello con lo que vivimos. El impulso a mantener la fe en un objeto o actividad proviene del temor de que podamos perderlo. La promesa de la eternidad elimina este temor. Lo eterno no cambia, no decae, no muere.

Si eres religioso todav铆a pueden importarte profundamente tus semejantes y la vida en este planeta. La cosa, sin embargo, es que si te importa la vida como un fin en s铆 misma, t煤 estas actuando en base a una fe secular. La fe religiosa, dice Hagglund, puede implicar la obediencia a normas morales, pero no puede reconocer que el 煤ltimo prop贸sito de lo que hacemos, la 煤ltima raz贸n de por qu茅 importa como nos tratemos unos a otros y como tratemos la Tierra es porque la vida es fr谩gil.

Desde la perspectiva religiosa el 煤ltimo prop贸sito de lo que hacemos es servir a Dios y obtener la salvaci贸n. Desde la perspectiva secular la vida finita es un fin en s铆 misma.

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