Sep 18 2012
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Econom铆aOpini贸n

La FAO y el BERD promueven una agricultura que destruye la agricultura

Asombro e indignaci贸n nos ha provocado el art铆culo que bajo la firma de Jos茅 Graziano Da Silva, director general de la FAO, y Suma Chakrabarti, presidente del Banco Europeo para la Reconstrucci贸n y el Desarrollo, fue publicado el d铆a 6 de septiembre por el Wall Street Journal.[1] En dicha publicaci贸n ambas autoridades convocan a los gobiernos y al mundo social a abrazar al sector privado como motor y l铆der de la alimentaci贸n mundial.| LVA, et al.*

 

Aunque se refieren espec铆ficamente a Europa Oriental y Norte de 脕frica, los directores de ambas instituciones internacionales tambi茅n hacen un llamado a que las inversiones y el acaparamiento de tierras se generalicen al mundo entero. Como justificaci贸n, califican al sector privado como eficiente, din谩mico y lo llaman a duplicar sus inversiones en acaparamiento de tierras, mientras se帽alan al sector campesino y las pocas pol铆ticas de protecci贸n de la agricultura que a煤n rigen, como un lastre que no permite avanzar en el desarrollo agr铆cola y que debe ser eliminado.

 

Para ello, llaman a los gobiernos a facilitar los grandes negocios privados en agricultura. Esto dentro del marco de una convocatoria a lo que Director de la FAO Jos茅 Graziano da Silva calific贸 como la mayor y m谩s importante reuni贸n de empresas y representantes del agronegocio con representantes de instituciones p煤blicas e internacionales, incluida la FAO, y que se llev贸 a cabo en Turqu铆a el 13 de septiembre reci茅n pasado,.

 

Los se帽ores Graziano da Silva y Chakrabarti hacen en el art铆culo una serie de aseveraciones sesgadas y que ocultan la real situaci贸n de la agricultura y la alimentaci贸n. Presentando a Rusia, Ucrania y Kasakhstan como ejemplos de 茅xito del agronegocio los que han permitido que estos pa铆ses pasen de ser 鈥渓a tierras bald铆as de los 90鈥 a ser actualmente 鈥渓os principales exportadores de cereales鈥, no mencionan en momento alguno que las cifras oficiales muestran que en los tres pa铆ses mencionados la productividad es much铆simo m谩s alta en las tierras en manos campesinas que en aqu茅llas en manos del agronegocio.

 

Los peque帽os agricultores de Rusia producen m谩s de la mitad del producto agr铆cola con s贸lo un cuarto del 谩rea agr铆cola; en Ucrania son la fuente del 55% de la producci贸n agr铆cola con s贸lo el 16% de la tierra, mientras en Kazakhstan entregan el 73% de la producci贸n agr铆cola con apenas la mitad de la tierra.

 

De hecho, son los peque帽os productores, y especialmente las mujeres, quienes alimentan a la poblaci贸n de estos pa铆ses. Tampoco mencionan que 鈥攃uando existen las cifras oficiales al respecto, como en la Uni贸n Europea, Colombia y Brasil鈥 se muestra una y otra vez que la agricultura campesina es m谩s eficiente y productiva que la empresarial, lo que tambi茅n ha sido confirmado por diversos estudios en Asia, 脕frica y Am茅rica Latina.

 

Esto demuestra que contrario a lo indicado por el director general de la FAO, quienes tienen la real capacidad de alimentar a la humanidad somos las campesinas y los campesinos del mundo entero.
El avance del agronegocio s贸lo ha exacerbado la pobreza, destruido la capacidad de la agricultura de dar trabajo, ha multiplicado la contaminaci贸n y la destrucci贸n ambiental, ha tra铆do de vuelta la lacra del trabajo esclavo y ha provocado las crisis alimentarias y clim谩tica de las 煤ltimas d茅cadas.

Para los movimientos sociales y las y los campesinos del mundo nos es inaceptable e incluso inexplicable que el Director General de la Organizaci贸n para la Agricultura y la Alimentaci贸n promueva el exterminio de la agricultura campesina y el avance del acaparamiento de tierras. Nos resulta especialmente grave que esto ocurra despu茅s de tres a帽os de arduo trabajo en el que las organizaciones pusieron todas sus capacidades y voluntades para la construcci贸n de directrices voluntarias que protejan contra los acaparamientos de las tierra y despu茅s que Graziano da Silva durante su campa帽a a director general expres贸 reiteradamente ante las organizaciones campesinas su compromiso de promover y validar la importancia de la agricultura campesina y su necesaria participaci贸n en la producci贸n alimentaria.

 

Nos asombra el lenguaje ofensivo de Graziano da Silva y Chakravarti, como cuando se refieren a 鈥渇ertilizar las tierras con dinero鈥 o 鈥渉acerle la vida m谩s f谩cil a los hambrientos del mundo鈥.
Esto nos lleva a poner en duda la capacidad FAO para hacer su trabajo con la necesaria rigurosidad e independencia frente a las grandes empresas del agronegocio y as铆 cumplir el mandato de Naciones Unidas de erradicar el hambre y mejorar las condiciones de vida de los pueblos del campo.

 

Nos preguntamos cu谩l es realmente la validez del 鈥淎帽o Internacional de la Agricultura familiar鈥, si el director general de la FAO estima que lo que le pone freno a la producci贸n agr铆cola son los 鈥渘iveles relativamente altos de protecci贸n, falta de riego, fincas peque帽as y anti-econ贸micas.鈥 Esta visi贸n y la subordinaci贸n de la FAO a los mecanismos econ贸micos y a los intereses voraces de los inversionistas sin duda que pone en jaque el trabajo de acercamiento entre las organizaciones campesinas y la FAO que hemos hecho en los 煤ltimos a帽os.

 

Y nos hace preguntarnos por qu茅 la FAO no ha desarrollado una propuesta de acci贸n real y efectiva que proteja a la producci贸n campesina y familiar, como herramienta fundamental contra la crisis alimentaria que -hoy nuevamente-est谩 enriqueciendo a los grandes bancos y transnacionales. Tambi茅n nos preguntamos 驴a d贸nde ir谩n las familias campesinas si este programa de conversi贸n a una agricultura centrada en megafincas industriales se lleva a cabo?

 

Las amenazas no surgen s贸lo del abandono que la FAO hace de su misi贸n. Tambi茅n es grave que el Banco Europeo para la Reconstrucci贸n y el Desarrollo promueva e invierta en el acaparamiento de tierras y la entrega de la agricultura al agronegocio, m谩s a煤n cuando hoy ha expandido su 谩rea de trabajo al norte de Africa.

 

Lo que la agricultura y el planeta necesitan actualmente es justamente lo contrario de los propuesto por los se帽ores Graziano da Silva y Chakrabarti. Lo que la humanidad y los que padecen de hambre en el mundo necesitan es el sustento de las agro-culturas del campo, que constituyen las formas de vida de la mitad de la humanidad y hacen posible la agricultura campesina. Porque es m谩s eficiente y productiva, porque a煤n entrega al menos la mitad de la alimentaci贸n mundial y gran parte del trabajo en el campo, porque ayuda a enfriar el planeta, la agricultura campesina debe ser fortalecida y protegida.

 

La producci贸n de alimentos y las formas de vida campesinas e ind铆genas no pueden ser destruidas para crear una nueva fuente de mega negocios en manos de un grupo 铆nfimo de personas. Las tierras y territorios deben dejar de ser una mercanc铆a y volver a las manos de los pueblos del campo; necesitamos reformas agrarias profundas, integrales y efectivas, sin acaparamientos de la tierra por inversionistas que solo buscan el lucro. Necesitamos m谩s comunidades y familias campesinas e ind铆genas desarrollando su agricultura con dignidad y respeto y no agronegocios.

Los campesinos y campesionas alimentamos al mundo, el agronegocio se apodera de 茅l.聽
14 de septiembre de 2012
__
1] Ver aqu铆.
鈥斺
* 聽La Via Campesina, y
Grain
Amigos de la Tierra
ETC group
Marcha Mundial de Mujeres
ALBA 鈥 Articulaci贸n de los Movimientos Sociales Hacia el Alba.

En www.alainet.org
.

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