Ago 11 2012
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EconomíaOpinión

La fe y las malas ideas

Al igual que en tiempos de los dioses aztecas, la mala idea que gobierna nuestros tiempos, la deidad del mercado, requiere de periódicos sacrificios humanos. En determinados momentos, los sumos sacerdotes exigen que  se derrame la sangre de los inocentes para que se restaure el orden mundial y se evite la ira divina. Y así se hace.
Las malas ideas nunca mueren. Las presentan en nuevo envase y las venden otra vez.| MAX J. CASTRO.*

 

En Estados Unidos, en Europa, en la mayor parte del mundo, es el momento de verter la sangre. El cuchillo de piedra pasó de moda hace siglos; en la actualidad, el espeluznante trabajo se hace con cuchillos más afilados.  Estos instrumentos aterciopelados trabajan para satisfacer las férreas leyes de mercado, chupándole la sangre a la gente por todo el mundo.

 

Primero buscaron a Grecia. Pero nosotros no somos Grecia, dijimos, y de todas maneras, los griegos son holgazanes, les gusta vivir por encima de sus posibilidades y disfrutan de la vida en vez de trabajar. Luego atacaron a Espa√Īa, Portugal, Irlanda, Italia, Gran Breta√Īa y por √ļltimo, pero no menos importante, Estados Unidos.

 

¬ŅY ahora qu√©? ¬ŅEs que una pandemia de holgazaner√≠a y despilfarro ha golpeado a casi todo el mundo occidental? ¬ŅSer√° el virus griego el avatar del VIH en el siglo 21?

 

Lo dudo. Empleos que se esfuman, pensiones que se encogen, ingresos que descienden, gente que pasa hambre, familias desahuciadas: estos son sencillamente los sacrificios ofrecidos por nuestros principales sacerdotes ‚ÄĒpol√≠ticos y plut√≥cratas‚ÄĒ para aplacar la ira de Mercado y restablecer el balance en un mundo ca√≥tico.

 

Irlanda y el dios con pies de barro

 

¬ŅNo existe l√≠mite para el castigo que los fan√°ticos seguidores de Mercado est√°n dispuestos a infligir a los humanos en nombre de su dios? Preg√ļntenle a los griegos. O mejor a√ļn, preg√ļntenle a los irlandeses. Claro est√°, el tigre celta de hace unos a√Īos ha sido transformado en sangrante y castrado gatito, pero no es eso a lo que me refiero. Para calibrar realmente hasta d√≥nde est√°n dispuestos a llegar los seguidores del dogma de Mercado, no hay m√°s que mirar la historia irlandesa.

 

En 1845, una devastadora plaga atac√≥ el alimento b√°sico de las masas irlandesas ‚Äď‚ÄĒa papa‚ÄĒ, de manera a√ļn m√°s inesperada que la implosi√≥n financiera que golpe√≥ a Occidente en 2008. Por esa √©poca la Isla Esmeralda, totalmente colonizada por Gran Breta√Īa, era principalmente un pa√≠s de campesinos sin tierra gobernada por unos pocos terratenientes ingleses que obten√≠an enormes ganancias de alquileres, agricultura y ganado. Eso dejaba solamente a la humilde papa como sustento de los arrendatarios irlandeses.

 

El tiz√≥n de la papa arruin√≥ casi por completo la producci√≥n de papa durante seis a√Īos. Durante esta gran hambruna, cerca de un mill√≥n de gente com√ļn muri√≥ de hambre¬† y un n√ļmero mayor emigr√≥. Los que permanecieron y sobrevivieron a la hambruna y el desalojo en masa de sus hogares, as√≠ como la destrucci√≥n de estos por parte de las autoridades brit√°nicas, terminaron por parecerse a los sobrevivientes de los genocidios del siglo siguiente.

 

Esa catástrofe humana no fue un desastre natural. Fue el producto de acciones, o más bien la inacción, de hombres guiados por las mismas creencias que predominan en el 2012.

 

Como escribe Terry Golway (Los irlandeses en Estados Unidos):
‚ÄúCuando falt√≥ la papa, los pobres de Irlanda pasaron hambre. Y desde 1845 a 1851 la cosecha fracas√≥ repetidamente, de manera desastrosa y fatal‚ÄĚ. Sin embargo, como se√Īala Golway, no hubo carencia de alimentos en Irlanda: ‚ÄúMientras tanto, la riqueza de Irlanda ‚ÄĒla cebada y la avena y el trigo y el ganado‚ÄĒ era transportada por los mismos caminos que llevaron a los pobres hambrientos de Irlanda hacia los puertos‚ÄĚ.

 

Más, un escritor británico detalló los artículos exportados desde el puerto irlandés de Cork durante un solo día en el pico de la hambruna:
‚Äú147 fardos de tocino, 135 barriles de carne de cerdo, 5 barriles de jam√≥n, 300 sacos de harina, 300 cabezas de ganado vacuno, 234 ovejas y 542 cajas de huevos‚ÄĚ.
Esto se hac√≠a en momentos en que cientos de miles de irlandeses literalmente com√≠an hierba en un desesperado e in√ļtil intento por sobrevivir.

 

¬ŅC√≥mo hicieron los mandamases brit√°nicos para justificar esta enormidad perpetrada contra sus s√ļbditos irlandeses (una palabra, por cierto, que seg√ļn el diccionario significa ‚Äúdesmedido, exceso de maldad, desatino‚ÄĚ y a menudo se confunde con enorme)?
Golway: ‚ÄúSeg√ļn la creencia, de lo que estaban convencidos con fervor religioso los gobernantes ingleses de Irlanda, que no pod√≠a interferirse con los mecanismos del libre comercio y el libre mercado, los alimentos producidos en los campos de Irlanda estaban destinados a la exportaci√≥n‚ÄĚ.

 

Al igual que nuestros plut√≥cratas del siglo 21 ‚ÄĒque proclaman su animosidad contra el gobierno mientras cabildean con furia por los subsidios gubernamentales para cualquier cosa, desde az√ļcar hasta estadios‚ÄĒ los terratenientes brit√°nicos amantes del libre mercado hicieron su agosto con las barreras comerciales consagradas en las Leyes de Ma√≠z, por medio de las cuales los ‚Äúarist√≥cratas propietarios de tierra tuvieron inmensas ganancias debido a la protecci√≥n [gubernamental] contra la competencia extranjera, lo que les permit√≠a fijar artificialmente altos precios a su grano‚ÄĚ.¬†

 

Los dogmas del dios Mercado no permiten al gobierno ayudar a los hambrientos, pero la deidad hizo una excepción en el caso de los realmente avariciosos.

 

Un cruel desprecio por la vida de los irlandeses fue instigado y secundado por una fuerte dosis de discriminación étnica. Charles Trevelyan, el funcionario británico a cargo de la ayuda a Irlanda, escribió:
‚ÄúEl gran mal con el que tenemos que lidiar no es la maldad f√≠sica de la hambruna, sino la maldad moral del car√°cter ego√≠sta, perverso y turbulento del pueblo‚ÄĚ. Palabras como estas fluyen muy f√°cilmente de los labios de los bien alimentados.

 

Tristezas m√°s cercanas

 

Vayamos rápidamente a 2012 y actualicemos los nombres y términos, Mitt Romney por Charles Trevelyan, los palestinos por los irlandeses, cultura por carácter.
¬ŅSe desvi√≥ Romney un √°pice del gui√≥n de Trevelyan cuando culp√≥ a la cultura de la miseria palestina (no al desplazamiento forzoso, el desposeimiento, el estrangulamiento econ√≥mico, la ocupaci√≥n y opresi√≥n por parte de Israel)?

 

La lógica mortal de Charles Trevelyan actualmente encuentra un eco en Estados Unidos en las acciones de la amplia lista de gobernadores republicanos que rechazan el dinero federal ofrecido con el propósito de que se use para brindar atención de salud a los pobres sin seguro. Esto no parece tener sentido, excepto para los verdaderos creyentes en Mercado como Trevelyan, Scott, Brown, Haley y sus hermanos.

 

En 1846, cuando hab√≠a una d√©bil luz de esperanza de una buena cosecha de papa en Irlanda, Charles Trevelyan no perdi√≥ tiempo en eliminar la mezquina operaci√≥n brit√°nica de ayuda bajo su mando. Era, explic√≥, ‚Äúla √ļnica manera de evitar que la gente se vuelva dependiente del gobierno‚ÄĚ.

 

Durante los cinco a√Īos subsiguientes, gran parte de Irlanda se convirti√≥ en cementerio; los ata√ļdes eran m√°s escasos que las papas.
Las malas ideas ‚Äďde esp√≠ritu maligno, desatinadas, malvadas y falsas‚Äď no mueren nunca. Ni siquiera se desvanecen. Se ocultan como un virus, esperando la primera ocasi√≥n para afligir a la humanidad.
‚ÄĒ‚ÄĒ
Periodista
En http://progreso-semanal.com
.

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