May 6 2012
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PolíticaSociedad

La guerra que se viene: el Comando sur también en Chile

 

Como quién dice a una cuadra de Valparaíso, ese patrimonio de cultural de la Humanidad (que podría dejar de serlo si continúa su destrucción histórica urbana), se instala una sospechosa unidad militar binacional estadounidense-chilena; hay otras en el continente: Colombia es “casi” un país tomado, México se hunde en su propia sangre, Honduras está desgarrada, Paraguay…|SURYSUR.*
 

 

El listado es de no acabar y parece extenderse para que no se produzcan ni primaveras ni inviernos propios (populares) en América Latina. La retórica optimista de no ser ya más el “patio trasero”, al carecer de fundamento real, se torna un remedo de ayer para dibujar el mañana. Y no dejar de ser patio.

 

En los patios de las casas viejas jugaban los niños; suprimidas aquellas por eso de la “modernización”, los patios se convirtieron en estacionamiento de automóviles: los niños a la plaza, y muertas también las plazas —the American way of life— adiós los niños y bienvenidos los esfuerzos de las NNUU para preservar la paz y la democracia. Sin tanques ni bombas: llegaron los “drones” —que no manejan las Naciones Unidas (aunque bombas y tanques siguen ahí, a la espera).

 

Es ridículo preguntarse si el Caribe y “las Américas”, desde el norte de México hasta el final allá por el Cabo de Hornos, pudieran convertirse mañana en deflagración como el Oriente Medio inmediato; la pregunta es ¿desde cuándo se asocia Oriente Medio con la América indiano-hispánica —y por qué? Con todo y sus contradicciones —no vale la pena recordar a Pancho Villa, a Sandino, a Allende— América Latina es un polvorín desde los primeros créditos previos al señor Monroe. Es cosa que los latinoamericanos sepan recordarlo. Para recordarlo tienen un camino pavimentado de asesinatos.

 

Aceptado el ayer no tan lejano —es el ayer de ayer mismo— cabe señalar que el diseño geopolítico (¡y económico!) estadounidense no “sólo financia una base en Chile. En Argentina, en la provincia del Chaco, también instalarán un complejo militar, que le brinda al Comando Sur una perfecta oportunidad para monitorear el área de la Triple Frontera, para evaluar las perspectivas de explotación de las ricas reservas de agua dulce del Sistema de Acuíferos del Guaraní y para reclutar personal militar y policial chaqueño”.

 

La información —que completa puede leerse aquí— señala: “Aunque el despliegue continental forma parte de la militarización de la política exterior de los Estados Unidos a escala global, se pretende disfrazar la base del Chaco como “Centro de respuesta a emergencias”, según declaraciones del consejero de la Embajada de EE UU en la Argentina, Jefferson Brown, mientras que la base chilena fue presentada como apoyo a “…la capacitación de personal encargado de ejecutar operaciones de mantenimiento de la paz o de estabilidad civil”, como anuncia el sitio web del consulado estadounidense en Chile”.

 

Las instalaciones en Chile que se mencionan corresponden a las que se completan en “Fuerte Aguayo, ubicada a unos 20 km al norte de Valparaíso que, según la versión oficial, “se especializará en el entrenamiento de soldados para las Fuerzas de Paz de Naciones Unidas”.

 

Se sabe, entrenamiento por eso de los desastres naturales: Chile es un país sísmico; cabe orar porque si viene el “gran terremoto” no sea que se presenten los mismos cascos azules que hacen el largo verano del cólera y las violaciones sexuales a menores en Haití.

 

Mientras: Venezuela política y social espera la verdad sobre los males del presidente Chávez, porque de la velocidad del retroceso o avance de su enfermedad quizá dependa incluso el baño de sangre que podría anegar al país; Brasil es sospechosamente discreto acerca del cerco militar que se tiende sobre una frontera de la Amazonia, discreto porque tal vez el desastre europeo le otorgue definitivamente el buscado rol de potencia mundial; Colombia se desangra tan educada como soezmente contando a sus “desplazados”; Ecuador procura bajar dccibeles confiando en eso de “país pequeño” y negocios petroleros; Bolivia empieza a aprender que una cosa es depertar mayorñias y otra es que vivan despiertas; Paraguay se convierte es campos de entrenamiento y silencio (como el venezolano) acerca de la capacidad real de su presidente para gobernar; Perú mira a Humala sin saber qué realmente hay que ver; la Argentina escribe, nunca se sabe, otra tragicomedia; en Uruguay envejece con buen humor Mujica…

 

Son cuarteles o qué las bases militares: caso chileno

 

En la Argentina el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, desmiente que en la provincia se instale una “base” porque el personal militar estadounidense ya no utiliza ese término; en la actualidad se emplea otra terminología que no se asocie con el concepto de “confrontación”. Se habla de “Emplazamiento Cooperativo de Seguridad” o de “Emplazamiento Adelantado Operativo”: eufemismos para camuflar el dispositivo bélico estadounidense al sur del Río Grande.

 

En esta dimensión las autoridades chilenas y estadounidenses inauguraron el cinco de abril  el “Centro de entrenamiento para personal de operaciones de paz en zonas urbanas”,en el Fuerte Aguayo de Concón. Un emplazamiento militar, que imita una zona urbana con ocho modelos de edificios —a un costo de 500.000  dólares— construido con  el aporte proporcionado por el Comando sur. 

 

Es el primer proyecto de su tipo que se levanta en Chile para apoyar la capacitación de personal encargado de ejecutar operaciones de mantención de la paz o de estabilidad civil”, informa el sitio web del consulado estadounidense. Imágenes obtenidas durante los recientes operativos realizados revelan gráficamente las actividades del ejercicio “pro mantenimiento de la paz”.
(Dos de ellas muestran a la capitán Nathalie Muñoz de las Fuerzas Especiales de Carabineros instruyendo a estudiantes sobre “tácticas policiales”. Otras imágenes muestran la reducción de “civiles” con el uso de armamento militar, de similares características a un escenario de guerra interna. Los civiles “capturados”, esposados y en formación, visten buzos y capuchas.

 

El análisis de CEMIDA

 

El origen del “Centro” debe  buscarse en el Acuerdo de Cooperación   firmado el dos de septiembre de 2011 entre el subsecretario de Defensa de Chile, Oscar Izurieta, y el jefe del Comando Sur, general Douglas Fraser. Cabe  recordar que este Comando tiene la misión de “controlar la estabilidad política de Suramérica instalando bases estratégicas en los países del área y por la instrucción militar de sus militares en la ex Escuela de Las Américas,  centro de formación castrense de pésima fama, que sigue funcionando en Fort Benning, Georgia, EEUU. Allí  se  instruyeron militares latinoamericanos  y  caribeños en técnicas de tortura y amedrentamiento contra la población calificada como subversiva.

 

En 2001, ante la presión internacional, cambió su nombre por  Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad. En 2008, cuando Argentina, Venezuela y Uruguay ya habían cesado el envío de militares a dicha escuela, Chile envió 195 efectivos de sus fuerzas armadas.

 

El “Acuerdo de Adquisición y/o Intercambio de Suministros y Servicios Recíprocos” firmado refuerza las relaciones de Chile con el Comando Sur y, de acuerdo a las explicaciones dadas, permite el despliegue de tropas estadounidenses en suelo chileno en caso de que “el ejército chileno se viera sobrepasado por alguna situación de emergencia”.ç

 

Por su parte el General Fraser añadió que “el Acuerdo es una célula de coordinación militar que no será permanente, pero tendrá protocolos de activación ante eventuales desastres naturales o cuando el gobierno solicite ayuda internacional que incluya componentes militares”. Cabe acotar que la ciudadanía chilena no ha sido informada del contenido de  estos acuerdos.

 

Lo acordado se enmarcó en el desarrollo de la III Conferencia de Defensa de Suramérica (SOUTHDEC 2011). Ver anexo 1.
Sus conclusiones sirvieron para fundamentar la instalación de la base, aparentemente, con fines humanitarios.

 

Para comprender mejor el marco de referencia en el que el Comando Sur pregona proteger los intereses del gobierno de los EE:UU en su” área de responsabilidad”, de México hacia el sur, implementando para ello programas y políticas para militarizar el Continente con el pretexto de hacer frente al narcotráfico y al terrorismo, es imprescindible conocer previamente el contenido del llamado SIAD (Sistema Interamericano  de Defensa),cuya síntesis  se podrá consultar en nuestra página-web  www.cemida.com.ar,  de  próxima actualización.

 

Conviene recordar que la última actividad desestabilizadora conocida del Comando Sur fue el golpe de Estado al gobierno de Manuel Zelaya en Honduras en 2009. El entonces presidente, secuestrado por militares, fue trasladado en un avión que aterrizó en la base militar estadounidense de Soto Cano, en el Departamento de Comayagua, centro de Honduras, que  luego se desplazó  a Costa Rica donde finalmente el mandatario fue exiliado. El hecho fue admitido por el jefe del Comando Sur, Douglas Fraser.

 

El Acuerdo firmado entre el Ministerio de Defensa chileno y el Comando Sur facilita que militares formados en la Escuela de las Américas, puedan intervenir en operaciones internas  en un plan de contingencia como,  por ejemplo, luego de un terremoto.

 

Pero la intervención militar en estas situaciones no ha terminado bien para la población civil. Basta recordar que durante el estado de sitio decretado después del 27 de febrero de 2010 fue asesinado en Hualpén por efectivos militares Daniel Riquelme, hecho por el cual actualmente hay cinco infantes de marina procesados.

 

SOA Watch (Observatorio de la Escuela de las Américas), organización internacional con sede en Wáshington que denuncia las actividades de la Escuela de las Américas y exige su clausura inmediata, declaró con relación a esta nueva base militar que “es poco oportuno que las fuerzas armadas chilenas, y menos las del ejército de los Estados Unidos, ayuden en temas de emergencias porque, por su formación, están preparados sólo para la guerra”.

 

Además recordó que “hay muchas otras malas experiencias que prueban que cuando se usa a militares en conflictos internos, estos terminan asesinando a civiles”.  Estos homicidios  quedan además en la impunidad porque EEUU no acepta la jurisdicción de la Corte Penal Internacional   (CPI), cuya misión es juzgar los crímenes de guerra, genocidio y los de lesa humanidad.

 

El plan de instalación de la flamante base se inició cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alfredo Moreno, acompañó al presidente Sebastián Piñera a la “cumbre” sobre Seguridad Nuclear que se llevó a  cabo en W´shington.  Allí se firmó una Carta de Intención en materia de cooperación entre el Gobierno de Chile y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de EEUU (FEMA). La declaración conjunta, válida por cinco años, permitirá a Chile y EEUU iniciar un proceso de intercambio de experiencias e información con el fin de promover la cooperación en el manejo de emergencias.

 

Según el ministro Moreno, gracias a ese convenio “Podremos conocer el marco jurídico organizacional de la entidad, sus atribuciones, metodología y mecanismos de alerta temprana, prevención, mitigación y reconstrucción en materia de catástrofe”. Con este enmascaramiento la base militar ya está en funciones fundamentando además su instalación en las conclusiones obtenidas en la III Conferencia de Defensa de Suramérica, “ SOUTHDEC  2011”, tal como se estableció en el  Anexo 1 anteriormente nombrado.

 

Que dijeron las organizaciones ciudadanas

 

1. Las organizaciones abajo firmantes rechazamos categóricamente que en el país, con autorización del gobierno de Sebastián Piñera, se haya instalado en el Fuerte Aguayo, en Concón, una base militar de los EE  UU.

 

2. Este emplazamiento “imita una zona urbana, con 8 modelos de edificios, fue construido con un aporte de casi 500 mil dólares proporcionados por el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos” bajo la denominación de que sirve para “ejecutar operaciones de mantención de la paz o de estabilidad civil”, según indica la misma Embajada norteamericana. 

 

3. Esta base militar de EEUU viola nuestra soberanía al permitir operar a fuerzas militares de otra nación en nuestro territorio.

 

4. Este Acuerdo insiste en la lógica que las Fuerzas Armadas deben intervenir en conflictos sociales o “estabilidad civil” lo que renueva la práctica de la Doctrina de la Seguridad Nacional que potenció la creencia que existe un “enemigo interno” que las FF  AA  deben combatir.

 

5. Por tal razón rechazamos categóricamente este entrenamiento para los soldados de América Latina y de Chile. La democracia se defiende con democracia, con cooperación, y no con la punta de un fusil como insistentemente EEUU promueve.

 

6. Rechazamos este entrenamiento además porque EE.UU no tiene calidad moral para enseñar “Operaciones de Paz” cuando ha promovido golpes de Estado, financiado operaciones de desestabilización a países hermanos y promovido la guerra en el mundo.  No olvidamos que el 2009 se utilizó la Base Soto Cano en Honduras, con personal militar de EE UU, para concretar el golpe de estado al Presidente Manuel Zelaya.

 

7. EEUU fue responsable del golpe de estado en Chile y del entrenamiento de los peores violadores de los derechos humanos de nuestro país los que fueron “educados” en la tristemente recordada Escuela de las Américas. No olvidamos, no perdonamos a los que financiaron, armaron, prepararon, a los asesinos de nuestro pueblo.

 

8. Por todo lo anterior, exigimos a las autoridades el fin inmediato de esta base militar de los EEUU de nuestro territorio y el retiro de su personal ahora.

 

(Firman):
Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Santiago, Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Valparaíso, Agrupación de Familiares Ejecutados Políticos de Talca, Agrupación de Familiares Ejecutados Políticos de Temuco, Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos de Iquique

 

Estas declaraciones tuvieron lugar en el contexto de una manifestación social frente al cuestionado recinto, Fuerte Aguayo. La acción de protesta coincidió ese día con la visita del Secretario de Defensa norteamericano Leon Panetta.

 

De hecho, el titular del Pentágono, ex director de la CIA, no pudo evitar el espinoso tema y en rueda de prensa ofrecida dijo que la base de Concón es un “Centro de Entrenamiento” operado por el gobierno de Chile para operaciones de mantenimiento de la paz; y agregó: 
“Hay 12 países participando en este esfuerzo de capacitación, de formación de efectivos para las Operaciones de Paz” (se refería a la SOUTHDEC III, ya nombrada) y si reconoció que Wáshington “está brindando apoyo a esto, pero es absolutamente un esfuerzo realizado por Chile”.

 

Sin embargo los representantes de las organizaciones de defensa de los derechos humanos alertaron que en el Fuerte Aguayo se aplica “la lógica del enemigo interno” en los entrenamientos observados. La ya instalada polémica por esta base en Chile, escaló en las redes sociales al conocerse que en los ejercicios también participaron Fuerzas Especiales de Carabineros, según las fotografías publicadas en el sitio de difusión de informaciones del Comando Central del Ejército de EEUU.

 

Asimismo, en algunas imágenes de video, aparecen efectivos de la Policía de Investigaciones participando de la misma instrucción. También alarmó la apariencia con la que se presentaban a los “civiles” que enfrentan a los uniformados: jóvenes con buzos, jeans, poleras y la tradicional “pañoleta palestina” con que algunos aparecen encapuchados, que hicieron de inmediato recordar los enfrentamientos entre carabineros y manifestantes durante las movilizaciones estudiantiles.

 

Por si quedan dudas el comandante en jefe del Ejército chileno, Juan Miguel Fuentealba, señaló la necesidad de un análisis “relacionado con los eventuales roles que podrían asumir las fuerzas armadas y el ejército en particular, dados los complejos y actuales escenarios que se generan en el ámbito de la seguridad, al momento de preservar los valores, intereses y bienes que la propia sociedad busca cautelar”. Y agregó  que “podrían surgir nuevas responsabilidades que deberían estar claramente identificadas, comprendidas e implementadas por el ejército”. Todo ello hace alusión a responsabilidades relacionadas con la necesidad de hacer frente a las llamadas  “nuevas amenazas”, según publicó el sitio del Ejército.

 

Quizá las nuevas “amenazas” puedan llegar de la mano de “terroristas” provenientes de la Isla de Pascua o de “narcotraficantes” operando desde la Isla de Juan Fernández. Si así fuera todo queda explicado.

 

Lo que no queda explicado es por qué la base mira hacia el oriente,  donde acaba de quedar frustrado el intento del Comando Sur de operar otra base de “Apoyo Humanitario” en el aeropuerto argentino de Resistencia  (Provincia  del  Chaco).

 

III Conferencia de Defenbsa de Suramérica
SOUTHDEC 2011 (ANEXO 1)

Desde el 30 de agosto al 1º de septiembre de 2011, se desarrolló la III Conferencia de Defensa de Sudamérica, SOUTHDEC 2011 en la cual participaron : el jefe del Estado Mayor Conjunto Chileno, general de División Hernán Mardones , el Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos general Douglas Fraser, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF  AA de Argentina brigadier general Jorge Alberto Chevalier, el Comandante en Jefe de las FF AA  de Bolivia almirante Armando Pacheco Gutiérrez, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA de Brasil mayor brigadier Mendes, el comandante general de las Fuerzas Militares de Colombia almirante Edgar Augusto Cely Nuñez, el Jefe del Comando Conjunto de las FFAA de Ecuador general Luis Ernesto González Villarreal, el secretario de Marina de México almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, el viceministro de Seguridad Pública de Panamá señor Alejandro Garuz, el jefe del Estado Mayor de las FFAA de Paraguay general Jorge Francisco Ramírez Gómez, el Jefe del Comando Conjunto de las FFAA de Perú general Luis Howell Ballena, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Uruguay general José Bonilla Irigoyen y el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana mayor-general Henry Rangel Silva. Además, participaron en calidad de observadores el Comando Norte de EEUU (USNORTHCOM), la Junta Interamericana de Defensa (JID) y el Centro de Estudios Hemisféricos de la Defensa (CHDS). La “crema” estrictamente castrense regional.

 

Esta Conferencia tenía como objetivo aparente generar espacios que permitieran a los Jefes militares discutir temáticas que inciden directamente en la Región, logrando con ello incrementar los niveles de entendimiento, amistad y cooperación en el ámbito de la Defensa, pero la realidad demostró que sus conclusiones, llenas de lugares comunes, sirvieron  de fundamento para que los EE  UU, con la complicidad del gobierno de Piñera, instalara otra Base Militar del Comando Sur en territorio suramericano.

 

TEMA Y DEBATES DE LA CONFERENCIA: 
El tema global de la Conferencia fue el de Asistencia Humanitaria y Respuesta a Desastres (AHRD), como seguimiento de la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas  (CDMA)  celebrada en Bolivia en 2010. Una de las declaraciones de CDMA IX insta a los países miembros a analizar una propuesta titulada “Fortaleciendo las asociaciones en apoyo de la asistencia humanitaria y ayuda en caso de desastres naturales”,  tema de competencia de las autoridades civiles y no las militares.

 

Las presentaciones se centraron en las experiencias y lecciones emanadas de recientes desastres naturales ocurridos en Chile y Haití, y cada participante proporcionó una breve reseña de perspectivas nacionales sobre el tema de la ayuda humanitaria. El Ministro de Defensa de Chile  Andrés Allamand,  pronunció una alocución de apertura   en la que expuso un panorama del desarrollo de la “Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa de Chile” que responde a las amenazas tradicionales y no tradicionales, en el contexto del entorno de seguridad multidimensional en evolución descripto en la conferencia especial de la OEA sobre Seguridad Hemisférica celebrada en 2003.

 

Utilizando lecciones emanadas de la respuesta al terremoto ocurrido en Haití el año pasado, el General Fraser, Jefe del Comando Sur de EE  UU, destacó la necesidad de una mejor coordinación entre las fuerzas militares y de defensa nacionales y la continua necesidad de mejorar los niveles de preparación a través de planificación y entrenamiento conjuntos. Reiteró la necesidad de responder a las resoluciones de la  CDMA haciendo un llamamiento a la creación de  ”una plataforma de tecnología común para el intercambio de información y la creación de un mecanismo tal como la Célula de Colaboración para Asistencia Militar cuando sea necesario para dar respuesta a desastres”. Eufemismo que escondía y abría el camino a la resolución principal ya acordada.

 

La conferencia brindó una oportunidad para realizar una serie de reuniones bilaterales de representantes de la JID (Junta  Interamericana  de Defensa) con altas autoridades militares y de defensa de Chile, Brasil, Uruguay, Perú, Ecuador y México, así como con el Comandante de SOUTHCOM, el embajador canadiense en Chile y, finalmente, una sesión de 90 minutos de duración con el subsecretario de Defensa de Chile, Oscar Inzurieta. Durante esas sesiones se analizó la situación actual de la JID y la necesidad de que recuperara una posición más  adecuada dentro de la OEA y del SIAD.

 

 

CONCLUSIÓN: 
SOUTHDEC III fue una Conferencia  que sirvió para llevar adelante trabajos e ideas en respaldo de la CDMA 2012. Una de ellas, fuera de agenda, consistió  en  tomar   sus conclusiones como fundamento para el establecimiento de la nueva Base Militar del COMANDO SUR en la Comuna de CONCON, Región de Valparaíso, ubicada a 120 Kms. de Santiago de Chile, tal como se expresa en su acta fundacional.

 

La  principal enseñanza que se obtiene de estos asuntos es que no se debe permitir que el personal militar quede involucrado en el tratamiento de temas que no sean los estrictamente castrenses y que si bien la ayuda humanitaria es un tema atrapante, su consideración y resolución es absolutamente civil y el sector militar sólo debe cumplir las misiones subsidiarias que le dicte el poder político correspondiente. Para el caso de que se intente burlar la buena fe de su asistencia a la reunión, las instrucciones deberían ser el inmediato abandono de ella  para no avalar con su presencia desviaciones doctrinarias como las señaladas.
——
* Fuente: artículos de prensa y el mencionado informe y análisis de Elsa Bruzzone y José Luis García, del CEMIDA.

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