Jul 14 2019
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Econom铆a

La industria textil y la cuarta revoluci贸n industrial

Si la Cuarta Revoluci贸n Industrial ha de ser un motor de cambios positivos, como se pretende, deber铆a sin lugar a dudas trabajar a favor de los sectores m谩s vulnerables de la sociedad. Esto incluye, entre otros, a los trabajadores que confeccionan la ropa que vestimos, quienes a煤n no disfrutan de los derechos fundamentales en el trabajo.

Por lo tanto, hablar sobre la Cuarta Revoluci贸n Industrial puede f谩cilmente convertirse en algo abstracto. Ya que las discusiones viajan a la velocidad de la luz hacia un mundo de realidad aumentada de robots, cadena de bloques y biotecnolog铆a.

Hace un tiempo atr谩s, en la cuna del capitalismo global, el Foro Mundial Econ贸mico de Davos, se present贸 con cierto tono apocal铆ptico, e igualmente inquietante, un estudio donde se anunciaban ciertas consecuencias de la denominada Cuarta Revoluci贸n Industrial en el 谩mbito del empleo.

Concretamente, el estudio hac铆a alusi贸n a la eliminaci贸n de cinco millones de puestos de trabajo en los quince pa铆ses m谩s industrializados. Es decir, la interacci贸n entre tecnolog铆a y econom铆a actuar铆a en modo tal de hacer desaparecer esta cantidad de puestos de trabajos, aunque fiando a un mediano o largo plazo la creaci贸n de un n煤mero indeterminado de puestos de trabajo siempre inferior a los previamente destruidos.

En contra de la ret贸rica determinista sobre los robots tomando el mando, un Informe de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT) sosten铆a un enfoque de la tecnolog铆a 鈥渂ajo el control humano鈥, dirigido a mejorar el trabajo, en vez que ser controlado por 茅l, es posible.

Los ordenadores (las computadoras), que la revoluci贸n digital del siglo XX ha convertido en un elemento fundamental de nuestra econom铆a y nuestra vida cotidiana, son en esencia m谩quinas capaces de ejecutar 贸rdenes (operaciones l贸gicas y matem谩ticas) a gran velocidad. Los seres humanos hemos aprendido a describir la realidad con ecuaciones matem谩ticas y los ordenadores son las herramientas que hemos desarrollado para investigar y simular la realidad usando estas ecuaciones.

En los 煤ltimos a帽os hemos asistido a un renacer de la investigaci贸n en inteligencia artificial en gran medida gracias al 茅xito demostrado por algunos algoritmos de aprendizaje de m谩quinas como las redes neuronales artificiales. Es un hecho inapelable ligado a la ciencia (no a la divinidad) que como advert铆a Isaac Asimov 芦Estamos llegando al punto en el cual los problemas que deberemos resolver ser谩n insolubles sin ordenadores禄.

No se aporta nada nuevo cuando se afirma que la digitalizaci贸n es un hecho que est谩 transformando en su conjunto las relaciones sociales, econ贸micas y pol铆ticas. La conectividad, el acceso a mucha mayor cantidad de informaci贸n y la inmediatez en las comunicaciones, junto a un redimensionamiento del espacio y el tiempo han generado una revoluci贸n en las relaciones sociales capaz de desmaterializar procesos sociales.

No obstante, planea sobre la producci贸n en la era de la Cuarta Revoluci贸n Industrial una fuerte incertidumbre en el tipo de empleo y las condiciones de trabajo y de vida de las actividades econ贸micas digitalizadas.

Entre las certezas鈥 las dudas

Aquellos que hayan tenido oportunidad de visitar el museo de la Ciencia y de la Industria de Manchester, en el Reino Unido, pudieron comprobar como a煤n se conservan algunos telares mec谩nicos originales utilizados en las primeras grandes f谩bricas textiles y que fueron protagonistas de la Revoluci贸n Industrial del siglo XIX.Resultado de imagen para telares m茅todo Jacquard

Los visitantes pueden observar algunos de ellos en funcionamiento, como un telar que produce intricados bordados con el m茅todo Jacquard, un sistema de tarjetas perforadas del telar que act煤an como una secuencia de instrucciones, una especie de algoritmo primitivo, mediante el cual se ordena al telar que haga una serie de operaciones y dibuje con el hilo sobre la tela una imagen de la realidad.

La Cuarta Revoluci贸n Industrial parece querer aportar, entonces, nuevas expectativas en las relaciones de producci贸n de la mano de la digitalizaci贸n del conjunto de la econom铆a. De esta forma se ponen en valor determinadas caracter铆sticas de los cambios introducidos de la mano de las tecnolog铆as de la (des)informaci贸n y la comunicaci贸n que toman como objetivos aspectos conflictivos que est谩n causando una ruptura en la vida social y laboral de los sujetos.

Por ello, no resultan extra帽os, por ejemplo, los intentos de asociar el uso de la tecnolog铆a con determinados cambios como el destierro de una de las ideas-fuerza m谩s dram谩ticas para las sociedades ordenadas en torno al trabajo como es la transferencia del riesgo empresarial a las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores a trav茅s de la exclusiva consideraci贸n de 茅stas como un mero factor de producci贸n con el que asegurar un determinado nivel de beneficios.

O lo que es lo mismo, la recuperaci贸n de un equilibrio entre intereses econ贸micos y sociales que encontrar铆a en la tecnolog铆a su piedra fundacional, sin la cual las relaciones de producci贸n no podr谩n superar el momento de degradaci贸n y banalizaci贸n en el que se encuentran sumidas.

De este modo, se reitera una relaci贸n entre evoluci贸n de la tecnolog铆a y empleo donde este 煤ltimo se ve seriamente amenazado en un sentido ya anunciado desde el siglo pasado, aunque concediendo gran importancia a la formaci贸n que permitir铆a afrontar dicho cambio de era evitando las consecuencias dram谩ticas del desempleo.

Es decir, pese a las esperanzas depositadas en ese conjunto desigual que conforma hoy en d铆a la econom铆a digitalizada a nivel mundial, los documentos internacionales emanados al respecto advierten indirectamente de la incapacidad -o el fracaso- de esta econom铆a de contribuir a una sociedad de pleno empleo.

Pero, se debe considerar que, por un lado, la cultura empresarial (eufemismo de explotaci贸n) imperante en los 煤ltimos tiempos se debe revisar necesariamente para pasar de una relaci贸n entre capital y trabajo donde el beneficio empresarial que se conforma a trav茅s del ajuste del costo laboral, a una relaci贸n donde aqu茅l encuentre su origen en la mejora de la calidad del bien o servicio que se coloca o ofrece en el mercado.

La econom铆a en la Cuarta Revoluci贸n Industrial se presenta como una alternativa posible a la crisis en la que se encuentra la econom铆a actual. La investigaci贸n m谩s reciente de la OIT, sobre el terreno, sugiere que mientras algunos segmentos de la industria textil se est谩n adaptando r谩pidamente a las nuevas tecnolog铆as, las partes de la manufactura m谩s intensivas en mano de obra 鈥揷ortar telas, coser, controlar y empacar鈥 no lo est谩n haciendo.

Esto sugiere una oportunidad enorme, seg煤n el organismo ya que, en la pr贸xima d茅cada, la industria de la confecci贸n crear谩 millones de empleos en lugares donde las personas los necesitan con urgencia. La mayor铆a de estas personas ser谩n mujeres j贸venes, muchas migrantes y casi todas formar谩n parte del 40% de los m谩s pobres del mundo. Si estos empleos son seguros y protegidos, pueden ser transformadores.

Resultado de imagen para industria de la modaLa industria de la moda puede sacar de la pobreza a millones de personas a trav茅s del trabajo decente y el empoderamiento de las mujeres, y puede impulsar el crecimiento econ贸mico inclusivo.

Asimismo, se llama la atenci贸n sobre la importancia de la formaci贸n como inversi贸n necesaria para asegurar una transici贸n lo menos traum谩tica posible en t茅rminos de destrucci贸n de empleo. No resulta extra帽o a este relato relacionar un determinado uso de las tecnolog铆as como requisito sine qua non para alcanzar una eficiencia econ贸mica que consienta un crecimiento econ贸mico sostenible que se nutra de un empleo de calidad.

Pero, en el marco de un sistema tributario de la rentabilidad sabemos que en su esencia no concibe otra utilizaci贸n que no produzca ganancias, y en materia de empleo hasta ahora es la precariedad, y la baja calidad del mismo quien marca la tendencia. No deber铆amos perder de vista que estos avances comienzan a tener su peso de consecuencias sobre el mundo del trabajo.

Las nuevas tecnolog铆as, en concreto derivadas del aumento de la automatizaci贸n y del avance de la inteligencia artificial, est谩n sustituyendo empleos a mayor ritmo que los que somos capaces de crear. S贸lo este a帽o van a desaparecer, de forma neta, 3,4 millones de empleos en todo el mundo. Es un aumento del desempleo mundial del 5,7 al 5,8%.

Para muchos el optimismo es de rigor, para otros, las dudas prevalecen y muchos expertos de diversos 谩mbitos est谩n en alerta ante la falta de capacidad de reinvenci贸n del mercado laboral.

*Analista uruguayo, acreditado ante Onu-Ginebra, asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

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