Sep 3 2012
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OpiniónSociedad

La injusticia y el modelo chileno

El Chile anterior a 1973 fue lo que connotados estudiosos han llamado un Estado Nacional Democr√°tico y Popular. Un pa√≠s en que el estado fue el centro gravitante en una sociedad de instituciones y donde se verificaba una congruencia territorial, econ√≥mica, pol√≠tica y cultural. El horizonte, declarado o no, de los distintos gobiernos de aquel periodo se enmarcaba en el crecimiento econ√≥mico y la expansi√≥n redistributiva. | √ĀLVARO CUADRA.*

 

Ese país ya no existe más, aunque algunos obstinados políticos pretendan revestir su actuación de nostálgico pastiche republicano carente de sentido en la actualidad.

 

El Chile de hoy apunta m√°s bien a una sociedad organizada en torno al consumo y la comunicaci√≥n, una cultura desterritorializada. Las instituciones han sido sustituidas por los llamados ‚Äúpoderes f√°cticos‚ÄĚ que operan como actores desnormativizados en el seno de una sociedad cuyo horizonte de sentido se inscribe m√°s en la subjetividad y sus expectativas en la llamada ‚Äúcalidad de vida‚ÄĚ.

 

Hay un nuevo país que emerge de una historia traumática y que comienza a sentir la profunda asimetría entre un orden tecno- económico que reclama eficiencia y eficacia y un orden político anquilosado que no alcanza a cristalizar su propia legitimidad.

 

En el Chile actual, ha quedado atrás toda forma de estabilidad en las relaciones sociales, todo reconocimiento a las organizaciones laborales y toda intervención estatal en la economía.

 

Para decirlo claramente, en tiempos neoliberales, hay una apropiación por parte del capital de una porción cada vez mayor del excedente del proceso de producción. A diferencia de lo que acontece en economías mucho más desarrolladas, el aumento de las ganancias, en nuestro país, no proviene de una mayor productividad fruto de la innovación tecnológica sino, principalmente, de una drástica reducción de beneficios y el salario medio de los trabajadores.

 

A lo anterior se suma, por cierto, un fuerte debilitamiento de los sindicatos y una reestructuración del mercado laboral que incluye sectores subempleados y mal pagados como las mujeres y los inmigrantes. Con un Estado que reduce y privatiza sus actividades y al mismo tiempo que renuncia a su papel de regulador económico, social y medioambiental, la gran mayoría de los chilenos estamos a merced de voraces intereses económicos que multiplican sus utilidades en todos los dominios.

 

Lo que antes eran derechos de un pueblo, hoy son mercancías para los privilegiados. Así acontece con todo, incluidos la salud, la educación y la previsión social. El diagnóstico es claro:
el ‚Äúmodelo chileno‚ÄĚ no es otra cosa que la injusticia convertida en norma, concebida por militares y mercaderes para el enriquecimiento de las grandes corporaciones nacionales y extranjeras bajo una mascarada constitucional pseudo democr√°tica.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Semiólogo.
Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. Universidad de Artes y Ciencias (ARCIS), Chile.

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      9 septiembre 2012 1:41

      El tema de las fronteras que separa a los pa√≠ses es algo que cada vez est√° siendo m√°s y m√°s relegado al pasado. Eso de ¬ęla patria¬Ľ es algo que hoy raya en lo rom√°ntico y nost√°lgico, y m√°s indefinible a√ļn es ese concepto esot√©rico de ¬ęamor a la patria¬Ľ. S√≥lo aquellos manejados por la m√°quina publicitaria mantienen vivas estas frases dentro de su mundito. Actualmente toda persona es ella misma su propia patria. Para muchos la verdadera patria es el dinero que guarda en su bolsillo, a fin de cuentas, eso es lo √ļnico que solventar√° su existencia, est√© donde est√©, el dinero es uno solo en todo el mundo, sea d√≥lar o euro, ambos son auto intercambiables en s√≠. En una sociedad son esos valores pecuniarios los que determinan el lugar que ocupa una persona en la escala. Para mantener sujetos sus privilegios, los de arriba explotan, se aprovechan y usufruct√ļan de los de abajo, manteni√©ndolos en la ignorancia, priv√°ndolos de educaci√≥n, encareci√©ndosela o ech√°ndosela a perder, usando diversos medios para perpetuar esa condici√≥n de mansedumbre e ignorancia, tales como religi√≥n, f√ļtbol, far√°ndula, teleseries, pel√≠culas, tecnolog√≠a del ocio (celulares, iphont, MP, etc), llegando a emplear los ej√©rcitos para reprimirlos a sangre y fuego. Cuando hay mucha efervescencia pol√≠tica les colocan un partido de f√ļtbol contra otro pa√≠s, y entonces las fornteras se levantan como un resorte. Pero sin embargo, en el Chile de hoy esta situaci√≥n ha empezado a modificarse. Los j√≥venes hoy son m√°s instruidos (gracias a Internet), m√°s informados, m√°s conscientes de las causas que mantienen su deteriorada situaci√≥n en la precariedad, y por ello luchan para cambiarla, se movilizan creativamente, se distancian de los partidos pol√≠ticos que pretenden cooptarlos. ¬ęEducaci√≥n gratis¬Ľ se ha convertido en su bandera de lucha, es el principal norte que gu√≠a su marcha, saben que el sistema no la entregar√° f√°cilmente, no obstante, precisamente eso los insta a redoblar su lucha. Los medios -la casi totalidad en manos de los regentes del poder- los ignoran, tergiversan el objetivo sus reivindicaciones, magnifican im√°genes de hechos aislados de violencia; o bien, interpretan falazmente la raz√≥n de su presencia, que no es otra que resentimiento y odio puro contra el sistema que los oprime y que los mantiene sumergidos en la pobreza. En este nuevo 39¬į aniversario del Golpe Militar -septiembre de 2012- se repetir√° la pantomima de los medios, proseguir√°n en su doble interpretaci√≥n de las movilizaciones, pero sin duda habr√° otros miles de j√≥venes m√°s dispuestos a defender el derecho a una educaci√≥n, m√°s a√ļn que los que hab√≠a antes, incluso m√°s conscientes y m√°s informados a√ļn que aquellos, hasta conseguir ese objetivo que se propusieron por primera vez ese a√Īo 2006, llamada ¬ęla rebeli√≥n de los ping√ľinos¬Ľ. Este movimiento data de hace ya seis a√Īos, y sin duda que los actores han ido cambiando: Mar√≠a Jes√ļs Sanhueza, C√©sar Valenzuela (cooptado por el PS), Camila Vallejos (sin duda la m√°s relevante), Boris, Petelman, etc.