Jun 17 2020
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Opini贸nPol铆tica

La institucionalidad gobernante es el principal agente de propagaci贸n de la pandemia en Chile

En Chile el ministro de educaci贸n no es profesor, el ministro de salud fue expulsado del colegio m茅dico. La ministra del trabajo es directora de una AFP (H谩bitat) y el presidente fue declarado reo por desfalco de un banco. Me pregunto 驴qu茅 podr铆a salir mal en un pa铆s en pandemia? (Viral en redes sociales)

Uno de los principales argumentos que exponen la institucionalidad gobernante y los medios de comunicaci贸n masiva en Chile, es que el fracaso estrepitoso de las estrategias de contenci贸n del Covid-19, se debe a que la poblaci贸n chilena no estar铆a acatando las medidas de confinamiento establecidas por la autoridad.

Desde estas instancias argumentan la 鈥渋rresponsabilidad, terquedad, obstinaci贸n y lo poco emp谩tica y solidaria鈥 que ser铆a la poblaci贸n, pero no reparan en que para confinarse se deben tener los medios para subsistir. Asunto que resulta, al menos, poco probable, en un pa铆s donde, seg煤n datos objetivos de la Fundaci贸n Sol, el 38,9% de los asalariados no tiene contrato de trabajo, en su mayor铆a no cuentan con formaci贸n especializada y realizan trabajos informales.

M谩s del 50% de los asalariados en Chile gana menos de 500 d贸lares americanos al mes, lo que obliga a m谩s del 30% de los adultos mayores a tener que prolongar su vida laboral en empleos precarios e indignos. Pero quiz谩s el dato m谩s notable, es que en un pa铆s que reporta una poblaci贸n cercana a los 18 millones, 11,5 millones de sus habitantes est谩n endeudados.

Ante el peso de estos argumentos, dif铆cilmente, un gran porcentaje de la poblaci贸n chilena podr铆a quedarse en casa, sin correr el riesgo de morir de hambre. A lo anterior, se debe sumar un antecedente de orden subjetivo, pero que es igual de potente para entender por qu茅 la poblaci贸n no acata las disposiciones de las autoridades. Y este viene dado porque en Chile no hay autoridad legitimada. Al menos, no en la clase gobernante.

Pero no me refiero solo a esa pretensi贸n de autoridad vertical de mando, que demanda obediencia por medio de la coerci贸n de la fuerza f铆sica, psicol贸gica y social, sino a aquella relaci贸n que dada en una l贸gica m谩s de simetr铆a, da paso a la persuasi贸n, negociaci贸n y argumentaci贸n. Esa autoridad mediada por la moralidad, ya que etimol贸gicamente, est谩 relacionada con el fortalecimiento, el progreso y fomento de la creaci贸n, es lo que no existe en la relaci贸n de la institucionalidad gobernante y el pueblo chileno.

Variadas son las investigaciones de orden sociol贸gico y psicol贸gico, donde se ha comprobado la directa relaci贸n entre las experiencias emocionales cotidianas de la poblaci贸n y las evaluaciones que 茅stos realizan de las autoridades. En esa l铆nea, se han identificado la ansiedad, el enojo, la preocupaci贸n y el miedo como factores estresantes, que tienen una directa y positiva relaci贸n con la desconfianza hacia las autoridades y los gobiernos en general.

Este es un asunto sobre el cual los modelos m茅dico-sanitarios y 茅tico-jur铆dicos, que son los determinantes en las gobernanzas de las institucionalidades capitalistas, no reparan, ni abordan, pero que es trascendental al momento de dise帽ar las pol铆ticas p煤blicas.

Lo anterior, es debido a que las emociones corresponden a fen贸menos que embargan la totalidad de las acciones cotidianas de las personas. Son procesos que se construyen a partir de las interrelaciones entre individuos y grupos, de ah铆 que son el resultado de experiencias socioculturales, imposibles de no considerar.

Desde esa perspectiva, las emociones son determinantes en las motivaciones, en la direcci贸n, intencionalidad y potencia de las acciones humanas. De manera tal, que al momento de explicar por qu茅 la poblaci贸n no acata las definiciones de los gobernantes, no asume las estrategias dise帽adas por ellos, la respuesta primaria, radica en la relaci贸n de gobernanza que han forjado los gobiernos y la poblaci贸n.

En particular, en el caso chileno, la pandemia del Covid-19 se desarrolla en un contexto de criminalizaci贸n de las protestas populares. No se puede desconocer que los sectores m谩s despose铆dos estaban reaccionando a d茅cadas de sometimiento, desigualdad social, expectativas de justicia no cumplidas. Todo ello, traducido en estados emocionales marcados por la rabia, el dolor y el malestar social.

Al respecto, cabe se帽alar que los antecedentes emp铆ricos en relaci贸n a la percepci贸n de injusticia por parte de las autoridades, las personas las significan y simbolizan como 聽rechazo y exclusi贸n. Ello, pues las expectativas de igualdad se quiebran, ante la impericia y la desidia de los gobernantes en particular y de la clase pol铆tica en general.

Si a lo anterior, se suma la abierta represi贸n f铆sica, psicol贸gica y social, que importantes sectores populares han vivido tras el estallido social, resulta un factor determinante que inevitablemente reducir谩 la credibilidad en las autoridades, y por cierto, la disposici贸n de las personas a cooperar voluntariamente, aunque se les insista que es por el bienestar de ellos mismos. Esto 煤ltimo, es fundamental de comprender, pues la relaci贸n de gobernanza no se da s贸lo en un 谩mbito cognitivo, vale decir, que no se trata de 鈥渃onvencer鈥 a la poblaci贸n.

En 煤ltima instancia, el 谩mbito relevante de las gobernanzas, es el afectivo; la violencia de los gobernantes se asume de manera material y simb贸lica por los gobernados, y ello representa el principal componente de esta relaci贸n.

Lo anterior implica entender que la relaci贸n de violencia en la gobernanza, es lo que define los comportamientos de las personas. Es decir, si la poblaci贸n percibe y vive el trato injusto de los gobernantes, dial茅cticamente, se est谩 originando la deslegitimaci贸n de las autoridades, se est谩 聽promoviendo la violencia como forma para lograr transformaciones y cambios. Es decir, se est谩 incitando a que la poblaci贸n subvierta la ley.

En 煤ltima instancia, y he aqu铆 la relevancia de lo planteado, cuando las personas perciben que los gobernantes, autoridades, institucionalidad y clase pol铆tica en general, son injustos, es imposible construir una legitimidad de la gobernanza. Es decir, no hay condiciones objetivas y subjetivas para que el sistema pol铆tico pueda operar de manera funcional o adecuada.

Tras lo expuesto, cabe una reflexi贸n final. En este momento, en la realidad chilena, la clase pol铆tica, las autoridades y la institucionalidad gobernante en general, representan el principal agente de propagaci贸n de la pandemia del Covid-19. Esto, pues son ellos quienes no son garant铆a de confiabilidad para la gran mayor铆a de la poblaci贸n.

Por el contrario, son agentes propagadores de inestabilidad objetiva y subjetiva; sostienen un modelo que socializa聽 pobreza y marginaci贸n, y adem谩s promueven desesperanza, desconfianza e inseguridad a la mayor parte de la poblaci贸n. En definitiva, es la desconexi贸n de estos agentes pol铆ticos con la realidad que vive la poblaci贸n, lo que est谩 permitiendo el descontrol de la pandemia.

  • Psic贸logo chileno, Colectivo de Acci贸n Social Periferias
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