May 7 2021
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Pol铆tica

La izquierda chilena en la encrucijada

Solo la voluntad y responsabilidad pol铆tica de las dirigencias partidarias puede salvarnos de una derrota frente a una derecha que ha demostrado su voluntad de poder y de no desear cambios reales en el pa铆s.聽

Solo faltan siete meses para la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En t茅rminos cronol贸gicos es poco tiempo, pero en pol铆tica puede ser una eternidad, sobre todo en el cuadro pol铆tico actual, con una explosi贸n de candidaturas y un sobrecargado calendario electoral que escapa a la racionalidad en parte por la pandemia y en parte por responsabilidad de nuestra elite pol铆tica.

Mucho se reclama contra los parlamentarios, los partidos y las autoridades olvidando, todos, que son nuestros representantes, elegidos por el voto popular expresado en las elecciones. Si muchos ciudadanos y muchas ciudadanas est谩n hoy arrepentidos, es bueno que en las pr贸ximas elecciones piensen bien donde marcar谩n su preferencia. Lo mismo para aquellos que reclaman y no se dan la molestia de ir a votar.

Los 30 a帽os de democracia y crecimiento econ贸mico pasaron a ser el principal punto de discrepancia entre el centro- izquierda y la izquierda dura representada por el Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA). Expresan que durante los 24 a帽os que gobern贸 no existi贸 la voluntad pol铆tica para cambiar el modelo econ贸mico neoliberal, o que los cambios fueron insuficientes, o que derechamente se produjo el acomodamiento al sistema.

Estos argumentos, entre otros, han sido la piedra de tope para la unidad amplia y levantar una sola candidatura presidencial. Dif铆cilmente se llegar谩 a un acuerdo para interpretar ese per铆odo hist贸rico del que se puede decir -utilizando la sabidur铆a oriental- que es muy reciente para tener un juicio categ贸rico. La primera consecuencia de esta ruptura fue la divisi贸n e inscripci贸n de siete listas opositoras a la convenci贸n constitucional, mientras la derecha inscrib铆a solo una.

El malestar social y el desorden ideol贸gico actual es reflejo de esa acumulaci贸n de frustraciones que, como un magma silencioso, termin贸 con el estallido social del 18 de octubre de 2019 o 18/O. Los partidos pol铆ticos, en general, no han podido dar una lectura correcta de lo sucedido y en cambio, han tratado de sacar ventajas cortoplacistas las que han sido rechazadas mayoritariamente por la ciudadan铆a. Peor a煤n lo ha hecho el gobierno del presidente Sebasti谩n Pi帽era, que parece no entender todav铆a las razones del estallido, tal como el centro- izquierda no comprende la desafecci贸n de la gente con sus partidos y l铆deres, ni la irrupci贸n de una candidatura que desborda a la izquierda y a la derecha, de acuerdo con las 煤ltimas encuestas.

Los cambios culturales son dif铆ciles de leer y m谩s aun de interpretar correctamente. Requieren el reposo del tiempo. Mucha de la superioridad que demostraron los representantes de la dictadura reflejado en ese tufillo arrogante para diferenciar el modelo econ贸mico chileno con los pa铆ses vecinos, qued贸 reflejada en la frase 鈥淐hile dice adi贸s a Am茅rica Latina鈥, la cual fue consciente o inconscientemente asumida por muchos pol铆ticos. Hasta hace muy poco, la estabilidad pol铆tica y econ贸mica de nuestro pa铆s era motivo de orgullo.

Recordemos que solo 10 d铆as antes del 18/O, el presidente Pi帽era dec铆a que Chile era un oasis en la regi贸n. Hoy las cosas lucen un poco diferentes y cada vez m谩s nos parecemos a nuestros vecinos en varios temas, incluyendo el n煤mero de candidato presidenciales. Per煤 tuvo 18 en las 煤ltimas elecciones, Ecuador m谩s de 20 y Chile, hasta ahora, 16.

Es cierto que tenemos incorporadas las elecciones primarias obligatorias que contribuir谩n a depurar el n煤mero de competidores, pero la dispersi贸n de candidaturas es reflejo del cambio del sistema electoral, por una parte, y por otra, tambi茅n de la mentalidad de una sociedad donde el recambio generacional coincidi贸 con el empoderamiento general de la ciudadan铆a producto del crecimiento econ贸mico y la ampliaci贸n de las libertades que democratizaron la vida. Se introdujeron profundos cambios en los valores tradicionales, en la autoestima, en los patrones de consumo, que al parecer quienes nos han gobernado y los partidos pol铆ticos no han sabido interpretar bien.

El centro-izquierda y la izquierda avanzan hoy con 10 candidatos a las pr贸ximas elecciones primarias presidenciales y lo m谩s probable es que lleguen divididos, junto a un escenario impredecible respecto a la participaci贸n electoral, tanto por la pandemia como por el desencanto y el voto voluntario. Con un gobierno abandonado por sus parlamentarios, que marca un d铆gito en el apoyo popular al presidente Pi帽era, con un desprestigio total en el plano interno y sin credibilidad en el exterior, es parad贸jico que en teor铆a se vean como probables vencedores.

Aun se puede evitar que el d铆a despu茅s nos lamentemos y nos recriminemos de no alcanzar un entendimiento bajo la premisa de un programa m铆nimo que respete los valores centrales de la libertad, democracia y que recoja las principales demandas ciudadanas que se expresaron a partir del estallido y protesta social del 18/O. La izquierda democr谩tica y sus valores est谩n centrados en la justicia social, lo que quiere decir la construcci贸n de un Estado que garantice los derechos b谩sicos de educaci贸n, salud, vivienda, pensiones, vivienda y el irrestricto respeto a los derechos humanos, entre otras cosas.

Tres son los sectores que no logran cerrar un acuerdo. De un lado la izquierda intransigente, liderada por el PC chileno, de larga tradici贸n en la historia democr谩tica de Chile, que no estuvo dispuesto a sumarse a los acuerdos mayoritarios para el plebiscito para una nueva Constituci贸n. Su candidato, el alcalde Daniel Jadue, est谩 bien ubicado en las encuestas, pero con pocas posibilidades de triunfar en un eventual balotaje.

Luego el FA, formado por diferentes partidos y agrupaciones derivados del movimiento universitario a partir de 2010. Sus l铆deres y militantes son mayoritariamente j贸venes que no vivieron la dictadura c铆vico-militar o eran ni帽os. Dan por hecho la democracia y el nivel de desarrollo alcanzado, siendo severos cr铆ticos de los gobiernos que encabezaron los expresidentes Frei, Lagos y Bachelet. Su candidato, Gabriel Boric, debe a煤n reunir las firmas para inscribir su candidatura.

El tercer grupo del centro izquierda est谩 formado por la alianza entre dem贸cratas cristianos y socialdem贸cratas, partidos tradicionales que gobernaron gran parte de los 煤ltimos 30 a帽os. Se ha sumado un sector desprendido del FA con un candidato, totalizando cinco candidaturas del centro izquierda.

Debemos incluir una candidatura inusual en el escenario pol铆tico chileno y que hoy lidera las encuestas, encabezada por una diputada del Partido Humanista, Pamela Jiles, que declara no ser ni de izquierda ni derecha, reuniendo las principales caracter铆sticas para ser calificada de populista.

De no haber entendimiento se llegar谩 por tanto a la primera vuelta presidencial con tres candidaturas de centro- izquierda e izquierda, m谩s una populista y alguna otra marginal. La derecha se presentar谩 probablemente con dos candidatos incluyendo uno de extrema derecha.

Llegar a un acuerdo hoy con el PC se ve dif铆cil, pero finalmente siempre ha demostrado ser pragm谩tico. Fueron parte del segundo gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet, pero han querido diferenciarse y marcar la agenda sum谩ndose a las fuertes cr铆ticas a los 24 a帽os de gobiernos del centro- izquierda a los que acusan hoy de 鈥渟ocialdemocracia neoliberal鈥. Es dif铆cil encontrar en el mundo un PC similar al chileno, pero existe uno entre los pa铆ses de la Uni贸n Europea: El Partido Comunista de Portugal (PCP).

Ambos son reliquias de un tiempo y un mundo que ya se fue. Son partidos de historia larga, fundados en 1912 y 1921, respectivamente, con per铆odos duros en clandestinidad, proscritos, perseguidos y asesinados sus militantes. Ambos contin煤an declar谩ndose marxistas leninistas, fueron fieles seguidores de la Uni贸n Sovi茅tica hasta el 煤ltimo d铆a y nunca han efectuado una autocr铆tica al socialismo real, ni a los horrores cometidos. Asimismo, rechazan cualquier cr铆tica a las pocas dictaduras ideol贸gicas que a煤n subsisten. En t茅rminos electorales, los comunistas chilenos obtuvieron 4,5% de los votos en 2017 y los portugueses el 6,3% en 2019.

Solo la voluntad y responsabilidad pol铆tica de las dirigencias partidarias puede salvarnos de una derrota frente a una derecha que ha demostrado su voluntad de poder y de no desear cambios reales en el pa铆s. Sentarse a negociar y conformar un programa m铆nimo en temas donde ya existe una proximidad que satisfaga a todos puede ser un camino. Para ello lo primero debiera ser el cese del lenguaje ofensivo y descalificador.

Segundo, no intentar llegar a una visi贸n com煤n de los 煤ltimos 30 a帽os porque no ser谩 posible. Tercero, hacer un esfuerzo de pragmatismo para actuar conjuntamente en los principales temas que se abordar谩n en la convenci贸n constitucional. Cuarto, esforzarse con realismo para negociar las candidaturas de diputados y senadores de manera de garantizar mayor铆as reales y comprometidas en el parlamento. Los millones que votaron para el plebiscito exigiendo una nueva constituci贸n quieren tambi茅n un nuevo pa铆s y una nueva forma de hacer pol铆tica.

  • Economista de la Universidad de Zagreb en Croacia y M谩ster en Ciencia Pol铆tica de la Universidad Cat贸lica de Chile. Exembajador, actualmente es Subdirector de Desarrollo Estrat茅gico de la Universidad de Chile. Publicado en LaMiradaSemanal
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