Ene 3 2016
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Opinión

La izquierda del siglo XXI es antineoliberal

La izquierda realmente existente es una categoría histórica, que varía conforme las condiciones concretas de lucha. Ya fue una izquierda de clase contra clase, que incluía a corrientes anarquistas, socialistas y comunistas. Ya fue antifascista, conforme las corrientas de ultra derecha se fortalecían, especialmente en Europa. Ya fue democrática y popular, socialista, conforme las fuerzas propias que tenía y los enemigos a enfrentar.

Conforme el capitalismo ha ingresado en su era neoliberal y ha asumido la centralidad de las tesis del libre comercio, de la mercantilización, se planteó a la izquierda el desafío de la ruptura con el modelo neoliberal y la construcción de alternativas superadoras de ese modelo, que se han denominado posneoliberales.

Hace década y media esa perspectiva no estaba clara. las ONG, algunos movimientos sociales e intelectuales planteaban la lucha en el nuevo periodo como una lucha antipolítica, anti-Estado, anti-partidos, proponiendo como su centro unasociedad civil, con límites no claramente definidos frente al liberalismo. Proponían que los movimientos populares mantuvieran una autonomía respecto a la política, al Estado, a los partidos. Han impuesto esa orientación como predominante en los foros sociales mundiales, con algunos movimientos como los piqueteros argentinos y los zapatistas mexicanos, como los ejemplos de esa orientación.

Una d√©cada y media despu√©s, el campo de lucha qued√≥ mucho m√°s claro, no s√≥lo te√≥ricamente, sino principalmente en el campo pol√≠tico concreto. Las fuerzas que se han fortalecido ‚Äďespecialmente en Am√©rica Latina, pero tambien en Europa ‚Äď han sido las que han centrado su lucha en la superaci√≥n del neoliberalismo. Han redefinido el papel del Estado, en lugar de oponerse a √©l. Han recuperado el lugar de la pol√≠tica y de los partidos, en lugar de rechazarlos. Tesis como las de Tony Negri y de John Holloway sobre el car√°cter reaccionario del Estado y la posibilidad de transformar el mundo sin tomar el poder, entre otras, personificaban esas teor√≠as, que han quedado superadas por la realidad, mientras el FSM se ha vaciado en manos de las ONG.

Son los gobiernos que han logrado un inmenso proceso de democratizaci√≥n social, en pa√≠ses como Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, eligiendo y religiendo gobiernos con amplio apoyo popular, los que han surgido como las referencias de la izquerida en el siglo XXI. Han logrado la haza√Īa de avanzar a contramano de las corrientes predominantes en el capitalismo en escala mundial, disminuyendo la miseria, la pobreza, la desigualdad y la exclusi√≥n social.

Se han proyectado así como el eje y la referencia de la izquierda en escala mundial, con líderes reconocidos como Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales y Rafael Correa, entre otros. La realidad concreta ha probado quien tenía razon en el debate sobre la naturaleza de la izquierda en el nuevo periodo histórico.

Mientras esos liderazgos se han afirmado, las que debieran ser las referencia han desaparecido ‚Äďcomo es el caso que debiera ser paradigm√°tico del¬†autonomismo piquetero‚Äď o han quedado reducidos a la intrancendencia, como es el caso de los zapatistas. Todo ha pasado sin que los intelectuales que han propuesto a esa v√≠a como alternativa hayan m√≠nimamente hecho un balance de ese fracaso. Como son intelectuales desvinculados de la pr√°ctica pol√≠tica concreta no tienen responsabilidades por lo que han escrito ayer y se dedican a otras tesis.

Muchos de ellos, fracasadas las tesis autonomistas, se han dedicado a la cr√≠tica de los gobiernos que han avanzado concretamente en la superacion del neoliberalismo. Sin captar el caracter nuevo de esos gobiernos, los han tildado detraidores, de¬†extractivistas, deneodesarrollistas, muchas veces ali√°ndose con la derecha ‚Äďla verdadera alternativa a esos gobiernos‚Äď contra las fuerzas progresistas en esos pa√≠ses. No han captado la naturaleza essencialmente antineoliberal de esos gobiernos. Algunos intelectuales, latinoamericanos o europos, pretenden ser la¬†conciencia cr√≠tica de la izquierda latinoamericana, con sus posiciones desvinculadas de las luchas y las fuerzas concretas, sin que sus tesis hayan desembocado en la construcci√≥n de ninguna fuerza alternativa. Las opciones a los gobiernos posneoliberales ‚Äďcomo queda claro en Venezuela, en Argentina, en Brasil, en Uruguay, en Bolivia, en Ecuador‚Äď siguen siendo las viejas fuerzas de la derecha, mientras que las posiciones de ultra izquierda siguen en sus posturas cr√≠ticas, sin ninguna injerencia en las luchas concretas. No por acaso sus defensores son intelectuales, que hablan desde sus c√°tedras acad√©micas sin ning√ļn arraigo en las fuerzas sociales, pol√≠ticas y culturales reales.

Mientras tanto, los √ļnicos gobiernos que han avanzado en la superaci√≥n de las pol√≠ticas de centralidad del mercado, de eliminaci√≥n de los derechos sociales, en la subordinacion a la hegemon√≠a imperial estadunidense, han sido los que han sabido definir la centralidad de la lucha contempor√°nea como la lucha antineoliberal.

No s√≥lo en Am√©rica Latina, incluso en Europa, la definici√≥n de la centralidad de las luchas contempor√°neas de la izquierda alrededor de la superaci√≥n del modelo neoliberal, se impone, sea en Espa√Īa, en Portugal, en Grecia, con la conciencia de que al lucha contra la austeridad es la forma que asume en Europa la lucha antineoliberal, relegando otras posiciones a los libros y a las c√°tedras acad√©micas.br pro dilma

Incluso en el momento en que gobiernos posneoliberales enfrentan dificultades reales para pasar de la primera a una fase más avanzada de sus luchas, las posiciones ultra izquierdistas, que hablan del fracasode esos gobiernos, no explican su propio fracaso, al no lograr construir ninguna fuerza alternativa a esos gobiernos, lugar ocupado por fuerzas de derecha. Hablan de fin de ciclo, cuando lo que se presenta no es la superación de un ciclo, sino formas de recomposición conservadora, de retroceso neoliberal, que no superan un ciclo, sino, al contrario, se proponen retroceder a un ciclo anterior.

La izquierda del siglo XXI es, así, antineoliberal: es la que logra construir fuerzas concretas, alternativas bajo la forma de gobiernos, de plataformas, de grandes liderazgos contemporaneos. El resto son palabras que el viento lleva, sin cambiar ni la realidad y, al parecer, ni la cabeza de los que las escriben y son derrotados junto con ellas.

La historia de la izquierda contempor√°nea est√° escrita y protagonizada por los que logran avanzar en la construccion de alternativas concretas al neoliberalismo.

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