Nov 5 2012
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PolíticaSociedad

La medida del poder y lo nuevo en Chile

Parece de Perogrullo, pero es necesario repetirlo a menudo. No es que se olvide, se utilizan numerosas estratagemas para ocultarlo: el poder jamás será verdaderamente innovador. Podrá utilizar las nuevas herramientas que le ofrece la tecnología, el pensamiento que haga más efectiva su gestión. Pero nunca ayudará a abrir las puertas de la libertad. Sea ésta de pensamiento, o que ayude a concebir acciones que puedan cambiar lo establecido. | WILSON TAPIA VILLALOBOS.*

 

En definitiva, que amenacen con crear un nuevo orden en que el poder pase a otras manos. O, incluso, que sea compartido.

Esto se est√° viviendo con extraordinaria crudeza a nivel mundial. Y los chilenos somos actores destacados en la trama. No por la importancia econ√≥mica del pa√≠s o por su gravitaci√≥n desequilibrante en cualquier √°rea. Simplemente, porque desde los a√Īos 70 y hasta la fecha hemos sido el laboratorio en que el neoliberalismo lleva a cabo sus experimentos. Antes sin ning√ļn tipo de resguardo. Ahora pareciera que hay m√°s miradas interesadas en denunciar las atrocidades econ√≥micas que se cometen.

 

Y la realidad resulta impactante. Es posible que Chile llegue a ser un pa√≠s rico, pero no desarrollado. Ello significa que lo que produce seguir√° en manos de unos pocos. No es nuevo el hecho que tres familias chilenas est√°n entre los cien s√ļper multimillonarios del mundo, seg√ļn la revista Forbes; en la lista se encuentran Hors Paulmann, la familia Matte y la familia Luksic. Luego, entre los cuatrocientos personajes m√°s adinerados del planeta se ubica el presidente Sebasti√°n Pi√Īera.

 

La miseria que desprrende la verdad
Lo que manejan estos cuatro grupos equivale al 80% del ingreso anual de la poblaci√≥n total del pa√≠s. Y mientras ello no cambie de manera dr√°stica, Chile seguir√° sin alcanzar el desarrollo. Aunque parezca paradojal, entre nosotros tenemos m√°s s√ļper multimillonarios que Suecia o Dinamarca.
La diferencia está en que aquellos sí son desarrollados y nosotros, no. Acá la concentración de la riqueza llega a ser vergonzosa.

 

Mientras tanto, se sigue escuchando la cantinela que todo se arregla con mejorar educaci√≥n. S√≠, mejorar la educaci√≥n ayudar√°. Pero de nada servir√° si eso no va acompa√Īado de otras medidas estructurales muy lejanas al asistencialismo con que la Concertaci√≥n y el actual gobierno han tratado de congraciarse con los m√°s pobres.

 

El cambio tiene que ser profundo y amplio. Incidir, por ejemplo, en el control estatal que impida la concentraci√≥n exagerada de la riqueza. Es indispensable la creaci√≥n de pol√≠ticas p√ļblicas que eviten la segregaci√≥n y sean un incentivo para crear una sociedad m√°s integrada e igualitaria.

 

La integración territorial también es esencial. E igual ocurre con la necesidad de contar con mecanismos que entreguen mejores herramientas de defensa a las organizaciones de trabajadores. Paralelamente a todo ello, el Estado debe asumir un rol protagónico en educación y salud.

 

La sociedad golpeada
Cuando se observa la historia de Chile de los √ļltimos doscientos a√Īos, lo que se ve no es alentador. Cualquier atisbo de insubordinaci√≥n a lo establecido fue reprimido violentamente. Y quienes osaron aspirar a grados mayores de libertad, recibieron castigos ejemplares ‚ÄĒa menudo inclu√≠an cuotas elevadas de muertos; as√≠ se fue formando la cultura del chileno que permea su manera de ser.

 

Aparentemente, una de sus caracter√≠sticas es la sumisi√≥n. Pero c√≥mo no, si la aspiraci√≥n libertaria se pagaba con la vida. Por eso es que se ha ido a la zaga en asumir los cambios. El divorcio es un logro reciente. Chile fue el pen√ļltimo pa√≠s del mundo en reconocer que el matrimonio no era para toda la vida.

 

Hasta hoy, la mujer no puede ejercer la libertad de disponer de su cuerpo. El tema del aborto es tab√ļ. No se puede discutir acerca de √©l. Es la demostraci√≥n de c√≥mo opera el poder en cuestiones val√≥ricas, un campo en que la libertad personal debiera ser resguardada con celo m√°ximo. Y de estos ejemplos surgen los contornos que dibujan a la democracia chilena.

 

Pareciera que nadie quiere asumir verdaderamente la responsabilidad que nos cabe en la creaci√≥n de nuestras instituciones. Cuando, en diversa magnitud, todos somos responsables. Lo que no significa esparcir de tal manera la carga que, finalmente ‚ÄĒcomo hoy‚ÄĒ, nadie asuma su cuota.

 

Lo que está ocurriendo en la actualidad es responsabilidad de una generación de políticos que no fue capaz de encauzar debidamente el caudal de libertad de los chilenos. En el pasado reciente, la responsabilidad no corre sólo por cuenta de quienes usurparon el poder. Ellos debieron ser juzgados como asesinos. Pero la justicia no sea hace en la medida de lo posible, porque eso significa siempre en la medida que lo acepte el poder.
Y eso no es democracia y tampoco libertad.

 

Dentro de aquella generaci√≥n de pol√≠ticos que trajeron nuevamente la democracia a Chile hay personajes respetables. Pero cual m√°s cual menos, fue autor de este incordio. Y hoy creen que pueden mostrar un futuro esplendoroso para Chile sin asumir ning√ļn riesgo nuevo. Sin aceptar que el mundo cambi√≥ y que la sumisi√≥n de ellos al neoliberalismo a ultranza no fue m√°s que una traici√≥n. Es posible que empujada por el miedo, pero traici√≥n al fin.

 

Eso no se resuelve con que ahora algunos dirigentes políticos intenten ganarse a la juventud propalando su consumo de marihuana u otras drogas.
Tal actitud s√≥lo hace m√°s miserable el enga√Īo.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Periodista.
Imagen de apertura: Sumisi√≥n, del escultor espa√Īol √Āngel Recio Moreno.

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    2 Coment√°rios - A√Īadir comentario

    Comentarios

    1. maria cristina
      6 noviembre 2012 16:38

      tengo mis a√Īos en esta tierra y este pais,, lo k tengo muy claro desde hace tiempo es k , mientras nos mantengan en la ignorancia ,, seremos mansos corderitoss a esto se suma estar acostumbrados, a tener gobiernos ,,facilitas ,-con poco ,,kedamos felices — por no saber lo k merecemos,, mas,el miedo,, mas la decidia,, hacen un compuesto , perfecto,, para ser conejillos de india—gracias por dar el espacio

    2. Antonio Casalduero Recuero
      7 noviembre 2012 22:40

      Dijo en el siglo XIX un c√©lebre fil√≥sofo y economista judeo-alem√°n: ¬ęen cinco mil a√Īos de historia el hombre a√ļn no abandon las cavernas¬Ľ. En Chile seguimos comprobando esta frasecita. La Concertaci√≥n hoy y la derecha ayer, ambos coludidos en persecuci√≥n del poder, se han adue√Īado de los designios de los chilenos. Un pueblo culto y aducado es un permanente riesgo para los detentores del poder; si ellos quieren educaci√≥n, pues entonces p√°guenla; si desean tener salud para todos, pues tambi√©n p√°guenla. ¬ŅC√≥mo es posible que esas tres familias mencionadas por Wilson Tapia acaparen tanto dinero s√≥lo entre ellas? ¬ŅHabr√° que seguir con esta maldici√≥n? ¬ŅExiste alguna soluci√≥n para este atascamiento social? Al parecer los estudiantes hallaron un camino, la movilizaci√≥n permanente, pese al desperfilamiento con que los medios y los canales de TV tratan antojadizamente este tema, sea disminuy√©ndolo o ignor√°ndolo, y en particular Chilevisi√≥n. Exigen educaci√≥n gratuita, y el gobierno neg√°ndola, como si se tratara de una utop√≠a extraplanetaria, suponiendo que la gente es tonta. Para eso le ponen harto f√ļtbol, harta far√°ndula, harto reality y programas tipo S√°bados Gigantes, con el fin de idiotizar al espectador, embrutecerlo, atontarlo, pero ignoran que hoy corren de otros tiempos, el m√©todo de la Escuela Santa Mar√≠a lleva m√°s de un siglo de ocurrida, la teja cay√≥ hace mucho rato. Ahora s√≥lo falta el siguiente movimiento del los estudiantes, ya libres de la plaga de cuanto candidato hab√≠a.