Mar 2 2012
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OpiniónSociedad

La Moneda y su balde de bencina para Aysén

Hace algunos momentos (llegó la noche de este jueves 1º de marzo de 2012) el presidente del Movimiento por Aysén, Iván Fuentes, en medio de la indignación de la ciudadanía de la región, graficó en una frase lo ocurrido esta mañana con el desaire grosero del gobierno de desahuciar las conversaciones si el pueblo aysenino no desarmaba previamente el poderoso nivel de protestas, aquel que precisamente ha obligado al ejecutivo a sentarse a la mesa de diálogo.| CRISTIÁN JOEL SÁNCHEZ.*

 

Dijo el dirigente (abajo, derecha) que mientras los gestos de buena voluntad de los ayseninos, como eran los de bajar los cercos menores y reducir las horas de los bloqueos principales, era una forma de contribuir a echar un balde de agua a la hoguera de las protestas, el ejecutivo intempestivamente arrojaba un bidón de bencina al fuego al patear la mesa de negociaciones, en un acto de provocación e irresponsabilidad sin precedentes, aun viniendo de un gobierno que ya había demostrado una asombrosa incapacidad para manejar los movimientos sociales de la población.

 

La situación, al menos en las horas que transcurren, es, sin duda, de extrema tensión y, lo que es peor, de gran peligro cuando el propio ministro vocero, Andrés Chadwick, a nombre del presidente, se ha dirigido al país en un tono de sombría amenaza, recordando los años siniestros de la dictadura cuando este tipo de ultimátum se resolvían con la muerte de varios manifestantes que protestaban en las calles contra la tiranía.

 

A estas horas se hace fundamental la movilización nacional de la ciudadanía que pueda amarrar las manos de los represores, ya que no hay que olvidar que son los mismos que oficiaron de consejeros y gestores civiles del triste historial de represión y muerte que jalonó los años del gobierno militar.

 

Está visto que la cordura no ha sido la característica de la derecha cuando está en el poder, ni durante la dictadura ni en la historia democrática del país. Las peores masacres, sobre todo en el siglo pasado, fueron obra de la oligarquía gobernante, de sus representantes más genuinos, originadas todas en el profundo desprecio que los poderosos tienen por las clases populares, en la subordinación incondicional que tienen las fuerzas armadas y policiales hacia la derecha, más aun si ésta accede al poder.

 

La hora de solidarizar de manera efectiva con los pobladores de Aysén llega de manera urgente cuando el peligro de una represión de consecuencias imprevisibles se hace más latente ante las amenazas del ejecutivo de aplicar la ley de seguridad interior, declarar el estado de emergencia y, como ha sido la tónica de la administración de Piñera ante los conflictos sociales, reforzar la represión con mayores contingentes de carabineros.

 

Hay que recordar que ante el conflicto estudiantil del año pasado surgieron voces en la derecha que pedían acudir a los militares para acallar, al viejo estilo, las voces de las protestas.

 

Si se analiza con racionalidad la posición adoptada esta mañana por el gobierno, resulta inexplicable que hayan decidido jugarse otra vez su prestigio —ya de por sí muy deteriorado— a una sola carta: la de imponer una mal entendida autoridad cuyo fracaso contribuirá a derrumbar todavía más la imagen de una coalición, la de la derecha, que esperó más de medio siglo para acceder al poder de manera democrática, que prometió un cambio frente a las falencias demostradas por los gobiernos de la Concertación, y que antes de dos años en el poder concita el repudio de la inmensa mayoría del país.

 

La secuencia de chambonadas [torpezas] de una administración que parece formada por idiotas, se ha sucedido en cadena en las últimas horas respecto a la rebelión aysenina, como lo ha sido también ante los conflictos anteriores que tuvo que enfrentar.

 

Retiran a los ministros de la zona y juran, con gesto autoritario, que desde ese instante será la intendenta de la región, Pilar Cuevas, la única interlocutora válida para solucionar el problema. El rechazo de la directiva del movimiento obliga a las pocas horas retroceder optando por enviar al ministro de energía Rodrigo Alvarez “empoderado” —la palabra de moda en la política— para solucionar el conflicto.

 

A renglón seguido el ministro asegura, al llegar ayer a Aysén, que no entregará a la prensa la respuesta del gobierno a las peticiones del movimiento sin que antes la conozcan sus dirigentes. Pues bien, hace pocas horas el señor Alvarez, sin que estas supuestas soluciones sean discutidas por los directamente involucrados, las reparte a los medios destacados en la región, desdiciendo así sus propias palabras.

 

La respuesta draconiana de La Moneda, que según palabras de Iván Fuentes dejó “desnudo” al ministro al cerrar la puerta al diálogo, repetimos, mete al gobierno en un callejón de inquietante salida ante la respuesta lógica de los ayseninos ante la prepotencia central.

 

Al radicalizarse a estas horas la protesta con el cierre total de los accesos, las manifestaciones que recrudecen, la toma y retoma de caminos y puentes, ¿echará mano el régimen a la única opción que se autoasignó, esto es la de la represión de insospechado desenlace?

 

¿O tendrá que ceder, sobre todo si la rebelión de las regiones se extiende, como ocurre en este instante en Copiapó, Coronel y otros lugares de Chile?

 

Confiar en el criterio del descriterio es, sin duda, pedir peras al olmo. De ahí el peligroso terraplén por el cual se desliza la situación a estas horas. Detener la mano de los sectores más reaccionarios de la derecha que parecen imponerse en el gobierno, sólo puede hacerlo la movilización ya no sólo de Aysén si no que de todas las fuerza sociales en todos los rincones del país.

 

El gran artista Roger Water que nos visita en estos momentos —que se pusiera decididamente junto a las principales reivindicaciones del pueblo chileno— declaró anoche al término de su entrevista con Camila Vallejo:
“En Chile la gente deberá decidir en las elecciones si gobierna la banca, o si de verdad gobierna la gente”.

 

Su sabio concejo nos ha llegado, por desgracia, un poco tarde: hace demasiado tiempo que nos gobierna la banca.
——
* Escritor.

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1 Comentário

Comentarios

  1. LAUTARO ROJO MILLAPÀN
    3 marzo 2012 4:10

    Andrès Chadwick,por muy Vocero de gobierno que seas,no te tomes atribuciones que no te corresponden.Tus amenazas de matar gente,como en la dictadura militar,no van de acuerdo con el cargo que ostentas.Personalmente,no puedo aceptar una estupidèz de esa naturaleza,Menos ahora cuando los pueblos a nivel internacional se han levantado y se estàn levantando para acabar con las dictaduras criminales sostenidas y financiadas por el capitalismo salvaje,que vive y se sostiene en base a las guerras,el hambre y la miseria de los pueblos.
    Tù, Vocero, con tu manera de proceder y amenazar al pueblo chileno,estas representando a una derecha asquerosa y repugnante.Que incapacitada para gobernar a una naciòn de apenas 17 millones habitantes,por su ignorancia y tozudez,tienen que recurrir a la amenaza y golpear las puertas de los cuarteles para poder masacrar a un pueblo indignado que ya no soporta màs abusos y humillaciònes.
    Vocero de gobierno,modera tu vocabulario y no provoques la furia de un pueblo, sino no quieres ver a Chile ardiendo en llamas desde Parinocota hasta la Antártica.Quiero que sepas que si los mapuches tenemos que morir vamos a morir de pie, pero nunca nos veràs arrodillados frente al enemigo criminal y salvaje,que arremete en contra de poblaciones civiles,desvalidas e indefensas.
    Los ayseninos tienen el apoyo de todo Chile,el mismo que se esta expandiendo por todo el mundo.
    Cuando esta naciòn se levante en furia e indignaciòn, no queremos verte Vocero de gobierno ocultandote debajo de una cama o al interior de un recinto militar o en un casino de pacos, porque de nada te servirà huir.Porque quieras o no, deberàs enfrentarte a esos mismos que tu has amenzado de muerte desde tu Vocerìa de gobierno, ojalà tu primito te ponga un tapaboca.