Jul 19 2013
3203 lecturas

Sociedad

La muralla de Tijuana

La muralla que separa a los pueblos de M√©xico y EEUU es un indicio de la esquizofrenia que se ha apoderado de la expansi√≥n capitalista y la severa crisis de acumulaci√≥n de riqueza que afecta al pa√≠s del norte. Nunca antes en la historia humana se construy√≥ una muralla tan larga y costosa para no detener el flujo de trabajadores. La muralla china se levant√≥ hace tres milenios para frenar las invasiones militares de los ‚Äúb√°rbaros‚ÄĚ.

La muralla de Berl√≠n se construy√≥ para controlar el ‚Äėdumping‚Äô econ√≥mico. La muralla que los israel√≠es extienden por los territorios ocupados de Palestina es para destruir la resistencia del pueblo √°rabe.

La doble muralla que EEUU construye desde el Pac√≠fico al Caribe ‚Äď 3 mil kil√≥metros- es para demostrarle a su vecino del sur su enorme poder√≠o. Sin embargo, es penetrada diariamente por miles de trabajadores que son acogidos por empresarios hambrientos de mano de obra barata. Es un juego doble que todos aceptan a pesar de las muchas victimas que genera todos los d√≠as. Ni√Īos, mujeres y hombres, viejos y j√≥venes, se arriesgan para hacer la traves√≠a. El objetivo es conseguir un empleo que les permita retornar con ahorros a sus pueblos de origen.

Es la naturaleza del sistema. La relaci√≥n econ√≥mica entre M√©xico y EEUU (igual Centroam√©rica) desintegra comunidades agrarias y familias campesinas a un paso desenfrenado. Los j√≥venes de las √°reas rurales tienen tres opciones: buscar empleo en las ciudades, buscar tierra en √°reas m√°s pobres o migrar al ‚Äėnorte‚Äô. Las ciudades, sin embargo, est√°n saturadas de j√≥venes explotados por una red perversa que controla el crimen organizado. Por otro lado, la ‚Äėfrontera agr√≠cola‚Äô se agot√≥. Queda la √ļltima opci√≥n: migrar al ‚Äėnorte‚Äô donde a√ļn hay una fuerte demanda para cosechadores, empacadores y trabajadores precarios, en general.

El viaje tiene muchos obst√°culos que se inician al emprender el camino, donde abundan los asaltantes y ‚Äėcoimeros‚Äô tanto oficiales como particulares. Contin√ļa con el cruce de la muralla que tiene un alto costo econ√≥mico y el peligro de ser arrestado o cazado como animal. La parte m√°s dif√≠cil es conseguir el anhelado empleo que, en s√≠, es un infierno como consecuencia de los abusos. La pregunta que se hacen los observadores es porque este juego no termina y se elimina la muralla, para que las ‚Äúleyes de la demanda y la oferta‚ÄĚ de mano de obra se apliquen en el caso de los trabajadores mexicanos y los empresarios norteamericanos. Muchos sospechan que la respuesta puede radicar en dos posibilidades que se combinan. En primer lugar, no existen las llamadas leyes que rigen la demanda y la oferta en los mercados controlados por los monopolios. Una segunda explicaci√≥n puede ser que la pol√≠tica interna de EEUU necesita este conflicto permanente en la frontera con M√©xico para legitimar la violencia de Estado.

Hasta aqu√≠ algo de historia y mucha teor√≠a. Hace pocas semanas, visit√© la eeuu muralla tijuanamuralla mientras participaba en una conferencia en Tijuana, ciudad legendaria en el folklore norteamericano y conocida en Am√©rica Latina gracias a la industria f√≠lmica (y recientemente al √©xito del equipo local de f√ļtbol profesional). Me acerqu√© a la muralla con bastante prudencia, para percatarme que en realidad eran dos. La primera es de hierro de 2 metros y medio de altura (construida en 1994). La otra de alambrado de 3 metros de altura con censores de calor, c√°maras y casetas. Adem√°s, con patrullas y helic√≥pteros observando los movimientos de las personas. Su construcci√≥n se inici√≥ hace pocos a√Īos y todav√≠a hay sectores en que se sigue avanzando.

Salir de M√©xico y entrar en EEUU es tedioso y dif√≠cil para el mexicano com√ļn y corriente, aunque tenga sus papeles en orden. Todos van a trabajar a las f√°bricas cercanas, pueden ser empleados dom√©sticos o trabajadores manuales en las haciendas del otro lado de la frontera. En cambio, para el norteamericano, cruzar la frontera es una especie de paseo a la ‚Äėtierra prohibida‚Äô. Entran a M√©xico sin documentos, como turistas y hacen lo que no puede hacer en su propio pa√≠s: los adolescentes se emborrachan, las mujeres buscan prostitutos y todos compran drogas.

La experiencia en Tijuana me record√≥ la cerca que separaba a la ciudad de Panam√° (y tambi√©n a Col√≥n) de la Zona del Canal. La ignominiosa barrera desapareci√≥ en octubre de 1979, despu√©s de los Tratados del Canal Torrijos-Carter. Fue construida tambi√©n como producto de la soberbia de EEUU. A los norteamericanos les molestaba ver a los ni√Īos paname√Īos recoger mangos de sus prados bien cortados. Tampoco les gustaba ver a los paname√Īos caminado por sus comunidades. Lo que m√°s les causaba molestia era ver las caras de los j√≥venes estudiantes que protestaban contra su presencia indeseada. No entend√≠an porqu√© los estudiantes llevaban carteles que dec√≠an en perfecto ingles: ‚ÄėYankee go home‚Äô

La muralla de Tijuana también desaparecerá, al igual que cayó la de Berlín y se vendrá abajo la israelí. No serán los gobiernos de EEUU o México que darán la orden. Sólo podrá acabar con la muralla el pueblo mexicano. Será mucho más temprano que tarde si se suma a ese movimiento liberador el pueblo norteamericano.

*Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA)

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      30 julio 2013 22:45

      Los guetos han existido a trav√©s de toda la historia, sean estos militares o f√©rreamente vallados a tres o a cuatro metros del suelo. El estadounidense com√ļn y corriente necesita mano de obra barata, y la tienen a la mano, M√©xico es la mejor f√°brica de esa mano de obra que requieren; no pueden competir con los precios que cobran los norteamericanos, ya lo hicieron los industriales, las f√°bricas de autom√≥viles, actualmente s√≥lo son due√Īos de la llamada ¬ęLicencia¬Ľ, pero sus productos son construidos en pa√≠ses tercermundistas como M√©xico, Brasil, India, Tailandia, Singapur, y hoy √©stos se han volcado mayoritariamente a China, pa√≠s gigantesco con mano de obra barat√≠sima. Esta muralla que los yanquis a√ļn no terminan de levantar, no hay duda de que ser√° derribada en lo que alcanza a cantar un gallo…