May 14 2019
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Econom铆a

La OMC debilitada, entre los dimes y diretes del capitalismo globalizado

Corren malos tiempos para el multilateralismo, la prolongada agon铆a del comercio mundial ha ido debilitando a la Organizaci贸n Mundial del Comercio (OMC). Se ha llegado a un callej贸n sin salida: el intento de transformar la OMC para adaptarla a las necesidades e intereses de los pa铆ses m谩s desfavorecidos ha fracasado.

Si a esto le agregamos la actual guerra comercial que libran EU China y la Uni贸n Europea, a golpes de aranceles, se instala un mar de dudas que generan un fuerte cuestionamiento de la Organizaci贸n, a tal punto que algunos expertos predicen la desaparici贸n de dicho organismo.

Es cierto que la OMC, la instituci贸n que fija las normas para el comercio mundial, atraviesa un momento muy delicado. Muchos son los que alertan que el freno en el comercio y los intercambios globales, desalientan el panorama mundial.

A su vez, sostienen que el comercio mundial puede convertirse en una herramienta fundamental para el desarrollo de los pa铆ses empobrecidos, y que 茅sta sigue siendo necesaria para no volver a din谩micas y modelos puramente bilaterales en que los Estados m谩s fuertes pueden imponer m谩s f谩cilmente sus condiciones.

No obstante debemos analizar, o evaluar聽algunas de las razones por las cuales la agenda de liberalizaci贸n comercial agresiva de la actualidad, no es una agenda ni para el denominado desarrollo sostenible, ni ayuda a reducir los problemas de pobreza.

Lo significativo, es la constataci贸n de la crisis general del sistema capitalista y en particular del sistema de comercio basado en estrategias de liberalizaci贸n agresiva (libre comercio) que frenaron y desnudaron las verdaderas intenciones de los pa铆ses desarrollados en las negociaciones multilaterales y que han terminado por construir un complejo laberinto de acuerdos bilaterales, tanto en el plano comercial como en el de las inversiones.

Algunos analistas insisten en destacar en diversos organismos y/o foros internacionales que si bien el comercio no es la panacea para avanzar en todos estos aspectos, si resulta esencial para poder alcanzar algunas de las metas fijadas, en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para la reducci贸n de la pobreza.

Malnourished children wait for medical attention at the Halo health post in Halo village, a drought-stricken area in Oromia region in Ethiopia, January 31, 2016. Picture taken January 31, 2016. REUTERS/Edmund Blair - RTX24V3DHoy es reconocido que los mayores problemas que se presentan en los temas de desarrollo humano, est谩n vinculado en los avances con regiones m谩s o menos convergentes del comercio internacional. De esta forma, Asia presenta avances significativos, mientras el 脕frica Subsahariana presenta rezagos en materia de comercio y reducci贸n de la pobreza. En lo que respecta a Am茅rica Latina, seg煤n la FAO, se aprecian algunas reducciones en el n煤mero y porcentajes de hambrientos, pero en Am茅rica Central se registran incrementos significativos.

Es cierto que desde finales de la d茅cada de 1980, casi todos los pa铆ses latinoamericanos han experimentado un proceso de profundas reformas econ贸micas, que particularmente se han dado en el comercio internacional, la liberalizaci贸n financiera y de la balanza de pagos. La mayor apertura ha brindado nuevas fuentes de crecimiento econ贸mico pero tambi茅n un aumento de la volatilidad y de la sensibilidad a los shocks externos.

Al comienzo, parec铆a que las reformas iban a funcionar como se hab铆a prometido. Aument贸 el crecimiento econ贸mico, la inflaci贸n se redujo y hubo un gran auge de entrada del capital extranjero. Pero en alg煤n momento, el crecimiento fracas贸.

Hoy, es una opini贸n com煤nmente admitida por diversos grupos de especialistas en econom铆a y pol铆ticas del desarrollo o en algunos informes de los organismos internacionales (caso la OIT) que el crecimiento econ贸mico ni significa mejores condiciones de desarrollo, ni est谩 necesariamente asociado con la liberalizaci贸n comercial y las reformas promovidas por los organismos financieros internacionales desde d茅cadas.

Imagen relacionadaNo olvidemos que durante d茅cadas el comercio estuvo dominado por una fuerte ortodoxia liberalizadora, de raigambre monetarista, que apost贸 por un esquema que combinaba lo multilateral y lo bilateral.

Los resultados de estas pol铆ticas, en los a帽os siguientes provocaron no solo una revisi贸n y un debate sobre los fundamentos econ贸micos del monetarismo y del regionalismo abierto de la Comisi贸n Econ贸mica para Am茅rica Latina (CEPAL) significaron sobre todo una alarma constante por el crecimiento desmedido e incontrolado de acuerdos bilaterales y la crisis desatada en las negociaciones multilaterales de la OMC a partir de su V Conferencia Ministerial en Canc煤n, M茅xico (2003).

El dilema multilateralismo-bilateralismo, en realidad se muestra falso frente a los intereses de los pa铆ses desarrollados, que combinan ambas negociaciones, interesados en sus industrias y sobre todo las empresas multinacionales y no en las pol铆ticas de desarrollo o de alcance internacional para reducir la pobreza.

Los ausentes siempre pierden

Hace a帽os que los cuestionamientos al sistema mundial de comercio nos obligan a reflexionar sobre la deriva del capitalismo. Para algunos, son necesarias nuevas reglas, nuevas instituciones, cambiar el enfoque del comercio, romper la identificaci贸n con una serie de pol铆ticas ortodoxas de libre comercio, para colocar el mismo en funci贸n de un desarrollo social y ecol贸gico, de un marco amplio y comprehensivo de los derechos humanos, romper el falso dilema protecci贸n-liberalizaci贸n o en su forma m谩s ideol贸gica: aislamiento-apertura.

Bajo las actuales circunstancias, y a pesar de los cantos de sirena de muchos gobernantes, el comercio lejos de significar un factor de desarrollo y convergencia de las econom铆as m谩s empobrecidas ha significado en algunos casos dram谩ticas reducciones de participaci贸n en el mercado mundial (la m谩s llamativa la de 脕frica Subsahariana).

En este contexto, para que el comercio realmente apoye los objetivos de los ODM, planteados para el 2030, deber铆a fortalecer tres 谩reas esenciales para los pa铆ses empobrecidos: acceso a mercados, tratamiento de los apoyos agr铆colas y trato especial y diferenciado.聽odms

Pero la transformaci贸n de las medidas de inversi贸n, de los derechos de propiedad intelectual, los movimientos temporales de personas (liberalizaci贸n escalonada de mercados laborales) el tema de la deuda y la crisis de productos b谩sicos, demuestran no ser la agenda prioritaria de los pa铆ses desarrollados, ni en el caso de los Estados Unidos, ni mucho menos para la UE.

Los ODM fuerzan a cambios urgentes en la estructura del comercio multilateral, as铆 como a toda una discusi贸n de fondo sobre la ayuda y la cooperaci贸n internacional, los flujos de capital y las migraciones, la distribuci贸n de ingresos mundiales, la transferencia de conocimiento y tecnolog铆as y los modelos de consumo energ茅ticos para la protecci贸n del medio ambiente y el cambio clim谩tico.

Hemos visto en los 煤ltimos a帽os como la Uni贸n Europea viene celebrando acuerdos bilaterales con pa铆ses (M茅xico y Chile, los casos m谩s destacados de Am茅rica Latina) y m谩s recientemente lo intenta con regiones (Mercosur y los pa铆ses Asia-Caribe-Pac铆fico). Estos acuerdos buscan posicionar a la UE en mejores condiciones de competitividad frente a otros grandes socios comerciales.

Aunque la ret贸rica de los tratados de la UE, tiene una fuerte dosis de t茅rminos asociados con pol铆ticas de desarrollo, cooperaci贸n y derechos humanos, la pr谩ctica demuestra que los objetivos de este bloque no est谩n situados en los ODM, sino en la defensa de sus mercados internos y en aumentar el potencial competitivo de sus empresas. Es una prueba m谩s, de que en la pr谩ctica la agenda del desarrollo esta disociada de los objetivos comerciales de los pa铆ses desarrollados.

La orientaci贸n de la UE, puede notarse en el siguiente p谩rrafo:En la segunda mitad del siglo XX, los Estados Unidos, Europa y Jap贸n impulsaron a la econom铆a mundial. En la actualidad, se les est谩n sumando econom铆as en expansi贸n cada vez m谩s abiertas, en particular China e India, pero tambi茅n Brasil, Rusia y otros pa铆ses [鈥 Debido a todo ello, est谩 cambiando la naturaleza del comercio mundial [鈥 En el caso de Europa, las actuales claves de la competitividad son el conocimiento, la innovaci贸n, la propiedad intelectual, los servicios y un uso eficiente de los recursos. Debe adaptarse la pol铆tica comercial y todo nuestro planteamiento de la competitividad internacional鈥 (CE, 2006: 2-3).[i]

Imagen relacionadaEste esquema de redefinici贸n de la competitividad y de cambios en el comercio internacional significa en lo concreto que en el marco de negociaciones bilaterales la UE persigue una negociaci贸n que va m谩s all谩 de los temas negociados en el 谩mbito multilateral (OMC-plus). En su documento: 鈥淓uropa Global: Competir en el Mundo鈥, bajo la modalidad de 鈥渘uevas 谩reas de crecimiento鈥, se propone la apertura de mercados y normas m谩s estrictas para la propiedad intelectual, los servicios, la inversi贸n, la contrataci贸n p煤blica y la competencia.

Quienes defienden que efectivamente el comercio es importante para el desarrollo, pero no cualquier tipo de comercio, ni para cualquier tipo de desarrollo, deben partir de la base que el actual sistema multilateral es profundamente desigual y desequilibrado, y que los acuerdos bilaterales no son una respuesta frente a este problema, sino la causa de esta estructura de relaciones internacionales.

Algunas organizaciones a nivel internacional pretenden una reforma de la OMC, al sostener que es el instrumento multilateral con que contamos. Es una falacia pensar que es posible, con algunas reformas de democratizaci贸n聽y transparencia, modificar la estructura de una instituci贸n que fue creada para lo que est谩 haciendo: la liberalizaci贸n agresiva del comercio y los servicios.

Si el foco central de de la estrategia est谩 en reducir las desigualdades y sobre todo la pobreza, pues deber铆a centrarse m谩s en los problemas y las soluciones para los pa铆ses m谩s empobrecidos. El sistema de comercio internacional debe prevalecer un concepto esencial sobre los derechos humanos y orientarse sobre todo en funci贸n de estas urgencias y no para favorecer los intereses y lucro de los pa铆ses desarrollados.

No es casual que en los 煤ltimos a帽os, el pensamiento econ贸mico de la ortodoxia neoliberal haya construido un instrumental de opiniones f谩cilmente generalizables para invertir estos derechos y transformarlos a su vez en derechos de las corporaciones y en 鈥渓ibertad鈥 para estos conglomerados econ贸micos.

No podemos negar, que la expansi贸n del comercio internacional ha permitido sacar de la pobreza a cientos de millones de personas de las econom铆as emergentes de Am茅rica Latina, 脕frica y particularmente Asia. Adem谩s, de haber multiplicado la oferta de bienes y servicios, resultando en una disminuci贸n de los costos para los consumidores y la creciente competencia global ha ocasionado el surgimiento de empresas nuevas y m谩s eficientes.Resultado de imagen para omc

No obstante, la mayor铆a de los pa铆ses abrieron sus fronteras a ojos cerrados, sin tener en cuenta a los perdedores. Es cierto que la liberalizaci贸n comercial no produjo la desigualdad, pero lo que no cabe duda es que la haya profundizado. No podemos negar que la apertura de mercados sin el acompa帽amiento de pol铆ticas de mercado laboral, de ajustes estructurales y de pol铆ticas sociales ha ocasionado un desencanto generalizado con la globalizaci贸n econ贸mica.

驴Nos acercamos al final de la liberalizaci贸n comercial? Dif铆cilmente. Sin embargo, preocupa un panorama en el que se comienza a entrever el recrudecimiento del proteccionismo. Entre los dimes y diretes del capitalismo los plazos para el desarrollo se suceden y se repiten: si ayer el objetivo era 2015 ahora es 2030, pero estas metas no van m谩s all谩 de la retorica de los discursos, y las idas y venidas del capital especulativo transnacional.

Nota

[i] Uni贸n Europea (2006). 鈥淓uropa Global: Competir en el Mundo鈥, Bruselas.

 

*Periodista uruguayo, corresponsal de prensa de la ONU. en Ginebra.聽Asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

 

 

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