May 11 2014
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Pol铆ticaSociedad

La pasi贸n del cura Mugica, a 40 a帽os de su asesinato

La presidenta argentina, Cristina Kirchner inaugur贸 el monumento a Carlos Mugica, el cura obrero asesinado en 1974 destacando su pelea por los pobres y contra la inequidad. Destac贸 su decisi贸n de 鈥渄ar la vida pero no matar鈥, y alert贸 sobre quienes 鈥渜uieren reeditar viejos enfrentamientos鈥. 鈥淗oy no tenemos una sociedad enfrentada en forma violenta鈥, asegur贸.

El monumento de Alejandro Marmo聽 muestra a Mugica mirando al frente desde una pose de tres cuartos de perfil y fue situado en la 9 de Julio, entre Juncal y Arroyo, al borde de un barrio de clase alta y al comienzo de la autopista que hoy est谩 flanqueada por la Villa 31.

鈥淐uando hoy me levant茅 por la ma帽ana y mir茅 las tapas de los diarios, como lo hago todas las ma帽anas, y vi que alguien resum铆a o dec铆a 鈥榟oy la Argentina es una Argentina violenta鈥, me di cuenta de que quer铆an reeditar viejos enfrentamientos鈥, dijo la Presidenta. La frase tiene predicado con el verbo en tercera persona del plural pero carece de sujeto. Es t谩cito.

En otro tramo agreg贸: 鈥淟es pido a todos los argentinos, como Presidenta de la Rep煤blica, tambi茅n a las instituciones eclesi谩sticas y de todos los credos, a los sacerdotes, a los laicos, a los obispos, que nadie m谩s permita dividir al pueblo de Dios. Porque cada vez que se dividi贸 el pueblo de Dios masacraron a sus ovejas y adem谩s, tambi茅n, a muchos de sus sacerdotes, a muchos de ellos que fueron m谩rtires como monse帽or Angelelli, como los curas palotinos, como tantos otros que ofrecieron su vida, como Carlos Mugica, por los pobres鈥.

Nacido en 1930, Mugica cumplir铆a 84 a帽os el pr贸ximo 7 de octubre. Fue asesinado el 11 de mayo de 1974, a los 43. Hoy se cumplen exactamente 40 a帽os del homicidio. El principal sospechoso, el jefe operativo de la Triple A Rodolfo Almir贸n, fue buscado en el exterior desde 1984 pero detenido en Valencia reci茅n en 2006 (ver p谩gina 4). Mugica fue asesinado con una ametralladora como las que usaba la Triple A, cuando acababa de dar misa en la iglesia de San Francisco Solano, lejos de la Villa 31 que en aquel tiempo era la mayor de la Argentina y se llamaba Cristo Obrero.

En su libro Vigilia de armas, tomo tercero de su Historia pol铆tica de la Iglesia Cat贸lica, Horacio Verbitsky narra un di谩logo entre Almir贸n y otro miembro de la Triple A, Miguel Rovira, en la residencia presidencial de Olivos. 鈥淟e vamos a hacer la boleta a ese cura鈥, fue una de las frases. Tambi茅n consigna un recuerdo de Gustavo Caraballo, secretario Legal y T茅cnico de la Presidencia. Cuando lament贸 el asesinato delante de Per贸n y de Jos茅 L贸pez Rega, el secretario privado y ministro de Bienestar Social le contest贸 鈥渘o te metas en un tema que no es de tu 谩rea鈥.

Cuando lo mataron, Mugica ten铆a diferencias pol铆ticas con Montoneros, a quienes criticaba por la continuidad del uso de las armas con Per贸n de presidente. 鈥淗ay que dejar las armas y empu帽ar los arados鈥, dijo a fines de 1973, ya producido el asesinato del secretario de la Confederaci贸n General del Trabajo, Jos茅 Ignacio Rucci. Pero las diferencias de vida o muerte eran con L贸pez Rega, de cuyo ministerio lleg贸 a ser asesor. Cuando decidi贸 alejarse, seg煤n el mismo libro de Verbitsky, el propio L贸pez Rega le discuti贸 de tal modo que, tras esa pelea y el comienzo de las amenazas, Mugica coment贸 a un amigo: 鈥淰a a mandar a que me maten鈥. Una versi贸n autobiogr谩fica de Mugica publicada en 1973 por la revista Cuestionario, de Rodolfo Terragno, puede leerse en la p谩gina web El Historiador o en el link http://bit.ly/1lf81vb.

Estos y otros detalles no figuraron en el breve documental presentado durante el acto. El texto del gui贸n solo dijo, en una parte, que 鈥渓os sectores poderosos quisieron callarlo para siempre鈥. Pero ese gui贸n se abstuvo de aportar precisiones hist贸ricas o presentar el estado de las suposiciones sobre el asesinato de Mugica, que en su mayor铆a llevan a la autor铆a de la Triple A. La organizaci贸n parapolicial o paramilitar comenz贸 en 1974 la masacre que el golpe del 24 de marzo de 1976, tras la ocupaci贸n total del Estado, convertir铆a en un plan sistem谩tico de asesinatos, tormentos, encubrimientos y robo de beb茅s.

La Presidenta dijo en su discurso que Mugica 鈥渇ue tambi茅n v铆ctima de una Argentina violenta鈥. Cont贸: 鈥淪u juventud hab铆a transcurrido en una Argentina violenta, donde los argentinos se enfrentaban entre s铆. No hablo ni con eufemismos, ni con hipocres铆as, ni con par谩bolas. Le toc贸 vivir en una Argentina donde se dirimieron las cosas a los tiros. Ven铆a de una familia peronista, que se hizo antiperonista en el 鈥54 por el enfrentamiento entre la Iglesia y el gobierno de Juan Domingo Per贸n鈥. El padre de Mugica lleg贸 a ser uno de los ministros de Relaciones Exteriores de Arturo Frondizi. Mugica se hizo peronista.

Uno de los curas villeros que ayer compuso el cuadro principal de quienes rodeaban a Cristina en el palco, Guillermo Torres, ley贸 la oraci贸n que Mugica recomendaba decir a los militantes de clase media que iban a trabajar a los barrios pobres. Se llama 鈥淢editaci贸n en la villa鈥 y dice: 鈥淪e帽or, perd贸name por haberme acostumbrado a ver que los chicos que tienen 8 a帽os parezcan de 13. Yo me puedo ir. Ellos no. Me puedo ir de las aguas servidas. Ellos no. Se帽or, puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie hace huelga con su hambre. Se帽or, sue帽o con morir por ellos. Ay煤dame a vivir para ellos. Quiero estar con ellos a la hora de la luz鈥.

Adem谩s de rodearse de los sacerdotes relacionados con Jorge Bergoglio, la Presidenta cit贸 varias veces al Papa en su discurso. Lo hizo mediante la lectura de p谩rrafos de la exhortaci贸n apost贸lica 鈥淟a alegr铆a del Evangelio鈥, que mostr贸 con su tapa roja. 鈥淎lgunos deber铆an viajar menos a Roma y leerlo m谩s鈥, recomend贸. Ley贸 el punto 34 del documento pontificio, donde una frase menciona 鈥渓a velocidad de las comunicaciones y la selecci贸n interesada de contenidos que realizan los medios鈥 para advertir que 鈥渆l mensaje que anunciamos corre m谩s que nunca el riesgo de aparecer mutilado y reducido a algunos de sus aspectos secundarios鈥.

Tambi茅n el punto 60: 鈥淟os mecanismos de la econom铆a actual promueven una exacerbaci贸n del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente da帽ino del tejido social. As铆, la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolver谩n jam谩s鈥. El mismo apartado 60 contiene una cr铆tica a quienes 鈥渟e regodean culpando a los pobres y a los pa铆ses pobres de sus propios males鈥. Ley贸 la Presidenta: 鈥淓sto se vuelve todav铆a m谩s irritante si los excluidos ven crecer ese c谩ncer social que es la corrupci贸n profundamente arraigada en muchos pa铆ses 鈥揺n sus gobiernos, empresarios e instituciones鈥 cualquiera que sea la ideolog铆a pol铆tica de los gobernantes鈥.

El acto en recuerdo de Mugica estuvo precedido por un di谩logo televisado entre un grupo de funcionarios mezclados con dirigentes y vecinos de la Villa 31 a quienes encabezaba el diputado nacional Juan Cabandi茅. El ex legislador porte帽o cont贸 que 鈥渁qu铆 se pintaron doce murales de homenaje a Carlitos Mugica鈥. Uno de los vecinos, antiguo estibador, agradeci贸 los planes de educaci贸n y salud.

La Presidenta, al final, sonri贸 y dijo que s贸lo calificar铆a el momento y el clima como 鈥渦na hermosa tarde de sol鈥, referencia obvia a la expresi贸n 鈥渉oy es un d铆a peronista鈥. Pidi贸 disculpas 鈥渁 los vecinos que hayan tenido alg煤n inconveniente de tr谩nsito鈥 y agradeci贸 鈥渁 los sacerdotes que entienden el mensaje pastoral del Evangelio y de Jesucristo, haci茅ndolo junto a los pobres鈥.

Addendo
La vigencia de Mugicaarg cris y mugica

鈥淣ada ni nadie me impedir谩 servir a Jesucristo y a su Iglesia luchando junto a los pobres por su liberaci贸n.鈥 La frase le pertenece al sacerdote cat贸lico Carlos Mugica y es la misma que los curas del Grupo en la Opci贸n por los Pobres eligieron como lema para conmemorar este 11 de mayo, los cuarenta a帽os de su martirio| WASHINGTON URANGA.

En 1974 Mugica, reconocido militante peronista y del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM), referente inevitable de los pobres en las villas de Buenos Aires, ca铆a asesinado a balazos en las puertas de la iglesia de San Francisco Solano, en Villa Luro, Capital Federal. La primera frase la dijo el 9 de octubre de 1971, poco despu茅s de sufrir un atentado con una bomba, y se completaba con una afirmaci贸n premonitoria: 鈥淪i el Se帽or me concede el privilegio que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposici贸n鈥.

鈥淎hora tenemos que estar m谩s que nunca junto al pueblo鈥, le dijo Mugica a una enfermera del Hospital Salaberry de Buenos Aires cuando estaba agonizando. Ten铆a 43 a帽os. El hab铆a adelantado su suerte d铆as antes en una reuni贸n con vecinos de la villa de Retiro (la misma que hoy lleva su nombre) donde eligi贸 vivir. 鈥(Jos茅) L贸pez Rega me va a matar鈥, dijo refiri茅ndose al siniestro jefe de la organizaci贸n terrorista.

Carlos era miembro de una familia rica. Su padre (Adolfo Mugica) fue canciller del gobierno de Arturo Frondizi y su madre (Carmen Echag眉e) parte de una familia de terratenientes bonaerenses. El abandon贸 sus estudios de Derecho a los 21 a帽os para seguir su vocaci贸n sacerdotal. Fue ordenado cura en 1959 y se march贸 un a帽o a misionar en Resistencia, junto al obispo Juan Jos茅 Iriarte. De regreso a Buenos Aires se desempe帽贸 en parroquias porte帽as y fund贸 la capilla Cristo Obrero, en la villa de Retiro. Ese fue su lugar de referencia m谩s importante, al que se lo vincula y donde es reconocido por los habitantes como 鈥渕谩rtir鈥 popular, condici贸n que la Iglesia institucional a煤n no asume formalmente.

El a帽o 1968 marc贸 profundamente la vida del cura. Viaj贸 a Francia para estudiar y all铆 trab贸 su amistad con el tambi茅n sacerdote Rolando Concatti, uno de los fundadores del MSTM. En esa oportunidad tambi茅n se traslad贸 a Madrid donde conoci贸 y se entrevist贸 con Juan Domingo Per贸n a quien acompa帽ar铆a en su regreso a la Argentina en 1973. En 1970, cuando fue detenido el cura Alberto Carbone, tambi茅n miembro del MSTM, acusado de complicidad en el asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu, Mugica fue uno de sus principales defensores ante la opini贸n p煤blica. El 鈥渃ura villero鈥 ya era una figura p煤blica reiteradamente requerida por los medios y sus opiniones contrastaban muchas veces con la de los obispos.

Durante el gobierno de Per贸n, en 1973, Mugica acept贸 un cargo ad honorem en el Ministerio de Bienestar Social cuyo titular era Jos茅 L贸pez Rega, pero diez meses despu茅s renunci贸 porque, seg煤n dijo, no pod铆a cumplir su misi贸n de servir a los pobres de las villas debido a las discrepancias pol铆ticas con el titular de la cartera.

Tras la muerte de Mugica, su figura fue rescatada por los sectores progresistas de la Iglesia, por el peronismo y las organizaciones populares, en particular de los habitantes de las villas. Su entierro fue una gran manifestaci贸n popular. La jerarqu铆a cat贸lica guard贸 distancia de su figura, usando como pretexto la vinculaci贸n que el cura mantuvo con Montoneros, varios de cuyos j贸venes integrantes surgieron de la Juventud Universitaria Cat贸lica, de la que el sacerdote era asesor. Pero la contradicci贸n entre Mugica y la jerarqu铆a cat贸lica se basaba en dos perspectivas opuestas acerca de la Iglesia y su misi贸n en el mundo. Gran parte de los obispos argentinos se enrolaba en vertientes muy conservadoras, aun en contra de lo que estaba sucediendo en el mundo cat贸lico con la renovaci贸n impulsada por el Concilio Vaticano II y en Am茅rica latina, a partir de la Conferencia General de los Obispos realizada en Medell铆n (Colombia, 1968), en la cual las palabras claves fueron liberaci贸n y opci贸n por los pobres.

Pese a sus debates con los obispos Mugica siempre permaneci贸 en el marco de la institucionalidad eclesi谩stica. En una entrevista a la revista Siete d铆as en 1972 afirm贸 que, 鈥渟iguiendo las directivas del Episcopado, pienso que debo actuar desde el pueblo y con el pueblo: vivir el compromiso a fondo, conocer las tristezas, las inquietudes, las alegr铆as de mi gente a fondo, sentirlas en carne propia. Todos los d铆as voy a una villa miseria de Retiro, que se llama Comunicaciones. All铆 aprendo y all铆 ense帽o el mensaje de Cristo鈥.

En el momento del asesinato, y debido a las cr铆ticas pol铆ticas que Mugica hab铆a hecho a Montoneros despu茅s del regreso de Per贸n al pa铆s en 1973, se pretendi贸 adjudicarles su muerte. La especie fue desmentida por Montoneros y todos los datos se帽alan a la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) como autora material del homicidio.

Tanto los curas en la Opci贸n por los Pobres como, en general, los llamados curas villeros se ubican en la misma orientaci贸n pastoral de Mugica. Jos茅 Mar铆a Di Paola, un sacerdote dedicado actualmente al trabajo en las villas de Buenos Aires, dijo que 鈥渆stamos agradecidos del gran legado que nos dej贸 Mugica, que vivi贸 el sacerdocio de una manera entusiasta, m谩s all谩 de la sacrist铆a, para relacionarse con otros 谩mbitos como el sindical o el universitario; y que decidi贸 venir a vivir en las villas, al lado de los m谩s pobres鈥.

Al iniciarse la asamblea episcopal de esta semana en Pilar, el presidente de la Conferencia Episcopal, arzobispo Jos茅 Mar铆a Arancedo, mencion贸 a Mugica como 鈥渧铆ctima de un asesinato鈥 pero se cuid贸 de mencionarlo como 鈥渕谩rtir鈥. Dijo, no obstante, que 鈥渇ue un sacerdote que vivi贸 su fe y su ministerio en comuni贸n con la Iglesia y al servicio de los m谩s necesitados, que a煤n lo recuerdan con gratitud, cari帽o y dolor鈥.

Tras su asesinato el sacerdote fue enterrado en el cementerio de Recoleta. En 1999, contando con el apoyo de Jorge Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, sus restos fueron trasladados a la parroquia Cristo Obrero, en la Villa de Retiro, donde a煤n permanecen y son venerados.

 

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