Abr 2 2014
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Cultura

La vergüenza

La vergüenza es uno de los aspectos de la socialización en cualquier colectividad. Se caracteriza como un procedente legal al  representar la conducta básica de castigo y corrección de determinados comportamientos.
La palabra vergüenza proviene del latín verecundia  es la turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por una falta cometida, o por una acción deshonrosa y humillante, propia o ajenas, dejando en evidencia a aquel que lo padece.
Vergüenza ajena es la que se siente por la falta y el ridículo cometido que hace otra persona.
Al revés, un sinvergüenza es aquel que no tiene decoro o cuya moral o falta de ella no le impide cometer faltas éticas.  ¡Que ciudadano no siente vergüenza de tener representantes suyos a personas carentes de sentimientos de dignidad y honestidad!

Opiniones
Sobre la vergüenza, destacadas personalidades se han referido a ello. El filosofo chino, Confucio,  -551 AC – 478 AC- señala: “un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos”.
Por su parte, Hesíodo, poeta griego –S. VIII AC-  manifestó: “La vergüenza viene en ayuda de los hombre o los envilece”
Aristóteles, filosofo griego 384- 322 AC- sentenciaba: “La vergüenza y el rubor son indicios inequívocos de la presencia del sentimiento ético”.
El escritor español, Baltasar Gracián -1601-1658-, dijo: “Hemos de proceder de tal manera que no nos sonrojemos ante nosotros mismos.”
George Bernard Shaw, -1856-1950- escritor irlandés, opinó:”cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber”.
Mario Vargas Llosa, ganador del Premio Nobel de Literatura en el 2010, manifestó: “Me da vergüenza recibir el Premio que no llegó a recibir  Jorge Luis Borges”.arg Jorge-Luis-Borges-001
La vergüenza ha acompañado al hombre como a su sombra a lo largo de la eternidad. El Génesis, primer libro de la Biblia,  nos  habla de que  Adán y Eva estaban desnudos en el paraíso y no sentían vergüenza, porque Dios los creo inocentes y puros, pero cuando la serpiente  los engaño por comer del árbol de la fruta prohibida, se dieron cuenta de su desnudez y se cubrieron con los arbustos.
Dios llamo a Adán: ¿dónde estás? El respondió: “oí tu voz en el jardín, y tuve miedo porque estaba desnudo, me dio vergüenza y me escondí”.
En el siglo XIX el biólogo Charles Darwin afirmó en su tratado sobre “La expresión de las emociones en el hombre y los animales” que la vergüenza se manifestaba mediante rubor facial, confusión mental, vista caída, una postura descolocada y cabeza baja, y observó síntomas similares en diferentes razas y culturas.
¿Hemos   perdido los seres humanos la vergüenza? No se tiene ni se siente ya a ningún nivel ni en sitio alguno. No aflora ya en casi nadie, ni se produce, ni se experimenta, ni se manifiesta en nada, esa sensación de turbación del ánimo, producto del miedo a la deshonra, del temor a la crítica, al ridículo y a saberse reo. Ya nadie se sonroja ni se perturba ante el descrédito y la culpa, ni reacciona y se defiende ante un ataque o un reclamo, injusto o justificado. El rubor y el sentirse abochornado han sido sustituido por la impavidez, por la impudicia, la desfachatez, el cinismo, el desparpajo y el descaro. Y puede sin dudas afirmarse lamentablemente que una sinverguenzura aceptada, cómoda y cómplice, e institucionalizada, ha pasado a ser característica esencial e ingrediente básico del alma, del carácter y la conducta de algunos individuos.
Existe una desvergüenza  ostentosa, descarada, otra encubierta, disimulada y disfrazada bajo una aparente indiferencia, con una resignación que se piensa muy loable, con una paciencia digna de encomio, con una discreción que vuelve admirable a la desidia. Es la desfachatez que lleva a muchos a transigir, a aceptar, a soportar, a disculpar y aguantarlo todo  sin que nada importe, sin molestarse, sin exigencias, sin reproches, lamentos ni quejas.
Es tal el deterioro,  y el desmoronamiento ante tanta desvergüenza, que existe la sinverguenzura que se admira, se aplaude y se premia y se encumbra al desvergonzado muy alto mientras más sinvergüenzas es.
En Venezuela, es la sinvergüenzura que  impide se nos caiga la cara de vergüenza ante la manifiesta incapacidad para hacer frente adecuadamente a nuestros problemas internos y darles solución, en tanto que nos constituimos en censores analíticos de los problemas que confrontan otros países y en expertos para resolverlos. Es la que permite, sin que nadie se muera de vergüenza: los vicios administrativos, los privilegios y los privilegiados de turnos. Es la que consiente a la corrupción. La misma que soporta la forma vergonzosa como se incumplen los deberes y como se violan y desconocen los derechos.

Historia de la vergüenza humana
holocaustoLos eventos más vergonzosos de la historia tuvieron lugar, uno a fines del Siglo XIX con los campos de extermino creado por los británicos durante la guerra de los Boers en Sudáfrica. El otro fue  en el siglo XX durante la segunda guerra mundial en cuanto los alemanes copiaron la idea de los británicos. Sólo que las víctimas de los campos de concentración en Alemania y Polonia pasaron de seis millones.
69 años de vergüenza. El 6 de agosto de 1945,   Estados Unidos, lanzo en Hiroshima,  Japón,  la primera bomba atómica de la historia contra seres humanos, causando la muerte de más de 100  mil  personas.
Otra vergüenza histórica, fue  “el Macartismo o la Caza de brujas”, iniciado en 1950 por el senador Joseph  McCarthy, de Estados Unidos, cuando emprendió la terrible “caza de brujas”,  contra  funcionarios del gobierno, actores, militares, entre otros, acusados por él como simpatizantes del comunismo, hundiendo sus carreras profesionales y en algunos casos muchos de ellos por no aguantar la presión pondrían fin a sus vidas.

Muro de la Vergüenza
La expresión “Muro de la Vergüenza”, es el apelativo con que han bautizado varios muros fronterizos construidos en los Siglos XX y XXI, en el mundo.  El término se utiliza de manera variada, con grados muy diferentes de aceptación, para avergonzar a sus constructores o para describir la vergüenza que sufren los afectados por la erección del muro, que se erigen como limites de un espacio geográfico concreto y que obligan a que quienes intenten superarlos tengan que ser sometidos a un control por parte de las autoridades pertinentes.
El nombre se utilizó por primera vez en 1961 tras la construcción del muro que separaba Berlín Occidental de Berlín Oriental por parte del gobierno de la entonces República Democrática Alemana, denominado por este “Muro de protección antifascista”; los berlineses lo llamaban “Muro de la Vergüenza”verguenza bolsa

Ética
Todavía existen personas que tienen la ética como bandera y que confieren dignidad a su función. Individuos  para quienes la vergüenza representa un limite intranspasable. Hombres que hacen pensar que no todo está perdido. Personajes como Richard Nixon,  -1913-1994- a quien la vergüenza obligó a renunciar a la Presidencia de los Estados Unidos. O como los japoneses que llegan a suicidarse por no poder soportar la vergüenza pública. O como aquellos que llegan a poner  la dimisión inmediata de altos cargos por sus actos vergonzosos.
Son muy escasos los que tienen vergüenza, temen la vergüenza propia, sienten la vergüenza ajena y resienten la frecuencia con que otros les hacen pasar tanta vergüenza.
Y por último,  “La vergüenza”,  es  también una película en blanco y negro dirigida por el cineasta sueco Ingmar Bergman, estrenada en 1968.

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