Jun 20 2017
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Opini贸nSociedad

La via Eco-socialista

 

 

El neoliberalismo es la nueva religi贸n c铆vica del occidente y el crecimiento econ贸mico es su dogma sagrado. Su cuestionamiento equivale a un acto de sacrilegio. Si el crecimiento falla el p谩nico se apodera de la bolsa de comercio, de los pol铆ticos, de los negocios y, mucho peor, la gente pierde sus trabajos. Este es el ciclo recesivo que caracteriza al capitalismo. El dogma sagrado funciona en contra de nosotros, los seres comunes que no pertenecemos al 1% y en contra de los sistemas ecol贸gicos del que depende la vida del planeta.

驴Hay alternativa? 驴Nos quedamos con el capitalismo hasta el fin de la historia? Desde el momento en que el socialismo y el comunismo empezaron a desaparecer del 谩mbito social no ha sido f谩cil encontrar una nueva alternativa. Algunos sectores de la izquierda se han sentido atra铆dos por el sistema cooperativista 驴Pero, es este un sistema realmente diferente del capitalismo, un sistema cuyo fundamento no sea el crecimiento y competencia econ贸mica, un sistema que no conserve la m谩quina capitalista?Imagen relacionada

En las 煤ltimas d茅cadas otros sectores izquierdistas han venido creando e impulsando un vasto movimiento compuesto de fuerzas provenientes de diferentes sectores sociales y pol铆ticos conocido como eco-socialismo, socialismo verde o socialismo ecol贸gico que presenta un programa que fusiona aspectos del marxismo, socialismo, pol铆tica verde, ecolog铆a y alter鈥揼lobalizaci贸n. La expansi贸n del sistema capitalista, seg煤n el programa, es la causa de la exclusi贸n social, la pobreza y la degradaci贸n ambiental agravados por la globalizaci贸n y el imperialismo occidental, sostenidos por el Estado y las estructuras internacionales. El objetivo del eco-socialismo es el desmantelamiento del capitalismo y del Estado, la propiedad colectiva de los medios de producci贸n y la restauraci贸n del espacio com煤n.

A pesar de que el cambio clim谩tico es la amenaza letal m谩s inmediata al ambiente global las acciones para confrontar sus efectos destructivos han sido, hasta el momento, altamente inefectivas porque la reducci贸n del combustible f贸sil, que es su mayor causa, afecta los intereses de la industria del petr贸leo y del carb贸n. El actual marco internacional para confrontar el cambio clim谩tico llevado a cabo en las conferencias de Rio en 92, Kioto, Copenhague y Par铆s han sido un fracaso. Las emisiones de CO2 y otros gases contin煤an aumentando junto con las ganancias del poder corporativo. Una de las medidas globales para reducir la emisi贸n de gases ha sido el 鈥渃ap and trade鈥 (tapa y canje) que tiene la aprobaci贸n y cooperaci贸n de la mayor铆a de los pa铆ses y el impuesto a la gasolina. Las medidas, hasta hoy, no han logrado reducir la emisi贸n, pero si han sido una ganancia para las instituciones bancarias. Frecuentemente se dice que dada la naturaleza global del problema soluciones globales, m谩s que locales, son necesarias.

El problema es que el marco global de las conferencias es controlado, no por cient铆ficos o representantes elegidos, sino por intereses corporativos. En el 2005, la mesa redonda del cambio clim谩tico del G8 incluyo BP, British Airway, HSBC, Petrobras, Rio Tinto, Toyota y Volkswagen. El objetivo ha sido, no el desarrollo sostenible, sino el mantenimiento de las ganancias. El documento de Rio sugiere que la adaptaci贸n del mercado puede resolver los problemas ambientales. En este marco, el crecimiento econ贸mico es la justificaci贸n oficial para disminuir la pobreza que, junto con el crecimiento y la temperatura, han continuado aumentado.

Mantener el aumento de temperatura por debajo de 1.5 grados C requiere r谩pidos y significantes cortes en la emisi贸n de di贸xido de carbono, lo que es improbable. El l铆mite de los 2 grados C es el punto de no retorno, seg煤n la comunidad cient铆fica. De acuerdo al Banco Mundial avanzamos hacia un incremento de 4 grados C antes que termine el siglo lo que provocar谩 la p茅rdida de los ecosistemas y biodiversidad y la elevaci贸n del nivel de los oc茅anos. En este escenario no hay seguridad alguna de que sea posible la adaptaci贸n. El a帽o 2016 marc贸 el r茅cord en el aumento de temperatura mundial. Y cada a帽o la temperatura mundial ha continuado aumentando. Estos n煤meros son la 煤nica evidencia que tenemos para determinar si los programas funcionan o no. El resto es pura fantas铆a.

Todo esto indica que la idea de que las fuerzas del mercado pueda ser la soluci贸n al problema clim谩tico han sido un fracaso porque hay una contradicci贸n fundamental entre los sistemas ecol贸gicos y el capitalismo. En tanto el sistema m谩s se desarrolla, m谩s y m谩s deber谩 introducir los recursos naturales y la poblaci贸n humana del planeta dentro del ciclo de la mercanc铆a, producci贸n y consumo. El problema es que estos recursos no son infinitos y su continua reproducci贸n de ninguna manera esta garantizada. La conclusi贸n parad贸jica es que la crisis ecol贸gica ocurre, no tanto porque el Capitalismo gasta y derrocha demasiado, sino porque gasta muy poco mientras acumula demasiado. Su econom铆a se enfoca primariamente en desarrollar fuerzas productivas capaces de generar ganancias en detrimento de las fuerzas productivas de la biosfera lo que lo convierte en una fuerza opuesta a las capacidades del planeta鈥 El desarrollo continuo, eventualmente, se vuelve imposible de sostener.

El eco-socialismo no busca soluciones dentro de este marco. El marco mismo es el problema. La soluci贸n es un sistema alternativo… 驴pero, cu谩l? No hay un modelo convincente para la sobrevivencia y ning煤n comit茅 lo puede construir. Entonces… 驴con qu茅 nos quedamos? Con lo m谩s obvio, es decir, con lo que funciona, no para el sistema capitalista, sino para la salud de la ecolog铆a. El principio ecol贸gico demanda atenci贸n a la idea del usufructo… dejar el ambiente, como m铆nimo, en tan buenas condiciones como lo encontramos al principio. La agricultura es un ejemplo. La industrializaci贸n del mono cultivo y los pesticidas con todo su poder ecol贸gico destructivo tiene que ser reemplazada por la diversidad, el cultivo organico local y la cualidad de la tierra conservada como en la agricultura tradicional. Los derechos de propiedad socialistas son el elemento esencial del eco-socialismo que determina programas que promueven la igualdad y mantienen la ecolog铆a mucho mejor que la propiedad privada. Si el cooperativismo tiene un futuro anticapitalista, es solo dentro del eco-socialismo. Las pol铆ticas tradicionales necesitan ser discutidas y desarrolladas y diferentes programas espec铆ficos tienen que ser creados y adaptados para diferentes partes del mundo.

驴Cu谩les ser铆an las estrategias para implementar estos principios? No hay una f贸rmula simple para la transformaci贸n social. La idea de que un partido pol铆tico pueda ganar votos y trasformar la sociedad solo ha producido m谩s de lo mismo. Los partidos verdes de Europa, por ejemplo, han elegido miembros al parlamento y participado en los gobiernos. Gobiernos con partidos verdes y social dem贸cratas como en B茅lgica, Suecia y Alemania han logrado avances bien limitados. El partido verde de Alemania abandono toda su cr铆tica capitalista y apoy贸 a la NATO y la invasi贸n de Afganist谩n. En Noruega el partido socialista ha formado parte de gobiernos de coalici贸n y, sin embargo, el pa铆s contin煤a siendo uno de los mayores productores de petr贸leo, una de las m谩s importantes causas del cambio clim谩tico.

En Australia, Pete Garret, l铆der y miembro del Partido por el Desarme Nuclear form贸 parte del gabinete del gobierno laborista en el 2008. Como ministro del ambiente aprob贸 la explotaci贸n de las minas de uranio que son justamente las que crean poluci贸n t贸xica y alimentan la industria nuclear. En Am茅rica del Sur el ex presidente de Ecuador Rafael Correa llego al poder con el apoyo del movimiento social ind铆gena y fue capaz de introducir protecciones ecol贸gicas en la constituci贸n y derechos de tierra a los ind铆genas y la fauna. A pesar de estas medidas en el 2009 el gobierno de Correa atac贸 a los ind铆genas y ambientalistas que protestaban en contra de las minas. En el 2010 un ministro cr铆tico de las perforaciones en la Amazonia fue despedido junto con los intentos de cerrar una radio ind铆gena. Este es un buen ejemplo de las contradicciones ambientales de los gobiernos de izquierda en el continente.

El problema, m谩s que personal, es estructural. Pa铆ses como Bolivia, Venezuela y Ecuador dependen fundamentalmente de la extracci贸n de recursos naturales. Sin petr贸leo en Venezuela y Ecuador y sin gas natural en Bolivia estos pa铆ses tendr铆an bien poco que exportar. Esta es la paradoja con la que se encuentran los pol铆ticos que intentan introducir reformas eco-socialistas. La presi贸n para mantener pol铆ticas basadas en el crecimiento capitalista siempre gana. No basta con tomar el Estado capitalista para luego hacerlo funcionar de la misma manera. Se necesita quebrarlo y reemplazarlo radicalmente por uno diferente, un poder democr谩tico, no estatal. Y lo mismo para el aparato productivo. Por su misma naturaleza, su estructura no es neutral, sino que est谩 al servicio de la acumulaci贸n capitalista y la expansi贸n ilimitada del mercado, en contradicci贸n con la sobrevivencia de los ecosistemas y la salud de la poblaci贸n. Las fuerzas productivas, y no solo las relaciones de producci贸n, tienen que cambiar radicalmente. Los logros de la modernidad son impresionantes, pero todo el sistema productivo debe transformarse si queremos preservar el ambiente natural que hace posible nuestra existencia.

Dada esta realidad las ideas y programas eco-socialistas solo pueden venir de las organizaciones de base, ind铆genas, campesinas y trabajadores urbanos, como lo vemos a trav茅s del mundo, m谩s bien que del Estado. El problema es que el cambio clim谩tico puede que ya haya alcanzado su punto de inflexi贸n. El aumento del 贸xido de carbono ha empezado a acidificar los oc茅anos y destruir la cadena alimenticia marina y el derretimiento de las capas de hielo de los polos va a liberar el metano que existe debajo de ellas. Cuando esto ocurra nuestras posibilidades de existencia van a desaparecer. Walter Benjamin, el fil贸sofo de la escuela cr铆tica de Frankfort, una vez remarc贸… 鈥渢al vez el motor de la historia no sean los cambios revolucionarios, sino la humanidad aplicando los frenos de emergencia antes de que el tren caiga al abismo鈥. A esta altura… 驴podemos seguir creyendo en los frenos?

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