Ene 25 2016
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Sociedad

La visión de los estudiantes chilenos: Damián Brito y Diego Cubillos

Dos entrevistas realizadas por la revista Punto Final a dos dirigentes estudiantiles -Damián Brito, presidente de la UTEM, y Diego Cubillos de la FEUAH- dan pauta del surgimiento de una generación que, desde las aulas y las calles, luchan por un Chile más justo y equitativo. Ambos coinciden en que el gobierno representa a una minoría y no creen en el diálogo en educación.

 

Damián Brito, presidente de la UTEM:“El lucro está metido en las universidades”

No cree en el diálogo en educación y dice que el gobierno representa a una minoría. Afirma que las universidades públicas se comportan como si fueran privadas y que si las universidades privadas quieren acceder al financiamiento estatal, deben hacerse públicas. Se opone el Acuerdo Transpacífico (TPP) y dice que Chile es un país sumiso a Estados Unidos. Plantea como solución a la debilidad de las izquierdas existentes la recomposición de las organizaciones populares en torno a un proyecto alternativo de sociedad.
Damián Brito (24), presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Chile (UTEM), estudió en un colegio municipal y se involucró en la “revolución pingüina”. ch damian brito

Fue expulsado por no deponer una toma. Se fue al liceo A-14 de Santiago y con otros fundó el centro de estudiantes: también lo expulsaron. Terminó la educación media en un colegio de La Cisterna y luego en el Liceo Confederación Suiza. En 2010 fue uno de los creadores de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) y en 2011 se involucró en la rebelión estudiantil.
En 2012 ingresó a la carrera de diseño en la UTEM y el paso de la ACES a la Juventud Rebelde (JR) fue natural. “Nacimos porque no encontramos dentro del espectro de la Izquierda estudiantil una organización que nos ofreciera la posibilidad de actuar en política bajo nuestras convicciones. Estamos dispuestos a hablar cuando otros guardan silencio, y por eso hemos participado de tomas, como la del ex Congreso Nacional, para demostrar que en ese espacio están todos amarrados con el modelo neoliberal”, dice.
Damián Brito se siente heredero de una tradición de lucha revolucionaria, expresada en una concepción anticapitalista y en la intención de barrer con las prácticas tradicionales de la Izquierda. “En la JR algunos reivindicamos la trayectoria del MIR. Otros compañeros sostienen otra concepción libertaria. Estamos redefiniendo todo: el socialismo y la revolución que queremos, asumiendo una crítica profunda a experiencias anteriores. Nos sentimos parte del pueblo porque nacemos de él, aunque asumimos que no tenemos la exclusividad de su representación revolucionaria”.
-Hay estudiantes radicalizados en la universidad pero que se olvidan de todo cuando se insertan en el mundo laboral…
-Tenemos una concepción que va más allá de la vida estudiantil. Más bien somos una respuesta a esas prácticas elitistas. Por eso tenemos un debate permanente entre nosotros para definir cómo nos vinculamos en los territorios. Somos hijos de pobladores y la mayoría de nuestros compañeros trabaja en empleos precarios para financiar sus estudios. Nos ganamos el sustento como garzones o empaquetadores de supermercados, y por eso vivimos con los pies bien puestos en la realidad.
Nuestra radicalidad pasa por la coherencia entre discurso y acción. Sin embargo, no tenemos todo definido. Todavía no formulamos una propuesta política para el país. Somos una generación a la que le ha tocado levantar todo de la nada. La Izquierda revolucionaria precedente se quedó enfrascada en la discusión sobre los métodos de lucha; para nosotros el tema de los métodos no se agota en el uso de los ‘fierros’. Lo central es una política que involucre a la ciudadanía. Criticamos la explotación y la represión y más allá de nuestra propuesta sobre educación, queremos construir una nueva sociedad”.
-Hay una crisis de los referentes que dominan la política chilena, pero no surge una alternativa.
“Cuando las instituciones están podridas y hacen agua, lo peor que podríamos hacer es oxigenarlas, darles nueva vida. Nuestro rol es agudizar su crisis y develar la naturaleza conservadora del juego electoral entre Concertación y derecha, que en última instancia son dos formas distintas de lo mismo. Las diferencias entre ellos se refieren más bien a la manera como cada una administra el capitalismo, pero no existen proyectos políticos distintos ni diferente idea de país.
Creemos en el poder popular y el control comunitario. Es un camino más largo y trabajoso, pero que asegura el triunfo de un proyecto realmente alternativo. Para nosotros la solución no pasa por insertarnos en este sistema. Podríamos ser parte de una nueva ola electoralista, pero creemos que el problema de fondo radica en el desmembramiento del tejido social y en la desaparición de las organizaciones populares”.
-El movimiento estudiantil tiene capacidad de incidir, pero eso no ocurre con los otros movimientos sociales…
-Nos organizamos como estudiantes y jóvenes, hoy estamos en este proceso. Pero nuestra apuesta de más largo plazo es desarrollar un sindicalismo clasista. En Chile se domesticó al sindicalismo y las organizaciones de pobladores desaparecieron. El capitalismo neoliberal encerró a la gente en sus casas frente al televisor para que no manifestara su descontento.
Llegará el momento en que emerja un componente clasista, que va a ayudar a reactivar la movilización popular. Siempre los movimientos estudiantiles son la antesala de grandes movimientos populares y nosotros queremos construir, a partir del movimiento social, un movimiento popular”.
-Hay otros grupos de Izquierda que plantean posiciones parecidas a las de JR.
-Estamos abiertos a conversar con otras organizaciones que están por la construcción del poder popular. Necesitamos comenzar a ponernos de acuerdo; pero no en la lógica de Juntos Podemos Más, que equivale a pegar todo con chicle. Creemos en una honesta síntesis política, que será más larga que armar un pacto electoral, pero que asegurará un proceso de unidad sólido. Ojalá nos encontremos con muchos en ese camino”.
-¿Cómo está tratando el gobierno el tema de la educación pública?
-El gobierno ha tenido ocho propuestas distintas de gratuidad. Me refiero a una falsa gratuidad, representada por el bono. Bachelet dejó afuera la discusión central que tiene que ver con el modelo educativo, que es lo que nosotros queremos instalar. Creemos que la educación tiene que ser gratuita, pertinente a las necesidades del pueblo, que sea liberadora, y ponga al centro de sus preocupaciones el desarrollo social. Para lograr eso, necesitamos barrer con este sistema. La única manera de cambiar el sistema educativo es cambiar el sistema social por completo. En el actual modelo, el sistema educativo es el que va reproduciendo la lógica del statu quo. Hoy las universidades ponen el conocimiento que generan al servicio de las empresas privadas, pero no hay investigaciones orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas”.
-¿Qué pasa con la formación de los estudiantes que visten uniforme militar?ch estudiantes calle
-Si decimos que la represión es sistémica, hay que buscar los elementos que hacen posible esa represión. Las fuerzas armadas y policiales tienen como propósito principal reprimir al pueblo cuando se moviliza. No sabemos ni decidimos como sociedad qué educación reciben los miembros de esas escuelas militares. Tampoco es sano que las instituciones uniformadas estén divididas en castas, para asegurar que arriba estén siempre los mismos. Es necesario que la sociedad en su conjunto decida la formación que van a recibir los cadetes de las escuelas militares.
La formación que reciben en Chile los uniformados tiene consecuencias muy precisas. Todos los días vemos más pacos en las calles y con más atribuciones para reprimir. Yo mismo fui objeto hace unos días de una golpiza de Carabineros”.
-¿Qué opina sobre el diálogo acerca del proyecto de educación universitaria?
-Este gobierno de minoría conoce nuestra propuesta, lo que quiere con el diálogo es dilatar. No estamos dispuestos a sentarnos a dialogar con personas de dudosa honorabilidad para que otros nos vean sensatos. Ya llegará el momento en que podamos impulsar nuestro propio programa y lo haremos con movilización. Será el gobierno quién nos pedirá dialogar cuando sepa que sin nosotros no hay solución posible”.
“En Chile vivimos una democracia tutelada, con una transición incompleta de la dictadura a la democracia. El 80% de los ciudadanos y ciudadanas están de acuerdo con la educación gratuita y pública, pero un grupo minoritario decide contra la mayoría. En Chile las mayorías no pueden revocar el mandato de una autoridad ni existe la posibilidad de convocar a un referéndum para resolver nuestras diferencias”.
-Estuvo en peligro el financiamiento público de la UTEM, pese a ser una universidad estatal.
-Es ilógico que el Estado pida permiso para financiar sus universidades. En Chile el Estado ha desantendido sus responsabilidades con las universidades públicas. A la UTEM la dejó botada, porque no quiso competir en una lógica de mercado. En nuestra universidad el 85% estudia con becas y créditos.
El problema es que en Chile no hay educación pública de verdad. El modelo educativo no está construido sobre la base de un eje de desarrollo consensuado con la sociedad. El modelo responde a intereses de una minoría de empresarios. En la práctica, el Estado transformó a las universidades públicas en universidades privadas al servicio de intereses privados. El financiamiento del Estado a las universidades públicas es bajísimo y por eso se ven obligadas a levantar negocios para sobrevivir. El lucro está metido en todas partes y en las universidades públicas hay personas que lucran. Una cosa es el obsceno lucro directo y otra son los negocios inmobiliarios, las ‘sociedades espejo’ o los sueldos gigantescos de algunos rectores, que representan distintas formas de sacar provecho de las universidades públicas o privadas.
Si las universidades privadas quieren financiamiento del Estado, deben hacerse públicas y eso pasa por entregar todos sus bienes al Estado. Más allá de las acreditaciones y el acompañamiento de las autoridades, deben ser las mismas comunidades educativas las que ejerzan fiscalización; que no solo sea financiera, sino también sobre contenidos. Las universidades del Estado deben ser las mejores y eso solo sucederá si cambiamos las condiciones para crear un nuevo modelo educativo.
En la UTEM tenemos mecanismos formales de gestión y control, como el Consejo Superior, donde los estudiantes tenemos voz pero no voto. Podemos pedir el balance y mirar el movimiento financiero, pero nuestra incidencia real es muy limitada”.
-¿Qué opina sobre el Acuerdo Transpacífico (TPP)?
-Para los norteamericanos, seguimos siendo su patio trasero. Chile es un país sumiso a Estados Unidos y aquí se hace todo lo que los gringos quieren. Ese acuerdo internacional restringe gravemente nuestra soberanía, pero forma parte de una cierta continuidad en nuestra relación con EE.UU. No olvidemos que hace más de 40 años los norteamericanos nos impusieron también una dictadura militar”.

* Publicado en “Punto Final”, edición Nº 845, 22 de enero 2016.
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Diego Cubillos, de la Federación de Estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado:
“Ya no es Bachelet; otros son los que gobiernan”chile estudiantes

Postula la democracia directa y participativa. Afirma que la presidenta Michelle Bachelet no gobierna, que el poder lo ejercen realmente algunos dirigentes de la vieja Concertación de Partidos por la Democracia y que las grandes decisiones políticas se toman en Casa Piedra y no en La Moneda. Piensa además que figuras emergentes, como Giorgio Jackson, solo vienen a dar una apariencia de cambio para que todo siga igual. Critica también el oportunismo de la derecha, que luego de oponerse tenazmente pretende erigirse en la defensora de la gratuidad de la educación.
Diego Bautista Cubillos Polo (20), vicepresidente y vocero de la Federación de Estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado, cursa segundo año de administración pública. Es hijo de profesores, vive en la comuna de Pudahuel y estudió educación media en el Internado Nacional Diego Barros Arana. En ese liceo fue presidente del Centro de Alumnos, vocero y cabeza del colectivo Renato Sepúlveda, de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES). Antes fue militante de las JJ.CC., organización que dejó por discrepancias políticas.
Es uno de los fundadores de la organización política estudiantil Juventud Rebelde (JR). Tres de sus militantes dirigen las federaciones de estudiantes de las universidades Central, UTEM, Alberto Hurtado. Cubillos dice que Juventud Rebelde “con cambios discursivos y de estilo político, recoge el legado de la Izquierda revolucionaria. Por ese camino reivindicamos luchas sociales y políticas que siguen vigentes”.
-¿En qué difiere la JR de las JJ.CC.?
-“La principal diferencia es que no somos una juventud de gobierno. Además creemos que toda la educación en Chile debe ser pública y bajo control comunitario. También somos enfáticos al decir que en este momento no seguiremos el camino de las elecciones para lograr los cambios que la sociedad está exigiendo. No buscamos ocupar cargos de concejales, alcaldes, diputados o senadores, porque no sirven para obtener avances en favor del pueblo. Un claro ejemplo de esta situación es que la bancada estudiantil, expresada en Gabriel Boric o Giorgio Jackson, ha sido incapaz de ofrecer una salida a un tema fundamental para nosotros como es la gratuidad en la educación”.
-Consumismo, endeudamiento, trabajo precario y gente cuidando sus trabajos cuando los tienen. El camino parece cuesta arriba para la revolución.
-“Hoy existe más que nunca la necesidad de construir comunidad y establecer relaciones humanas cercanas. Es una tarea compleja cuando tenemos un bajo nivel de organización social y cuando existe escasa participación.
Nuestra lectura es que la gente no está buscando hoy una democracia representativa, sino que quiere hacerse parte directa del quehacer y las decisiones. Un claro ejemplo es que a las personas les da lo mismo quién resulta electo, porque ya saben que los cambios deben hacerlos ellos, directamente. Cuando vemos altos niveles de consumo o de precariedad laboral, tiene más sentido nuestro discurso; que habla del trabajo en comunidad de la gente pobre, del obrero precarizado o del estudiante que no tiene acceso a una buena educación”.
-Hay desconfianza generalizada y eso dificulta que las personas actúen colectivamente.
-“El primer objetivo que tenemos como Federación de Estudiantes es recomponer lazos de comunidad para trabajar juntos más allá de pequeños bandos. Porque solo unidos podremos realizar cambios dentro y fuera de la universidad. Vengo de un barrio en que el pasaje de mi cuadra se cerraba para las Fiestas Patrias o Navidad para compartir. La gente mantenía lazos, pero hoy eso ya no pasa. Ni se ven niños jugando a la pelota en la calle. Cuando una persona postula a un subsidio, está obligado a salir de su barrio y generar también nuevos lazos de afecto y confianza con las personas.
Cuando venía a esta entrevista vi a personas revisando su celular o escuchando música, sin comunicación ni diálogo con los otros pasajeros. Si hubiera preguntado a alguna de esas personas como se llama, probablemente no me respondería. Este individualismo se ve reforzado por los medios de comunicación, cuyas noticias tratan habitualmente de casos de corrupción o delincuencia; pero no tocan los problemas sociales que hoy afectan a la población, como la falta de trabajo, la mala educación, las falencias en salud o vivienda.
Cambiar conductas ensimismadas e individualistas es una tarea compleja, porque la desconfianza política es reforzada a diario por múltiples situaciones que la estimulan, por ejemplo, los casos de corrupción. Vemos que los hijos de alcaldes, diputados, senadores o presidentes se van al extranjero con becas del Estado, y observamos también que los mismos empresarios que financian a la extrema derecha financian también a la Nueva Mayoría. Los escándalos de SQM y Penta, la colusión del papel higiénico o la ley Longueira, vienen a ratificar que los que nos gobiernan están al servicio de unos pocos y dejan de lado a las mayorías”.
-En reciente encuesta Marco Enríquez-Ominami bajó en más de 10% su popularidad y como posibles postulantes a La Moneda se consolidan figuras tradicionales, como los ex presidentes Lagos y Piñera…
-“La extrema derecha tiene 10% de aprobación y la NM 15%. Chile está viviendo un reacomodo de los partidos y las instituciones políticas, producto de un desencanto generalizado, algo que revela la abstención electoral. Que Lagos o Piñera tengan tanta aprobación, es parte de esa crisis; porque los conglomerados tienen que reflotar a estos personajes para seguir vivos. A mi parecer estos son pataleos de ahogado; porque ellos no son capaces de generar una renovación de la política. Cuando se intentó generar un recambio, la vieja guardia de la Concertación salió a recuperar poder. El gobierno y el Congreso Nacional no son capaces de elaborar políticas públicas para los chilenos y chilenas y en conjunto representan el fracaso. Está muy claro que lo único que les interesa es engordar sus bolsillos”.
-Giorgio Jackson es la figura con más futuro en esa encuesta, y Camila Vallejo pierde popularidad.
-“Jackson vende la imagen de una figura joven, crítica e independiente, mientras Camila Vallejo como disciplinada militante comunista, sale a defender las políticas del gobierno. Pero Miguel Crispi, que igual que Jackson es dirigente de Revolución Democrática, oficia como asesor del Ministerio de Educación. El propio Giorgio fue electo diputado luego que la Concertación se omitiera en Santiago, para regalarle el cargo de diputado. Figuras emergentes como Giorgio Jackson no son más que personajes que vienen a dar la apariencia de cambio, para mantener todo igual”.
-¿Cómo se explica la creciente politización de las universidades privadas?
-“La generación que dirigió el movimiento de 2011 fueron los ‘pingüinos’ de 2006, ahora somos los secundarios de 2011 que estamos ingresando a las universidades. El alza de las movilizaciones en las universidades privadas se debe a que muchos secundarios que marchamos entonces, ahora ingresamos a la universidad y quedamos en las privadas.
Para muchos de nosotros la universidad privada fue nuestra segunda opción, e ingresamos a ella porque nuestros resultados en la PSU fueron menguados, producto de la educación de menor calidad que tuvimos en la media. Pero los aranceles de las universidades privadas son más altos, y lo que uno gasta en aranceles no se ve reflejado en una mejor enseñanza.
Todas estas situaciones van generando entre los estudiantes un cambio de mentalidad; producto de una acumulación de descontento ante esta realidad adversa, que se acentúa por las dificultades que uno tiene para insertarse laboralmente. Hay un cambio de chip al interior del movimiento estudiantil y esa realidad produce también un cambio en la conciencia de nuestras familias.
El despertar del movimiento estudiantil en las universidades privadas ha producido en las autoridades de algunos planteles una reacción represiva, como en la Universidad Alberto Hurtado. Tenemos un compañero, Felipe Sánchez, sancionado por pintar un mural. Se le sumarió y su permanencia en la universidad está en peligro.
Las autoridades de los planteles están en tensión, porque todas las universidades -privadas o públicas-, tienen alguna clase de lucro. Al interior de nuestra universidad están presentes accionistas de Cencosud o personalidades ligadas a empresas privadas, como la ex ministra de la Concertación, Mónica Jiménez (DC)”.
-¿Qué le parece el fallo del Tribunal Constitucional sobre gratuidad?
-“Es tragicómico ver cómo diputados de la derecha salen a defender la gratuidad en la educación, hablan de discriminación y tienen la osadía de presentar un requerimiento ante el Tribunal Constitucional para defender la gratuidad universal. Esos parlamentarios son los mismos que hace pocos meses consideraban que esa gratuidad era lo peor para la educación.
El fallo demuestra que el gobierno carece de manejo político, que actúa sobre la base de la improvisación y que quien gobierna en realidad no es Bachelet sino fuerzas que están tras sus espaldas.
La sentencia dice que la manera como se asumió la gratuidad es discriminatoria, pero no se pronuncia respecto al lucro que existe en las universidades ni habla sobre la democratización de los planteles de educación superior. Además mantiene sin cambios la brecha que separa a los estudiantes pobres de los más ricos; hecho que está en la base de la desigualdad en la educación chilena. Sería absurdo que las universidades públicas o privadas que acogen en sus planteles a los estudiantes más pobres del país, como la UTEM, la Central, la Academia de Humanismo Cristiano, las universidades de Los Lagos o Arturo Prat, queden fuera de la gratuidad, en circunstancias que en ellas se educan los estudiantes más pobres.
Lo positivo del fallo es que reconoce el derecho a la educación superior gratuita y que mantiene abierta la posibilidad de seguir discutiendo el tema; aunque la situación es poco clara para miles de estudiantes que tienen que matricularse en distintas carreras, sin saber cuál es la situación en la que se encuentran esas instituciones en relación con el financiamiento a sus estudiantes”.
-¿Quién gobierna Chile?
-“Hoy gobiernan los empresarios y la elite política que está a su servicio. Las grandes decisiones se toman en Casa Piedra, no en La Moneda. El gobierno lo lleva el ministro del Interior, Jorge Burgos, y la presidenta Bachelet está de adorno. Cuando comenzó, el actual gobierno se planteaba como ‘ciudadano’, con nuevas caras; pero ahora mandan figuras tradicionales como Burgos, Eyzaguirre, Adriana Delpiano o Sergio Bitar, que responden a la vieja Concertación”.
-¿Existe en Chile subordinación de las policías y las FF.AA. al poder civil?
-“Si bien hay mayor preocupación por los derechos humanos, es necesaria una política de Estado para frenar los abusos contra los derechos humanos y regular los procedimientos de las instituciones armadas. En las marchas o concentraciones, ciertos funcionarios de Carabineros golpean, secuestran a nuestros compañeros o manosean a nuestras compañeras. Ya sabemos también lo que sucede con las comunidades mapuches, que son maltratadas por la policía. chile estudiantes 22
Las recientes denuncias de corrupción al interior del ejército evidencian también la falta de control de las autoridades civiles sobre los uniformados. Luego de 25 años del término de la dictadura, sigue existiendo impunidad. Los uniformados tienen plena libertad para administrar recursos que son de todos los chilenos, como los que provienen del 10% de las ventas del cobre que produce Codelco.
El gobierno, el Congreso y los Tribunales están en deuda con la sociedad chilena respecto a sus responsabilidades en el control de las FF.AA. y las policías. Las distintas autoridades sienten temor ante los que manejan las armas y todavía les pesa el 11 de septiembre de 1973”.
-¿Cuán real y profunda es la democracia en Chile?
“En Chile no hay real democracia; porque tenemos una presidenta que fue elegida con los votos de apenas el 26% de los chilenos y chilenas; porque hay jóvenes excluidos de una educación que no pueden pagar, porque hay inmensas listas de espera en los consultorios y hospitales; porque los pueblos indígenas son privados de sus derechos básicos; porque tenemos militares que hacen lo que quieren, empresarios que ganan lo que quieren y pobres que siguen empobreciéndose día a día. En una democracia las decisiones se deben adoptar en beneficio de las mayorías y no de una minoría privilegiada”.
*Publicado en “Punto Final”, edición Nº 844, 8 de enero 2016.

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