Feb 23 2017
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Opini贸nSociedad

La vuelta del anarquismo

La aceptaci贸n general de la edad de la pospol铆tica, la del consenso neoliberal compartido por parlamentarios de izquierda y derecha, la del olvido de la idea de emancipaci贸n, ha sido interrumpida por la apertura de dos frentes diferentes. Por un lado, el desencadenamiento de las nuevas fuerzas reaccionarias del fundamentalismo religioso, la extrema derecha y la reafirmaci贸n del Estado autoritario bajo el pretexto de la seguridad. Y, por el otro, la revitalizaci贸n de movimientos pol铆ticos que, por falta de mayor precisi贸n, podr铆amos llamar 鈥渋zquierda radical鈥, compuesta de identidades heterog茅neas, no subordinadas a la subjetividad universal del proletariado y que se movilizan alrededor de problemas y preocupaciones universales鈥l curso de la globalizaci贸n capitalista y el estado permanente de guerra a trav茅s de la cual esta se articula.

La actitud anti autoritaria, anti partidista y anti institucionalista que caracteriza a esta izquierda contiene una clara referencia a la tradici贸n anarquista que vuelve a resonar en las luchas pol铆ticas de hoy. El Estado contin煤a siendo uno de los problemas m谩s consistentes de la pol铆tica radical. Las revoluciones del siglo XX prometieron su desaparici贸n. Lo que entregaron, en cambio, fue su expansi贸n, fortalecimiento y perpetuaci贸n. Bakunin alerto a los trabajadores revolucionarios del peligro de no desmantelar el Estado. Si no se hace se terminara con la emergencia de una clase burocr谩tica de tecn贸cratas que dominar谩 al trabajador y al campesino. El colapso de la guerra fr铆a ha permitido confrontar nuevamente el problema espec铆fico del lugar del poder. La democracia capitalista y el sistema comunista sirvieron de mascaras ideol贸gicas al Estado. La ficci贸n de ayer ha dado paso hoy d铆a al develamiento del verdadero rostro de la soberan铆a, del poder desnudo que ya no trata de justificarse legal o normativamente, del poder que opera, en mayor o menor medida, con total impunidad con la excusa de garantizar nuestra seguridad para defendernos de un estado permanente de inseguridad auto creado por el mismo Estado. La garant铆a de seguridad es el 煤ltimo est谩ndar de la legitimidad de la pol铆tica estatal actual.

Resultado de imagen para Kropotkin anarquismoDe lo que aqu铆 se trata es de cuestionar la idea de que el Estado esta basado en el orden legal. La critica a esta ficci贸n legal ya la encontramos en el anarquismo cl谩sico. Bakunin y Kropopkin se negaron a ser enga帽ados por los teoricos del contrato social (Hobbes y Locke) que pensaron la soberan铆a basada en el consentimiento racional y el deseo de escapar al estado natural鈥 Si en el estado natural la gente viv铆a una existencia salvaje, carente de racionalidad y sociabilidad鈥 驴c贸mo, entonces, este acto de consentimiento tuvo lugar? El contrato social es solo la mascara de la ilegitimidad del Estado. La soberan铆a, en realidad, fue impuesta violentamente en el pueblo, m谩s que surgir a trav茅s del consentimiento racional. El Estado siempre es el mismo. Su principio estructural es siempre la dominaci贸n y la violencia, no importa que forma tome (Estado Mon谩rquico, Parlamentario o Proletario) La violencia soberana yace permanentemente debajo de la superficie. Seg煤n Bakunin, el despotismo reside, no tanto en la forma del Estado, sino en el principio mismo del Estado y el poder pol铆tico.

Para la izquierda radical la participaci贸n en el juego formal democr谩tico lleva a la afirmaci贸n del Estado y a la postergaci贸n indefinida de la Democracia real. El camino que queda para el pueblo es el de generar sus propios modos de pol铆tica no institucionalizada, no prescritas por el Estado. No significa el abandono del concepto de democracia como tal, sino, la invenci贸n de nuevas formas de democracia radical y de igualdad diferentes a las estatales. Una pol铆tica radical no deber铆a tener por objeto la toma del control del Estado. El Estado moderno posee un s煤per poder excesivo para un asalto frontal. Una democracia real, diferente a una puramente formal, solo puede surgir a partir de la creaci贸n de espacios que est茅n mas all谩 del alcance del Estado con el fin de limitar su poder y evitar la trampa en que cayeron los movimientos revolucionarios del pasado que trasformo al partido revolucionario vanguardista en un poder autoritario centralizado y reproductor del poder desp贸tico del Estado… Retornando a posiciones anarquistas cl谩sicas se niega a reducir la lucha de los trabajadores solo a la lucha proletaria en contra del capitalismo y enfatiza la heterogeneidad de los antagonismos y subjetividades subalternas y su car谩cter primariamente anti autoritario.

Resultado de imagen para bakunin anarquismoBakunin prefer铆a hablar de masas en lugar de clases para caracterizar esta heterogeneidad. El deseo de evitar el estatismo, autoritarianismo, esencialismo clasista y economicismo es el referente an谩rquico escondido en los teoricos de la izquierda radical. La contribuci贸n central del anarquismo fue su compromiso con los ideales de libertad e igualdad. Pero, su innovaci贸n mas importante la encontramos en la teorizacion del poder pol铆tico del Estado como un campo aut贸nomo de relaciones de poder y un sitio especifico de luchas pol铆ticas que es distinto, y no determinado, por la econom铆a capitalista o las relaciones de clase. El Estado es visto como una maquina abstracta de dominaci贸n que se perpetua a si misma con su propia l贸gica y racionalidad. Al romper la uni贸n estructural absoluta que el marxismo hab铆a establecido entre pol铆tica y econom铆a, el anarquismo ejecuto una operaci贸n te贸rica vital que pre figura la teorizacion de la democracia radical. Pero, con una diferencia.

La innovaci贸n teor茅tica del anarquismo estuvo limitada por un marco humanista y positivista que todav铆a se refleja en algunos anarquistas contempor谩neos (Chomsky, Bookchin, Zerzan). La noci贸n central es la idea de que hay en acci贸n una l贸gica racional en la sociedad y la historia y que solo es inteligible a trav茅s de la ciencia (para Bakunin hay una ley natural 鈥渋nmutable鈥 que forma la base del desarrollo humano y social). Pero, para la democracia radical siguiendo las implicaciones del pos estructuralismo, estas condiciones epistemol贸gicas ya no son sostenibles. En lugar de ver a los objetos sociales como racionalmente discernibles, los ven como construidos discursivamente.

La ciencia no nos puede revelar la verdad racional del campo socio pol铆tico porque no contiene una verdad objetiva detr谩s de las diferentes representaciones discursivas. La sociedad se constituye, m谩s bien, a trav茅s de estas representaciones. No hay una l贸gica hist贸rica o social inmanente. La pol铆tica es una empresa contingente que, de una u otra forma, es impredictible. Esta no es una pol铆tica nihilista, sin embargo, porque esta informada por los ideales cl谩sicos de la emancipaci贸n (anti autoritarismo, libertad, igualdad, anti oscurantismo, resistencia a la dominaci贸n pol铆tica) y por el uso de las capacidades criticas del modernismo en contra de si mismo con el fin de adquirir autonom铆a social, libertad y reflexi贸n critica en el momento en que el nuevo conservatismo, el fundamentalismo y el autoritarianismo cuestionan los derechos humanos, la raz贸n y la libertad individual.

El desaf铆o que se le presenta a una pol铆tica pos anarquista, si pretende transformarse en una nueva alternativa pol铆tica real, es el de repensar la soberan铆a y la universalidad. Si quiere ir m谩s all谩 del atomismo de la pol铆tica de la identidad tendr谩 que comprometerse con alg煤n tipo de referente que tenga alguna dimensi贸n universal. Es solo alrededor de nuevas formas de universalidad que los grupos heterog茅neos y las subjetividades marginalizadas y explotadas por el Estado Global capitalista podr谩n movilizarse鈥 驴que es lo que constituir铆a una igualdad universal, un nuevo entendimiento de los derechos o un nuevo cosmopolitismo con instituciones legales globalizadas y mecanismos democr谩ticos? La globalizaci贸n actual es un proceso de privatizaci贸n, individualizaci贸n y erosi贸n de los espacios p煤blicos que son, justamente, los que hacen posible el discurso pol铆tico. Pero, tambi茅n, provee la apertura a nuevas posibilidades para una pol铆tica con dimensi贸n universal. La gran cuesti贸n es鈥 驴quien la define, quien la controla y que mecanismos democr谩ticos van a constituir la lucha pol铆tica?… En un tiempo de transici贸n pol铆tica e ideol贸gica, cuando nuevos movimientos e identidades emergen y nuevos sitios se abren, el anarquismo (a la sombra del marxismo) pareciera reaparecer como el referente oculto de una pol铆tica radical del futuro.

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