Ene 22 2021
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Econom铆aSociedad

Las crisis del capitalismo, la Covid y los lud贸patas neoliberales de Wall Street

La pandemia del Covid est谩 exacerbando las desigualdades ya existentes; desde enfermar del virus, hasta mantenerse vivo o padecer las dram谩ticas consecuencias econ贸micas. La Covid-19 sin dudas, provoca una crisis sin precedentes, y las medidas de confinamiento han afectado a casi todos los trabajadores y las empresas.

Los tiempos en los que uno deb铆a considerarse afortunado por el mero hecho de tener trabajo ya es cosa del pasado. Aunque, no hay que perder de vista que la pobreza ya no es sin贸nimo de desempleo, ya que tambi茅n se da en muchos trabajadores con un empleo precario, que sufren una carencia material severa, como retraso en los pagos, no tener vacaciones o la baja intensidad en el empleo.

Por lo tanto, la temporalidad, los contratos de un d铆a, por obra o servicio con los sueldos precarios se pueden dar en cualquiera de estas situaciones. La Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT), organismo rector especialista en temas laborales, ha advertido a lo largo de los a帽os la tendencia mundial hacia un aumento del empleo vulnerable.

As铆 la Covid-19, al igual que el colapso financiero global que desencaden贸 la recesi贸n 2008- 2009, se convierten en el producto ideol贸gico que oculta una causa end贸gena que explicar铆a la permanente recurrencia a la crisis: no es casualidad que la econom铆a capitalista ya no avanzara a un ritmo acelerado antes de la pandemia.

Al comienzo de la actual pandemia, 鈥渓os mercados burs谩tiles鈥, el faro que orienta al capitalismo cayeron hasta un 30% en el espacio de pocas semanas e hicieron saltar las alarmas medi谩ticas ante lo que se podr铆a convertir, de nuevo, en una inminente crisis econ贸mica mundial.

En realidad son muchos los factores en juego que dictan el rumbo de la econom铆a global, entre ellos las tensiones comerciales entre EU y China (隆antes del virus!).

La desaceleraci贸n de la econom铆a del sector exportador, ocasionadas por el proteccionismo y las guerras comerciales ha causado un debilitamiento de las exportaciones que se traslad贸 a las inversiones empresariales, agravando a la vez las condiciones laborales y sociales, con el consiguiente aumento de desempleo y precarizaci贸n

La situaci贸n econ贸mica

En abril 2020, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estim贸 que la ratio promedio de endeudamiento p煤blico con respecto al PIB aumentar铆a del 69,4 al 85,3 por ciento durante el a帽o, y que muchos pa铆ses alcanzar铆an niveles considerablemente superiores, lo que llevo a su Directora, la b煤lgara Kristalina Georgieva, a abogar por pol铆ticas monetarias acomodaticias y pol铆ticas fiscales que protejan a la econom铆a de un colapso que derivar铆a en una ola de insolvencias y un desempleo estructural.

Algunos estados han establecido planes de est铆mulo fiscal y monetario sin precedentes para contrarrestar las repercusiones sociales y econ贸micas de la pandemia de la Covid-19, de miles de millones de euros, en consonancia con los compromisos de 鈥渉acer todo posible鈥 para proteger a sus ciudadanos, mientras que el sector empresarial se encarga de fustigar por el aumento de la deuda p煤blica.

El resultado 煤ltimo de esta crisis humana es que, seg煤n el Banco Mundial, entre 71 y 100 millones de personas se ver谩n arrastradas a la pobreza extrema, revirtiendo as铆 los avances en materia de desarrollo registrados en los 煤ltimos a帽os. El costo econ贸mico y social de los esfuerzos que deben desplegarse para detener la pandemia es innegable.

Esto ha generado un debate -en ocasiones arduo- sobre la interacci贸n de los objetivos de pol铆tica sanitaria y de pol铆tica laboral. No obstante, si no se act煤a con determinaci贸n ahora contra la pandemia, inexorablemente el costo socioecon贸mico tendr谩 proporciones a煤n mayores en el futuro.

La solidaridad y cooperaci贸n 鈥渘acionalizadas鈥

Sin duda, los est铆mulos fiscales y monetarios, aunados a los esfuerzos para apoyar a las empresas y favorecer el mantenimiento de los puestos de trabajo y de los ingresos, requieren una importante inversi贸n de recursos, incluso si, l贸gicamente, 茅stos no se consideran costos sino inversiones.

Pero este tipo de medidas no puede prolongarse indefinidamente, ni tampoco es ese su objetivo. Adem谩s, algunos pa铆ses no tienen la capacidad para implementarlas, o por lo menos no durante el tiempo necesario, y si se retiran demasiado pronto podr铆a producirse otra oleada de grandes dificultades.

La creciente diversidad de formas de trabajo que han ido apareciendo en los 煤ltimos a帽os ha supuesto un obst谩culo para prestar apoyo inmediato a aquellos que lo necesitan. A menudo, los trabajadores por cuenta propia, los subcontratados, o con contratos temporales, los de plataformas y otras categor铆as de trabajadores con una situaci贸n laboral incierta o prestaciones insuficientes, tienen todas las dificultades del mundo para acceder a las ayudas.

A 茅stos se suman los muchos millones de trabajadores informales que se encuentran en una situaci贸n extremadamente precaria.

Para proteger la salud de los trabajadores se han observado tres posibles opciones: retirarlos de los lugares de trabajo y permitirles trabajar desde sus domicilios; pedirles que contin煤en trabajando en el lugar de trabajo habitual, pero con equipos y protocolos de protecci贸n adecuados, incluido el distanciamiento f铆sico; o simplemente interrumpir su trabajo durante el per铆odo de emergencia.

Aqu铆 tambi茅n se han observado dificultades. La OIT ha estimado que s贸lo un 18 por ciento de los trabajadores desempe帽an tareas y se encuentran en lugares que se prestan al teletrabajo. Esto dista mucho de ser una opci贸n al alcance de todos.

Lamentablemente las personas que han seguido trabajando como antes -los del sector de la salud, los del cuidado, los del transporte y los trabajadores de la limpieza, que hoy se consideran personal esencial- no siempre han dispuesto de equipos y procedimientos de protecci贸n adecuados.

En ocasiones, las medidas de confinamiento adoptadas por los gobiernos han supuesto fuertes restricciones a las libertades individuales. Por lo general, estas medidas han sido bien aceptadas por la poblaci贸n, que comprende que son adecuadas, proporcionales y limitadas en el tiempo, y, por consiguiente, resultan leg铆timas en la lucha contra la pandemia.

Lo que no es leg铆timo es que se apliquen esas restricciones a las condiciones de trabajo y que no se respeten plenamente las normas laborales, que a su vez constituyen herramientas importantes para superar la crisis.

Por 煤ltimo, se han observado dificultades en cuanto a la solidaridad y la cooperaci贸n internacionales en la respuesta a la crisis de la Covid-19. Si bien ha habido una movilizaci贸n de recursos sin precedentes, su utilizaci贸n se limit贸 abrumadoramente a la esfera nacional. En el s谩lvese quien pueda, a煤n no hemos presenciado una respuesta mundial a la altura del desaf铆o al que se enfrenta el planeta.

Peor a煤n: el director general de la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS) Tedros Ghebreyesus, a prop贸sito de las vacunas, advirti贸 que 鈥渆l mundo esta al borde de un fracaso moral catastr贸fico鈥 y el precio de este fracaso se pagar谩 con las vidas y el sustento de los pa铆ses m谩s pobres鈥

El m谩ximo responsable de la OMS consider贸 que no es justo que gente sana y joven de las naciones ricas acceda a la vacuna antes que los grupos vulnerables de los pa铆ses m谩s pobres.

驴Qu茅 pasar谩 ahora en el gran casino de Wall Street?

Los pa铆ses de todo el mundo y la comunidad internacional en su conjunto siguen enfrentando los desaf铆os sanitarios, humanitarios y socioecon贸micos asociados a la crisis causada por la pandemia.

Mientras 茅sta siga, las respuestas adoptadas en materia de pol铆ticas deber谩n aplicarse de forma eficaz como preludio necesario al retorno gradual y seguro al trabajo. No obstante, ello no significa que se vuelva a trabajar como antes, al menos durante el per铆odo en que debamos seguir viviendo y trabajando con el virus, e independientemente de la vacuna.

Se est谩 debatiendo mucho sobre c贸mo ser谩 el mundo del trabajo cuando superemos la pandemia, y la idea de una 芦nueva normalidad禄 en el trabajo est谩 ganando terreno. Con demasiada frecuencia, se pasa por alto la distinci贸n entre las nuevas pr谩cticas que deber谩n adoptarse durante el per铆odo en que el virus siga planteando la amenaza que hoy supone y las perspectivas de futuro a m谩s largo plazo que puedan imaginarse cuando ya no existan esas limitaciones.

El riesgo de ello es que podemos perder de vista que, a pesar de las limitaciones que hoy enfrentamos, el futuro del trabajo puede y debe ser lo que nosotros queramos que sea. En efecto, los planes de recuperaci贸n deben establecer, desde el principio, las bases de la 芦mejor normalidad禄 que queremos.

El punto de partida no ser谩 alentador. Independientemente de su evoluci贸n futura, la pandemia dejar谩 un mundo del trabajo con m谩s desempleo, m谩s desigualdad, m谩s pobreza, m谩s deuda y, con toda probabilidad, m谩s frustraci贸n e incertidumbre.

El coronavirus nos ha mostrado cuan fr谩gil es la econom铆a capitalista. Pero la crisis del capitalismo 鈥揷on o sin coronavirus鈥 seguir谩 golpeando la econom铆a global.
En el gran casino de Wall Street sigue siendo el faro que gu铆a a los lud贸patas neoliberales, que contin煤an apostando en sus bolsas de valores, e incluso sus econom铆as 鈥榬eales鈥 seguir谩n produciendo para un mercado virtual.

La desatenci贸n selectiva pretende borrar de la experiencia aquellos elementos que pueden resultar inquietantes si se llegara a tomar conciencia de ellos. Esta desatenci贸n selectiva es una respuesta de uso m煤ltiple frente a los problemas cotidianos que nos acucian: no veo lo que no me agrada, parece ser la consigna.

Mucho temo, que la clase trabajadora qued贸 atrapada, en la telara帽a del virus del gran capital dando vueltas sin rumbo en la rueda de la fortuna del neoliberalismo.

*Periodista acreditado en la ONU-Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

 

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