May 19 2015
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Opini贸n

Las democracias progresistas, los buenos alumnos del liberalismo (o neo)

Tal vez no hay tema de reflexi贸n m谩s constante que el de la democracia, porque su desarrollo es un proceso hist贸rico siempre inacabado. Pero en Am茅rica Latina, donde desde los a帽os noventa todos los pa铆ses tienen reg铆menes democr谩ticos – liberales, el tema padece de s铆ntomas parad贸jicos; cuando m谩s se consolida la democracia聽 peor vive la gente.

La democracia como problema no es una novedad, pues es inherente a la contradicci贸n entre capitalismo y democracia, entre desigualdad social e igualdad pol铆tica, que ha marcado la historia no solo del debate sobre la democracia sino su propia realizaci贸n.
Pero plantear el problema de la democracia es buscar la interrelaci贸n entre r茅gimen pol铆tico y las formas de dominaci贸n que han desarrollado las clases dominantes a lo largo y ancho de un proceso hist贸rico determinado. En realidad se trata de interpretar la democracia como una pr谩ctica plural de ejercicio y control del poder cuya caracter铆stica esencial es el crecimiento no solo de los espacios institucionales de representaci贸n (caso corte electoral) sino de los mecanismos de participaci贸n, integraci贸n, coacci贸n y negociaci贸n que se crean para dar respuestas y satisfacer las demandas sociales, pol铆ticas, econ贸micas y culturales de la sociedad. arg democracia
Desde hace algunos a帽os, en Am茅rica Latina algunas afirmaciones, 卢鈥撀 incluso y sobre todo desde sectores de la izquierda progresista 卢鈥撀 que la izquierda de nuestro continente nunca ha sido consecuente con la democracia porque bajo la influencia del marxismo ha tenido una visi贸n instrumentalista de la democracia, y que ser铆a ahora su renovaci贸n ideol贸gica聽 (es decir el abandono del marxismo), que habr铆a conquistado esa virtud al ver a la democracia como un fin en s铆 mismo. Pero si en algo de ha caracterizado el marxismo desde sus or铆genes, es la identificaci贸n de la democracia con la emancipaci贸n humana, como fin en perpetuo discurrir que para realizarle requiere, como condici贸n y como desarrollo, la igualdad social.

Un poco de historia: liberalismo, progresismo y democracia

El liberalismo, en tanto proyecto pol铆tico de la burgues铆a, no naci贸 como una doctrina democr谩tica, ya que entre uno y el otro hay un desfasaje temporal de mas un siglo y medio.
El Estado liberal (formaci贸n de gobierno por elecci贸n, parlamento y divisi贸n de poderes) no naci贸聽 como Estado democr谩tico. La democracia apareci贸 como problema hist贸rico cuando se hizo evidente la contradicci贸n entre el discurso universalista del liberalismo con la desigualdad social real, la que la burgues铆a no ataco con su propia emancipaci贸n pol铆tica y que adem谩s reprodujo bajo nuevas condiciones al convertirse en clase dominante.聽 En realidad cuando la burgues铆a liberal comenz贸 a encarar el problema de la democracia no lo hizo como un fin en sin mismo, sino como un instrumento pol铆tico para regular la participaci贸n de las clases sociales que presionaban para decidir sobre los asuntos p煤blicos. Debemos recordar que el liberalismo pol铆tico progresista ha sido desde el siglo XIX un fen贸meno eminentemente intelectual de sectores medios, portadores convencidos de los principios libertarios e igualitarios de la Ilustraci贸n, sensibles a la explotaci贸n y desigualdad capitalistas que quedaron desnudas por los procesos de conciencia , organizaci贸n y lucha independiente de la clase obrera.
alianza del pacifico pres11Los retrocesos actuales vienen a reforzar las confusiones te贸ricas que se est谩n generando en Am茅rica Latina respecto a la conducci贸n econ贸mica, lo que explica el azoro de buena parte del pensamiento cr铆tico ante este liberalismo puro y duro cuya sustancia conservadora aparece en esa cr铆tica como perversi贸n inexplicable. El triunfo liberal (o neo) es un hecho pol铆tico, sin manos invisibles ind铆genas o for谩neas la globalizaci贸n es la ideologizaci贸n del imperialismo convertida en realismo pol铆tico y econ贸mico. Las ideas conservadoras de este neo liberalismo fueron producidas varias d茅cadas antes de que conviertan en ideolog铆a dominante, por los intelectuales institucionales del capitalismo que tuvieron claridad en que el periodo del Estado de Bienestar era un 鈥渕omento an贸malo鈥 del capitalismo, un mal necesario en la coyuntura del momento, pero que una nueva crisis c铆clica introducir铆a factores econ贸micos que dificultar铆an una salida eficaz de la misma.

Los buenos alumnos

Desde estas p谩ginas algunos colegas periodistas resaltaron las conducciones econ贸micas neo liberales聽 de pa铆ses con gobiernos progresistas como聽 es el caso de Brasil, Chile y Uruguay
La historia nos ha ido demostrando sus vaivenes y hoy podremos decir que la realidad de la democracias progresistas聽 presupone en la actualidad una acci贸n pol铆tica limitada y excluyente. Ya que hoy la democracia es declamada formalmente para establecer el consensus legitimador del orden transnacional. Por eso聽 en el actual modelo de globalizaci贸n聽 la democracia hoy es marginal al proyecto neoconservador en lo pol铆tico y neoliberal en lo econ贸mico. En realidad la democracia desempe帽a un papel secundario en la articulaci贸n del modelo transnacionalizador.
Entonces, es f谩cil concluir que asistimos de verdad a la puesta en pr谩ctica de un modelo de globalizaci贸n peligroso. Es mas en los foros internacionales se est谩 negociando toda una聽 nueva generaci贸n de acuerdos y tratados el mas publicitado en estos tiempos es el del TISA que tienen com煤n inspiraci贸n en la concepci贸n neoliberal del libre comercio, de la manera m谩s antidemocr谩tica que se puede definir. uru tabare y rodolfo nin novoa
La ense帽anza principal es que el proyecto transnacionalizador busca redefinir un nuevo pacto social en el que la democracia no tiene cabida, excepto para ejercer un mayor grado de control social y pol铆tico sobre las grandes mayor铆as excluidas y marginadas de los beneficios del progreso. Las nuevas 茅lites gerenciales, de los sectores financieros especulativos y administradores de las transnacionales convertidos en la nueva burgues铆a proponen las nuevas reglas de juego en el casino de la globalizaci贸n y la modernidad.聽 El problema real de nuestras democracias sigue siendo la definici贸n de su para que y el alcance de su contenido. Sin esta consideraci贸n cualquier propuesta de desarrollo quedara confinada al fracaso, salvo si es para garantizar el poder pol铆tico de las clases dominantes a trav茅s de la s煤per explotaci贸n, marginaci贸n, coacci贸n y exclusi贸n de la gente que configura nuestros pueblos.

Si con anterioridad el subdesarrollo y el atraso se entend铆an como un obst谩culo para la democracia, la nueva interpretaci贸n de la democracia hace compatible explotaci贸n, subdesarrollo y pobreza con democracia globalizada. Ahora se piensa que solo con una dualizaci贸n de las sociedades contempor谩neas ser谩 posible alcanzar el progreso, por otra parte como hemos analizado un progreso no supeditado al orden democr谩tico.
De esta manera la democracia es transformada en un recurso t茅cnico al cual se recurre para poder hacer funcionar la autoridad del Estado.聽 Autoridad fundamentada en聽 la tiran铆a de la democracia estatal, mal llamada gobernabilidad democr谩tica. La democracia solo es v谩lida cuando pol铆tica, social, econ贸mica y culturalmente聽 da respuestas a las grandes demandas y soluciona los problemas de la gente. La izquierda sucumbi贸 a estas pr谩cticas por sus propias debilidades conceptuales, la de no comprender la diferencia que hay聽 entre ser una izquierda en el sistema o la izquierda del sistema. Pero tambi茅n porque sucumbi贸 a la coerci贸n de la derecha que sanciono como bloqueos a la democracia todo aquello que no implicara un consenso en torno a sus propios intereses, al tiempo que llevo a cabo cooptaciones elitistas v铆a privilegios, a las que fueron sensibles muchos pol铆ticos de izquierda, los ejemplos sobran.
Las democracias progresistas de los buenos alumnos de la globalizaci贸n sigue caminando sobre el fuego cubierto de la traidora ceniza. Tanto se han abandonado a la fortuna globalizadora鈥 que hasta de su propia historia se olvidan.

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