May 19 2020
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OpiniónSociedad

Las dos pandemias (la del coronavirus y la del neoliberalismo)

Cuando en el mundo hay m√°s de cuatro millones 800 mil infectados de Covid-19 y unos 320.000 muertos, las especulaciones intelectuales derivan hacia el mundo que vendr√° tras la pandemia, conscientes de que el que sobrevendr√° ser√° muy diferente al de hace apenas tres meses.

La pandemia del nuevo coronavirus, que amenaza con terminar con el sistema capitalista, provocó la voracidad de los vendedores de dispositivos de vigilancia. Las tecnologías de rastreo de personas están en aumento, con la excusa de que la ciencia de datos será fundamental para derrotar al enemigo invisible.Las dos pandemias

Las democracias liberales parecen encantadas con la capacidad de controlar dispositivos digitales y el modelado estadístico de algoritmos que extraen patrones y hacen predicciones. Cámaras, software, sensores, teléfonos celulares, aplicaciones, detectores, algoritmos, son presentadas como las armas más sofisticadas para combatir el virus.

Las empresas de vigilancia y espionaje digital, vinculadas al aparato de represión del Estado con amplios servicios prestados para la persecución de los opositores, los ataques contra los disidentes y la lucha contra el terrorismo, se presentan como salvadores del cuerpo de la especie.

Vivimos lo que los investigadores llamaron datafication, es decir, la transformación de comportamientos y acciones en datos que se pueden crear y capturar de forma sincrónica y asincrónica para que se puedan realizar análisis predictivos. Hay que poner límites al mercado de datos, hay que crear una internet ciudadana, reclaman académicos y movimientos sociales.

Necesitamos pensar en las redes digitales para construir prácticas comunes, para enfrentar el neoliberalismo quWhy Datafication is Key for the Organisation of Tomorrowe, en definitiva, es una pandemia que ha durado más de cuatro décadas y ha infectado incluso a las fuerzas progresistas y de izquierda que se supone deberían combatirlo. Parece haber llegado la hora de la resistencia a los dos virus: la covid-19 y el neoliberalismo. La lucha es, al menos, contra dos pandemias.

En este clima polarizado, la estrategia antipol√≠tica del populismo de extrema derecha y su infodemia han visto un nuevo caldo de cultivo para la insolidaridad y el linchamiento del adversario. Sea este el adversario pol√≠tico, la informaci√≥n period√≠stica seria y contrastada, o la ciencia encarnada en los t√©cnicos de salud p√ļblica, como se se√Īala en este art√≠culo.

Europa se ha vuelto a equivocar y parece que no logr√≥ aprender nada de la crisis de las vacas locas. Sus sistemas sanitarios tan privatizados, tecnificados, medicamentalizados y en transici√≥n digital, no han logrado ocupar el lugar del Estado en materia de prevenci√≥n, epidemiolog√≠a, salud p√ļblica y de planificaci√≥n sanitaria.

La simplificación, la agitación y la polarización antipolítica sólo logran acentuar el malestar y la inseguridad favoreciendo el miedo y la manipulación, en vez de aportar la confianza, credibilidad y liderazgo político. La globalización ha tenido éxito en lo que respecta a la angustia y el pánico. Quizá sea la muerte del capitalismo, pero nosotros vivimos dentrRedes sociales: el narcisismo de los esclavos | Red Filosófica del ...o de su cadáver.

No es s√≥lo Europa, s√ļmele a todos los gobiernos de derecha latinoamericanos que impusieron las recetas desnacionalizadoras y privatizantes del Fondo Monetario Internacional y Washington. En nombre del sacrosanto negocio de las trasnacionales y sus limosnas (puede leerse sobornos) a los gobiernos.

El desmantelamiento de los sistemas de seguridad social, la anulación y las consecuentes reformas de la legislación laboral, las privatizaciones, la pérdida permanente de derechos sociales que se consideraba derechos adquiridos, retrocesos salariales, avance de la desocupación, deslocalizaciones de empresas, evidencian que no basta construir un bloque continental.

Hoy, el repunte de la extrema derecha fascista, es un signo evidente del estado de ánimo de los habitantes de estos países, donde subsiste la ausencia del debate serio de estos fenómenos en amplios círculos del pensamiento crítico, anclado en viejas discusiones y teorías de un mundo que ya no existirá tras la pandemia.

Los ganadores con la pandemia

La debacle causada por la pandemia ha devastado econom√≠as nacionales, multiplicado el desempleo, la marginaci√≥n, el hambre y la pobreza y la crisis o quiebra de empresas de todos los tama√Īos.

Pero algunas compa√Ī√≠as y algunos de los m√°s ricos del mundo han ganado en grande con esta pandemia, al acelerarse la tendencia a la digitalizaci√≥n, la robotizaci√≥n y el uso de inteligencia artificial de muchas actividades industriales y financieras, as√≠ como de nuevos sistemas de vigilancia y control ciudadano.

Las principales ganadoras de la pandemia son las grandes plataformas digitales Amazon, Microsoft, Apple, Google (Alphabet), Facebook, Baidu, Alibaba, Tencent. Las primeras cinco, conocidas como Gafam, tienen matriz en Estados Unidos. Las otras tres, con el ahora sugestivo acrónimo de BAT, en China. Otras plataformas digitales, como las de entretenimiento, Zoom y algunas de entregas a domicilio también han crecido.

Un informe del Grupo ETC se√Īala que la primac√≠a de mercado y ganancias de las ocho mayores plataformas (Gafam y BAT) es abrumadora: 70 plataformas digitales tienen el 90 por ciento del mercado mundial, pero las siete m√°s grandes tienen dos tercios y han aumentado significativamente sus ganancias en 2020, al igual que sus fundadores, Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (Microsoft) y Mark Zuckerberg (Facebook).

Las empresas estadounidenses y chinas controlan el 75 por ciento de las nubes de cómputo, el 75 por ciento de las patentes sobre cadenas de bloque (blockchain) y representan el 90 por ciento del valor de capitalización de mercado de todas las Las empresas tecnológicas que revolucionaron el mundoplataformas digitales.

Las megaempresas se tragan a competidores m√°s peque√Īos, logrando un control oligop√≥lico del mercado. En a√Īos recientes, Facebook compr√≥ WhatsApp e Instagram; Microsoft adquiri√≥ Skype y Amazon a Souq, la principal plataforma de Medio Oriente. Facebook controla dos terceras partes de las redes sociales y Google m√°s del 90 por ciento de las b√ļsquedas. Amazon, la mayor ganadora con la pandemia, super√≥ a Walmart como la mayor empresa de ventas minoristas a escala global.

Uno de los nichos de dominaci√≥n de mercado es que ofrecen almacenar los datos de otras empresas e instituciones p√ļblicas en sus servicios de nubes, donde tambi√©n pueden manejar, manipular o incluso vender esos datos con inteligencia artificial. Esta capacidad de almacenamiento y uso de datos, llamada extracci√≥n o miner√≠a de datos, es el motor fundamental de sus ganancias.

Las grandes plataformas no tienen casi fiscalizaci√≥n, regulaci√≥n o supervisi√≥n p√ļblica. B√°sicamente establecen sus propias reglas, y alegando su car√°cter global est√°n entre los mayores evasores de impuestos, lo que significa cifras astron√≥micas, mayores que el PIB de decenas de pa√≠ses enteros.

Qué es el sistema de registro de cadena de bloques o 'blockchain ...El factor fundamental de ganancia son los datos que les entregamos al usar estas redes. Individuos y gobiernos que entregan o facilitan a esas plataformas los datos de sectores enteros de la población. Por ejemplo, gobiernos latinoamericanos pretenden que la educación a distancia se realice a través de las herramientas que ofrecen Google y Youtube, con lo que éstas tendrán acceso a una multiplicidad de datos de profesores, alumnos e instituciones, incluyendo intereses, edad y ubicación.

Las implicaciones de control, vigilancia y potencial represi√≥n gubernamental de estos sistemas preocupan a todos, pero sobre todo las consecuencias pol√≠ticas y econ√≥micas que tienen al otorgarle acceso masivo de los datos de los ciudadanos y la inducci√≥n que las que compran los datos ejercen para vender desde productos a preferencias electorales (recordar Facebook y Cambridge Analytica). No es s√≥lo un tema de privacidad de datos personales, se trata de los nuevos gerentes del mundo y c√≥mo enfrentarlos colectivamente, se√Īala Silvia Ribeiro, autora del informe de ETC.

¬ŅQu√© mundo les tocar√° vivir a las nuevas generaciones?

Mucho se ha escrito ‚Äďy queda por escribir- sobre los escenarios para el mundo pospand√©mico. Para la visi√≥n occidental hay tres posibilidades: uno, regreso a la normalidad y la superaci√≥n de la crisis en unos meses; dos, la intensificaci√≥n de la disputa entre el mundo autoritario y la defensa de la democracia, y tres, la expansi√≥n del ideal aceleracionista de Silicon Valley, que profundizar√° la dependencia de las sociedades en relaci√≥n con las plataformas digitales.

El virus del coronavirus parece ser la bisagra o la fecha que en el futuro se usará como símbolo del cambio histórico económico y político hacia la digitalización de la economía, la financiarización, la moneda virtual, hacia la materialización de nuevas relaciones sociales. Pasaremos del fetichismo de la mercancía al fetichismo de la virtualidad.

Todo se manejar√° sobre plataformas, no habr√° m√°s relaciones cara a cara, y eso traer√° nuevas percepciones, nuevas sensibilidades, incluso nuevos valores y sentimientos. Pero, sobre todo, nuevas formas de un capitalismo esclavizante, quiz√° como lo fuera el pasaje del feudalismo al capitalismo, se√Īala un estudio del Centro latinoamericano de An√°lisis Estrat√©gico (CLAE).

Los analistas se√Īalan que las plataformas ser√°n los amos, y los ¬ęesclavos libres¬Ľ, trabajadores que pondr√°n su tiempo en las plataformas que recibir√°n a cambio puntos (o cualquier mediaci√≥n) para canjear por lo que se requiere s√≥lo para vivir, ya que no ser√° necesaria la reproducci√≥n de la fuerza de trabajo. Pero vale la pena recordar que s√≥lo el trabajo es lo que genera valor. El capital s√≥lo produce valor en tanto y en cuanto es relaci√≥n de fuerza, relaci√≥n de coerci√≥n sobre el trabajador, oblig√°ndolo a ejecutar un sobretrabajo.

Usuarios o Esclavos de Internet?En el tiempo de la antigua esclavitud, el opresor debía cuidar de sus siervos, y en cambio, en el capitalismo las condiciones laborales y el cuidado quedaba en manos de la familia.

Ahora, si se eliminan todas las condiciones laborales, las responsabilidades del empleador se trasladan al trabajador y ser√° su responsabilidad c√≥mo y cu√°nto trabaja, lo que ‚Äďbien publicitado- puede generar una apariencia de libertad, aunque en realidad es un esclavo-libre, cuyo mayor amo es la necesidad.

El amo, el empleador, el jefe desaparecen físicamente, mientras el teléfono y la pantalla pasan a ser mediadores de las plataformas. Sin ellas, sin internet no hay socialización, por ende, uno desaparece, y solo subsistiría dentro de las plataformas, dentro de la virtualidad. Cada uno debe decidir qué plataforma, qué economía digital le brinda mejores opciones para su subsistencia.

El fil√≥sofo ingl√©s Thomas Hobbes se√Īalaba que ¬ęno basta con que un hombre trabaje para el mantenimiento de su vida; sino que, adem√°s, debe luchar, si hace falta, para conseguir su trabajo¬Ľ. O sea, habr√° que luchar dentro de la digitalizaci√≥n para conseguir las condiciones de nuestra subsistencia. La propia y la de la humanidad.

*Periodista y comunicólogo, nacido en Uruguay, con vasta experiencia en América latina. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur, preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Observatorio en Comunicación y Democracia y el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Publicado en Wall Street Journal Magazine

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