May 28 2015
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Sociedad

Las drogas y la economía esquizo

Franco Berardi,  una de las figuras mas  relevantes de los movimientos de protesta italiana de los años 70s, trabaja hoy en temas de cultura cibernética (“La fabbrica dell’infelicità: new economy e movimento del cognitariato”). Según una de sus tesis el encuentro entre economía, semiótica y sicoquimica, que encontramos en el centro  del capitalismo contemporáneo, han transformado los procesos de individualización  a tal punto que las categorías de la critica  de la economía política del marxismo clásico ya no son   suficientes para comprender los fenómenos que han emergido en la esfera de la producción social.

La actividad cognitiva, por ejemplo, que  siempre  ha estado a la base de la producción humana, incluyendo la variedad productiva mecánica, se ha transformado hoy  en la  fuente  productiva esencial. La mente ahora trabaja como fuerza innovativa, como lenguaje y como relacion comunicativa  en  el sistema capitalista contemporáneo.  Lo que esto implica  es nada menos que una verdadera mutación en nuestras vidas  al someternos a  nuevas presiones competitivas, a la aceleración de los estímulos y al stress constante  que transforman  el ambiente mental, es decir, la infoesfera en la que la mente entra en relacion con otras mentes, en un ambiente sicopatogenico.
Los procesos de producción digital, dice Berardi, tratan de imitar las  formas biológicas. Si observamos el sistema nervioso de una organización social, por ejemplo, vemos que  tiende a funcionar como el sistema nervioso del ser humano.  Lo que faltaba en las organizaciones del pasado era la conexión entre las diferentes piezas de información.  Ahora, en cambio,  la red digital comercial al  funcionar como un  sistema nervioso artificial  es capaz de conectar las diferentes partes igual que la  interconexión de las neuronas cerebrales. Así la información fluye rápida y naturalmente  permitiendo  utilizar esta nueva tecnología  en la coordinación de  grupos de gente con la misma velocidad con la que nos concentramos en un problema específico.  Como dice Bill Gates hemos entrado a la era de los “negocios a la velocidad del pensamiento”.  En un mundo conectado la carne y la mente humana entran a formar parte del circuito digital. Un modelo productivo de “bio-info” ha emergido capaz de producir artefactos semióticos que pueden replicar   sistemas vivos automáticamente de acuerdo a las leyes de la economía capitalista. Una vez en completa operación, el sistema nervioso digital puede instalarse por si mismo en cualquier tipo de organización. internet espionaje
¿Qué significa esto?  Que solo en apariencia  Microsoft se preocupa únicamente  de los discos blandos, productos y servicios. El objetivo real es conectar la mente  a la red cibernética que es la que estructura las corrientes de información digital a través de la vía del sistema nervioso de las instituciones claves de la vida contemporánea. Microsoft debe ser considerado como una  memoria virtual  global que puede bajarse e instalarse en cualquier momento. Un panóptico cibernético instalado en el corazón de la subjetividad.  El sistema nervioso digital progresivamente se va incorporando en el sistema nervioso orgánico, en el circuito de la comunicación humana,  en la psyque social, en nuestra imaginación y nuestros miedos, en nuestros deseos y esperanzas recodificandolos de acuerdo con los nuevos  parámetros operativos.
Para que esta transformación sea posible la mente corporal tiene que someterse a una transformación infernal, una que ahora vemos desplegarse en  nuestra propia historia contemporánea. Si queremos  analizar estas transformaciones   ya no es posible evitar el tener que tratar con la producción semiótica,  la lingüística y las mutaciones cognitivas que  ocurren a través de la diseminación de patologías.
La evolución de la infoesfera, esa región inmaterial en donde los flujos semióticos interactúan con los receptores mentales esparcidos a través de la tierra, ha experimentado un salto, dice Berardi, no solo en poder y velocidad, sino en su formato mismo. El problema es que este mismo salto no se ha repetido en el mundo de la recepción. El ensamble de cerebros humanos, de seres de carne y hueso dotados con órganos sensoriales, no se ha reconfigurado de acuerdo a los mismos estándares con que lo ha hecho el sistema digital trasmisor.

internet intervenida El paradigma funcional del universo trasmisor no corresponde al universo de los receptores. En otras palabras, el aparato biológico humano no ha sido capaz  de evolucionar con la misma rapidez que el sistema digital por la simple razón de que esta basado en un soporte estructural orgánico que evoluciona a un paso diferente al de la maquina. Es la discrepancia entre “cyberspace” y “cybertime”. Entre una red que incluye componentes mecánicos y orgánicos cuyo poder para procesar datos puede ser acelerado interminablemente y una realidad esencialmente vivida, ligada a un soporte orgánico cuya capacidad para procesar estímulos no puede ser acelerada más allá de ciertos límites relativamente rígidos, de ir mas rápido de lo que la sustancia física del cerebro y  la lentitud propia del cuerpo permiten.
Según Virilio la velocidad es un factor decisivo en la historia moderna que determina como las guerras  militares y económicas se ganan. Desde el momento en que ha sido posible sustituir los objetos, las mercancías y la gente por signos, por fantasmas transferibles virtual y electrónicamente, los límites de la velocidad  han alcanzado  una aceleración nunca vista en la historia humana.  Se podría decir que el espacio deja de existir cuando la información puede cruzarlo instantáneamente y los eventos pueden ser compartidos en tiempo real en diferentes puntos del planeta…  ¿podríamos darnos el lujo de creer que esta aceleración  no tiene consecuencias para el cuerpo y la mente humana?
No seria arriesgado afirmar que la combinación de la competencia económica, típica del capitalismo, con la intensificación digital de los estímulos informáticos ha empezado ha  inducir un estado de electrocución permanente que guía a una difusa condición patológica que se manifiesta en el aumento de los desordenes de la atención y los estados de pánico. Por primera vez en la historia humana, por ejemplo,  existe una generación que ha aprendido más palabras y escuchado mas historias que vienen de la televisión que de los labios de su madre… ¿ha tenido esto algún impacto?  De acuerdo a recientes estudios millones de niños en Norte América y Europa han venido siendo tratados por síntomas que se manifiestan por la incapacidad de concentrarse en un objeto por más de unos pocos segundos, por  la sensación física de no poder gobernar el propio cuerpo y la aceleración de los latidos del corazón y la respiración  que indican un estado casi permanente de pánico.concentracion
El aumento de la velocidad en el cambio de información, dice Berardi, ha empezado  a producir  efectos patológicos en la mente individual y colectiva. El individuo ya no es capaz de procesar concientemente la inmensa cantidad de información  que entra en sus computadoras, teléfonos celulares, televisión o diarios electrónicos. Y sin embargo, es perentorio seguir, conocer, evaluar, asimilar y procesar esta información  si se quiere ser eficiente, competitivo y victorioso.

La presión y la secuela de enfermedades mentales que la siguen se evidencian en el florecimiento de la industria sicofarmaceutica.  La practica de tareas múltiples, de abrir ventanas hipertextuales y el constante paso de un contexto a otro tienden a deformar la modalidad secuencial de los procesos mentales ¿Qué consecuencias tiene esto?…  La incapacidad de leer una pagina de comienzo a fin de acuerdo a procedimientos secuenciales y la inhabilidad de concentrarse en un objeto por un prolongado periodo de tiempo que se revelan en  el aumento de la dislexia en los nuevos agentes económicos.  No hay suficiente tiempo para poner atención a los flujos de información  a los que estamos expuestos y que necesariamente deberíamos considerar en nuestras decisiones.  El resultado no es de extrañar… las decisiones políticas y económicas que se toman ya no responden a la racionalidad de una estrategia a largo plazo.  Solo a intereses inmediatos.
Señoras y señores… hemos  entrado al mundo de la aceleración maquinista. A la aceleración  del ritmo de la propia existencia hasta el punto de hacerse maquina. Pero, el asunto es este… como esta aceleración no viene naturalmente, necesitamos ayuda. Y es aquí en donde l uso de la cocaína, la heroína,  los esteroides o la cafeína  nos permite desconectarnos del ritmo del ambiente. La epidemia adictiva ilegal de la década de los 70s ha sido reemplazada ahora por sustancias legales  que la industria provee a sus victimas. Es la época de las sustancias que regulan el ánimo. La sicopatología contemporánea del mundo capitalista desarrollado revela, con claridad meridiana, la existencia de una epidemia social.

Depresión, ansiedad, pánico, agotamiento, insomnio, sensación de soledad, miseria existencial ¿Pueden estos síntomas individuales aislarse indefinidamente como lo hace la sicopatología y el poder económico? El problema es que  cada vez se hace mas difícil verlos como fenómenos aislados porque los afectados ya no son una pequeña minoría de locos o un número marginal de depresivos. Solo los desordenes de ansiedad  en EEUU, por ejemplo,  de acuerdo a un estudio de 1999, alcanzaban a un 18% de la población, con un costo de 42 billones al año, según  la “Anxiety and Depresión Association of America” ¿Hay alguna razón para creer que esta masa creciente  de miseria existencial no se transformara en una  amenaza  capaz de  explotar en el centro mismo  del sistema social?depresion
Mientras  el capital pudo explotar la energía física del trabajador  la cuestión de la sicopatología podía permanecer relativamente marginal ¿Cierto? El sufrimiento síquico no le importa mucho al capital cuando el trabajador solo esta pasivamente sujeto a la línea de ensamblaje y no interfiere con la producción. Es otra cosa bien distinta, sin embargo, cuando el capital necesita la energía síquica o mental, mas que la física. La infelicidad, en general, puede funcionar como un estimulo para el consumismo. Comprar algo es suspender momentáneamente nuestra ansiedad y soledad. Pero, solo hasta cierto punto. Más allá de ese punto el sufrimiento tiene un efecto negativo en el  deseo de consumir. Y la falta de consumo es  esencialmente mala para el capital.
¿Hay alguna estrategia de desaceleración, alguna posibilidad de reducción de la creciente  complejidad tecnológica? La historia de la sociedad humana  muestra que lo que es posible no puede ser cancelado definitivamente,  incluso cuando se presenta como una amenaza letal. Se puede regular y mantener bajo control por algún tiempo, pero, inevitablemente, lo que es posible será actualizado, como ha ocurrido con la bomba atómica o con la propiedad privada del diseño genético de semillas.
Frente a esta realidad lo que queda, según el pos humanismo, es mejorar el organismo humano, modernizar el ajustamiento mecánico del cuerpo y el cerebro a la ultra rapidez de la infoesfera. Es decir, transformarnos en Cyborgs.  Otra estrategia  es la sustracción, el
distanciamiento del vortex. Pero, solo pequeñas comunidades serian capaces de hacerlo, de  constituir  esferas de autonomía existencial independientes de la economía mundial… ¿Hay alguna otra alternativa?  Probablemente.  Solo que para crearla se necesita de una gran imaginación, que hoy no tenemos.

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