Mar 4 2021
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CulturaSociedad

Las mujeres en el siglo XXI

Ninguna de las grandes revoluciones que han predicado la justicia, la libertad, la emancipaci贸n de clase o la igualdad, se han preocupado de otorgar iguales derechos a las mujeres.

El presente siglo debe ser el de la liberaci贸n definitiva de la mujer en las sociedades donde a煤n son subvaloradas y discriminadas, es decir en la mayor铆a de los pa铆ses del mundo con la excepci贸n, quiz谩s, del norte de Europa. Es cierto que los grados de exclusi贸n no son iguales en todos los pa铆ses e incluso dentro de un mismo pa铆s, dependiendo de factores culturales, educacionales o religiosos.聽 Lo que si es uniforme es la conducta machista at谩vica, que ha predominado y contin煤a controlando los centros del poder familiar, cultural y pol铆tico en todo el planeta.

驴Es natural que los hombres se hayan apropiado de todos los espacios salvo el de la maternidad, por razones obvias? A estas alturas del desarrollo humano, no tiene justificaci贸n alguna, pero revertir esa situaci贸n es una tarea tit谩nica y que depender谩 de la voluntad de mujeres y hombres conscientes de que no es tolerable la desigualdad como la hemos conocido hasta ahora. Desde una perspectiva de g茅nero, ninguna de las grandes revoluciones que ha conocido la humanidad y que han predicado la justicia, la libertad, la emancipaci贸n de clase o la igualdad, se ha preocupado de la situaci贸n de la mujer y de otorgarle los mismos derechos del que los hombres han tenido hasta hoy el monopolio.

En la filosof铆a, pensadores como Hegel proclamaron que a las mujeres correspond铆a la familia y el hogar y a los hombres el Estado, es decir gobernar y hacer pol铆tica.聽 Nietzsche fue famoso por su conocida misoginia que dej贸 registrada en sus libros. Marx, en su extensa obra, tampoco concedi贸 muchas p谩ginas a la contribuci贸n del trabajo femenino en el desarrollo del capitalismo, es decir, la reproducci贸n, crianza y labores dom茅sticas de las mujeres de los asalariados.

El movimiento feminista, definido como la lucha pol铆tica contra el patriarcado, tom贸 fuerza por el derecho a voto en el siglo XIX y se materializ贸 en el XX, donde logr贸 una de las primeras grandes victorias: el derecho de igualdad en el voto que finalmente fue aceptado y hoy es pr谩cticamente universal. Varios siglos antes, algunas pocas mujeres hab铆an logrado el ingreso a las universidades, tierra exclusiva de hombres. No existe una simetr铆a entre desarrollo y derechos pol铆ticos de las mujeres. Mientras en pa铆ses como Chile, el voto femenino fue aprobado por ley en 1934 para votar en elecciones municipales y en 1949, para presidenciales, en la desarrollada y democr谩tica Suiza reci茅n fue posible a nivel nacional en 1971, luego de un segundo refer茅ndum.

El 煤ltimo cant贸n en aprobar el derecho a voto de las mujeres lo hizo reci茅n en 1990 y no por voluntad de sus habitantes sino del tribunal supremo federal. La batalla por la ampliaci贸n de derechos se expandi贸 despu茅s de la Segunda Guerra Mundial, en especial en las d茅cadas de los 60 y 70, donde se incluy贸 la libertad de decidir sobre su cuerpo, como lo fue el tema del aborto en las sociedades m谩s desarrolladas. 聽Queda a煤n un largo camino en muchos pa铆ses para lograr una legislaci贸n que les respete el derecho a decidir. Como nunca, el tema del acoso sexual se ha instalado en la agenda p煤blica gracias a la valent铆a de mujeres y de la prensa en general que ha contribuido a su difusi贸n.

En el plano laboral, igualdad de ingresos para las mismas tareas ser谩 otro paso para poner fin a la discriminaci贸n.聽 Esta lucha ha sido liderada por el movimiento feminista, extendi茅ndose por el planeta con diferente fuerza por la brutalidad del patriarcado como ocurre en las sociedades m谩s conservadoras donde tambi茅n la religi贸n es una forma de gobierno directa o indirecta. Siempre han existido mujeres conscientes de que por el hecho de su sexo han sido marginadas no solo del poder, sino que sometidas a una divisi贸n del trabajo como una suerte de orden natural: la casa, los hijos, atender al hombre y ante una cat谩strofe, cuidar a los heridos.聽 Muy caro lo han pagado aquellas que han osado rebelarse o enfrentar el poder masculino.

La escritora chilena, Isabel Allende, en su 煤ltimo libro titulado 鈥淢ujeres del Alma M铆a鈥, hace un emotivo relato de su viaje personal por el feminismo describiendo su propia historia y la de muchas otras que no han tenido la suerte de ella, narrando casos dram谩ticos que le ha tocado conocer.聽 Relata que su madre, ante sus primeras quejas por la discriminaci贸n de g茅nero, le dec铆a, 鈥渆s que el mundo es as铆, ha sido siempre igual鈥, intentando convencerla de la inutilidad de su protesta.

Se refiere a su alejamiento de la iglesia cat贸lica que se produjo al observar la total exclusi贸n de las mujeres en la misa y en la jerarqu铆a eclesi谩stica. Considera que la expresi贸n m谩xima de la vanidad machista y del patriarcado est谩 en el boato militar, el uso de uniformes, condecoraciones y naturalmente el monopolio de las armas.

A lo largo de la historia la guerra y el triunfo militar han sido la expresi贸n m谩xima del poder masculino, siendo la violaci贸n de mujeres el primer trofeo del que se apoderan los vencedores, sin importar si son mayores, j贸venes o ni帽as. A partir de la creaci贸n de las Naciones Unidas, luego de la Segunda Guerra Mundial, cinco pa铆ses han monopolizado el poder de la paz y la guerra controlando la instancia m谩xima a nivel del planeta, como es el Consejo de Seguridad, compuesto por Estados Unidos, Rusia, China el Reino Unido y Francia.

Esos pa铆ses han estado siempre gobernados por hombres con la excepci贸n del Reino Unido en los a帽os de Margaret Thatcher. De los nueve secretarios generales que ha tenido Naciones Unidas, todos han sido de g茅nero masculino.聽 Va siendo hora de que una mujer dirija ese organismo, el cual, en teor铆a, representa la gobernanza mundial.

En 2019 cuatro mujeres chilenas conocidas como Las Tesis, que conforman un colectivo transdisciplinario en la ciudad de Valpara铆so, lanzaron 鈥淯n violador en tu camino鈥, una performance de 10 minutos que denuncia al Estado patriarcal y la connivencia del sistema que lo protege y reproduce. Su trabajo est谩 basado en el estudio de te贸ricas de la violencia de g茅nero, como la argentina Rita Segato y la italiana Silvia Federici, de la corriente del feminismo marxista. Debutaron en noviembre de 2019 transmitiendo un mensaje universal que r谩pidamente se viraliz贸 por las redes sociales llegando a decena de pa铆ses, incluyendo algunos donde fue duramente reprimido por la polic铆a, como en Turqu铆a.

Ah铆 las mujeres parlamentarias, haciendo uso de su fuero, lo presentaron en el hemiciclo ante el estupor de los se帽ores diputados.聽 Este a帽o Las Tesis esperan lanzar, cuando la peste lo permita, una nueva performance con 80 mujeres en el escenario, tambi茅n tomando trabajos de feministas como Judith Batler, Paul B. Preciados y Mar铆a Lugones, seg煤n se帽alaron en una de las pocas entrevistas que han concedido, donde entregan la visi贸n de su trabajo.

La actual ola de denuncias de la discriminaci贸n y abuso de la mujer en todos los planos debe mantenerse para que pueda producirse un avance definitivo hacia la igualdad total de derechos. Ello requiere de leyes que sean cumplidas y respetadas para que no pase a ser algo pasajero, como lo que se vivi贸 en los a帽os 60 y 70 del siglo pasado, que logr贸 importantes avances.

Para ello se requiere el compromiso decidido de la clase pol铆tica, es decir de los partidos, de los gobiernos, de la sociedad civil y naturalmente de los organismos internacionales, en especial de Naciones Unidas, que en 1945 declararon la 鈥渋gualdad de derechos para hombres y mujeres鈥. Apelar a las tradiciones culturales no es un argumento para continuar humill谩ndolas, como ocurre en muchas sociedades, bajo la explicaci贸n de la religi贸n o de las costumbres. En el pasado, entre muchos otros ejemplos, existi贸 el llamado 鈥渄erecho de pernada鈥 como parte de la cultura agraria, feudal y tradicional en much铆simos pa铆ses. Hoy, al parecer, pr谩cticamente ha desaparecido. No lo ha sido en cambio, la entrega de ni帽as preadolescentes en matrimonio.

Promover un d铆a internacional sin la obligaci贸n de usar el pa帽uelo cubriendo la cabeza en el mundo isl谩mico, ser铆a una se帽al potente de solidaridad con las mujeres que son obligadas diariamente a aquello. En definitiva, ya no se trata solo de la discriminaci贸n a la que han sido sometidas, sino que se debe buscar la igualdad absoluta de derechos y deberes entre ambos sexos. Ni m谩s ni menos.

 

*Economista de la Universidad de Zagreb en Croacia y M谩ster en Ciencia Pol铆tica de la Universidad Cat贸lica de Chile. Exembajador, actualmente es Subdirector de Desarrollo Estrat茅gico de la Universidad de Chile.

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