Feb 13 2012
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Opini贸nPol铆tica

Las primarias opositoras en Venezuela

Hab铆amos dicho: 鈥淓n cuanto a los revolucionarios, no es bueno que estemos vaticinando con pretendida certeza que la participaci贸n electoral en las primarias ser谩 un fracaso. Eso es una posibilidad, sin duda, pero si pasa lo contrario, se ver谩 reforzada la sensaci贸n de 茅xito de los escu谩lidos. Nosotros deseamos, por supuesto, que la participaci贸n sea baja, pues no nos alegra ni nos conviene ning煤n triunfo de la contrarrevoluci贸n. Pero eso no depende de la voluntad de nadie sino de resultados objetivos dif铆ciles de pronosticar鈥.| N脡STOR FRANCIA.*

 

Y en enero reci茅n pasado: 鈥淓l mundo de las conjeturas es tan eventual como el de las posibilidades鈥 Por eso no es aconsejable hacer pron贸sticos cerrados, al estilo de las adivinanzas o del devaneo de los astr贸logos de televisi贸n y de revistas domingueras. En pol铆tica todo puede ocurrir mientras no haya ocurrido. Por ello nadie sabe a ciencia cierta si habr谩 o no primarias, ni tampoco cu谩l ser铆a, de haberlas, el tama帽o de su fracaso o de su 茅xito鈥.

 

Igualmente: 鈥溾osotros ubicamos la frontera entre lo que es bueno o malo para ellos en el mill贸n y medio de votos. Esa cantidad ser铆a aceptable para ellos. M谩s de eso ser铆a bueno, menos de eso, malo. Un mill贸n de votos o menos ser铆a un fracaso, dos millones o m谩s un 茅xito. Amanecer谩 y veremos鈥.

 

Pues bien, la terca realidad nos ha dado la raz贸n.

 

No estamos para nada sorprendidos con el 茅xito de las primarias de la derecha (manteniendo nuestra preferencia por la responsabilidad comunicacional, somos consecuentes con nuestras palabras), aunque nunca pensamos que rondar铆an los tres millones de electores. Aqu铆 no puede nadie desconocer ese resultado, como al parecer algunos comienzan a asomar, pues est谩 certificado por el CNE, cuya transparencia y capacidad hemos defendido mil veces. 隆Responsabilidad, por favor!

 

Hab铆amos dicho otra cosa: 鈥溾s claro que no se puede extrapolar hacia las elecciones la falta de convocatoria opositora a manifestaciones y guarimbas. El antichavismo es aun superior, seg煤n todas las encuestas, al 35% de la poblaci贸n electoral 驴Qu茅 pesar谩 m谩s en esa base social escu谩lida? 驴Su decepci贸n ante la inexistencia de liderazgos en ese sector o su deseo de votar contra Ch谩vez?鈥

 

Pues bien, ya obtuvimos la respuesta, y esta tiene que ver con otro an谩lisis que hab铆amos hecho antes. Algunos se confunden por la desmovilizaci贸n callejera de la oposici贸n. Pero el antichavismo que march贸 masivamente en otros d铆as sigue siendo fuerte, numeroso. Solo que se ha 鈥渄emocratizado鈥, ha desechado las marchas y las guarimbas, porque en esos terrenos sufri贸 sucesivas derrotas, y se decant贸 por el voto, que le ha dado victorias en gobernaciones y alcald铆as, adem谩s de la del refer茅ndum de la Reforma en 2007.

 

Ya no creen que puedan sacar por la fuerza a Ch谩vez, pero s铆 con los votos. Que esa base social 鈥渘o estaba muerta, estaba de parranda鈥 se demostr贸 ya en las parlamentarias de 2010, cuando pr谩cticamente todos salieron a votar, e impidieron que alcanz谩ramos la mayor铆a calificada. De hecho, los escu谩lidos escogieron, por amplio margen, al precandidato que se mostr贸 menos confrontador frente a Ch谩vez.

 

De la estrategia de Capriles se帽alamos: 鈥淓n cuanto a Capriles, como hemos dicho, parece haber capturado para s铆 la mayor铆a el segmento 鈥渓ight鈥 opositor, que seg煤n diversos estudios es el m谩s amplio entre los electores derechistas y se caracteriza por no conformarse con el discurso antichavista sino que reclama propuestas alternativas鈥.

 

Otros planos del an谩lisis

 

Primero hablaremos de la victoria de Capriles y despu茅s de nuestros errores y ligerezas durante la campa帽a de las primarias.

 

Sobre el hoy ganador de las primarias, dijimos: 鈥淟a verdad es que Capriles tiene un problema: aunque puntea seg煤n distintas encuestas, su techo no ha llegado nunca al 30% del electorado opositor. Esto le har铆a partir con una gran debilidad en la carrera presidencial, el hecho de su escaso liderazgo real, aun entre los suyos.

 

脡l necesita acrecentar su votaci贸n, porque si no ser谩 de entrada un majunche con plomo en el ala鈥.

 

Pues bien, el hombre super贸 ampliamente ese obst谩culo: gan贸 con m谩s del 60% de los votos v谩lidos. Arranca, pues, con buen empuje. Adem谩s, la oposici贸n, a pesar de que sabemos que persisten m煤ltiples desavenencias, abon贸 ayer a una percepci贸n de unidad que no podemos dejar de tomar en cuenta.

 

Todos los otros precandidatos no solo reconocieron de inmediato el triunfo del precandidato de Primero Justicia, sino que compartieron con 茅l la tarima victoriosa. Interpretaron, de esa manera, los deseos de su base social, que solo sue帽a con defenestrar a Ch谩vez, su inter茅s supremo. Su idea fija es sacar a Ch谩vez, y despu茅s se ver谩.

 

Dig谩moslo de una vez: tenemos ante nosotros un adversario dif铆cil, apoyado por ingentes recursos y por un soporte medi谩tico muy fuerte, como qued贸 demostrado por la intensa y exitosa convocatoria a votar, y que adem谩s cuenta con votos duros no despreciables.

 

Si no aceptamos esa realidad, no asumiremos el reto del 7 de octubre con todas sus implicaciones y complicaciones. Prepar茅monos, pues, para varios d铆as de celebraci贸n medi谩tica de la derecha por todo lo alto, con desfile de 鈥渁nalistas鈥 y voceros pol铆ticos, as铆 como de intensa promoci贸n del majunche designado.

 

De parte del chavismo, es necesario curarse de una enfermedad que nos puede consumir: la prepotencia triunfalista.

 

Vimos como algunos anunciaron que no habr铆a primarias, con tal seguridad que hasta precisaron fechas en que la MUD har铆a ese anuncio. Otros aventuraron cifras seg煤n las cuales era seguro que las primarias ser铆an un fracaso. No fue gente cualquiera, fueron comunicadores y dirigentes pol铆ticos. Lo que pasa es que el an谩lisis pol铆tico no es un show ni un arte adivinatorio. Tiene que ser una actividad seria, ponderada, humilde.

 

Los analistas somos como obreros, requerimos disciplina y m茅todo. A veces nos comportamos con una inmadurez enervante. Al final, esos pron贸sticos poco serios sirvieron para magnificar el 茅xito de la derecha. Ayer los voceros escu谩lidos se refer铆an repetidamente a esos pron贸sticos aventureros sum谩ndolos a la sensaci贸n de triunfo que inundaba a sus partidarios. As铆 se paga la banalidad, la superficialidad y la prepotencia triunfalista.

 

Despu茅s de las elecciones parlamentarias de 2010, cuando no logramos la mayor铆a calificada que esper谩bamos, me encontr茅 en el Palacio Federal con un muy conocido diputado revolucionario y le expres茅 lo que pensaba: 鈥減ercibo en nuestra gente una sensaci贸n de derrota鈥. El diputado me respondi贸 de inmediato: 鈥淓s que esto fue una derrota鈥. Aqu铆 no se trata, al fin y al cabo, de si realmente fue o no una derrota, pues al fin y al cabo obtuvimos mayor铆a relativa, por lo cual da m谩s o menos igual si hablamos de una victoria relativa o de una derrota relativa, seg煤n se vea el vaso medio lleno o medio vac铆o. El problema es la percepci贸n.

 

Entonces hizo falta una reflexi贸n autocr铆tica que no se dio 驴Ser谩 que ahora tampoco se har谩, al menos en el sentido de no haber tenido una correcta estrategia pol铆tico-comunicacional? Con un poco de retardo, dos conocidos comunicadores venezolanos quiz谩 dieron en el clavo en cuanto a lo que debimos haber destacado de las primarias opositoras, en vez de ponernos a augurar prematuramente su fracaso.

 

Roberto Malaver y Eleazar D铆az Rangel asomaron, el viernes antes y el domingo de las elecciones primarias, respectivamente, que 茅stas eran un logro de la Revoluci贸n Bolivariana, en el sentido de los avances de la politizaci贸n y la participaci贸n pol铆tica de los ciudadanos. Desde esa perspectiva, la alta cifra de electores de las primarias debe ser vista tambi茅n como un 茅xito de la Revoluci贸n y de la Constituci贸n Bolivariana.

 

A pesar de los pesares, seguimos creyendo firmemente en una victoria clara de Ch谩vez el 7 de octubre. El padr贸n de electores en Venezuela ronda los 18 millones de electores. Es decir, en las primarias particip贸 el 16% de ese padr贸n, y no vot贸 el 84%. Aun con la variante abstenci贸n, sigue siendo muy alto el n煤mero de votantes efectivos que no acudi贸 a las primarias. De esa cantidad, la mayor铆a es chavista. Pero el mensaje que nos env铆an las primarias de la derecha es que no asumamos que tenemos el toro agarrado por los cachos, que no creamos que la cosa es pan comido, que abordemos la gran tarea con el coraz贸n ardiendo pero con la mente fr铆a.

 

Ma帽ana emprendemos viaje a Jordania a cumplir compromisos con la embajada nuestra en ese pa铆s y con la Universidad de Amman. No sabemos aun como resolveremos all谩 el uso de internet, adem谩s de que debemos tomar en cuenta la diferencia horaria. Haremos el esfuerzo, por supuesto, de seguir enviando los an谩lisis, pero no podemos adelantar con qu茅 frecuencia ni c贸mo manejaremos la mencionada diferencia horaria.
鈥斺
* Periodista.

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