Feb 12 2012
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Ciencia y Tecnolog铆aSociedad

Latinoam茅rica: el rezago comunicacional

No es mucho decir que nuestro atraso en materia de comunicaci贸n (que ya el Informe MacBride de 1980 denunciaba), parad贸jicamente en un mundo de muchos 鈥渁vances鈥 al respecto, es de, por lo menos, 70 a帽os. Pero… no s贸lo hay voluntad expresa, hay recursos humanos, tecnol贸gicos, econ贸micos, pol铆ticos y culturales suficientes para garantizar una revoluci贸n comunicacional emancipadora.| FERNANDO BUENABAD DOM脥NGUEZ-*

 

鈥 Al considerar que aun no tenemos soberan铆a de agendas, es decir que no logramos dar lugar predominante a nuestros temas primordiales; al considerar que, en materia de tecnolog铆as para la comunicaci贸n y la informaci贸n, somos compradores dependientes y transferimos millonada anualmente para adquirir sus 鈥渕谩quinas;

 

鈥揳l considerar que en materia jur铆dica, pese a los avances relativos en algunos pa铆ses, prima la anarqu铆a, los vac铆os legales, la impunidad y la falta de instituciones de gesti贸n, control y defensa efectivos; al considerar que somos aun muy vulnerables pol铆ticamente debido a los efectos perniciosos de las guerras psicol贸gicas con que nos atacan, permanentemente, las oligarqu铆as;

 

鈥 y al considerar, por 煤ltimo, que ni en materia de ense帽anza ni en materia de investigaci贸n ni en materia de creatividad hemos dado el salto de calidad y de cantidad que nos demanda la realidad鈥

 

No es mucho decir que nuestro atraso en materia de comunicaci贸n (que ya el Informe MacBride de 1980 denunciaba), parad贸jicamente en un mundo de muchos 鈥渁vances鈥 al respecto, es de, por lo menos, 70 a帽os.

 

M谩s parad贸jico es nuestro rezago si contrastamos nuestras fuerzas y nuestras necesidades comunicacionales y sacamos cuentas sobre la cantidad de oportunidades que hemos desperdiciado.

 

En primer lugar somos la mayor铆a, la inmensa mayor铆a. Los pueblos, hartos de manipulaci贸n medi谩tica, que han sido v铆ctimas de todo tipo de atrocidades, golpes de estado y magnicidios perpetrados tambi茅n con armas de guerra ideol贸gica burguesa, son una mayor铆a abrumadora ansiosa de emanciparse del c谩ncer medi谩tico oligarca.

 

En segundo lugar contamos con, al menos, cuatro generaciones de trabajadores de la comunicaci贸n que, en disciplinas diversas, han ganado experiencia y talento como para soportar el peso de una gran Revoluci贸n Comunicacional Emancipadora鈥 pero nos falta el programa de unidad.

 

En tercer lugar contamos con un clima creciente de claridad pol铆tica que nos permite identificar, como nunca antes en el escenario de la lucha de clases, el peligro enorme que representa quedarnos desarticulados frente a la amenaza desbordada que el capitalismo significa en plena crisis depredadora y con sus usinas medi谩ticas activadas d铆a y noche.

 

Hoy hay voluntad expresa, aunque inconclusa, de algunos gobiernos latinoamericanos dispuestos a dar paso en la emancipaci贸n de la Comunicaci贸n entendida como un bien colectivo indispensable para fortalecer el conjunto de las relaciones sociales en todas sus dimensiones y garantizar el desarrollo de la democracia, de la paz y del bienestar de la clase trabajadora.

 

Y no s贸lo hay voluntad expresa, hay recursos humanos, tecnol贸gicos, econ贸micos, pol铆ticos y culturales suficientes para garantizar una Revoluci贸n Comunicacional Emancipadora鈥 y sin embargo los mejores logros de los pueblos revolucionarios parecen quedar invisibilizados consuetudinariamente porque, con frecuencia, no sabemos c贸mo hacerlos visibles, c贸mo convertirlos en fuerza simb贸lica ascendente. Y el tiempo corre.

 

Algunos dirigentes desesperan en sincron铆a con la desesperaci贸n de los pueblos. Pero la desesperaci贸n, pos s铆 sola, nada resuelve. Es preciso poner manos a la obra con decisiones que superen la 鈥渂uena voluntad鈥 o las 鈥渋ntuiciones geniales鈥. Se requiere, entre mil cosas, un programa internacionalista que, de una vez por todas, establezca el rezago comunicacional latinoamericano como un problema de seguridad nacional y continental.

 

Se requiere un programa cient铆fico capaz de incidir, por ejemplo, en las necesidades tecnolog铆as espec铆ficas con un modelo de planificaci贸n que permita crecer, en los contenidos como en la infraestructura, sin pagar las sumas que se pagan por operar an谩rquicamente en el rubro compras, en el rubro capacitaci贸n, en el rubro legislaci贸n para obtener los resultados magros que hemos tenido.

 

Ahora mismo la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe帽os) ha abierto una oportunidad m谩s para meter mano a ra铆z contra todos los rezagos comunicacionales que nos aquejan, nos debilitan y nos ponen en peligros ascendentes. No deber铆amos desaprovecharla.

 

Los ni帽os latinoamericanos (y ninguno en todo el mundo) merecen la agresi贸n psicol贸gica reinante de la oligarqu铆a medi谩tica y su consumismo depredador. No merecen esos ni帽os nuestra inmovilidad, que se vuelve c贸mplice, seg煤n se va el tiempo, como tampoco se merece ning煤n poblador de Nuestra Am茅rica el ba帽o monstruoso de mentiras, persecuciones, criminalizaciones y delitos absolutamente impunes que perpetran diariamente los monopolios medi谩ticos burgueses.

 

No merecemos la hemorragia de dinero perpetrada obscenamente, y que desfila ante nuestras narices, para financiar far谩ndulas, operaciones 鈥渋nformativas鈥, campa帽as publicitarias鈥 y por colmo campa帽as pol铆ticas.

 

No merecemos la mediocridad, la vulgaridad, la petulancia, la humillaci贸n, el sexismo, el racismo鈥 que minuto a minuto destila, en sus medios de guerra psicol贸gica, la ideolog铆a de la clase dominante.

 

Y mucho menos merecemos la complacencia, la complicidad, el reformismo, el burocratismo, la dilaci贸n y en suma la impotencia de nuestras fuerzas para crecer y dar la gran batalla de las ideas, la gran batalla comunicacional, la gran batalla socialista llamada a saldar cuentas frente a uno de los rezagos m谩s intolerables e inefables: el rezago comunicacional.
鈥斺
* Doctor en Filosof铆a.
En www.rebeli贸n.org

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