Jul 9 2012
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OpiniónSociedad

Lo perverso y obsceno del poder

Qu√© es lo que hay, qu√© es lo que tenemos, qu√© permanece en nuestra humanidad, qu√© nos repugna e indigna: ataques terroristas con explosivos a civiles. Injerencias para desestabilizar naciones e invadirlas legalmente. Mercenarios o contratistas para hacer el trabajo sucio de la tortura, violaci√≥n y muerte. | AN√ćBAL ORTIZ POZO.*

 

Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.
No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.

 

Estrofa del poema
Contra la muerte
Gonzalo Rojas

 

Armamentismo nuclear y tradicional, como el gran negocio de los perros de la guerra, hoy también soporte de las economías en crisis. Bombardeos de la Otan a las propias naciones, miembros de la ONU, que debía proteger. Pandemias inducidas como negocio y armas de guerra bacteriológica.

 

Poderosas mafias de narcotraficantes, que asimilan a las policías y ponen en jaque a gobiernos. Falsas crisis económicas bancarias y empresariales. Dictadura de los medios de comunicación empresarial y sus mentiras mediáticas desestabilizadoras.

 

Muros fronterizos que separan la vida de la muerte. Vivir asqueados con la contaminación de la tierra, el aire y las aguas con basura tóxica industrial, de desechos químicos. Invasiones reales, preventivas y encubiertas en curso, sin que se pueda hacer nada para detenerlas.

 

Absoluta impunidad por ausencia de justicia en los ya demasiados crímenes de lesa humanidad, perpetrados por el poder político y militar de las llamadas grandes potencias.

 

A dos a√Īos del inicio de segunda d√©cada del siglo XXI, en curso, cuando la humanidad se conmueve e indigna con sombr√≠os acontecimientos, que si bien es cierto, no son nada nuevo, lo parecen, porque mutan y se recomponen para permanecer en nuestras vidas.
Las denuncias en los encuentros y foros mundiales sociales m√°s progresistas, o de izquierda, han quedado reducidos a una inocua y solitaria caja de lamentos que el tiempo silencia.

 

Nuestro planeta Tierra cruje, se recalienta y reacomoda ante las agresiones contaminantes que se le infringen desde los sistemas mundiales de producci√≥n industrial y agr√≠cola transg√©nica ‚Äúmons√°ntica.‚ÄĚ Mientras nosotros, los humanos al parecer no tenemos la fuerza, ni la agresividad necesaria para proteger a la ‚ÄúPachamama‚ÄĚ (Madre Tierra), ni siquiera a nosotros mismos.

 

Tampoco, existe en las organizaciones gubernamentales y sus ‚Äúcumbres‚ÄĚ peri√≥dicas, la voluntad pol√≠tica para cumplir los protocolos y acuerdos, los que se solapan y traspapelan subordinados a la actividad empresarial gubernamental e intereses econ√≥micos transnacionales de un perverso capitalismo en crisis, que, no tiene dinero para programas sociales de los pueblos acosados por el hambre y pandemias, pero s√≠ tiene para la compra, producci√≥n de armas y subsidios a la banca empresarial especuladora.

 

Armamentismo y violencia permanecen en nuestras vidas en todos los niveles sociales, la lucrativa industria b√©lica es parte importante de las econom√≠as de las naciones desarrollandas. Abarca desde la poderosa industria nuclear, las armas de destrucci√≥n masiva, qu√≠micas, bacteriol√≥gicas, hasta las armas del hampa com√ļn y mafias que enfrentan hoy exitosamente a ej√©rcitos nacionales, como sucede en el territorio mexicano.

 

Vivimos asqueados de la violencia generalizada presente en nuestras vidas, conocemos sus ra√≠ces y somos v√≠ctimas de sus secuelas. Sus pr√°cticas difusas sin control, son p√ļblicas, son la noticia de la cr√≥nica roja en la prensa amarillista, donde lo obsceno es lo repugnante que se exhibe, que se muestra. La violencia es un suceso p√ļblico que vende y entretiene, va desde violencia de g√©nero y femicidios, las masacres de ni√Īos y j√≥venes en las escuelas norteamericanas, los m√ļltiples asesinatos por homofobia, racismo, los secuestros y robos a mano armada.

 

Existen profundas ra√≠ces de la violencia cotidiana que provienen de las pr√°cticas del terrorismo de Estado con sus paramilitares y contratistas, que crearon unos, el horroroso espect√°culo de exhibir a los que asesinaron con sus lenguas como corbata (Colombia), otros de fotografiarse, burl√°ndose mientras se orinaban sobre un grupo de cad√°veres (Afganist√°n). Las mafias de narcotraficantes y hampa com√ļn viven impunemente en nuestro h√°bitat como cualquier hijo de vecino protegidos y asociados a c√≠nicos y corruptos funcionarios de la administraci√≥n p√ļblica o a exitosos empresarios privados.

 

En Latinoam√©rica todo esto nos asquea y hace nuestras vidas insoportables, muy en especial la difundida pr√°ctica del sicariato, negocio de la muerte por encargo, presente en las acciones sangrientas y contractuales de patrones contra l√≠deres obreros; de latifundistas contra campesinos e ind√≠genas quienes son los due√Īos leg√≠timos de las tierras que se les ha despojado.

 

La violencia real y virtual del cine, televisión, internet, especialmente de los video-juegos y juguetes de la industria cultural masiva del entretenimiento, se entrelazan y confunden, han funcionado como una escuela primaria del delito, siempre a favor de un consumismo feroz y el mantenimiento del injusto sistema capitalista.

 

Nos da asco, el inhumano poder econ√≥mico y b√©lico de las grandes potencias, actuando como imperios de la antig√ľedad, contin√ļan haci√©ndose presente en nuestras naciones, con su poder de exterminio, para consolidar sus neo-colonias, hacernos dependientes, robar nuestros recursos naturales, sin respetar la autodeterminaci√≥n de los pueblos, ni la soberan√≠a expresa en nuestras constituciones.

 

La injerencia de las naciones poderosas hoy toma m√ļltiples formas, enmascar√°ndose torpemente para intervenir, ya no son invasiones directas tradicionalmente armadas, tipo Irak, Afganist√°n, son las guerras de cuarta generaci√≥n o injerencia solapada, las de los golpes suaves, la manito blanca OTPOR, las operaciones encubiertas tipo Kosovo/Serbia y otras, donde insurgen personas desconocidas armadas, preparadas por los m√°s despiadados contratistas de la CIA y Al Qaeda, ciudadanos o haci√©ndose pasar por ciudadanos de las naciones a desestabilizar e invadir, quienes son dotados de modernas armas, aviones no tripulados para bombardear, con apoyo de una alta tecnolog√≠a, inimaginable, GPS, Twiter, telefon√≠a celular, para crear im√°genes virtuales de plazas verdes tomadas como sucedi√≥ en Libia, donde perversamente, contraviniendo las elementales normas humanitarias para los prisioneros de guerra, capturaron a Gaddafi y su hijo vivo para asesinarlos posteriormente.

 

Perverso y obsceno fueron los dos atentados con explosivos a desprevenidos civiles, mujeres, ni√Īos, que en la ma√Īana del 10 de mayo de este a√Īo, viajaban esperanzados a la escuela, al trabajo en Damasco, Siria. Los terroristas, son una vez m√°s h√©roes libertarios, que cuentan con el apoyo encubierto de la OTAN para masacrar a civiles.

 

Obscenas son tambi√©n las amenazas de invasiones preventivas a Ir√°n, Pakist√°n, Corea del Norte, Venezuela, o el sostenido terrorismo de Estado con sus falsos positivos, leyes patriotas antiterroristas que a√ļn asesina y mantiene a presos, torturados, sin un juicio justo, en Abu Ghraib, Bagram, Guant√°namo o cualquier base militar, embajadas o portaviones US Army.

 

El repugnante rostro intercambiable de la injerencia en Latinoam√©rica es la desestabilizaci√≥n de las naciones y derrocamiento de sus gobiernos, creando al interior de ellas, ONGs mercenarias, provistas de generosos aportes econ√≥micos, alianzas con los grupos de poder econ√≥mico, opositores y militares golpistas ideol√≥gicamente afines a la pol√≠tica norteamericana, ‚ÄĚuna especie de guerra civil, donde peque√Īos y her√≥icos grupos luchan por su libertad en contra de un tirano asesino, que quiere instaurar el comunismo‚ÄĚ, que en Chile (1973) les result√≥ exitoso con el apoyo de la oligarqu√≠a y los militares fascistas; en Venezuela (2002), el golpe que no les result√≥, porque el pueblo y los militares liberaron y repusieron al presidente en su cargo; en Hait√≠ (2004), la desestabilizaci√≥n armada los llev√≥ hasta el secuestro de su Presidente y que, para protegerlo, para luego ocupar el pa√≠s con sus marines; en Honduras (2009) con argumentos legales respaldados por la Corte Suprema y el Congreso, con apoyo de militares se expuls√≥ al Presidente en ejercicio; en Ecuador (2010) con una protesta por mejora salarial de polic√≠as y secuestro temporal del presidente; en Bolivia (2008), alentando el separatismo de una de sus provincias, en complicidad con el gobernador-empresario de Santa Cruz, y posterior huelga de polic√≠as; recientemente en Paraguay (2012), esta vez la intervenci√≥n tom√≥ la forma de golpe parlamentario para destituir a su presidente.

 

La injerencia funciona apoyada en el perverso poder de la dictadura mediática donde la mentira, el rumor, el insulto y la descalificación de las autoridades legítima y democráticamente elegidas, se repiten con frecuencia, al estilo de la vergonzosa mentira de EEUU sobre posesión armas de destrucción masiva para invadir Irak, lograr que se ahorcara a su Presidente y apropiarse de su petróleo a costo de miles de vidas humanas, destrucción y saqueo de obras de las antiguas culturas Sumeria y Mesopotámica, incunables patrimonios de la humanidad.

 

Los medios de comunicaci√≥n en manos de la oligarqu√≠a criolla y transnacional de la informaci√≥n, contin√ļan noche y d√≠a difundiendo mentiras y medias verdades con pautas, libretos o guiones ‚Äúmade in USA‚ÄĚ originados en los laboratorios de guerra sucia.

 

El ¬Ņqu√© hacer?, ¬Ņqu√© cambiar?, ¬Ņqu√© crear? son las preguntas a las que debemos darle respuestas; empecemos reconociendo que todo cambio revolucionario, requiere de un desaprendizaje y desalienaci√≥n de todos nosotros, hombres y mujeres, nacidos y criados en salvajes sociedades de consumo, donde los valores humanos obedecen a una profunda mercantilizaci√≥n de toda la vida social. Por lo tanto ‚Äúellos‚ÄĚ, los cambios, deben iniciarse primero al interior de nosotros mismos.

 

Reflexiones como ésta, sólo son una alerta a la imaginación política; un ejercicio ético de inconformidad y resistencia a estas sociedades conservadoras, de silencios cómplices, que vivimos. Apoyemos toda práctica cultural comunicacional, que nos obligue a pensar, que provoquen una toma de conciencia propulsora de acciones, sobre aquello que debemos cambiar y lo que debe permanecer, para crear humanidad.

 

Entonces, creemos humanidad, otra humanidad, asumamos todos los días el oficio de humanizadores
‚ÄĒ‚ÄĒ
* En Argenpress (www.argenpress.info)
Las imágenes corresponden a obras de Aníbal Ortiz Pozo.

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