Mar 3 2016
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Ciencia y TecnologíaCultura

Los cyborgs ya vienen

¿Cuales serán las implicaciones de la cultura cibernética  en la experiencia de la conciencia? ¿Cómo se van  a balancear  las ventajas y desventajas de la biotecnología?  El posthumanismo es la simbiosis de tecnología y ser humano. No solo la tecnología en nuestra mano, sino la tecnología dentro de nosotros.

Un nuevo avance en nuestro desarrollo si pensamos que el cuerpo es la prótesis original que aprendemos a manipular desde muy temprano  y su  extensión  o reemplazo  con otras prótesis  es solo  la continuación de un proceso que comenzó antes de que naciéramos. 

La visión posthumana reconfigura el ser humano al articularlo con maquinas inteligentes  que borran la demarcación absoluta  o diferencia esencial entre la existencia del cuerpo y la simulación informática, los mecanismos cibernéticos y los organismos biológicos, la teleología robótica y los goles humanos. El sujeto posthumano deviene en una amalgama de componentes heterogéneos que  sobrepasan y luego eliminan lo que hasta ahora  conocíamos como “si mismidad natural”. Según Donna Haraway no hay objeto, espacio o cuerpo que sea sagrado en si mismo. Cualquier componente puede comunicarse con cualquier otro si los estándares y códigos apropiados pueden ser construidos para procesar las señales a un lenguaje común. El cyborgs  viene a ser  algo así como un si mismo colectivo que  puede desensamblarse y reensamblarse nuevamente.

 Un autómata es una maquina que se mueve de acuerdo a condiciones pre establecidas. Un robot es una maquina que puede o no puede ser humanoide, puede ser autónomo o semi autónomo pero con  aplicaciones especificas. Un androide es, al igual que el autómata y el robot, completamente artificial,  pero que perfectamente bien puede pasar por  un ser humano. Un cyborg, en cambio, combina la maquina con partes vivas. Según Perkowitz, el cyborg consiste masivamente   de piezas mecánicas bajo  control  natural. Esencialmente, “un cerebro en una caja”. Igualmente,  un ser  biónico es un ser  humano con implantes y sustitutos. Todos estos acrecentamientos, de continuar, dice Perkowitz, le darán  al cerebro una capacidad adicional para mantener datos en un modulo exterior  que  podrían recuperarse a voluntad y continuar gravando  cualquier experiencia  que se considere valiosa. Esto le daría al cerebro un nuevo nivel de poder informático. Ahora mismo hay compañías que pueden implantar  “chips”  capaces de almacenar y dispensar drogas que modifican la agudeza mental, el humor y la conducta.cyborg2

 Toda esta tecnología biónica, capaz de aumentar nuestra capacidad física y mental a un grado imprecedente… ¿podría también aumentar  excesivamente la presión fisiológica  y causar daño estructural?  Un estudio conducido por Hewlett Packard indicó que el aumento en infomanía  o adicción a los aparatos digitales produce  una caída del coeficiente intelectual en más de dos veces comparado con los usuarios de marihuana… si los implantamos en el cerebro… ¿sera la caida mayor?

 En este escenario tecnobionico…  ¿tiene  la conciencia  alguna relevancia? Según el  posthumanismo la distinción entre lo real y lo artificial, lo mental y lo corporal,  lo orgánico y lo mecánico, lo original y lo simulado es más bien semántica y fácilmente puede ser ignorada. Si consideramos la materia como la ultima realidad y la conciencia como un epifenómeno, entonces, si algo se descompone la ciencia siempre va a poder  arreglarlo o reemplazarlo.  

 De acuerdo con el cognotivista  Pepperell, la conciencia se refiere  a todos esos atributos que usualmente asociamos con un ser  humano tales como pensamiento, emoción, memoria, inteligencia y auto conocimiento que son función  del cuerpo y no solo del cerebro. La mente   incorporada es  el paradigma dominante  en el campo de la  inteligencia artificial.  En la teoría reduccionista de Francis Crick los fenómenos  de la conciencia, sean nuestro nuestras penas  y goces, nuestros recuerdos y ambiciones o nuestro sentido de identidad personal y libre albedrío, son en realidad  no mas que la conducta de un vasto ensamblaje de moléculas y células  nerviosas.

Para Dennett no hay ontología subjetiva y la experiencia de un lugar central en el cerebro donde la conciencia ocurre es una ilusión. Antonio Damasio argumenta  que la conciencia es un sentimiento y los sentimintos son generados por  patrones neurologicos  que operan en las areas apropiadas del tallo cerebral, talamo y cortesa cerebral. No hay necesidad de un observador interno porque estos procesos cerebrales se observan unos a otros. El teatro cartesia  no es mas que una ilusion. La conciencia, como la fisiologia cerebral muetra, consiste  de pensamientos concientes que, como cosa fisica son  funciones del cerebro y del universo fisico en el cual este esta inmerso. Lejos de estar determinada solo  por el cerebro, la conciencia  es una funcion del cerebro,  del cuerpo y del mundo.  En la historia occidental, desde muy temprano, la conciencia se ha visto como un epifenomeno evolutivo mayor que reclama ser el sitio de la identidad humana cuando en el fondo, dice Katherine Hayles, es solo una atraccion menor.

 El posthumanismo, al afirmar  la corporizacion de la conciencia, establece el dominio total de la materia en el que la  posibilidad de la “conciencia en si misma” desaparece.   No hay diferencias esenciales o demarcaciones absolutas entre la existencia corporal y la simulacion informatica, los mecanismos cyberneticos y los organismos biologicos, la teleologia robotica y los fines humanos. El ser humano puede ser articulado en un solo continuo sin fisuras  con maquinas inteligentes. El sujeto post humano es un sujeto post conciente.

 Cierto.  Excepto… por un pequeño detalle. El fisico Jean Burns, entre muchos otros,  afirma que la diferencia que aun persite entre maquina y organismo esta en esa vieja idea de la voluntad o libre albedrio, asociados con la conciencia, que los humanos tienen y que las maquinas carecen. Los efectos fisicos de la voluntad, dice,  no pueden ser explicados por las leyes fisicas actuales porque estas abarcan solo determinismo y  azar quantico a los que la volicion o conciencia  escapan.

 El cognotivismo posthumanista, que ha logrado un impresionante  progreso en la comprension de las funciones cerebrales, es la vision basada en  la tercera persona,  la del observador externo… ¿Pero, que pasa con la observacion de la primera persona, de la del observador interno? ¿Se podria integrar la metodologia de la tercera persona  con la experiencia de la primera persona?

cyborg1 En el pensamiento occidental ser conciente es ser conciente de algo. Conciencia es siempre conciencia de un objeto, nunca de un vacío. Es lo que los filósofos llaman conciencia intencional. Los cognotivistas tienden a  equiparar conciencia con mente pensante  que es  extencion del cuerpo, la naturaleza y la cultura. Y en este paradigma la conciencia, por supuesto, es irrelevate , como dice D. Dennett.  La Inteligencia Artificial funciona perfectamente bien sin conciencia.

 Arthur Deikman sugiere algo diferente. La conciencia tiene dos modos. El instrumental  o mental que, con ayuda de los sentidos, esta dirigida hacia fuera con enfasis en los objetos, los limites, las  conductas intencionales y la autosobrevivencia. Y el receptivo, dirigido naturalmente hacia dentro con el enfasis en la conciencia no intencional,  en la capacidad de trancender  el contenido  de la mente para tomar contacto  con el vacio que somos. Esta es  la conciencia pura, vacia de todo objeto, incluyendo la autoconciencia, la ensoñacion y la reflexion.

 En la practica de la meditacion Advaitan la atencion, de manera espotanea y natural, se orienta  a estados cada vez mas tranquilos y  ordenados de actividad mental hasta que toda actividad es trascendida y el observador se queda sin pensamiento ni sensaciones, solo con la experiencia de la pura conciencia. No conocimiento de la conciencia, sino que ser la conciencia. Esta tendencia de la conciencia a ir hacia su propio estado fundamental  sugiere que el pensamiento y accion descansan en  nuestra capacidad  para movernos hacia un estilo de funcionamiento neurofisiologico optimo. Las experiencias subjetivas mas profundas, que son la base para el logro de nuevos pensamientos, dependen de un gran refinamiento fisiologico.  Son  estas las que sostienen  la coordinacion harmonica entre cuerpo,  mente y conciencia. Sin esta integracion, la extencion del cuerpo y la mente hacia fuera, sobre la base solamente de la actividad instrumental,  puede resultar en  una hiperexitacion  biologica capaz de bloquear el acceso a la conciencia entendida como un  vacio de concepciones.…

 

¿Porque todo esto podria importarnos? Giorge Agamben, refiriendose al artista, describe como este descubre que la ausencia de contenido inmediatamente se identifica con su conciencia mas intima. El artista es el hombre sin contenido, cuya identidad esta en el perpetuo surgimiento  de expresiones que nacen de la nada sin otro fundamento que  esta  incomprensible  estacion ubicada en uno de sus costados. Expresiones que crean nuevos mundos.

 

Jean-François Lyotard dice que el capitalismo es una maquina vanguadista que arrastra a la humanidad a la deshumanizacion para rehumanizarla a un nivel diferente.   Los tecnocratas  justifican la toma de posesión de la maquina tecnologica porque la sociedad no puede entender sus propias necesidades, especialmete frente a las nuevas innovaciones digitales. La unica resistencia  a la tecnologia inhumana es otro inhumano ubicado en la subjetividad humana. Este inhumano es el potencial para la sorpresa y las transformaciones impredictibles que van mas alla del alcance racional y la  normatividad tecnologica. Esta dimension no racional, no humana  de la subjetividad como fuente de resistencia  sugiere  un vacio de concepciones,  un testigo indecible representado por cierta  literatura y arte.

 Robert Forman nota que los estados de hipoexcitacion se orientan a una descontruccion del lenguaje y las creencias, a algo asi como  una liberacion de la experiencia de la cosificacion conceptual. La habilidad de mantener la experiencia mas alla de nuestra identidad socialmente construida. Una experiencia que escapa a la codificacion  y normatividad intitucional. 

 ¿Podriamos decir que el riesgo de modificar tecnologicamente el cerebro no puede desviar a la mente  de este “potencial innato”? ¿ de que la hiperexitacion  biotecnica no puede  subvertir el  sustrato genetico mental? Katherine Hayles dice que cuando el cuerpo es integrado en un circuito cibernetico, la modificacion del circuito necesariamente modificara tambien la conciencia. Conectada por multiples circuitos de retroalimentacion  a los objetos que diseña la mente, tambien, es un objeto de diseño.

 En la novela de ciencia ficcion “Neuroromance” de Gibson uno de los personajes  de la historia “Johnny Mnemonico” pierde completamente su sentido de identidad despues de  subir  datos directamente de la “web” a su cerebro. La inmensa cantidad de datos del cyberespacio invade  su simismidad interfiriendo con su funcionamiento fisiologico normal.

 Por supuesto que la tecnologia bionica siendo la extencion natural de nuestras protesis beneficia tremendamente el complejo cuerpo/mente… Pero, si a la larga, las maquinas continuan haciendose cada vez mas humanas y los humanos mas maquinas… ¿no habria riesgo de socavar el acceso a lo que la vieja tradicion esoterica, que ha corrido en los margenes del racionalismo occidental, llama  “conciencia pura” ?

  Si la fascinacion de autotransformarnos  en organismos ciberneticos, en cyborgs radicales continua, puede que algun dia la conciencia pura no sea mas que una vaga memoria.  Y si esto ocurriera  estariamos frente a una especie bien diferente.

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